Creciendo Juntos [BilogΓ­a Bajo El Mismo Cielo Β· 1] by πŒπ€π‘πˆπˆ_ππŽπŽπŠπ’π“πŽπ‘π˜ πŸ₯€πŸ–€βœ¨ at Inkitt
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Creciendo Juntos [BilogΓ­a Bajo el mismo cielo Β· 1]

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Summary

Evergreen Hollow, un pequeΓ±o pueblo, fue el refugio que Serena eligiΓ³ para huir de un pasado doloroso. Embarazada de Valeria, llegΓ³ con la esperanza de ofrecerle a su hija un futuro mejor. Como diseΓ±adora grΓ‘fica, encontrΓ³ trabajo en una empresa local, pero el amor parecΓ­a algo lejano, algo que ya no podΓ­a esperar. Marcos, fotΓ³grafo de bodas, quedΓ³ marcado por una desilusiΓ³n profunda que lo llevΓ³ a rechazar el amor, refugiΓ‘ndose en su cΓ‘mara para capturar la felicidad de los demΓ‘s sin vivirla. Ambos habΓ­an cerrado su corazΓ³n, pero el destino tenΓ­a otros planes. Su primer encuentro ocurriΓ³ por casualidad en una funciΓ³n escolar, donde los mundos de Serena y Marcos se cruzaron en un vistazo silencioso, una conexiΓ³n que ninguno de los dos comprendiΓ³ completamente en ese momento. Serena vio en Γ©l una fragilidad familiar, y Marcos reconociΓ³ en ella a una mujer marcada por el dolor, pero dispuesta a seguir adelante. Ese encuentro, aunque breve, fue el inicio de algo mΓ‘s profundo. Juntos, aprenderΓ­an a sanar y aceptar que, aunque el amor puede dejar cicatrices, tambiΓ©n tiene el poder de curar, transformΓ‘ndolos de formas que nunca imaginaron.

CapΓ­tulo 1

En el pintoresco pueblo navideΓ±o de Evergreen Hollow, donde las calles dormΓ­an bajo un manto de nieve En el pintoresco pueblo navideΓ±o de Evergreen Hollow, donde las calles dormΓ­an bajo un manto de nieve y las luces titilaban como estrellas caΓ­das, dos familias enfrentaban destinos opuestos. Una, rota por las sombras del pasado y separada por ocΓ©anos; la otra, envuelta en una fachada de felicidad que ocultaba cicatrices profundas. Sus caminos estaban destinados a cruzarse, hilados por el azar y el tiempo, para sanar heridas que ninguno se atrevΓ­a a admitir. Serena, una joven madre y diseΓ±adora grΓ‘fica, habΓ­a llegado a Evergreen cinco aΓ±os atrΓ‘s, buscando un nuevo comienzo. Desde entonces, trabajaba en una pequeΓ±a empresa local, bajo la direcciΓ³n de un jefe cuya influencia en su vida estaba a punto de cobrar un significado inesperado.

Por otro lado, Marcos, el ΓΊnico fotΓ³grafo del lugar, se hundΓ­a en una oscuridad que parecΓ­a no tener final. Los fantasmas de un pasado reciente le habΓ­an arrebatado no solo su esencia, sino tambiΓ©n las ganas de vivir. Una tarde cualquiera, el estudio que solΓ­a ser su refugio recibiΓ³ una visita inesperada y poco grata. Las palabras y recuerdos que esta persona dejΓ³ tras de sΓ­ fueron un golpe seco, abriendo viejas heridas y empujΓ‘ndolo al fondo de una botella de vodka, en un intento desesperado por silenciar las voces que le susurraban que, sin ella, ya no quedaba nada.

