CapΓtulo 1
En el pintoresco pueblo navideΓ±o de Evergreen Hollow, donde las calles dormΓan bajo un manto de nieve En el pintoresco pueblo navideΓ±o de Evergreen Hollow, donde las calles dormΓan bajo un manto de nieve y las luces titilaban como estrellas caΓdas, dos familias enfrentaban destinos opuestos. Una, rota por las sombras del pasado y separada por ocΓ©anos; la otra, envuelta en una fachada de felicidad que ocultaba cicatrices profundas. Sus caminos estaban destinados a cruzarse, hilados por el azar y el tiempo, para sanar heridas que ninguno se atrevΓa a admitir. Serena, una joven madre y diseΓ±adora grΓ‘fica, habΓa llegado a Evergreen cinco aΓ±os atrΓ‘s, buscando un nuevo comienzo. Desde entonces, trabajaba en una pequeΓ±a empresa local, bajo la direcciΓ³n de un jefe cuya influencia en su vida estaba a punto de cobrar un significado inesperado.
Por otro lado, Marcos, el ΓΊnico fotΓ³grafo del lugar, se hundΓa en una oscuridad que parecΓa no tener final. Los fantasmas de un pasado reciente le habΓan arrebatado no solo su esencia, sino tambiΓ©n las ganas de vivir. Una tarde cualquiera, el estudio que solΓa ser su refugio recibiΓ³ una visita inesperada y poco grata. Las palabras y recuerdos que esta persona dejΓ³ tras de sΓ fueron un golpe seco, abriendo viejas heridas y empujΓ‘ndolo al fondo de una botella de vodka, en un intento desesperado por silenciar las voces que le susurraban que, sin ella, ya no quedaba nada.
Poco sabΓan el uno del otro, hasta que el destino, o quizΓ‘ la magia de la Navidad, decidiΓ³ entrelazar sus vidas. Coincidieron por casualidad en la funciΓ³n navideΓ±a de la escuela, donde Owen, sobrino de Marcos, y Valeria, hija de Serena, compartΓan escenario. Los niΓ±os, con su inocencia envidiable, disfrutaban de una amistad entraΓ±able que crecΓa con los aΓ±os, ajenos a las sombras que pesaban sobre los adultos a su alrededor.
El dΓa de hoy se presenta como otro cualquiera, envuelto en la monotonΓa de siempre. En casa, Serena y su hija se preparan desde temprano para no llegar tarde a la escuela. Serena planea, como cada maΓ±ana, aprovechar la rutina para pasar por la cafeterΓa de Cristina, la anciana humilde que la acogiΓ³ como a su propia hija cuando llegΓ³ al pueblo hace un lustro. MΓ‘s tarde, tiene programada una reuniΓ³n importante con su jefe y los socios de la empresa, en la que discutirΓ‘n los detalles del lanzamiento de un nuevo producto antes de Navidad.
βValeria, hija, el desayuno estΓ‘ listo.
βΒ‘Ya voy, mami!
Serena sonriΓ³ al verla aparecer en la cocina.
βΒΏQuΓ© hacΓas?
βLa maestra dijo que podΓamos ayudar en la recolecta de juguetes para los niΓ±os que no tienen familia. Estaba revisando la ropa que ya no me sirve y los juguetes que no uso porque... ya me he hecho grande βrespondiΓ³ la pequeΓ±a, con un ligero rubor en sus mejillas.
βEs un hermoso gesto, cariΓ±o. ΒΏYa apartaste todo lo que quieres donar?
βSΓ, estΓ‘ en una caja sobre mi cama.
βBien, ΒΏquΓ© te parece si la llevo al coche mientras desayunas?
βΒ‘Vale!
βPerfecto. No tardes, o llegaremos tarde a la escuela.
βNo, mami, ya casi acabo.
En el otro extremo de Evergreen, la familia Harrington se preparaba para un nuevo dΓa, llenos de la alegrΓa que traen estas fechas. Alejandro y Shery irradiaban esa calidez que convertΓa cada rincΓ³n de su hogar en un refugio, incluso para alguien como Marcos, quien, envuelto en su carΓ‘cter gruΓ±Γ³n, parecΓa ser engullido por la penumbra de su habitaciΓ³n. Por mΓ‘s que el ambiente festivo intentara alcanzarlo, Γ©l se mantenΓa firme en su aislamiento, evitando cualquier muestra de cercanΓa que rompiera las barreras que habΓa levantado.
βOwen, cariΓ±o, ΒΏllevas tus cosas? βgritΓ³ Shery desde la planta baja de su elegante mansiΓ³n, decorada con un esplΓ©ndido Γ‘rbol de Navidad que brillaba en el gran salΓ³n.
βΒ‘Me olvidΓ© de algo! Β‘Ya bajo! βrespondiΓ³ el pequeΓ±o torbellino de la familia, regresando a su dormitorio.
βDate prisa, o llegaremos tarde a la escuela βdijo su madre con una sonrisa.
Alejandro entrΓ³ al salΓ³n, ajustando el nudo de su corbata.
βBuenos dΓas. EstΓ‘s preciosa βmurmurΓ³, acercΓ‘ndose para rodearla con sus brazos y besarla en la frente.
βY tΓΊ tambiΓ©n estΓ‘s muy guapo βrespondiΓ³ ella, dΓ‘ndole un beso breve pero lleno de cariΓ±oβ. ΒΏYa vas a la oficina?
βNo antes de acompaΓ±aros a la escuela.
βΒΏY la reuniΓ³n para el nuevo producto?
βPuede esperar. Mi prioridad es mi familia βcontestΓ³ con una sonrisa, besΓ‘ndola suavemente en la cabeza.
El momento se interrumpiΓ³ por una voz Γ‘spera desde el piso de arriba.
βΒΏQuΓ© es todo este ruido?
Marcos apareciΓ³ en el pasillo, apoyado en la barandilla, observΓ‘ndolos con el ceΓ±o fruncido.
βΒ‘Vaya, madrugaste, hermanito! βbromeΓ³ Alejandro, arqueando una ceja.
βNo te emociones, solo irΓ© por un cafΓ© y volverΓ© a la habitaciΓ³n βrespondiΓ³ con su habitual seriedad.
βΒΏCΓ³mo te encuentras? βpreguntΓ³ Shery, sin perder su tono amable.
βBien, deseando volver a casa pronto.
βNo es negociable βintervino Alejandro con firmeza.
βLlevo meses viviendo aquΓ, ya es hora de que...
βO te quedas aquΓ o en casa de papΓ‘ y mamΓ‘. TΓΊ eliges.
Antes de que Marcos pudiera replicar, Owen apareciΓ³ en lo alto de las escaleras con una caja entre sus manos.
βΒ‘Ayuda! Β‘Pesa mucho!
βTrae, campeΓ³n, yo la llevo βdijo Alejandro, tomando la caja. Se sorprendiΓ³ por el pesoβ. ΒΏQuΓ© traes aquΓ?
βCosas para los niΓ±os que no tienen hogar. La profesora dijo que podΓamos ayudar donando lo que ya no querΓamos.
