Capítulo 1
Amara
Poco a poco empiezo a despertarme debido unas suaves caricias en mi mejilla.
Las caricias provienen de Adam.
—Buenos días, hermanito—. Escondo mi cara en su cuello.
—Ya te he dicho que no me gusta que me digas así. —Reprocha.
— ¿Por qué no, hermanito? —Vuelvo y le digo burlesca. Sé que le molesta, porque aunque que le duela, yo soy mayor que él, (por unos minutos nada más, pero sigo siendo la mayor)
—Te sueles volver algunas veces insoportable, Amara. ¿Ya te lo habían dicho?
—Sí, un mellizo que tengo me lo mantiene recordando—. Le doy una sonrisa y él solo pone sus ojos en blanco simulando estar molesto—. Pero, aun así me amas.
—Eres mi hermana, tengo que hacerlo.
Pongo mi mejor mueca de indignada.
—Dramática.
—Exagerado.
—Niñita.
—“Hermanito”.
La puerta se abre de golpe, mostrando a la pequeñina que lo acaba de hacer.
— ¡Buenos días hermanitos! —Alicia llega dando brinquitos hasta subir a la cama de Adam.
Adam solo voltea los ojos y Alicia se ubica a un lado mío.
—Buenos días Alicia—, me da un abrazo. — ¿Cómo amaneció la princesa de la casa?— Le pregunto.
—Muy bien, ¿saben? ¡Soñé con galletitas de vainilla! — Alicia indirectamente le está pidiendo a Adam que le compre de esas galletas, sus galletas favoritas.
—Hermoso sueño—. Se desentiende él.
— ¡Adam! — Reprocha cruzada de brazos nuestra hermana de 7 años.
—Me pides galletas pero ni un abrazo me das, —amo el dramatismo de Adam. — Se nota el favoritismo con Amara.
—Oye, —se queja. — ¡Amara! — Me mira con esos ojitos que es imposible decirle que no.
—Está bien, yo te las compraré, pero solo si prometes que te portaras bien con Adam y conmigo.
—Voy a hacer el intento con Adam—. Me da una sonrisa y puedo ver el diente que le falta. Luce graciosa.
— ¡Alicia, Amara y Adam, llegarán tarde! ¡No quiero tener que lidiar con anotaciones suyas por su maldita pereza!
—Mierda, la universidad.
— ¡Mamá, Adam dijo una mala palabra!
—Cállate y apúrate más bien—, ordena él.
—Pero me compras una chocolatina, ¿Si?
—Sí, ok. Ahora vete de mi habitación Alicia.
—No es justo.
— ¿Qué no es justo?
—Pues... ¡pues porque a Amara nunca la sacas de tu habitación, hasta la invitas a dormir contigo!
-—Porque ella no es insoportable como tú.
—Eso es mentira—, intervengo— ¿Verdad, Adam?
—Como sea, ¿podrías salirte de una vez?
—Mmmm, ahora también me debes unas gomitas—. Sale de la habitación haciendo su pequeño berrinche.
—Es culpa tuya que sea tan malcriada—. Adam me mira mal ante lo que acabo de decir.
— ¿Mía? Ja, quisieras, eres tú la que prácticamente la ha criado.
—Tal vez, pero literalmente tú le cumples todos sus caprichos, ¡todos! Así que ni te andes quejando.
— ¡No lo voy a volver a repetir; Amara y Adam, rápido, que llegaran tarde a la universidad!
Después del grito de mamá, nos levantamos velozmente de la cama.
—Esto de tener 20 años y ser universitario es una completa tortura—. Se queja mi mellizo.
—Y eso que apenas estamos en el séptimo semestre—, le recuerdo como buena hermana que soy.
—Estás loca; “¿apenas?” eso es tremendo logro.
—Y después la dramática soy yo.
—Mejor ve y te organizas, no quiero escuchar más los gritos de madre.
No digo nada más y salgo de la habitación de mi hermano para ir a la de Alicia. Me mudé a la habitación de mi hermana menor por petición de ella, ya que siempre le ha dado miedo estar lejos de mí. Casi nunca me quedo a dormir verdaderamente con ella, simplemente le leo un cuento y espero a que se duerma, después de eso me escabullo a la habitación de Adam y me quedo allí.