Poco sabΓ­an el uno del otro, hasta que el destino, o quizΓ‘ la magia de la Navidad, decidiΓ³ entrelazar sus vidas. Coincidieron por casualidad en la funciΓ³n navideΓ±a de la escuela, donde Owen, sobrino de Marcos, y Valeria, hija de Serena, compartΓ­an escenario. Los niΓ±os, con su inocencia envidiable, disfrutaban de una amistad entraΓ±able que crecΓ­a con los aΓ±os, ajenos a las sombras que pesaban sobre los adultos a su alrededor.

El dΓ­a de hoy se presenta como otro cualquiera, envuelto en la monotonΓ­a de siempre. En casa, Serena y su hija se preparan desde temprano para no llegar tarde a la escuela. Serena planea, como cada maΓ±ana, aprovechar la rutina para pasar por la cafeterΓ­a de Cristina, la anciana humilde que la acogiΓ³ como a su propia hija cuando llegΓ³ al pueblo hace un lustro. MΓ‘s tarde, tiene programada una reuniΓ³n importante con su jefe y los socios de la empresa, en la que discutirΓ‘n los detalles del lanzamiento de un nuevo producto antes de Navidad.

β€”Valeria, hija, el desayuno estΓ‘ listo.

β€”Β‘Ya voy, mami!

Serena sonriΓ³ al verla aparecer en la cocina.

β€”ΒΏQuΓ© hacΓ­as?

β€”La maestra dijo que podΓ­amos ayudar en la recolecta de juguetes para los niΓ±os que no tienen familia. Estaba revisando la ropa que ya no me sirve y los juguetes que no uso porque... ya me he hecho grande β€”respondiΓ³ la pequeΓ±a, con un ligero rubor en sus mejillas.

β€”Es un hermoso gesto, cariΓ±o. ΒΏYa apartaste todo lo que quieres donar?

β€”SΓ­, estΓ‘ en una caja sobre mi cama.

β€”Bien, ΒΏquΓ© te parece si la llevo al coche mientras desayunas?

β€”Β‘Vale!

β€”Perfecto. No tardes, o llegaremos tarde a la escuela.

β€”No, mami, ya casi acabo.

En el otro extremo de Evergreen, la familia Harrington se preparaba para un nuevo dΓ­a, llenos de la alegrΓ­a que traen estas fechas. Alejandro y Shery irradiaban esa calidez que convertΓ­a cada rincΓ³n de su hogar en un refugio, incluso para alguien como Marcos, quien, envuelto en su carΓ‘cter gruΓ±Γ³n, parecΓ­a ser engullido por la penumbra de su habitaciΓ³n. Por mΓ‘s que el ambiente festivo intentara alcanzarlo, Γ©l se mantenΓ­a firme en su aislamiento, evitando cualquier muestra de cercanΓ­a que rompiera las barreras que habΓ­a levantado.

β€”Owen, cariΓ±o, ΒΏllevas tus cosas? β€”gritΓ³ Shery desde la planta baja de su elegante mansiΓ³n, decorada con un esplΓ©ndido Γ‘rbol de Navidad que brillaba en el gran salΓ³n.

β€”Β‘Me olvidΓ© de algo! Β‘Ya bajo! β€”respondiΓ³ el pequeΓ±o torbellino de la familia, regresando a su dormitorio.

β€”Date prisa, o llegaremos tarde a la escuela β€”dijo su madre con una sonrisa.

Alejandro entrΓ³ al salΓ³n, ajustando el nudo de su corbata.

β€”Buenos dΓ­as. EstΓ‘s preciosa β€”murmurΓ³, acercΓ‘ndose para rodearla con sus brazos y besarla en la frente.

β€”Y tΓΊ tambiΓ©n estΓ‘s muy guapo β€”respondiΓ³ ella, dΓ‘ndole un beso breve pero lleno de cariΓ±oβ€”. ΒΏYa vas a la oficina?

β€”No antes de acompaΓ±aros a la escuela.

β€”ΒΏY la reuniΓ³n para el nuevo producto?

β€”Puede esperar. Mi prioridad es mi familia β€”contestΓ³ con una sonrisa, besΓ‘ndola suavemente en la cabeza.

