¡DEJAME IR!

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Summary

Valentina, desde que nació, tenía la vida que quería, una familia amorosa y amigos. Cuando cumple dieciséis años conoce a Cristopher, el hombre que poco a poco se gana su corazón y no puede evitar idealizar su relación, como su cuento de hadas hecho realidad. Casada, con una carrera y a cargo de una buena firma de abogados, Valentina piensa que no puede ser del todo feliz. Valentina, se inventa mil razones (para intentar excusar, las desiciones que tomo) pero en algún momento se rompe. A partir de ahí, su vida, se vuelve un infierno, del que, en vez de buscar salir, busca solucionarlo, sin imaginar, que llegaría el momento, en el que solo pediría, que la dejarán ir.

Status
Complete
Chapters
59
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Cap 01

POV *VALENTINA*

Siempre e estado agradecida por la familia que tengo. Mi papá David y mi madre Bianca, son los mejores del mundo. Desde niña me han consentido bastante pero siempre intentando enseñarme el valor de las cosas. Verlos a ellos, me hace creer en la ilusión de un matrimonio feliz y duradero.

Mis amigos me dicen que estoy loca por creer en el matrimonio para toda la vida, dicen que eso solo existe en los cuentos de hadas pero para mí, ver a mis padres así de enamorados, me hace creer en eso.

Con doce años mi papá me enseñó a andar en bicicleta y no solo eso, también en patines. Mama me hablo sobre la menstruación y con un poco de vergüenza, sobre las relaciones sexuales, no se porque lo hace, si toda esa información ya se puede encontrar en internet.

Aunque cuando tuve quince años, mis amigas y yo en una pijamada vimos una película porno, no sé, pienso que el ruido que hacen es algo exagerado y no solo eso, en mi cabeza ronda la pregunta si dolerá hacerlo y ¿Qué se sentirá tener un orgasmo?

La vida es muy linda y agradable para mí, tengo muchos amigos, siempre tengo planes para los fines de semana y aunque acabo de cumplir los dieciséis años pienso que nada me puede hacer más feliz. Bueno, hasta que lo conozco a él.

Estaba comenzando las clases cuando llegó un chico de otra ciudad, llevaba el cabello rizado y alborotado, sus ojos azules eran increíbles y no solo eso, tenía un cuerpo atlético de envidia y unas facciones que uff... la mayoría de las chicas babeaban por él y la mayoría de los chicos le envidiaban.

No hicieron falta muchos días cuando ya era el centro de atención, por ser atlético y pertenecer al equipo de atletismo más de alguna chica e incluso chico, ya se le había a llegado a insinuar, aunque él a rechazado a todos.

Yo me conformo con solo verlo de lejos aunque ahora se, por las habladas de los demás que su nombre es Cristopher, en verdad que hasta su nombre me parece hermoso, parece como esas esculturas de mármol muy bien esculpidas solo que él es de carne y hueso.

Se acerca el baile de la primavera en la escuela y toda la escuela está al pendiente de Cris, él ahora ya a llamado la atención de muchos en la escuela, en grados menores, mayores o igual al nuestro, por lo que son muchas personas las que están esperando por saber quien será la persona a quien le pedirá ser su pareja de este próximo baile. Creo inclusive yo contengo la respiración, en verdad que casi me muerdo las uñas solo de saber quién será la persona afortunada de acompañarlo.

Yo, la verdad es que no tengo invitación alguna a ese baile. No soy muy alta, tengo los ojos raros, uno miel y uno azul bajito (se conoce como heterocromía) también tengo el cabello lacio que me cae a media espalda, soy blanca y delgada, también algo torpe, creo que por esa razón, por ser tan rara, ningún chico se me acerca o me a pedido ir al baile con él.

Falta solo una semana para el gran baile y yo me encuentro subiendo las escaleras del edificio de ciencias, me desespera tener que subir tantos escalones y más porque en más de una ocasión ya me e caído y e hecho el ridículo.

Me encuentro perdida en mis pensamientos obligada a ver cada escalón que piso solo para evitar caer, cuando de la nada una rosa roja interrumpe mi campo de visión. Me alteró por el susto y casi pierdo el equilibrio pero cuando por fin logró recuperarme de la impresión, vuelvo mi mirada hacia la mano que sostiene la rosa.

No es la mano lo que me llama la atención, más bien es la persona a la que le pertenece esa mano y es nada más y nada menos que Cris, el chico más codiciado de toda la escuela. Me sonríe y yo le sonrió de vuelta como una tonta (o al menos así me siento, estando con él).

-Valentina ¿Cierto? -Me pregunta Cris tímidamente.

-Si.

-Me gustaría saber. ¿Irías al baile de primavera conmigo?

-...

-Esta bien si ya tienes a alguien. -Me dice poniendo una mano en su nuca avergonzado. O eso creo yo.

-No. Bueno... Si... Lo siento... -Me estoy trabando no solo con mis palabras, también con mi lengua. -Lo que quiero decir... -Me obligó a calmarme. -Es que si, me gustaría ir al baile contigo.

-¡GENIAL! -Grita y da un salto.

Yo solo me puedo sonrojar por ver su expresión, ni yo misma me puedo creer que el chico más lindo de la escuela haya querido salir con alguien como yo, me siento en las nubes. Me siento como si estuviera soñando. Aunque espero que no.

Llegó a mi salón de clases un poco tarde pero no tanto porque el profesor ingresó dos minutos después de mi. La clase pasa rápido y yo salgo de ahí como si caminara entre las nubes, sabiendo que seré la pareja de Cris en el baile me hace sentir la mujer más afortunada y hermosa del mundo.

Al final del día me vuelvo a encontrar con Cris, solo de rápido para poder intercambiar números telefónicos. A partir de ese día, él y yo comenzamos a platicar mucho por mensaje y en la escuela, aunque estemos de lejos, nos dedicamos algunos saludos o movimientos de cabeza.