βEs un gesto precioso, cariΓ±o βdijo Shery, orgullosa.
Alejandro se girΓ³ hacia Marcos antes de salir.
βMarc.
βHermano.
βAdiΓ³s, tΓo Marcos.
βAdiΓ³s, campeΓ³n βdijo Marcos, agachΓ‘ndose para abrazarlo con una sonrisa genuina, algo reservado ΓΊnicamente para su sobrinoβ. DiviΓ©rtete en la escuela.
βΒΏVendrΓ‘s a la fiesta de Navidad? βpreguntΓ³ Owen con sus ojos brillando de ilusiΓ³n.
Marcos dudΓ³, tartamudeando.
βYo... no sΓ©...
βVamos, cariΓ±o, no presiones a tu tΓo βintervino Shery rΓ‘pidamente, evitando que Marcos rompiera el corazΓ³n del pequeΓ±oβ. Recuerda que aΓΊn estΓ‘ malito.
βCierto... lo siento, tΓo, no lo pensΓ© βdijo Owen con tristeza.
βNo pasa nada, pequeΓ±o. Anda, papΓ‘ te espera en el coche.
Cuando la casa quedΓ³ en silencio, Marcos se hundiΓ³ en el sofΓ‘, consumido por el peso de su tristeza. Deseaba con todas sus fuerzas estar en la funciΓ³n de su sobrino, pero el miedo y la ansiedad lo mantenΓan atrapado. La Navidad siempre habΓa sido su Γ©poca favorita, pero para Γ©l, esa ilusiΓ³n ya se habΓa extinguido.
El frΓo matutino acariciaba las mejillas de Serena mientras ajustaba la bufanda de su hija. Las risas inocentes llenaban el aire, mezclΓ‘ndose con los primeros rayos del sol que iluminaban el colegio, decorado con guirnaldas y copos de nieve de papel. Serena mirΓ³ a Valeria con ternura, consciente de cuΓ‘nto significaba este dΓa para su pequeΓ±a.
βGracias por traerme βdijo Valeria, con un ligero rubor cubriendo sus mejillas.
βPΓ‘salo bien, te verΓ© despuΓ©s de la funciΓ³n βrespondiΓ³ Serena, inclinΓ‘ndose para darle un beso en la frente.
βΒΏVendrΓ‘s a verme? βpreguntΓ³ Valeria, con los ojos brillando como las luces del Γ‘rbol de Navidad del pueblo.
βPor supuesto, como cada aΓ±o, cariΓ±o. AdemΓ‘s, serΓ‘s la elfa mΓ‘s hermosa de todas βle asegurΓ³ Serena, mientras sus dedos acariciaban suavemente la mejilla de su hija.
Valeria se lanzΓ³ a los brazos de su madre, soltando una risita cristalina que resonΓ³ como campanillas en la nieve.
βTe quiero mucho, mami.
βY yo a ti, mi vida βcontestΓ³ Serena, abrazΓ‘ndola con fuerza, como si quisiera protegerla del frΓo... y del mundo.
βΒ‘Valeria, llegaste! βchillΓ³ Owen, cruzando el patio con los brazos abiertos.
βΒ‘Owen! βrespondiΓ³ Valeria, soltΓ‘ndose de su madre para correr hacia su mejor amigo. Ambos se fundieron en un abrazo cargado de energΓa y risas contagiosas.
βLo siento βdijo Owen, girΓ‘ndose hacia Serena con una sonrisa tΓmidaβ. Buenos dΓas, seΓ±ora Thompson.
βSolo Serena, Owen, tranquilo. ΒΏListo para la funciΓ³n de esta noche?
βΒ‘SΓ! βrespondiΓ³ el niΓ±o, con entusiasmo, mientras daba un pequeΓ±o salto.
βVenga, niΓ±os, a clase βintervino Shery, seΓ±alando la puerta decorada con guirnaldas rojas y verdesβ. Si no querΓ©is que la profesora os ponga una amonestaciΓ³n antes de Navidad.
βAdiΓ³s, mamΓ‘ βse despidiΓ³ Owen, agitando la mano apresuradamente.
βPortaros bien βrespondiΓ³ Shery, cruzando los brazos con una sonrisa cΓ³mplice.
βHasta luego, mami βValeria volviΓ³ a abrazar a Serena, su abrazo era cΓ‘lido como el chocolate caliente en una frΓa maΓ±ana.
βPΓ‘salo bien, cariΓ±o.
Serena observΓ³ cΓ³mo su hija desaparecΓa tras las puertas del colegio, su corazΓ³n apretado por el miedo que nunca confesaba. Se quedΓ³ inmΓ³vil, igual que cada maΓ±ana, con la sombra de un recuerdo acechΓ‘ndola. Siempre temΓa que Γ©l, de alguna manera, las encontrara.
βEs una niΓ±a muy dulce βcomentΓ³ Alejandro, con los ojos fijos en la puerta por la que habΓan desaparecido los pequeΓ±os.
βGracias. Por ella me esfuerzo cada dΓa, para ser la mejor madre βrespondiΓ³ Serena, bajando la mirada hacia sus manos entrelazadas.
βYa lo eres, Serena. Tienes que estar orgullosa βaΓ±adiΓ³ Shery, colocando una mano en su hombro con suavidad.
βNo podrΓa estar mΓ‘s de acuerdo βdijo Alejandro con una cΓ‘lida sonrisa.
El aire se tornΓ³ pesado cuando Shery, con la inocencia de quien no sabΓa lo que se esconderΓa tras sus palabras, preguntΓ³
βΒΏY su padre? Siempre las veo solas. ΒΏEstarΓ‘ aquΓ este aΓ±o en Navidad?
La pregunta golpeΓ³ a Serena como una rΓ‘faga de aire helado. Su expresiΓ³n se endureciΓ³, y su voz saliΓ³ gΓ©lida:
βNo vendrΓ‘. Y es mejor asΓ.
βPerdΓ³n, no quise... βintentΓ³ disculparse Shery, visiblemente avergonzada, pero Serena la interrumpiΓ³ con una sonrisa que, aunque forzada, reflejaba su fortaleza.
βTranquila, no podΓas saberlo.
Alejandro, percibiendo el cambio de Γ‘nimo, intervino para disipar la tensiΓ³n:
βBien, chicas. ΒΏQuΓ© tal si llevamos esto al salΓ³n de actos? Luego iremos a trabajar.
βLa reuniΓ³n... βmurmurΓ³ Serena, revisando la hora en su reloj.
βTranquila, llegaremos a tiempo. ΒΏTienes todo listo para el lanzamiento del nuevo producto?
βTodo estΓ‘ en mi oficina.
βPerfecto. Estoy ansioso por ver lo que has preparado βaΓ±adiΓ³ Alejandro, tomando una de las cajas de donaciones.
El grupo avanzΓ³ hacia el salΓ³n de actos, dejando tras de sΓ el eco de sus pasos en la nieve fresca y el aroma de chocolate caliente que salΓa de la cafeterΓa escolar.