El momento se interrumpiΓ³ por una voz Γ‘spera desde el piso de arriba.

β€”ΒΏQuΓ© es todo este ruido?

Marcos apareciΓ³ en el pasillo, apoyado en la barandilla, observΓ‘ndolos con el ceΓ±o fruncido.

β€”Β‘Vaya, madrugaste, hermanito! β€”bromeΓ³ Alejandro, arqueando una ceja.

β€”No te emociones, solo irΓ© por un cafΓ© y volverΓ© a la habitaciΓ³n β€”respondiΓ³ con su habitual seriedad.

β€”ΒΏCΓ³mo te encuentras? β€”preguntΓ³ Shery, sin perder su tono amable.

β€”Bien, deseando volver a casa pronto.

β€”No es negociable β€”intervino Alejandro con firmeza.

β€”Llevo meses viviendo aquΓ­, ya es hora de que...

β€”O te quedas aquΓ­ o en casa de papΓ‘ y mamΓ‘. TΓΊ eliges.

Antes de que Marcos pudiera replicar, Owen apareciΓ³ en lo alto de las escaleras con una caja entre sus manos.

β€”Β‘Ayuda! Β‘Pesa mucho!

β€”Trae, campeΓ³n, yo la llevo β€”dijo Alejandro, tomando la caja. Se sorprendiΓ³ por el pesoβ€”. ΒΏQuΓ© traes aquΓ­?

β€”Cosas para los niΓ±os que no tienen hogar. La profesora dijo que podΓ­amos ayudar donando lo que ya no querΓ­amos.

β€”Es un gesto precioso, cariΓ±o β€”dijo Shery, orgullosa.

Alejandro se girΓ³ hacia Marcos antes de salir.

β€”Marc.

β€”Hermano.

β€”AdiΓ³s, tΓ­o Marcos.

β€”AdiΓ³s, campeΓ³n β€”dijo Marcos, agachΓ‘ndose para abrazarlo con una sonrisa genuina, algo reservado ΓΊnicamente para su sobrinoβ€”. DiviΓ©rtete en la escuela.

β€”ΒΏVendrΓ‘s a la fiesta de Navidad? β€”preguntΓ³ Owen con sus ojos brillando de ilusiΓ³n.

Marcos dudΓ³, tartamudeando.

β€”Yo... no sΓ©...

β€”Vamos, cariΓ±o, no presiones a tu tΓ­o β€”intervino Shery rΓ‘pidamente, evitando que Marcos rompiera el corazΓ³n del pequeΓ±oβ€”. Recuerda que aΓΊn estΓ‘ malito.

β€”Cierto... lo siento, tΓ­o, no lo pensΓ© β€”dijo Owen con tristeza.

β€”No pasa nada, pequeΓ±o. Anda, papΓ‘ te espera en el coche.

Cuando la casa quedΓ³ en silencio, Marcos se hundiΓ³ en el sofΓ‘, consumido por el peso de su tristeza. Deseaba con todas sus fuerzas estar en la funciΓ³n de su sobrino, pero el miedo y la ansiedad lo mantenΓ­an atrapado. La Navidad siempre habΓ­a sido su Γ©poca favorita, pero para Γ©l, esa ilusiΓ³n ya se habΓ­a extinguido.

El frΓ­o matutino acariciaba las mejillas de Serena mientras ajustaba la bufanda de su hija. Las risas inocentes llenaban el aire, mezclΓ‘ndose con los primeros rayos del sol que iluminaban el colegio, decorado con guirnaldas y copos de nieve de papel. Serena mirΓ³ a Valeria con ternura, consciente de cuΓ‘nto significaba este dΓ­a para su pequeΓ±a.

β€”Gracias por traerme β€”dijo Valeria, con un ligero rubor cubriendo sus mejillas.