Mamá y papá casi nunca están. Aunque algunas veces suelen contratar niñeras que cuiden de ella, para Alicia yo soy como “su refugio”.
Abro la puerta de la habitación y entro en ella. Voy directamente a mi baño. Sí, puede que compartamos habitación, pero cuando mamá y papá se enteraron, mandaron a hacernos una habitación enorme para nosotras dos. Es casi del tamaño de un apartamento de soltera, diría yo.
Me daré una ducha, ya que si lo hago en la bañera me tardaré más de lo usual. Entro, no sin antes despojarme de mi pijama. Suelto mi cabello el cual tenía trenzado y abro la manija del agua.
El agua empieza a caer por todo mi cuerpo, mojando cada parte, refrescándome. Abro la tapa de mi champú para lavar mi cabello, lo riego en mi mano y procedo a limpiarme. Después de una ducha no muy tardada, salgo. Tomo un cepillo de dientes y me los lavo.
Voy a mi guarda ropas y opto por una falda más arriba de mis rodillas la cual es de color negro. Es una falda apretada que se ciñe perfectamente a mi cuerpo. Acompaño esto con una blusa Prada de uno de mis colores favoritos; el rojo.
Para finalizar mi vestimenta del día de hoy, saco unos tacones color rojo fuerte que combinan a la perfección con el tono de mi blusa.
Me miro en el tocador y antes de sacar mi maquillaje entra Alicia.
— ¡Amara, no te vayas, no me has bañado aún y quiero que hoy lo hagas!
—Alicia, hoy voy muy de prisa, lo siento.
—Pero es que mami me va a bañar y no me siento tan cómoda con ella como contigo... — Alicia no confía demasiado en nuestros padres, eso no es novedad. A mí me daría igual eso, pero no, ya que Alicia necesita de ellos, Alicia merece una mejor infancia a diferencia de la que Adam y yo tuvimos.
—Tienes que aprovechar cuando mami está aquí para que convivas con ella— Asiente no muy convencida—, confías en mí, ¿cierto?
—Sí...
—Bien.
Me volteo a mi tocador, me aplico una base, unos polvos y, para rematar todo me aplico un labial color negro.
Me siento una jodida Diosa el día de hoy.
Luzco como una.
Lo soy.
Salgo de mi habitación, no sin antes colgarme la mochila. Bajo las escaleras y mamá se encuentra sirviendo zumo de naranja. Hay 5 vasos, lo cual es algo ¿extraño? Ya que solo solemos desayunar Alicia, Adam y yo.
—Tu padre y yo desayunaremos en casa hoy—. Responde como si me leyera la mente.
—Oh, está bien.
Tomo asiento y espero a que Adam baje.
Aburrida mientras espero, me tomo una foto. Mi cabello negro hace contraste con mi piel blanca como la nieve. Si, algo así como blanca nieves versión cabello largo. Reviso mis fotos anteriores y me topo con la de uno de mis tatuajes.
En mi costilla alberga un tatuaje de una flecha y un corazón qué me hice con mi mejor amiga apenas cumplí mis 18 años y, admito qué ahora a mis 20 años de edad, no me arrepiento de habérmelo hecho. Tengo otros pero, ¿saben cuáles son los significados de esos? Que tuve dinero y me dio la gana hacérmelos.
—Ya estoy aquí—, llega mi hermano.
—Voy a bañar a Alicia. Ya serví el desayuno, si alcanzo bajo y desayuno con ustedes—. Nos avisa mamá con su típico semblante serio.
Reparo a Adam y está vestido casualmente, pero se ve bien. Le sienta bien verse tan radiante después de ella... después de Larissa, su ex novia.
—Buenos días—, saludo a papá cuando me percato de que se ha sentado al frente de Adam y al frente mío.
—Buenos días—. Papá piensa que más decirnos, él no suele ser de muchas palabras y eso de cierta forma le disgusta a él mismo, pero, vamos, ¿cómo es posible cambiar a una persona? Eso es como tener educado a un perro toda su vida y de repente querer cambiar todas sus costumbres. No se puede. — ¿Cómo les ha ido la universidad? Debe ser complicado estar en el 4 semestre.