Mientras tanto, en otro rincΓ³n del pueblo, Marcos se movΓa torpemente por la cocina. La casa estaba en completo silencio, roto solo por el tintineo de cucharas y el suave crujir de la masa que estaba preparando. La depresiΓ³n habΓa dejado huellas profundas en Γ©l, pero aquel dΓa, decidiΓ³ redimirse de la ΓΊnica manera que sabΓa: preparando el pastel de frambuesa favorito de su hermano.
βHijo, ΒΏdΓ³nde estΓ‘s? βla voz de Harriet Harrington rompiΓ³ la quietud desde el recibidor.
βEn la cocina βrespondiΓ³ Marcos, sin dejar de batir.
βΒΏQuΓ© haces asΓ vestido? βpreguntΓ³ Harriet al entrar y verlo en pijama, cubierto de harina.
βHoy no tenΓa cita con mi terapeuta y no pensaba salir de casa βrespondiΓ³, evitando la mirada inquisitiva de su madre mientras seguΓa concentrado en la receta.
βHijo, llevas meses encerrado en esta casa. No puedes seguir asΓ para siempre βdijo su madre, conteniendo las lΓ‘grimas.
βPuedo intentarlo βmurmurΓ³ Γ©l, sin levantar la mirada.
βΒΏY quΓ© pasarΓ‘ con tu vida? βinsistiΓ³ ella, preocupada.
βΒΏAlguna vez he tenido una? βrespondiΓ³ con un tono vacΓo.
βΒΏNo te das cuenta de que esto es justo lo que ella querΓa? βreplicΓ³ su madre, con una mezcla de tristeza y desesperaciΓ³n.
βYa no importa, mamΓ‘.
βΒΏCΓ³mo que no importa? Β‘TΓΊ nos importas! βdijo ella, alzando ligeramente la vozβ. Estamos preocupados por ti. Gracias a Dios que te encontrΓ³ tu hermano, porque si no... no sΓ© quΓ© hubiera pasado contigo.
βPerdΓ³name βsusurrΓ³ Marcos, deteniΓ©ndose en seco.
Su madre no dijo nada. En lugar de eso, lo rodeΓ³ con un abrazo firme y cΓ‘lido, sosteniΓ©ndolo por un largo rato.
βNo hay nada que perdonar, hijo. Al contrario, agradezco que estΓ©s aquΓ con nosotros. No estΓ‘s solo, y jamΓ‘s lo estarΓ‘s.
βGracias, mamΓ‘ βrespondiΓ³ Γ©l, casi en un murmullo.
Se hizo un silencio mientras Marcos mantenΓa la cabeza baja.
βΒΏEn quΓ© piensas? βpreguntΓ³ su madre, con suavidad.
βEn que no querΓa que Alejandro me viera asΓ... nunca quise que Γ©l... βsu voz se quebrΓ³, incapaz de terminar la frase.
βMarcos, mΓrame βdijo ella, tomando sus manos con cuidadoβ. SaldrΓ‘s de esto, te lo prometo. Paso a paso. Ahora dime, ΒΏquΓ© estabas haciendo? βaΓ±adiΓ³, cambiando el tono.
βPreparaba algo para Alejandro. Fui brusco con Γ©l y querΓa compensarlo βconfesΓ³, apenado.
βΒΏA que adivino? βdijo Harriet, esbozando una sonrisa.
βTarta de queso con frutos rojos.
Por un segundo, Marcos sonriΓ³, casi sin darse cuenta. Un atisbo del joven que solΓa ser.
βTe ayudo βdijo ella, quitΓ‘ndose el abrigo y lavΓ‘ndose las manos antes de unirse en la cocinaβ. Y luego me acompaΓ±as a hacer las compras para Navidad.
βNo creo que sea buena idea...
βSΓ, hazme caso. DespuΓ©s veremos juntos la funciΓ³n de Owen en la escuela. SerΓ‘ bueno para ti.
βEstΓ‘ bien βaceptΓ³, aunque la idea le hacΓa sentirse nervioso. βEspero que los ejercicios para la ansiedad me sirvan.β
βBien, manos a la obra βdijo Harriet con entusiasmo, dΓ‘ndole una palmadita en el hombro.
Por otro lado, Serena y Alejandro continuaban sumidos en la reuniΓ³n con los socios, discutiendo los detalles del nuevo proyecto.
βCuΓ©ntanos sobre el concepto del cofre, Serena βdijo Alejandro, inclinΓ‘ndose hacia adelante.
ββEl Cofre del Destinoβ es un cofre de madera artesanal, con grabados que reflejan la esencia de Evergreen. Contiene cartas navideΓ±as personalizadas, recetas, pequeΓ±os obsequios y un juego de cartas interactivo como toque especial.
Wyatt y Keyla intercambiaron miradas, intrigados.
βΒΏY en quΓ© consiste ese juego? βpreguntΓ³ Wyatt.
βEs un juego de pistas y desafΓos que lleva a los jugadores a un destino secreto en Evergreen Hollow. Este lugar estarΓ‘ preparado para ser una experiencia mΓ‘gica. Queremos que "El Cofre del Destino" no solo celebre la Navidad, sino que sea el inicio de nuevas conexiones, tal vez incluso historias de amor.
βEs brillante βdijo Keyla, entusiasmadaβ. Es mΓ‘s que un producto, es una experiencia. ΒΏCΓ³mo crees que impactarΓ‘ en la comunidad?
βCreo que ayudarΓ‘ a redescubrir Evergreen. A los locales les darΓ‘ la oportunidad de explorar su pueblo desde otra perspectiva, y a los visitantes, de conocer su magia. AdemΓ‘s, al fomentar encuentros, fortalecemos el sentido de comunidad.
βEs una propuesta perfecta para MontaΓ±a Verde: tradiciΓ³n, comunidad y momentos inolvidables βcomentΓ³ Alejandro.
βY creo que podrΓa funcionar a nivel nacional. Es un concepto que resuena con la gente βaΓ±adiΓ³ Wyatt.
βEse toque de uniΓ³n navideΓ±a es muy especial. Estoy segura de que serΓ‘ un Γ©xito βdijo Keyla.
βGracias. Estoy convencida de que "El Cofre del Destino" tocarΓ‘ muchos corazones este diciembre βdijo Serena.
βEntonces vamos adelante βanunciΓ³ Alejandroβ. Serena, coordina con marketing para que todo estΓ© listo. Wyatt, Keyla, contamos con su apoyo para impulsar este proyecto.
βPuedes contar con nosotros βdijo Wyatt.
βSin duda alguna βafirmΓ³ Keyla.
La reuniΓ³n concluyΓ³ con entusiasmo y altas expectativas por ver el impacto del nuevo proyecto en el mercado.
βNosotros nos vamos, tenemos que recoger a nuestro hijo en el aeropuerto βcomentΓ³ Wyatt.
βNo querΓa perderse la funciΓ³n de su hermana βaΓ±adiΓ³ Keyla.
βEntonces, nos vemos mΓ‘s tarde βrespondiΓ³ Alejandro.
βAdiΓ³s, felices fiestas βdijo Serena.
βIgualmente βreplicaron ambos, saliendo de la sala de juntas.
