Única parte
Es un día común y corriente en el departamento donde se hospedaban los miembros de ATEEZ, lo único "raro" era que Yeosang estaba en la cocina, sin quemarla aún.
El rubio estaba haciendo muffins de chocolate para todos, mientras que el menor del grupo estaba en la sala, viendo televisión aburrido.
Después de un rato, el olor dulce del postre se esparció por todo el departamento, dando lugar a un Jongho curioso, que se dirige a la cocina, donde estaba su hyung, cocinando solo.
Este estaba a espadas de él, con un delantal de Doberman puesto y moviendo la masa de los muffins, Choi se acerca despacio, observando interesadamente como se mueve su mayor en la cocina.
— ¿Necesitas ayuda? -Preguntó, acercándose un poco más.—
Yeosang sonríe, sin percatarse de que el pelinegro lo estaba mirando con una expresión más profunda de lo habitual.
— Ah, Jongho. ¿Puedes poner estos ingredientes en la mesa?
El mencionado se aproxima más, ayudándole con los ingredientes mientras su curiosidad va en aumento.
— ¿Estos muffins son para todos o solo para mí? —Pregunta burlosamente, con una sonrisa juguetona.—
Kang se da cuenta de que el menor está más cerca del lo habitual y su corazón late un poco más rápido al ver la sonrisa que traía en su rostro.
— Para todos. —Responde, mentalmente haciendo respiraciones para calmarse.—
Jongho se acerca aún más, hasta que prácticamente está atrás del rubio, ayudándole a medir los ingredientes.
— Pero... ¿Y si quisiera uno exclusiva y especialmente para mí? —Ubicó su mano en la cintura de Yeosang.—
El corazón del mayor se aceleró de nuevo, haciéndolo temblar levemente.
— ¿A... qué te refieres...? —Consultó, en un intento fallido de quitarse las manos de encima.—
Choi acercó su cabeza al sobrecuello que traía puesto el contrario, oliendo el cuello de su camisa.
— Piensa. —Su agarre se tensó un poco.—
Yeosang no respondió, más bien se quedó quieto, su corazón latiendo a mil por hora.
Jongho notó esto, y lo volteó, viéndose cara a cara.
Notó su fuerte sonrojo y sintió algo crecer en su interior, así que decidió acorralarlo en la encimera.
Jongho tomó el rostro de Yeosang con una mano, y notaba lo nervioso que estaba, le encantaba el rojo carmesí que traía.
— Vaya, incluso tu rostro se está calentando. —Comentó, aún con una sonrisa. Lo miro a los ojos y noto lo nerviosos que los tenía, le encantaba hacerle ese tipo de cosas al mayor. Se acerco más, colocándose entre las piernas de Kang.—
Pudo sentir las piernas de Yeosang temblar un poco, y eso sólo lo hizo sentir más interesado hacia él.
Colocó su otra mano en la cintura de Kang y la apretó aún más, queriendo tenerlo más cerca hacia él, quería provocar aún más a su mayor, ver cómo su rostro se volvía cada vez más rojizo y nervioso.
Jongho se acerco más, al punto de quedar prácticamente pegado al mayor, quería ver su reacción más cerca, y claro, se sentía bastante complacido con ello. El rubio se notaba aun más nervioso, pues, no estaba acostumbrado a tanta cercanía con su menor, y eso solo hizo más grande los nervios, el mayor intentó apartar su rostro, pero Jongho no lo dejo, tomó con más fuerza el mentón de Yeo.
El menor se inclinó aún más, se encontraba prácticamente encima del mayor.
— No te muevas. —Ordenó, mientras hacía más presión en la cintura. Su rostro prácticamente estaba pegado al de él.—
Yeosang, sin poder hacer nada, se quedó quieto, tratando de calmar su corazón que estaba a punto de saltar de su pecho, no podía evitar sentir cada vez más nervios y vergüenza de que estuviera tan cerca de él.
Jongho miro los ojos y boca del otro, y notaba lo nerviosos que estaban, aunque no pudo evitar pensar en lo apetecibles que estaban los labios de su mayor.
El pulgar de Jongho acaricio el labio inferior del rubio, haciendo que este lo mordiera ligeramente, por otro lado, con el tacto del pelinegro en la cintura de Yeosang, le era imposible evitar la ola de excitación que lo invadía, más por el contacto tan cercano que ambos estaban teniendo.
— H-hazlo... —Logró decir Kang, su voz casi un susurro.—
— ¿Hacer qué? —Preguntó con ignorancia fingida.—
— Bésame, porfavor...
El menor sonrió ladeado y acercó sus labios con los de su mayor.
Este correspondió, soltando un suave gemido cuando Jongho le mordió el labio inferior.