—Séptimo—. Papá arquea una ceja ante el comentario que acaba de hacer Adam—. Vamos en el séptimo semestre, tal vez, si estuvieras al pendiente de nosotros, lo sabrías.
—Adam... —Llamo su atención.
— ¿Qué, Amara? ¿Lo seguirás defendiendo? Mamá y papá son ausentes en nuestra vida, son unos padres que probablemente ni se saben la edad de su hija menor.
Sí, pero tenemos dinero, y así relativamente, yo vivo de cierta forma feliz.
O eso me gusta creer.
—Siéntate de nuevo Adam—. Ordena papá.
—No. Amara, vámonos.
Adam no deja que reproche y me toma del brazo bruscamente, haciendo que me levante y qué emprendamos camino hacía la salida.
— ¿Qué fue eso? — Reclamo una vez afuera.
—Nada—, responde seco.
—Adam...
—Jóvenes Brown—. El chofer nos abre la puerta del coche y entramos.
—Estudiar derecho me está succionando el alma—. Me quejo en mitad del camino para romper el silencio.
—Dímelo a mí, qué estudio criminalística—, responde.
—Cambiando de tema, ¿sabes cómo celebrar el cumpleaños de Alicia? Es en 4 días y quiero que sea algo ameno y feliz para ella—. Me ahorro agregar que quiero que sea ameno y feliz para ella ya que nuestros padres probablemente no estarán presentes para dicha fecha.
— ¿Qué tal si le compramos todos los juguetes qué quiera?
—Adam, resultará comprando media juguetería.
— ¿Y? Si podemos lo hacemos. Además es su cumpleaños.
—Bueno, supongo que tienes razón.
—Siempre la tengo.
—Eres tan...
— ¿Inteligente? Lo sé, lo sé.
—No era la palabra que buscaba pero si, de cierta forma, sí, lo eres.
—Tengo una pregunta para ti, Amara—. Dice después de un rato de silencioso.
— ¿Si?
— ¿Por qué te importan tanto las apariencias y las opiniones de las personas?
— ¿Eh? — Claro qué escuché, pero, ¿a qué viene la pregunta?
—Me refiero, a ti te importan mucho las apariencias y el qué dirán las personas.
—Gracias a las apariencias de matrimonio y familia feliz papá y mamá están dónde están. Gracias a las apariencias, papá y mamá tienen dinero, y el dinero lo es todo en la vida.
—Jóvenes Brown, llegamos a la universidad.
Y bueno, bienvenidos a mi otro “mundo”. Bienvenidos a mi otra mitad de vida, y bienvenidos a la vida completamente perfecta de “Amara Brown”.
—Entonces Amara, ¿lista para un día más de clases?
—Siempre lo estoy—. Respondo segura de mí misma.
El chófer nos abre la puerta. Primero baja Adam y cuando me voy a bajar, el chófer intenta darme la mano , pero mi hermano se adelanta y me la da él.
Me poso al lado de Adam y él toma mi brazo en forma de gancho con el suyo. Algunas veces hacemos este tipo de “entradas” juntos. Otro dato es qué nos ponemos conjuntos de ropa que combinen, (esto no lo hacemos siempre, debe ser una ocasión importante o algo por el estilo).
Observo la entrada de la universidad y nos dirigimos hacia allí.
— ¡Amara!— Grita Tamara. Ella es mi mejor amiga de la universidad. Tengo mejor amiga en la universidad y otra afuera de la universidad, aunque lo admito, soy más cercana a Dalila (mi otra mejor amiga).
Adam se queda con su semblante serio mientras Tamara se dirige hacia nosotros. Otro pequeño dato, (sí, doy muchos “pequeños datos”) es qué Larissa, es la hermana mayor de Tamara. Una completa pesadilla todo este rollo.
Y sí, mi hermano tiene un pequeño gusto por las mujeres mayores. Aunque Larissa tiene 25 años y Adam 20, no es mucha la diferencia.
— ¡Hey! No me contestaste los mensajes anoche—. Tamara me saluda de beso en la mejilla y le tiende la mano a Adam, la cual él no acepta.
—Lo siento, anoche tenía demasiado sueño—, me excuso.
—Pues no te preocupes—, hace una pausa y trata de que Adam no escuche lo que me dirá a continuación—, pero esta noche me lo tienes que recompensar—. Me dice con su tono divertido.