βBueno, manos a la obra. AvΓsame si necesitas algo en lo que pueda ser ΓΊtil βdijo Alejandro.
βMuy bien, me retiro a mi oficina βcontestΓ³ Serena, manteniendo un tono formal.
βPuedes irte a casa con tiempo para prepararte para la funciΓ³n de los niΓ±os βsugiriΓ³ Alejandro.
βGracias, lo harΓ©.
βNo es necesario que seas tan formal conmigo. Nuestros hijos van a la misma clase y son buenos amigos. AdemΓ‘s, eres la mejor amiga de mi esposa y llevas aΓ±os trabajando con nosotros. Puedes tutearme.
βNo creo que sea apropiado. Me sentirΓa mΓ‘s cΓ³moda manteniendo las distancias.
Alejandro sonriΓ³ levemente, con comprensiΓ³n.
βDe acuerdo, como prefieras. No voy a insistir.
βGracias βrespondiΓ³ ella, con la misma frialdad, y saliΓ³ de la sala con pasos decididos.
El centro comercial vibraba con villancicos, compradores apresurados y bolsas repletas de regalos, mientras un Γ‘rbol navideΓ±o majestuoso iluminaba el vestΓbulo con destellos de color y magia. Marcos caminaba unos pasos detrΓ‘s de Harriet, sosteniendo varias bolsas mientras ella se detenΓa a examinar juguetes, prendas de vestir y otros objetos atractivos. Aunque respondΓa con palabras escuetas cada vez que su madre le pedΓa su opiniΓ³n, su semblante reflejaba que preferirΓa estar en cualquier otro lugar. No obstante, se esforzaba por acompaΓ±arla, porque entendΓa cuΓ‘nto significaba para ella preservar las tradiciones navideΓ±as, aunque para Γ©l esa festividad hubiera perdido su brillo.
βΒΏQuΓ© opinas de esta bufanda para tu padre? βpreguntΓ³ Harriet, levantando una pieza de lana azul cieloβ. Siempre dice que con la gabardina no le alcanza y que pasa frΓo cuando se reΓΊne con sus amigos del bufete.
βEstΓ‘ bienβ¦ parece bastante calentita.
βClaro que sΓ, y es de su tono preferido. Ahora busquemos algo para Owen.
Marcos se detuvo de repente, con una sombra de melancolΓa cruzando su mirada.
βΒΏQuΓ© sucede, cariΓ±o? ΒΏNecesitas que tomemos un descanso? βinquiriΓ³ Harriet con preocupaciΓ³n.
βNo es eso, mamΓ‘. Lo siento, no querΓa estropear el momento βcontestΓ³, mirando al suelo.
βHijo, mΓrame, por favor.
βEstarΓais mejor sin mΓβ¦ βmurmurΓ³ en voz baja.
βNo digas esas cosas, Marcos. No me obligues a regaΓ±arte como cuando eras pequeΓ±o βreplicΓ³ Harriet, con un tono firme pero cariΓ±oso.
βPerdΓ³nβ¦
βMarcos Harrington Laurence, deja de disculparte. SΓ© cuΓ‘nto te cuesta estar aquΓ, entre tanta gente, y quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti. Este es un gran paso, despuΓ©s de casi seis meses sin salir de casa. ΒΏQuΓ© te parece si compramos esos dinosaurios para Owen y luego vamos a tomar un chocolate caliente?
βMe parece bienβ¦ MamΓ‘β¦
βΒΏSΓ?
βΒΏQuΓ© te parece si saco mi vieja cΓ‘mara y hago fotos de Owen durante la funciΓ³n de Navidad?
βCariΓ±o, me parece una idea fabulosa.
βCreo que estos dinosaurios le encantarΓ‘n βcomentΓ³ Marcos, mostrando un set de figuritas.
βEs perfecto. A Shery, segΓΊn recuerdo, le gustan las novelas histΓ³ricas.
βTal vez podamos buscar alguna de su autora favorita βsugiriΓ³ Marcos.
βΒΏCΓ³mo se llamaba? βpreguntΓ³ Harriet, frunciendo el ceΓ±o mientras intentaba recordar.
βKen Follett, creo βrespondiΓ³ Γ©l.
βΒ‘Eso es! Sigamos entonces. De camino, compraremos ese whisky que le gusta tanto a tu hermano.
βMacallan βapuntΓ³ Marcos con una leve sonrisa.
Horas mΓ‘s tarde, al caer la noche, Harriet, puntual como siempre, encontrΓ³ asientos en la primera fila junto a Shery, quien les habΓa reservado un lugar. Marcos ajustΓ³ la correa de su cΓ‘mara mientras el salΓ³n se llenaba de murmullos. Tras el telΓ³n cerrado, los niΓ±os se preparaban con nervios y risas que se filtraban desde bambalinas.
Serena, sentada unos asientos mΓ‘s allΓ‘, conversaba con Jason, quien se acercΓ³ con Wyatt: su padre, para presentarse.
βEncantado de conocerte. Mi madre siempre habla maravillas de tu trabajo βdijo Γ©l con una sonrisa cortΓ©s.
βGracias. Ella tambiΓ©n me comentΓ³ que estΓ‘s escribiendo un libro. ΒΏDe quΓ© trata? βpreguntΓ³ Serena, manteniendo la conversaciΓ³n por cortesΓa.
βRomance. ΒΏCrees en el hilo rojo del destino? βinquiriΓ³ Jason, observΓ‘ndola con curiosidad.
βNo, para nada. Eso solo existe en los libros βrespondiΓ³ ella con firmeza, desviando la mirada hacia la tarima.
Marcos, ocupado ajustando su cΓ‘mara, levantΓ³ la vista justo en el momento en que Serena giraba la cabeza hacia el escenario. Sus miradas se cruzaron brevemente, un intercambio simple y casual que apenas pareciΓ³ notarse en medio del bullicio del lugar. Ella, distraΓda por las luces cΓ‘lidas que comenzaban a iluminar el escenario, no le dio mayor importancia. Γl volviΓ³ a concentrarse en la cΓ‘mara, preparado para capturar el espectΓ‘culo.
βSilencio βmurmurΓ³ Shery, emocionadaβ. Β‘El telΓ³n estΓ‘ a punto de subir.
El salΓ³n se sumiΓ³ en un breve silencio mientras las luces se atenuaban. Un suave murmullo de expectaciΓ³n recorriΓ³ la sala, y finalmente, el telΓ³n se alzΓ³. AllΓ estaban los niΓ±os, vestidos de elfos, con sus gorritos de colores y campanitas que tintineaban al ritmo de sus movimientos. Una oleada de ternura invadiΓ³ a los espectadores mientras la primera nota del villancico resonaba:
βOh, blanca Navidad, sueΓ±o y con la nieve alrededor... Blanca es mi primera, y es mensajera de paz y de puro amor.