Ambos estaban derritiéndose en el beso, soltando algún que otro jadeo de vez en cuando.
Ambos estaban tan entretenidos en eso que no escucharon los pasos de alguien estar a la cocina.
— Cochinos. —Dijo el mayor de todos, Seonghwa, quien fue a hacer un sándwich que le pidió el líder.—
Separaron rápidamente sus labios, Yeosang escondiendo su cara en la curva del cuello de Jongho.
— Hola para ti también, hyung.
—Choi intentó calmar su acelerado corazón por la sorpresa.—
El mayor solo río y agarró los ingredientes para su comida, saliendo de la cocina rápidamente.
En cuanto Seonghwa salió, Jongho volvió a besar a Yeosang, este soltó un jadeo exaltado.
Las grandes y frías manos del menor exploraron lentamente el cuerpo del rubio, haciendo que este gimiera más.
— C-cuarto... —Fue lo único que pudo pronunciar Kang, y el pelinegro rápidamente entendió.—
Subió sus muslos por su cadera y lo cargó, saliendo de la cocina.
Todos los demás los estaban viendo, pero ninguno se dignó a decir nada cuando Jongho les lanzó su característica mirada asesina.
Llegó rápidamente a la habitación que compartía con el rubio, dejándolo en su cama, quien dejó salir un ruidito de dolor al caer en el colchón, el pelinegro lo ignoró, cerrando la puerta con llave.
Agarró un condón de su estante y bajó el cierre de su pantalón, siendo detenido por Yeosang.
— Aún no, porfavor...
Asintió, pero dejó el cierre abierto.
— ¿Qué quieres hacer?
— T-tócame... —Esta frase hizo que Jongho sonriera ladeado y se acercara a él lentamente, como una presa que acaba de encontrar a su próxima víctima.—
Bueno, no tan exagerado, en realidad solo se aproximó a él.
Las grandes y frías manos de Jongho subían lentamente debajo de la camisa de Yeosang, provocando que el rubio soltara un gemido de excitación por el tacto.
Jongho acerco su rostro al del mayor, mirando los orbes de este, los cuales se notaban nerviosos y deseosos por lo que iba a pasar, pero también con cierta inocencia que hacía que Jongho no pudiera evitar querer probarlo.
El menor acerco su mano derecha al rostro de Kang, y acaricio su mejilla, aún con la camisa levantada, y pudo notar el rostro rojizo y los leves estremecimientos que el rubio tenía por su frío tacto.
Siguió tocando las mejillas de Yeosang, y se acerco más hasta estar a centímetros de su rostro, notaba los rojos labios de su mayor y la respiración agitada por la excitación y los nervios, y esto sólo lo calentaba aún más, quería seguir viendo y tocando más de su mayor.
Kang agarró valor y empujó a Jongho a la cama, enredando sus piernas en su cadera antes de acercarse a su rostro y besarlo hambrientamente.
Este jadeó en un tono bajo y correspondió el beso, sus manos bajando por todo su cuerpo, moldeando su figura.
— Déjame masturbarte... —Murmuró Jongho, bajando sus manos al pene casi erecto de Yeosang—. Necesito sentirlo en mis manos...
Este solo soltó un gemido, indicándole que le tocara.
Bajó su pantalón, y sobre la tela lo empezó a masturbar, haciendo que el otro jadee aún más.
[...]
Jongho sacó los dedos del rubio, haciendo que suspire suavemente.
— Usaré condón. —Dijo, y sin esperar respuesta se quitó el pantalón y bóxer que traía puesto, sacando un jadeo cuando su polla porfin salió al aire.—
Se puso el condón y se sentó de nuevo en la cama, poniendo las piernas de Yeosang en su cadera una vez más.
— N-no tan... fuerte...
Ignorandolo, metió su dura y grande polla a la mitad, haciéndolo gritar del dolor.
Al oír su agudo grito, sintió como su pene temblaba suavemente, así que hizo caso omiso a las palabras antes dichas por el rubio y empezó a embestirlo con fuerza, haciendo que la cama suene un poco.
— ¡J-Jongho...! —Sollozó, aún le dolía la entrada, y sintió como se abría para poder recibir a Choi adentro.—
Se empezó a masturbar al mismo ritmo con el que su menor lo embestía, haciendo que este suelte un gemido grave.
[...]
Ambos yacían acostados en la misma cama donde eyacularon anteriormente, Kang abrazando al pelinegro, su cabeza descansando en su pecho, mientras este tenía sus manos en su cintura, donde había uno que otro moretón por la fuerza con la que lo agarró.
— Nunca pensé ser follado por el maknae.
— Y yo nunca pensé que estuvieras tan apretado, sorpresas que nos da la vida, supongo.
El menor solo recibió un débil golpe y escuchó una risita.