—Amara, tengo que irme a clase de policía judicial. Te veo cuando salga. ¿Qué clases tienes?— Me informa y pregunta mi hermano rápidamente.
—Mmmm, pues no sé. Déjame miro el horario—. Saco mi móvil y reviso qué me toca hoy lunes a las 7 a.m. — Tengo libre hasta las 7 y 30 a.m.
—Ok—. No pregunta más. Me da un beso en la frente y se marcha.
— ¿Crees que tu hermano asista a la fiesta de esta noche en la casa de Rebecca?— Inquiere Tamara mientras ve qué Adam se va alejando.
—Tami, sabes que Larissa estará allí...
Tamara solo hace una mueca de tristeza y nos dedicamos a esperar la llegada de las otras chicas.
Llámenme algo loca, pero siento que Tamara siente algo por Adam, (aunque no me lo quiera confesar directamente). Yo he visto las miradas fugaces que estos, o bueno, qué Tamara le lanza a Adam desde que lo conoció por primera vez. Y también vi la desilusión en su rostro cuando poco a poco se fue dando cuenta que la atención de mi hermano era únicamente hacía Larissa. No puedo negar tampoco que mi mellizo es guapísimo, obviamente, eso lo saco de mí.
En fin, es Adam, la mayoría de chicas que conozco chorrean la baba por él.
—Pero Tami, hay muchos chicos y chicas en este mundo que morirían por tener una cita contigo. No gastes tiempo en Adam. Sabes que no será mucho lo que pase con él, como máximo te va a utilizar para un revolcón. Lo conozco, es mi hermano y eso hará, pero tú eres mi mejor amiga, y no quiero que caigas en esos jueguitos de él—. Hablo después de un tormentoso silencio ya que Tamara no oculta su “desilusión”.
—Ya se…
—Solo toma eso como un consejo de mujer a mujer. No quiero que te enfades, pero ¿sabes que tienes tú con Adam? — Ella solo me observa esperando que continúe—: ¡Nada en especial! Solo lo quieres para follar, y es entendible. Pero no hay nada más de ello… y, cielo, pones su atención en él porque es uno de los pocos hombres que te rechazan y a ti claramente no te gusta eso.
—Tal vez tengas razón.
Admítelo, admite que no quieres que Tamara esté con Adam porque muy en el fondo sabes que eso no te agrada para nada. Vamos, admítelo.
Me recuerda mi vocecita interior. A veces quiero arrancarme la cabeza para que esta deje de maquinar ciertos... ciertos pensamientos qué por obvias razones son... ¡imposibles!
— ¡Mis nenas!— Volteo reconociendo a la perfección la dueña de esa voz.
— ¡Rebecca!— La saludamos al unísono Tamara y yo.
— ¿Cómo han estado mis dos bellezas tropicales?— Nos pregunta.
—Pues yo, normal. Ya sabes, vida de universitaria común y silvestre.
— ¿Y tú, belleza tropical Amara?— Río ante su apodo, desde primer semestre en la universidad cuando nos conocimos me ha llamado así, nos ha llamado así.
—Lo normal. A diferencia de que ahora tengo que planear la fiesta de cumpleaños de Alicia.
— ¡Sí es cierto! ¡El cumpleaños de la menor Brown!— Grita emocionada.
— ¿Qué piensan hacer para el cumpleaños?— Interroga Sonny, nuestra otra amiga—. Ese cumpleaños de Alicia tiene que ser celebrado a lo grande, que lo pase genial—. Y bueno, Sonny quiere mucho a Alicia, es la más apegada a ella del grupo de mis amigas, aparte de Dalila.
— ¡Sonny!— Me lanzo encima de ella a darle un abrazo— ¡Por favor convence a Rebecca de que no haga esa fiesta hoy mismo, es lunes! Y sí la hace me obligará a ir—. Digo como en drama de telenovela.
— ¡Nada de eso! Todas ustedes tres irán a mi fiesta, ¡sin reproches!
—Sí mami—. Tamara habla divertida y Rebecca solo rueda los ojos.
—Pero yo tengo que ir a trabajar, ya saben, con el decano de la facultad de derecho—. Trato de sacar una excusa, excusa la cual no es demasiado creíble ya que literalmente me echaron de allí hace no mucho tiempo por unos rumores que había de mis padres… fue raro, pero bueno, no es como si necesitara trabajar.