La mΓΊsica llenΓ³ el espacio, envolviendo el momento con calidez y alegrΓa. Serena sonriΓ³, relajΓ‘ndose finalmente, y Marcos, cΓ‘mara en mano, capturΓ³ el instante con precisiΓ³n. Ninguno de los dos podΓa sospechar que, mientras la Navidad desplegaba su magia en el escenario, el destino comenzaba a mover sus hilos, silencioso y paciente, como siempre lo hace. las luces titilaban como estrellas caΓdas, dos familias enfrentaban destinos opuestos. Una, rota por las sombras del pasado y separada por ocΓ©anos; la otra, envuelta en una fachada de felicidad que ocultaba cicatrices profundas. Sus caminos estaban destinados a cruzarse, hilados por el azar y el tiempo, para sanar heridas que ninguno se atrevΓa a admitir. Serena, una joven madre y diseΓ±adora grΓ‘fica, habΓa llegado a Evergreen cinco aΓ±os atrΓ‘s, buscando un nuevo comienzo. Desde entonces, trabajaba en una pequeΓ±a empresa local, bajo la direcciΓ³n de un jefe cuya influencia en su vida estaba a punto de cobrar un significado inesperado.
Por otro lado, Marcos, el ΓΊnico fotΓ³grafo del lugar, se hundΓa en una oscuridad que parecΓa no tener final. Los fantasmas de un pasado reciente le habΓan arrebatado no solo su esencia, sino tambiΓ©n las ganas de vivir. Una tarde cualquiera, el estudio que solΓa ser su refugio recibiΓ³ una visita inesperada y poco grata. Las palabras y recuerdos que esta persona dejΓ³ tras de sΓ fueron un golpe seco, abriendo viejas heridas y empujΓ‘ndolo al fondo de una botella de vodka, en un intento desesperado por silenciar las voces que le susurraban que, sin ella, ya no quedaba nada.
Poco sabΓan el uno del otro, hasta que el destino, o quizΓ‘ la magia de la Navidad, decidiΓ³ entrelazar sus vidas. Coincidieron por casualidad en la funciΓ³n navideΓ±a de la escuela, donde Owen, sobrino de Marcos, y Valeria, hija de Serena, compartΓan escenario. Los niΓ±os, con su inocencia envidiable, disfrutaban de una amistad entraΓ±able que crecΓa con los aΓ±os, ajenos a las sombras que pesaban sobre los adultos a su alrededor.
El dΓa de hoy se presenta como otro cualquiera, envuelto en la monotonΓa de siempre. En casa, Serena y su hija se preparan desde temprano para no llegar tarde a la escuela. Serena planea, como cada maΓ±ana, aprovechar la rutina para pasar por la cafeterΓa de Cristina, la anciana humilde que la acogiΓ³ como a su propia hija cuando llegΓ³ al pueblo hace un lustro. MΓ‘s tarde, tiene programada una reuniΓ³n importante con su jefe y los socios de la empresa, en la que discutirΓ‘n los detalles del lanzamiento de un nuevo producto antes de Navidad.
βValeria, hija, el desayuno estΓ‘ listo.
βΒ‘Ya voy, mami!
Serena sonriΓ³ al verla aparecer en la cocina.
βΒΏQuΓ© hacΓas?
βLa maestra dijo que podΓamos ayudar en la recolecta de juguetes para los niΓ±os que no tienen familia. Estaba revisando la ropa que ya no me sirve y los juguetes que no uso porque... ya me he hecho grande βrespondiΓ³ la pequeΓ±a, con un ligero rubor en sus mejillas.
βEs un hermoso gesto, cariΓ±o. ΒΏYa apartaste todo lo que quieres donar?
βSΓ, estΓ‘ en una caja sobre mi cama.
βBien, ΒΏquΓ© te parece si la llevo al coche mientras desayunas?
βΒ‘Vale!
βPerfecto. No tardes, o llegaremos tarde a la escuela.
βNo, mami, ya casi acabo.
En el otro extremo de Evergreen, la familia Harrington se preparaba para un nuevo dΓa, llenos de la alegrΓa que traen estas fechas. Alejandro y Shery irradiaban esa calidez que convertΓa cada rincΓ³n de su hogar en un refugio, incluso para alguien como Marcos, quien, envuelto en su carΓ‘cter gruΓ±Γ³n, parecΓa ser engullido por la penumbra de su habitaciΓ³n. Por mΓ‘s que el ambiente festivo intentara alcanzarlo, Γ©l se mantenΓa firme en su aislamiento, evitando cualquier muestra de cercanΓa que rompiera las barreras que habΓa levantado.
βOwen, cariΓ±o, ΒΏllevas tus cosas? βgritΓ³ Shery desde la planta baja de su elegante mansiΓ³n, decorada con un esplΓ©ndido Γ‘rbol de Navidad que brillaba en el gran salΓ³n.
βΒ‘Me olvidΓ© de algo! Β‘Ya bajo! βrespondiΓ³ el pequeΓ±o torbellino de la familia, regresando a su dormitorio.
βDate prisa, o llegaremos tarde a la escuela βdijo su madre con una sonrisa.
Alejandro entrΓ³ al salΓ³n, ajustando el nudo de su corbata.
βBuenos dΓas. EstΓ‘s preciosa βmurmurΓ³, acercΓ‘ndose para rodearla con sus brazos y besarla en la frente.
βY tΓΊ tambiΓ©n estΓ‘s muy guapo βrespondiΓ³ ella, dΓ‘ndole un beso breve pero lleno de cariΓ±oβ. ΒΏYa vas a la oficina?
βNo antes de acompaΓ±aros a la escuela.
βΒΏY la reuniΓ³n para el nuevo producto?
βPuede esperar. Mi prioridad es mi familia βcontestΓ³ con una sonrisa, besΓ‘ndola suavemente en la cabeza.
El momento se interrumpiΓ³ por una voz Γ‘spera desde el piso de arriba.
βΒΏQuΓ© es todo este ruido?
Marcos apareciΓ³ en el pasillo, apoyado en la barandilla, observΓ‘ndolos con el ceΓ±o fruncido.
βΒ‘Vaya, madrugaste, hermanito! βbromeΓ³ Alejandro, arqueando una ceja.
βNo te emociones, solo irΓ© por un cafΓ© y volverΓ© a la habitaciΓ³n βrespondiΓ³ con su habitual seriedad.
βΒΏCΓ³mo te encuentras? βpreguntΓ³ Shery, sin perder su tono amable.
βBien, deseando volver a casa pronto.
βNo es negociable βintervino Alejandro con firmeza.
βLlevo meses viviendo aquΓ, ya es hora de que...
βO te quedas aquΓ o en casa de papΓ‘ y mamΓ‘. TΓΊ eliges.
Antes de que Marcos pudiera replicar, Owen apareciΓ³ en lo alto de las escaleras con una caja entre sus manos.
βΒ‘Ayuda! Β‘Pesa mucho!
βTrae, campeΓ³n, yo la llevo βdijo Alejandro, tomando la caja. Se sorprendiΓ³ por el pesoβ. ΒΏQuΓ© traes aquΓ?
βCosas para los niΓ±os que no tienen hogar. La profesora dijo que podΓamos ayudar donando lo que ya no querΓamos.
βEs un gesto precioso, cariΓ±o βdijo Shery, orgullosa.
Alejandro se girΓ³ hacia Marcos antes de salir.
βMarc.
βHermano.