Cris y yo quedamos de acuerdo en que iría de azul, así que me dediqué a encontrar un vestido que me hiciera ver medianamente bien. Yo le mandé una foto de mi vestido y él me mandó una foto de su traje con su hermosa corbata azul. Iríamos bastante combinados y eso me hizo sentir que comenzaba a vivir mi cuento de hadas.

Llegó el tan esperado baile de la primavera. Desde antes Cris y yo ya nos habíamos puesto de acuerdo con los detalles. Ya sabíamos qué ropa usaríamos, también él quedó de pasar por mi y yo le pase la ubicación de mi casa. La realidad es que mientras me arreglaba yo no podía dejar de sentir un nudo en el estómago, aún me era difícil creer que el chico más popular de la escuela se haya fijado en alguien como yo.

Ya me había terminado de arreglar, solo estaba haciendo algunos retoques a mi maquillaje aquí y allá cuando llegó me llegó la notificación de mensaje de Cris.

📨

Hola Vale. Ya estoy en la puerta de tu casa esperando.

📨

Excelente, estoy contigo en 5.

Salí de mi habitación y estaba a media escalera cuando escuché voces en la entrada de mi casa, en mi cabeza no dejaba de repetirme «por favor no» con la esperanza de que mis padres no hayan dejado pasar a Cris.

Mis esperanzas se vinieron abajo en cuanto llegué al pie de la escalera y encontré a Cris sentado en la sala a un lado de mis padres, en cuanto hizo contacto visual conmigo, él se levantó con una enorme sonrisa en su rostro que me encantó y no pude evitar sentir cierto sonrojo en mis mejillas debido a eso.

Se acercó a mí y me extendió una rosa, que no dude ni un segundo en conservarla entre las páginas de uno de mis libros favoritos. Está segunda rosa, acompaño a la primera por mucho, mucho tiempo. tanto que las llegué a olvidar.

Mis padres se encargaron de tomarnos unas fotos antes de salir, una vez que pudimos tener la oportunidad de salir e irnos, me sentí un poco más aliviada. Llegamos a su auto y él me abrió la puerta y me ayudó a entrar, después él se dio a la tarea de rodear el auto subir y conducir a la escuela donde se realizaría el baile.

Llegamos al estacionamiento y nuevamente se dio a la tarea de ser todo un caballero y yo sentía que me derretía con sus atenciones. En cuanto traspasamos la puerta del gimnasio donde se realizaba el baile no pudimos evitar encontrarnos con un montón de miradas.

Debo admitir que me sentía avergonzada, por saber que éramos el centro de atención y no solo eso, mientras caminábamos entre las mesas buscando algún buen lugar para sentarnos, no pude evitar escuchar a más de una persona hacer un comentario despectivo sobre la elección de Cris para el baile.

No voy a mentir, esas palabras, si lograron desanimarme y me hicieron sentir que yo no era lo suficientemente buena para estar con Cris esa noche. Aunque al parecer a él, no era algo que le importará o le perjudicará de ninguna manera, en todo momento se veía seguro de sí mismo y nunca dejó de sostener mi mano.

Estuvimos en una mesa un rato charlando, ahí fue donde nos dimos la oportunidad de conocernos un poco más, obvio, no era lo mismo hablar por mensajes que hablar en persona y justo este momento en donde él y yo estábamos uno frente al otro, debo admitir que lo disfrute más que todas nuestras conversaciones por mensajes.

Después de un rato me invitó a bailar, obvio con toda la pena del mundo le tuve que admitir que no era buena bailando, que mis pies no coordinaban bien. Él solo esbozó una hermosa sonrisa y me pidió amablemente que lo siguiera a la pista de baile, quise negarme pero la realidad es que era bastante difícil decirle que no a ese hombre.

Estando en la pista de baile, él comenzó a bailar de forma bastante graciosa y exagerada, con ello, no solo logró la mirada y las risas de muchos de los presentes, también logró que yo me sintiera muy cómoda a su lado, por lo que pude bailar un poco sin sentirme la mujer más tonta al hacerlo.

Después vino una balada suave, él (sin yo esperarlo) me pidió permiso para poder poner su mano sobre mi cintura, obviamente yo acepte y nos comenzamos a mover (o más bien él me movía a mi) al ritmo de la música. Nuestras miradas se cruzaron y él tenía una enorme sonrisa en el rostro y yo me sentía como la plebeya más fea al lado del príncipe más guapo y encantador.

-Me gustan tus ojos. -Me dijo al oído cuando se acercó a mí.

-Gracias. -Fue todo lo que le pude decir.

Mis mejillas las sentía arder, al mismo tiempo que no podía evitar tener la sonrisa más tonta en mi cara. Incluso llegué a pensar que en cualquier momento despertaría porque todo había sido un sueño pero no fue así.

Al terminar la noche, Cris me regresó a mi casa, en el camino de regreso no dejo de parlotear sobre lo bien que se la había pasado y de lo agradecido que estaba de que yo le hubiera aceptado la invitación al baile. En esos momentos yo no sabía que decirle, solo me sentía en las nubes, en un sueño dorado del cual no quería despertar.

Al llegar a mi casa, muy amablemente me abrió la puerta y me tomó de la mano hasta la puerta, una vez en la entrada me dio un beso en la mejilla a modo de despedida. Me sentía tan ilusionada que incluso me daban ganas de no volver a lavar mi mejilla nunca más.

-¿Te puedo preguntar algo? -Me dijo dándose la vuelta justo cuando ya se había retirado unos tres pasos de mi.

-Claro. -Lo anime.

-¿Quieres ser mi novia? -Preguntó dejándome en shock.