—Búsquese otra excusa para no asistir a mi fiesta, señorita Amara.
—Bueno…
—Bueno nada. ¿Quiénes de ustedes asistirán? Obviamente sé que todas, solo díganlo.
—Yo la verdad no tengo nada que hacer en mi patética vida así que...— Genial, Sonny va.
—Pues tocará ¿no?— Tamara dice como si fuera la cosa más horrorosa del mundo.
—Ya que...— Murmuro como si esto fuera lo peor de mi vida.
— ¡Ponle actitud que esta fiesta estará de puta madre!— Dice gritando Rebe.
—Señoritas, bajen la voz—, nos reprende una docente qué va pasando por nuestro lado.
—Lo sentimos—. Carraspea Tamara.
—Oigan, vamos a la cafetería mejor, que ya solo nos quedan 15 minutos antes de nuestra clase—, propongo.
—Me parece, vamos.
Caminamos hasta la cafetería, en la cual ya gastamos 5 minutos, de modo que cada una de nosotras compramos algo para ir comiendo mientras llegamos a nuestra respectiva clase de esta hora.
¿Lo mejor? Nos toca juntas en literal casi todas las clases del día de hoy.
Rebecca se ha comprado un jugo de fresas, Sonny ha pedido unas patatas fritas, Tamara... ella... bueno, se ha pedido casi media tienda. Y yo me pedí una ensalada deliciosa.
—Bueno, primera clase, ven a mí—. Exclama Rebecca.
Después de unos minutos, Sonny y Rebe han entrado al salón, mientras que yo me quedo afuera para terminar mi ensalada con Tami.
Voy a un contenedor de basura que está cerca de mí y tiro la ensalada, o bueno, lo que quedaba de esta para entrar lo antes posible a la clase.
— ¡Chicas, por aquí!— Nos grita Rebecca desde en donde está sentada con Sonny.
Hay dos sillas vacías, las cuales supongo que Rebecca y Sonny guardaron para nosotras.
—¿Y esa cara, Sonny?— Trato de matar tremendo silencio que hay entre nosotras cuatro ya que Rebecca está enviando las invitaciones por medio de su móvil, y por si no se han dado cuenta, ella es “el alma” de esta amistad, y con alma me refiero a la más habladora.
—Tengo una tremenda pereza por esta clase. Ojala la profesora se mate y no tengamos que verle la cara a esa vieja.
— ¡Sonny!
— ¿Qué, Tamara? Sabes que tengo razón, te puedo asegurar que hasta el perro de la universidad no soporta a la señora esa.
—Oigan, ¿no les pasa que el nombre Sonny es muy pacífico? Tipo, están regañando a Sonny pero su nombre no deja que suene un regaño serio—. Dice por fin Rebe soltando su móvil y meneando su cabellera rubia como toda una diva.
—Sí pasa—. Confirma Tami.
—Chicas, me quiero tinturar el cabello.
— ¡Estás loca, Sonny! ¿Sabes lo que daría yo por cambiar éste color de cabello castaño por ese hermoso color cobrizo? Y tú solamente lo quieres dañar—. Grita Tami espantada. Que digo espantada, espantadísima.
—Bueno, bueno—, intervengo—. Si Sonny quiere tinturar su cabello color cobrizo por cualquier otro color, es su problema. Además, tu castaño también es hermoso.
—Ya, lo dice la pelinegra, de ojos grises, tatuada, con una figura que todos envidian y con una vida perfecta.
— ¡Tamara!— Rebecca grita llamándole la atención por dicho comentario, el cual se ha escuchado más como un reclamo hacía mí.
—Buenos días jóvenes. Bienvenidos a esta nueva clase del día de hoy.
—Yo... Amara...
—Deja así, Tami.
La verdad, mis amigas son hermosas. Rebecca tiene un cabello rubio que le llega un poco más arriba de la espalda, sus ojos son de un azul intenso qué cuando te mira quedas totalmente hipnotizado, un cuerpo... ¿cómo diría? No es ni delgada pero tampoco se excede de su peso ideal, en conclusión, es perfecta.