βAdiΓ³s, tΓo Marcos.
βAdiΓ³s, campeΓ³n βdijo Marcos, agachΓ‘ndose para abrazarlo con una sonrisa genuina, algo reservado ΓΊnicamente para su sobrinoβ. DiviΓ©rtete en la escuela.
βΒΏVendrΓ‘s a la fiesta de Navidad? βpreguntΓ³ Owen con sus ojos brillando de ilusiΓ³n.
Marcos dudΓ³, tartamudeando.
βYo... no sΓ©...
βVamos, cariΓ±o, no presiones a tu tΓo βintervino Shery rΓ‘pidamente, evitando que Marcos rompiera el corazΓ³n del pequeΓ±oβ. Recuerda que aΓΊn estΓ‘ malito.
βCierto... lo siento, tΓo, no lo pensΓ© βdijo Owen con tristeza.
βNo pasa nada, pequeΓ±o. Anda, papΓ‘ te espera en el coche.
Cuando la casa quedΓ³ en silencio, Marcos se hundiΓ³ en el sofΓ‘, consumido por el peso de su tristeza. Deseaba con todas sus fuerzas estar en la funciΓ³n de su sobrino, pero el miedo y la ansiedad lo mantenΓan atrapado. La Navidad siempre habΓa sido su Γ©poca favorita, pero para Γ©l, esa ilusiΓ³n ya se habΓa extinguido.
El frΓo matutino acariciaba las mejillas de Serena mientras ajustaba la bufanda de su hija. Las risas inocentes llenaban el aire, mezclΓ‘ndose con los primeros rayos del sol que iluminaban el colegio, decorado con guirnaldas y copos de nieve de papel. Serena mirΓ³ a Valeria con ternura, consciente de cuΓ‘nto significaba este dΓa para su pequeΓ±a.
βGracias por traerme βdijo Valeria, con un ligero rubor cubriendo sus mejillas.
βPΓ‘salo bien, te verΓ© despuΓ©s de la funciΓ³n βrespondiΓ³ Serena, inclinΓ‘ndose para darle un beso en la frente.
βΒΏVendrΓ‘s a verme? βpreguntΓ³ Valeria, con los ojos brillando como las luces del Γ‘rbol de Navidad del pueblo.
βPor supuesto, como cada aΓ±o, cariΓ±o. AdemΓ‘s, serΓ‘s la elfa mΓ‘s hermosa de todas βle asegurΓ³ Serena, mientras sus dedos acariciaban suavemente la mejilla de su hija.
Valeria se lanzΓ³ a los brazos de su madre, soltando una risita cristalina que resonΓ³ como campanillas en la nieve.
βTe quiero mucho, mami.
βY yo a ti, mi vida βcontestΓ³ Serena, abrazΓ‘ndola con fuerza, como si quisiera protegerla del frΓo... y del mundo.
βΒ‘Valeria, llegaste! βchillΓ³ Owen, cruzando el patio con los brazos abiertos.
βΒ‘Owen! βrespondiΓ³ Valeria, soltΓ‘ndose de su madre para correr hacia su mejor amigo. Ambos se fundieron en un abrazo cargado de energΓa y risas contagiosas.
βLo siento βdijo Owen, girΓ‘ndose hacia Serena con una sonrisa tΓmidaβ. Buenos dΓas, seΓ±ora Thompson.
βSolo Serena, Owen, tranquilo. ΒΏListo para la funciΓ³n de esta noche?
βΒ‘SΓ! βrespondiΓ³ el niΓ±o, con entusiasmo, mientras daba un pequeΓ±o salto.
βVenga, niΓ±os, a clase βintervino Shery, seΓ±alando la puerta decorada con guirnaldas rojas y verdesβ. Si no querΓ©is que la profesora os ponga una amonestaciΓ³n antes de Navidad.
βAdiΓ³s, mamΓ‘ βse despidiΓ³ Owen, agitando la mano apresuradamente.
βPortaros bien βrespondiΓ³ Shery, cruzando los brazos con una sonrisa cΓ³mplice.
βHasta luego, mami βValeria volviΓ³ a abrazar a Serena, su abrazo era cΓ‘lido como el chocolate caliente en una frΓa maΓ±ana.
βPΓ‘salo bien, cariΓ±o.
Serena observΓ³ cΓ³mo su hija desaparecΓa tras las puertas del colegio, su corazΓ³n apretado por el miedo que nunca confesaba. Se quedΓ³ inmΓ³vil, igual que cada maΓ±ana, con la sombra de un recuerdo acechΓ‘ndola. Siempre temΓa que Γ©l, de alguna manera, las encontrara.
βEs una niΓ±a muy dulce βcomentΓ³ Alejandro, con los ojos fijos en la puerta por la que habΓan desaparecido los pequeΓ±os.
βGracias. Por ella me esfuerzo cada dΓa, para ser la mejor madre βrespondiΓ³ Serena, bajando la mirada hacia sus manos entrelazadas.
βYa lo eres, Serena. Tienes que estar orgullosa βaΓ±adiΓ³ Shery, colocando una mano en su hombro con suavidad.
βNo podrΓa estar mΓ‘s de acuerdo βdijo Alejandro con una cΓ‘lida sonrisa.
El aire se tornΓ³ pesado cuando Shery, con la inocencia de quien no sabΓa lo que se esconderΓa tras sus palabras, preguntΓ³
βΒΏY su padre? Siempre las veo solas. ΒΏEstarΓ‘ aquΓ este aΓ±o en Navidad?
La pregunta golpeΓ³ a Serena como una rΓ‘faga de aire helado. Su expresiΓ³n se endureciΓ³, y su voz saliΓ³ gΓ©lida:
βNo vendrΓ‘. Y es mejor asΓ.
βPerdΓ³n, no quise... βintentΓ³ disculparse Shery, visiblemente avergonzada, pero Serena la interrumpiΓ³ con una sonrisa que, aunque forzada, reflejaba su fortaleza.
βTranquila, no podΓas saberlo.
Alejandro, percibiendo el cambio de Γ‘nimo, intervino para disipar la tensiΓ³n:
βBien, chicas. ΒΏQuΓ© tal si llevamos esto al salΓ³n de actos? Luego iremos a trabajar.
βLa reuniΓ³n... βmurmurΓ³ Serena, revisando la hora en su reloj.
βTranquila, llegaremos a tiempo. ΒΏTienes todo listo para el lanzamiento del nuevo producto?
βTodo estΓ‘ en mi oficina.
βPerfecto. Estoy ansioso por ver lo que has preparado βaΓ±adiΓ³ Alejandro, tomando una de las cajas de donaciones.
El grupo avanzΓ³ hacia el salΓ³n de actos, dejando tras de sΓ el eco de sus pasos en la nieve fresca y el aroma de chocolate caliente que salΓa de la cafeterΓa escolar.
Mientras tanto, en otro rincΓ³n del pueblo, Marcos se movΓa torpemente por la cocina. La casa estaba en completo silencio, roto solo por el tintineo de cucharas y el suave crujir de la masa que estaba preparando. La depresiΓ³n habΓa dejado huellas profundas en Γ©l, pero aquel dΓa, decidiΓ³ redimirse de la ΓΊnica manera que sabΓa: preparando el pastel de frambuesa favorito de su hermano.
