Quiero estar a tu lado

Summary

Hizashi ha estado enamorado de Shota desde hacía mucho tiempo, sin embargo, el terror de poder perder la amistad que con tanto esfuerzo había conseguido es superior a cualquier otro tipo de sentimiento. Shirakumo se da cuenta y se molesta por la manera en la que Yamada está llevando la situación. Cuando Hizashi decide hablar con él, pareciera que todo el mundo está en su contra, pues no consigue encontrar el momento adecuado para explicarle a Shota cómo se siente. Hasta que un día el más terrible accidente ocurre y sus corazones quedan destrozados, ¿podrá Hizashi sobrellevar el dolor y confesarse?

Genre
Drama/Romance
Author
Himura
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Quiero estar a tu lado

Se dio cuenta de que estaba enamorado de Shota Aizawa aquella tarde tormentosa cuando la noticia llegó a la UA advirtiendo que la misión de Shirakumo y Shota había salido mal. Cuando escuchó que alguien había muerto, su corazón se contrajo y sin escuchar al director salió corriendo al lugar del incidente. Necesitaba asegurarse de que Aizawa se encontraba bien. Sabía que era egoísta, y se sentía horrible por el pensamiento, porque las dos personas involucradas eran sus mejores amigos, pero su corazón gritaba de dolor invocando que fuera Shota el sobreviviente.

Se había pasado los últimos dos meses ignorando aquel sentimiento que solo crecía y crecía dentro de su corazón, temeroso de perder una amistad que le había costado demasiado tiempo construir. Aizawa no era el tipo de persona social como el, siempre se aislaba y se escondía en su burbuja donde nadie tenía acceso. Casi obligó a Shota a aceptarle, y aunque en un principio lo hizo a regañadientes, con el tiempo había descubierto que su gruesa coraza lentamente le dejaba entrar. Pero era un cobarde, cuando se dio cuenta de que pasaba la mayor parte del tiempo observándolo, de apreciar su belleza y de querer pasar más tiempo con él para besarle, comenzó a alejarse. Incluso Shirakumo se molestó tanto que lo regañó, y eso que Shirakumo nunca se enojaba.


— ¿Entonces estás diciendo que tienes miedo de perder tu amistad con Shota al decirle como te sientes, pero al mismo tiempo te alejas de el para que no se dé cuenta de cómo lo miras? — Shirakumo le observaba como si le hubiera crecido una segunda cabeza, ojos incrédulos y boca abierta, formando un cuadro que bajo otras circunstancias le hubiera parecido gracioso.

— … Si lo planteas de esa manera suena muy estúpido. — Yamada desvío la mirada mientras se acariciaba la nuca en un gesto bastante nervioso. Era la primera vez que aceptaba sus sentimientos por Shota enfrente de alguien y eso solo le hacía parecer más real toda la situación.

— ¡Por qué es absolutamente estúpido! — Shirakumo alzó sus manos con exasperación. — Tienes que decirle o lo vas a perder para siempre, sabes que Shota siempre sobre piensa las cosas, está comenzando a pensar que le odias.

— ¡Pero yo no lo odio! Eso es imposible. — Yamada comenzó a negar con exasperación, sin importar que en el proceso su siempre impecable cabello se desordenara.

— Pues entonces haz algo para solucionar las cosas… ¡pero ya!


Pero luego había sido periodo de exámenes, todos habían estado ocupados con proyectos, los entrenamientos para el examen de héroes provisionales y nunca había encontrado el momento adecuado para explicar como se sentía. Había tenido que aguantarse las ganas de gritar desesperado cada vez que Shota le rehuía la mirada y como adoptaba un semblante triste cada vez que se alejaba de todos.

Era un completo estúpido, lo sabía. Por eso, mientras iba corriendo con desesperación por las calles de Musutafu, esquivando a las personas que lo observaban entre asustados y molestos al ser empujamos por su carrera, cayéndose por culpa del asfalto húmedo por la lluvia y levantándose una y otra vez con diferentes tipos de raspones en todo el cuerpo, en lo único que podía pensar era en que Shota estuviera vivo para poder disculparse por lo idiota que había sido con el. Si tan solo le hubiera hecho caso a Shirakumo y no se hubiera dejado llevar por su cobardía. Pero el hubiera no existía y tan solo le quedaba implorar para que algún ser supremo se apiadara de él y le concediera el milagro de volver a ver a Shota.


Yamada encontró a Aizawa de pie sobre un montículo de escombros con la mirada perdida en el cuerpo de rescate, qué intentaba recuperar el cadáver de quien había sido su mejor amigo. Hizashi se negaba a observar en esa dirección para evitar romperse una vez más. Sin embargo, puso toda su atención en Shota, en sus heridas sangrantes y en su mirada vacía. Pero estaba vivo. Vivo. Shota había sobrevivido ante todo pronóstico. No detuvo sus lágrimas mientras subía con cuidado aquel montículo, procurando hacer el mínimo ruido para no alterar de cualquier manera al pelinegro, quien parecía a punto de saltar para escapar. Los héroes que se estaban haciendo cargo de las maniobras intentaron detenerlo, pero el recién llegado director de la UA los persuadió con un ligero movimiento de su cabeza, mirando aquella escena con absoluta tristeza.