Pasemos a Sonny, ella, como ya mencionó Tamara, es de un tono de cabello cobrizo, ojos verdosos como los de un hermoso paisaje y, su cuerpo es como la de una atleta profesional.
Y por último... Tamara, su tono de ojos es un color miel divino. En conclusión: ¡Todas tres son perfectas!
— ¡Señorita Brown!— Me llama la atención la maestra. Carraspeo y pienso que es lo que responderé.
— ¿S-señora?— Odio ser el centro de atención en algunas ocasiones.
— ¿Ha prestado atención a absolutamente todo lo que he explicado en esta clase?
No.
—Sí, por supuesto.
— ¿Ah, sí? Dígame, ¿que he explicado?— Vieja cacahuate, usted es la maestra, no yo.
—Bueno... usted... verá… y después…
Sin que la maestra vea, Sonny me muestra algo que anotó en su cuaderno en letra grande. Por suerte, nadie tiene pinta de querer delatarme.
—Nos explicó diversos casos y cito ejemplos sobre el tema de la clase antepasada. Haciéndonos un refuerzo para el próximo parcial.
—A la próxima preste atención y no espere que su amiga le dé la respuesta—. Sin más, sale del aula.
—Mierda—. Susurra Rebecca para después estallar en una carcajada.
Sí, ella es así, se ríe por todo.
— ¿Qué clase sigue?— Pregunta Tamara mientras se estira con pereza.
Hago memoria y ¡sí! ¡Sigue mi favorita!
—Que suenen los tambores...
— ¡Habla!— Ordena Sonny igual de cansada. Se ve ojerosa.
—Ush, que humor. Sigue derecho penal.
Intercambiamos una que otra palabra trivial mientras empacamos en la mochila el cuaderno y los lapiceros. Caminamos y llegamos hasta derecho penal. Creo que llegamos muy temprano... no hay nadie.
Antes de entrar la voz de un compañero nos llama la atención.
— ¡Chicas! No pierdan su tiempo esperando. Hoy tenemos que ir a la sala de teatro, allí haremos una simulación de audiencia hoy.
— ¿¡Hoy!?— Sí, Rebecca no es la mejor en derecho penal.
—Sí, fue algo como sorpresa. Apúrense o llegarán tarde.
Perezosamente vamos hasta la sala de teatro. Sí, aquí en esta universidad hay eso y mucho más. Lo normal, supongo.
—No, a la izquierda. No, mejor a la derecha. No, no, mejor ¿sabes qué? Ponla en la izquierda—. Le indica todo esto la maestra a un pobre alumno que está acomodado unas mesas.
—Maestra, hola—. Le saludo.
—Hola, Amarita. Esto es para una simulación que haremos hoy, también vendrán algunos de criminalística—. Oh, perfecto, a lo mejor y veo a Adam.
— ¡Bien jóvenes! Préstenme atención. Para esto, necesitaremos un juez, que será ALEATORIO. Dos abogados, uno para cada cliente, ya sea el demandante o el demandado. Y por supuesto, un jurado. Los de criminalística ya estarán para futuras pruebas, además solo asistirán como 2 de ellos o 1.
Está clase tiene pinta de estar buenísima.
—Y, ¿cómo sabremos quiénes jugaran que papel?
—Todos excepto el juez los elegiré yo. A ver... ¡Sonny! Te vas a jurado. Tamara para abogada del demandante. Amara tú serás la abogada del demandado—. Dicho esto empieza a mencionar a algunos estudiantes, entre ellos a mi “cliente” y al de Tamara.
Por último, la escogida para el juez es Rebecca, .
Los demás compañeros quedan como espectadores del caso.
Luego de que nos sentáramos cada uno en nuestros respectivos puestos, la maestra nos dio el contexto de este caso:
Rury, la demandada (mi clienta) está siendo acusada injustamente por su marido (Louis) que exige la custodia completa de sus hijas.
La maestra se sienta y nos anima a empezar. Todos miramos a Rebecca, esperando a que dé inicio.
—Emmm. ¡Queridos, estee...!—, trato de no reírme ante la situación de Rebe—. ¡Sí, eso, que comience el caso!
—Rebecca, tienes que explicar el caso—. Masculla la maestra tocando su frente.