βHijo, ΒΏdΓ³nde estΓ‘s? βla voz de Harriet Harrington rompiΓ³ la quietud desde el recibidor.
βEn la cocina βrespondiΓ³ Marcos, sin dejar de batir.
βΒΏQuΓ© haces asΓ vestido? βpreguntΓ³ Harriet al entrar y verlo en pijama, cubierto de harina.
βHoy no tenΓa cita con mi terapeuta y no pensaba salir de casa βrespondiΓ³, evitando la mirada inquisitiva de su madre mientras seguΓa concentrado en la receta.
βHijo, llevas meses encerrado en esta casa. No puedes seguir asΓ para siempre βdijo su madre, conteniendo las lΓ‘grimas.
βPuedo intentarlo βmurmurΓ³ Γ©l, sin levantar la mirada.
βΒΏY quΓ© pasarΓ‘ con tu vida? βinsistiΓ³ ella, preocupada.
βΒΏAlguna vez he tenido una? βrespondiΓ³ con un tono vacΓo.
βΒΏNo te das cuenta de que esto es justo lo que ella querΓa? βreplicΓ³ su madre, con una mezcla de tristeza y desesperaciΓ³n.
βYa no importa, mamΓ‘.
βΒΏCΓ³mo que no importa? Β‘TΓΊ nos importas! βdijo ella, alzando ligeramente la vozβ. Estamos preocupados por ti. Gracias a Dios que te encontrΓ³ tu hermano, porque si no... no sΓ© quΓ© hubiera pasado contigo.
βPerdΓ³name βsusurrΓ³ Marcos, deteniΓ©ndose en seco.
Su madre no dijo nada. En lugar de eso, lo rodeΓ³ con un abrazo firme y cΓ‘lido, sosteniΓ©ndolo por un largo rato.
βNo hay nada que perdonar, hijo. Al contrario, agradezco que estΓ©s aquΓ con nosotros. No estΓ‘s solo, y jamΓ‘s lo estarΓ‘s.
βGracias, mamΓ‘ βrespondiΓ³ Γ©l, casi en un murmullo.
Se hizo un silencio mientras Marcos mantenΓa la cabeza baja.
βΒΏEn quΓ© piensas? βpreguntΓ³ su madre, con suavidad.
βEn que no querΓa que Alejandro me viera asΓ... nunca quise que Γ©l... βsu voz se quebrΓ³, incapaz de terminar la frase.
βMarcos, mΓrame βdijo ella, tomando sus manos con cuidadoβ. SaldrΓ‘s de esto, te lo prometo. Paso a paso. Ahora dime, ΒΏquΓ© estabas haciendo? βaΓ±adiΓ³, cambiando el tono.
βPreparaba algo para Alejandro. Fui brusco con Γ©l y querΓa compensarlo βconfesΓ³, apenado.
βΒΏA que adivino? βdijo Harriet, esbozando una sonrisa.
βTarta de queso con frutos rojos.
Por un segundo, Marcos sonriΓ³, casi sin darse cuenta. Un atisbo del joven que solΓa ser.
βTe ayudo βdijo ella, quitΓ‘ndose el abrigo y lavΓ‘ndose las manos antes de unirse en la cocinaβ. Y luego me acompaΓ±as a hacer las compras para Navidad.
βNo creo que sea buena idea...
βSΓ, hazme caso. DespuΓ©s veremos juntos la funciΓ³n de Owen en la escuela. SerΓ‘ bueno para ti.
βEstΓ‘ bien βaceptΓ³, aunque la idea le hacΓa sentirse nervioso. βEspero que los ejercicios para la ansiedad me sirvan.β
βBien, manos a la obra βdijo Harriet con entusiasmo, dΓ‘ndole una palmadita en el hombro.
Por otro lado, Serena y Alejandro continuaban sumidos en la reuniΓ³n con los socios, discutiendo los detalles del nuevo proyecto.
βCuΓ©ntanos sobre el concepto del cofre, Serena βdijo Alejandro, inclinΓ‘ndose hacia adelante.
ββEl Cofre del Destinoβ es un cofre de madera artesanal, con grabados que reflejan la esencia de Evergreen. Contiene cartas navideΓ±as personalizadas, recetas, pequeΓ±os obsequios y un juego de cartas interactivo como toque especial.
Wyatt y Keyla intercambiaron miradas, intrigados.
βΒΏY en quΓ© consiste ese juego? βpreguntΓ³ Wyatt.
βEs un juego de pistas y desafΓos que lleva a los jugadores a un destino secreto en Evergreen Hollow. Este lugar estarΓ‘ preparado para ser una experiencia mΓ‘gica. Queremos que βEl Cofre del Destinoβ no solo celebre la Navidad, sino que sea el inicio de nuevas conexiones, tal vez incluso historias de amor.
βEs brillante βdijo Keyla, entusiasmadaβ. Es mΓ‘s que un producto, es una experiencia. ΒΏCΓ³mo crees que impactarΓ‘ en la comunidad?
βCreo que ayudarΓ‘ a redescubrir Evergreen. A los locales les darΓ‘ la oportunidad de explorar su pueblo desde otra perspectiva, y a los visitantes, de conocer su magia. AdemΓ‘s, al fomentar encuentros, fortalecemos el sentido de comunidad.
βEs una propuesta perfecta para MontaΓ±a Verde: tradiciΓ³n, comunidad y momentos inolvidables βcomentΓ³ Alejandro.
βY creo que podrΓa funcionar a nivel nacional. Es un concepto que resuena con la gente βaΓ±adiΓ³ Wyatt.
βEse toque de uniΓ³n navideΓ±a es muy especial. Estoy segura de que serΓ‘ un Γ©xito βdijo Keyla.
βGracias. Estoy convencida de que βEl Cofre del Destinoβ tocarΓ‘ muchos corazones este diciembre βdijo Serena.
βEntonces vamos adelante βanunciΓ³ Alejandroβ. Serena, coordina con marketing para que todo estΓ© listo. Wyatt, Keyla, contamos con su apoyo para impulsar este proyecto.
βPuedes contar con nosotros βdijo Wyatt.
βSin duda alguna βafirmΓ³ Keyla.
La reuniΓ³n concluyΓ³ con entusiasmo y altas expectativas por ver el impacto del nuevo proyecto en el mercado.
βNosotros nos vamos, tenemos que recoger a nuestro hijo en el aeropuerto βcomentΓ³ Wyatt.
βNo querΓa perderse la funciΓ³n de su hermana βaΓ±adiΓ³ Keyla.
βEntonces, nos vemos mΓ‘s tarde βrespondiΓ³ Alejandro.
βAdiΓ³s, felices fiestas βdijo Serena.
βIgualmente βreplicaron ambos, saliendo de la sala de juntas.
βBueno, manos a la obra. AvΓsame si necesitas algo en lo que pueda ser ΓΊtil βdijo Alejandro.
βMuy bien, me retiro a mi oficina βcontestΓ³ Serena, manteniendo un tono formal.