— Shota… — Susurró finalmente al encontrarse enfrente de su amigo, quien en su estado catatónico le dirigió la mirada más rota que Yamada le había visto. — Shota. — Volvió a pronunciar mientras estiraba su mano en dirección al pelinegro en un intento de alcanzarle, pues a pesar de estar enfrente el uno al otro, Yamada tenía el presentimiento que Aizawa podría desaparecer en cualquier momento.

Aizawa negó con ligereza al retroceder un paso, con la respiración agitada una vez más. Ambos estaban empapados por la lluvia, pero no era algo que les importara. — Y-Yo… intenté ayudar… p-pero él me cubrió… el villano nos tendió una trampa… n-no lo alcancé… y-yo… — Aizawa no pudo continuar ante el nudo en la garganta que había crecido, tanto que incluso respirar resultaba insoportable. Quería huir, quería gritar, quería derrumbarse, pero no quería mostrar esa faceta ante el rubio que últimamente lo había estado rechazando de una manera que no conseguía entender.

Pero cuando Aizawa dio otro paso para alejarse más de Yamada, este simplemente corrió a su encuentro para abrazarle con fuerza. — Tranquilo… no tienes que decir nada. — De manera sorpresiva para el pelinegro, Yamada guio sus labios hacia su oído para continuar susurrando, algo irónico, pues de los dos, Hizashi era quien siempre hablaba a gritos. — No tienes idea cuánto agradezco que sigas con vida. Gracias por sobrevivir.

Aizawa no pudo volver a hablar, pero después de aquellas palabras le fue imposible no derrumbarse entre los brazos de su amigo en un llanto desgarrador que después acompañó Hizashi quien tenía un cúmulo de emociones confusas, por un lado, se sentía agradecido de sentir el corazón de Shota latir contra su pecho, pero por otra se sentía devastado por la pérdida de quien se había convertido en uno de sus mejores amigos.


Aquel día algo se había roto en el corazón de ambos y se había vuelto una especie de tradición visitar la tumba de Shirakumo cada mes justo en el aniversario del día que había muerto. Ninguno de los dos decía nada, pero cuando pasaban treinta minutos exactos se marchaban cada uno por su lado sin dirigirse la palabra. De hecho, no habían vuelto a hablar desde la muerte de su amigo, algo que mantenía inquieto a Yamada todo el tiempo. Todos en la UA se habían dado cuenta del distanciamiento de quienes habían sido inseparables, pero respetaban su manera de llevar a cabo su duelo. Hasta que, al tercer mes, mientras ambos se encontraban una vez más enfrente de la tumba de Shirakumo, aquel silencio al fin fue roto.

— Pensé que te molestaba mi presencia.

Yamada se exaltó al escuchar por primera vez en tanto tiempo la voz de Aizawa, no pudiendo evitar brincar un poco no creyendo que al fin volvía a escuchar al pelinegro.

— Yo… no me molesta tu presencia, Shota. — Respondió el rubio colocándose enfrente del chico para poder verlo directamente y se diera cuenta de que hablaba con la verdad.

— Me evitabas… no había vuelto a saber de ti hasta… — Aizawa desvió la mirada no siendo capaz de completar la frase.

“Hasta que ambos perdimos a Shirakumo”, completó Hizashi para sí mismo, más no lo mencionó en voz alta. Un poco temeroso tomó la mano del pelinegro y entrelazó sus dedos. Cuando notó el ligero temblor del cuerpo de su amigo, sonrió con ligereza. — Todo este tiempo he estado intentando decidir cómo expresar mis sentimientos, hasta Shirakumo me regañó por como me estaba alejando… — Hizashi apartó la mirada cuando Aizawa le observó con sorpresa, sencillamente no soportaría ver algún tipo de rechazo en aquellos ojos negros que tanto le cautivaban, pero aun así ver sus manos unidas le calmaba un poco el corazón. — Me gustas, Shota… no sabía cómo decírtelo sin sentir que podría perderte al incomodarte. Cuando pasó el accidente y me enteré de que uno no había sobrevivido… yo… me volví loco. Me escapé de la UA y desobedecí a medio mundo que me decía que no me acercara a ti. Solo deseaba que estuvieras bien.

El silencio que los envolvió después Yamada no pudo ser capaz de clasificarlo ni como algo bueno o malo, pero cuando Aizawa se movió, por un momento llegó a pensar que se marcharía. Si eso pasaba, no tenía más remedio que aceptarlo. Al menos por fin había hecho exactamente lo que Shirakumo había querido. Estaba a punto de disculparse y de suplicar de ser necesario para que al menos pudieran conservar su amistad, cuando sintió el peso de la cabeza ajena sobre su hombro. Por primera vez en mucho tiempo se quedó sin palabras.

— Eres un idiota.

Hizashi rio, sin poder evitarlo, dejando escapar con ello todas las inseguridades que lo habían agobiado por mucho tiempo y sin poder evitarlo, dio un apretón a sus manos unidas.

— Lo sé, darling.

Quizás Aizawa no le había dado una respuesta concreta, pero no podía evitar sentirse emocionado ante lo que pudiera depararles el futuro. La pérdida de Shirakumo era algo que siempre llevarían en sus corazones como una espina clavada dolorosamente, pero al menos intentarían seguir adelante, juntos.