— ¡Ah! Yo sí sabía qué me estaba saltando algo—, carraspeó—. Estamos aquí, porqué el caballero Louis quiere la custodia total de sus dos hijas, a la cual la dama Rury se niega totalmente. ¡Que empiece el caso hijos de su madre!— Con esto confirmo que Rebecca como juez se muere de hambre.
—Señorita Tamara, le doy la palabra a su cliente—. Le informo y ella me da una mirada... que por un instante pienso que de verdad se está enojando conmigo.
—La señora Rury no es una buena madre para las hijas de mi cliente, se la pasa jugando con sus amigas al villar, mi cliente incluso la ha visto en casinos y bebiendo.
— ¿Qué pruebas tiene, abogada Tamara?— Inquiero, aunque sé qué esto es estúpido. ¿Qué problema hay de qué una mujer salga a disfrutar con sus amigas y a jugar villar?
— ¿No le es suficiente con qué mi cliente dijo que la ha visto?— Doy una pequeña risa y sé que Tamara no tiene más argumentos “validos”, así que este trabajo de clase, ya está asegurado para mí.
—Señoría, ¿se me permite la palabra?
—Sí, señorita Brown.
—Mi clienta ha sido una excelente madre para esas dos niñas. Y sí, ha jugado villar con sus amigas, y sí, ha bebido pero únicamente los días que no está a cargo de estás mismas. Además, que yo sepa, jugar villar y divertirse sanamente con amigas no es un delito. Lo que sí es un delito es lo que su cliente le hace a mi cliente. El señor Louis, maltrata tanto psicológicamente, como físicamente a mi clienta. Un ejemplo de eso es que ella acaba de salir del hospital—. Digo metiéndome en el papel.
— ¿No tiene más prueba, abogada Amara? Porque en su informe que ya debió haber leído, dice claramente que la señora Rury estuvo internada en el hospital por el accidente automovilístico que tuvo junto con mi cliente. Eso está más que claro—. Menciona como si fuera lo más obvio del mundo.
—Se equivoca, ya que hay pruebas que demuestran lo contrario.
— ¿Si? ¿Me las podría decir?
Aprieto los puños a mis costados nerviosa, ya que se supone, o bueno, decía en el informe, que yo tenía un testigo para comprobar esta información.
—Por supuesto, yo se la puedo corroborar— ¡Adam!— Aquí están las pruebas de laboratorio, donde se muestran contusiones graves que le hizo su cliente a la señora Rury—. Deja unos archivos en la mesa—. Puede leerlos—. A Tamara le tiemblan las piernas, y no, no es por las dichosas pruebas, es por mi hermano, y eso... de cierta forma, ¿me disgusta?
¿Por qué me disgusta algunas veces qué mi hermano llame la atención de tantas chicas?
Después de alrededor de una hora de clase en este simulacro, por fin, el jurado tiene su veredicto. Estoy emocionada, ya que si hay una palabra que me defina, es la avaricia. Siempre quiero más, siempre quiero ganar, siempre y siempre, obtengo lo que quiero, nunca hay excepciones.
¿Segura?
—Y el jurado llegó a la conclusión de que la señora Amara gana el caso. También, la juez concluye que además de darle la custodia completa a la señora Rury, se le adjuntarán copias a la fiscalía para investigación de violencia intrafamiliar y lesiones personales hacía la demandada Rury por parte del señor Louis. Se le adjuntará también el informe pericial que brindó medicina legal de las lesiones causadas por el imputado que las hizo pasar por accidente, para su respectiva investigación e imputación de cargos en contra de él—. Se le adelanta una persona qué está como jurado a Rebe, ya que si ella lo dice, quien sabe con qué babosadas saldrá.
— ¡Y entonces hemos llegado a la conclusión de que la señorita Amara gana el caso!— Ay por dios, no lo acaba de decir de esa forma, díganme que no— ¡Chingue a su madre el cliente Louis!
No sirvió de nada qué la otra persona sé le adelantara a Rebecca, ya que esta igual salió con su babosada.
— ¡Gane!— Grito emocionada al salir de mi burbuja, pero esta emoción se desvanece cuando volteo a ver a Tamara y se nota furiosa. Confirmo esto cuando sale del lugar a no sé dónde.
¡Por un carajo Tamara! ¿Qué es lo qué te sucede?