βPuedes irte a casa con tiempo para prepararte para la funciΓ³n de los niΓ±os βsugiriΓ³ Alejandro.
βGracias, lo harΓ©.
βNo es necesario que seas tan formal conmigo. Nuestros hijos van a la misma clase y son buenos amigos. AdemΓ‘s, eres la mejor amiga de mi esposa y llevas aΓ±os trabajando con nosotros. Puedes tutearme.
βNo creo que sea apropiado. Me sentirΓa mΓ‘s cΓ³moda manteniendo las distancias.
Alejandro sonriΓ³ levemente, con comprensiΓ³n.
βDe acuerdo, como prefieras. No voy a insistir.
βGracias βrespondiΓ³ ella, con la misma frialdad, y saliΓ³ de la sala con pasos decididos.
El centro comercial vibraba con villancicos, compradores apresurados y bolsas repletas de regalos, mientras un Γ‘rbol navideΓ±o majestuoso iluminaba el vestΓbulo con destellos de color y magia. Marcos caminaba unos pasos detrΓ‘s de Harriet, sosteniendo varias bolsas mientras ella se detenΓa a examinar juguetes, prendas de vestir y otros objetos atractivos. Aunque respondΓa con palabras escuetas cada vez que su madre le pedΓa su opiniΓ³n, su semblante reflejaba que preferirΓa estar en cualquier otro lugar. No obstante, se esforzaba por acompaΓ±arla, porque entendΓa cuΓ‘nto significaba para ella preservar las tradiciones navideΓ±as, aunque para Γ©l esa festividad hubiera perdido su brillo.
βΒΏQuΓ© opinas de esta bufanda para tu padre? βpreguntΓ³ Harriet, levantando una pieza de lana azul cieloβ. Siempre dice que con la gabardina no le alcanza y que pasa frΓo cuando se reΓΊne con sus amigos del bufete.
βEstΓ‘ bienβ¦ parece bastante calentita.
βClaro que sΓ, y es de su tono preferido. Ahora busquemos algo para Owen.
Marcos se detuvo de repente, con una sombra de melancolΓa cruzando su mirada.
βΒΏQuΓ© sucede, cariΓ±o? ΒΏNecesitas que tomemos un descanso? βinquiriΓ³ Harriet con preocupaciΓ³n.
βNo es eso, mamΓ‘. Lo siento, no querΓa estropear el momento βcontestΓ³, mirando al suelo.
βHijo, mΓrame, por favor.
βEstarΓais mejor sin mΓβ¦ βmurmurΓ³ en voz baja.
βNo digas esas cosas, Marcos. No me obligues a regaΓ±arte como cuando eras pequeΓ±o βreplicΓ³ Harriet, con un tono firme pero cariΓ±oso.
βPerdΓ³nβ¦
βMarcos Harrington Laurence, deja de disculparte. SΓ© cuΓ‘nto te cuesta estar aquΓ, entre tanta gente, y quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti. Este es un gran paso, despuΓ©s de casi seis meses sin salir de casa. ΒΏQuΓ© te parece si compramos esos dinosaurios para Owen y luego vamos a tomar un chocolate caliente?
βMe parece bienβ¦ MamΓ‘β¦
βΒΏSΓ?
βΒΏQuΓ© te parece si saco mi vieja cΓ‘mara y hago fotos de Owen durante la funciΓ³n de Navidad?
βCariΓ±o, me parece una idea fabulosa.
βCreo que estos dinosaurios le encantarΓ‘n βcomentΓ³ Marcos, mostrando un set de figuritas.
βEs perfecto. A Shery, segΓΊn recuerdo, le gustan las novelas histΓ³ricas.
βTal vez podamos buscar alguna de su autora favorita βsugiriΓ³ Marcos.
βΒΏCΓ³mo se llamaba? βpreguntΓ³ Harriet, frunciendo el ceΓ±o mientras intentaba recordar.
βKen Follett, creo βrespondiΓ³ Γ©l.
βΒ‘Eso es! Sigamos entonces. De camino, compraremos ese whisky que le gusta tanto a tu hermano.
βMacallan βapuntΓ³ Marcos con una leve sonrisa.
Horas mΓ‘s tarde, al caer la noche, Harriet, puntual como siempre, encontrΓ³ asientos en la primera fila junto a Shery, quien les habΓa reservado un lugar. Marcos ajustΓ³ la correa de su cΓ‘mara mientras el salΓ³n se llenaba de murmullos. Tras el telΓ³n cerrado, los niΓ±os se preparaban con nervios y risas que se filtraban desde bambalinas.
Serena, sentada unos asientos mΓ‘s allΓ‘, conversaba con Jason, quien se acercΓ³ con Wyatt: su padre, para presentarse.
βEncantado de conocerte. Mi madre siempre habla maravillas de tu trabajo βdijo Γ©l con una sonrisa cortΓ©s.
βGracias. Ella tambiΓ©n me comentΓ³ que estΓ‘s escribiendo un libro. ΒΏDe quΓ© trata? βpreguntΓ³ Serena, manteniendo la conversaciΓ³n por cortesΓa.
βRomance. ΒΏCrees en el hilo rojo del destino? βinquiriΓ³ Jason, observΓ‘ndola con curiosidad.
βNo, para nada. Eso solo existe en los libros βrespondiΓ³ ella con firmeza, desviando la mirada hacia la tarima.
Marcos, ocupado ajustando su cΓ‘mara, levantΓ³ la vista justo en el momento en que Serena giraba la cabeza hacia el escenario. Sus miradas se cruzaron brevemente, un intercambio simple y casual que apenas pareciΓ³ notarse en medio del bullicio del lugar. Ella, distraΓda por las luces cΓ‘lidas que comenzaban a iluminar el escenario, no le dio mayor importancia. Γl volviΓ³ a concentrarse en la cΓ‘mara, preparado para capturar el espectΓ‘culo.
βSilencio βmurmurΓ³ Shery, emocionadaβ. Β‘El telΓ³n estΓ‘ a punto de subir!
El salΓ³n se sumiΓ³ en un breve silencio mientras las luces se atenuaban. Un suave murmullo de expectaciΓ³n recorriΓ³ la sala, y finalmente, el telΓ³n se alzΓ³. AllΓ estaban los niΓ±os, vestidos de elfos, con sus gorritos de colores y campanitas que tintineaban al ritmo de sus movimientos. Una oleada de ternura invadiΓ³ a los espectadores mientras la primera nota del villancico resonaba:
βOh, blanca Navidad, sueΓ±o y con la nieve alrededor... Blanca es mi primera, y es mensajera de paz y de puro amor.
La mΓΊsica llenΓ³ el espacio, envolviendo el momento con calidez y alegrΓa. Serena sonriΓ³, relajΓ‘ndose finalmente, y Marcos, cΓ‘mara en mano, capturΓ³ el instante con precisiΓ³n. Ninguno de los dos podΓa sospechar que, mientras la Navidad desplegaba su magia en el escenario, el destino comenzaba a mover sus hilos, silencioso y paciente, como siempre lo hace.