β€”PΓ‘salo bien, te verΓ© despuΓ©s de la funciΓ³n β€”respondiΓ³ Serena, inclinΓ‘ndose para darle un beso en la frente.

β€”ΒΏVendrΓ‘s a verme? β€”preguntΓ³ Valeria, con los ojos brillando como las luces del Γ‘rbol de Navidad del pueblo.

β€”Por supuesto, como cada aΓ±o, cariΓ±o. AdemΓ‘s, serΓ‘s la elfa mΓ‘s hermosa de todas β€”le asegurΓ³ Serena, mientras sus dedos acariciaban suavemente la mejilla de su hija.

Valeria se lanzΓ³ a los brazos de su madre, soltando una risita cristalina que resonΓ³ como campanillas en la nieve.

β€”Te quiero mucho, mami.

β€”Y yo a ti, mi vida β€”contestΓ³ Serena, abrazΓ‘ndola con fuerza, como si quisiera protegerla del frΓ­o... y del mundo.

β€”Β‘Valeria, llegaste! β€”chillΓ³ Owen, cruzando el patio con los brazos abiertos.

β€”Β‘Owen! β€”respondiΓ³ Valeria, soltΓ‘ndose de su madre para correr hacia su mejor amigo. Ambos se fundieron en un abrazo cargado de energΓ­a y risas contagiosas.

β€”Lo siento β€”dijo Owen, girΓ‘ndose hacia Serena con una sonrisa tΓ­midaβ€”. Buenos dΓ­as, seΓ±ora Thompson.

β€”Solo Serena, Owen, tranquilo. ΒΏListo para la funciΓ³n de esta noche?

β€”Β‘SΓ­! β€”respondiΓ³ el niΓ±o, con entusiasmo, mientras daba un pequeΓ±o salto.

β€”Venga, niΓ±os, a clase β€”intervino Shery, seΓ±alando la puerta decorada con guirnaldas rojas y verdesβ€”. Si no querΓ©is que la profesora os ponga una amonestaciΓ³n antes de Navidad.

β€”AdiΓ³s, mamΓ‘ β€”se despidiΓ³ Owen, agitando la mano apresuradamente.

β€”Portaros bien β€”respondiΓ³ Shery, cruzando los brazos con una sonrisa cΓ³mplice.

β€”Hasta luego, mami β€”Valeria volviΓ³ a abrazar a Serena, su abrazo era cΓ‘lido como el chocolate caliente en una frΓ­a maΓ±ana.

β€”PΓ‘salo bien, cariΓ±o.

Serena observΓ³ cΓ³mo su hija desaparecΓ­a tras las puertas del colegio, su corazΓ³n apretado por el miedo que nunca confesaba. Se quedΓ³ inmΓ³vil, igual que cada maΓ±ana, con la sombra de un recuerdo acechΓ‘ndola. Siempre temΓ­a que Γ©l, de alguna manera, las encontrara.

β€”Es una niΓ±a muy dulce β€”comentΓ³ Alejandro, con los ojos fijos en la puerta por la que habΓ­an desaparecido los pequeΓ±os.

β€”Gracias. Por ella me esfuerzo cada dΓ­a, para ser la mejor madre β€”respondiΓ³ Serena, bajando la mirada hacia sus manos entrelazadas.

β€”Ya lo eres, Serena. Tienes que estar orgullosa β€”aΓ±adiΓ³ Shery, colocando una mano en su hombro con suavidad.

β€”No podrΓ­a estar mΓ‘s de acuerdo β€”dijo Alejandro con una cΓ‘lida sonrisa.

El aire se tornΓ³ pesado cuando Shery, con la inocencia de quien no sabΓ­a lo que se esconderΓ­a tras sus palabras, preguntΓ³

β€”ΒΏY su padre? Siempre las veo solas. ΒΏEstarΓ‘ aquΓ­ este aΓ±o en Navidad?

La pregunta golpeΓ³ a Serena como una rΓ‘faga de aire helado. Su expresiΓ³n se endureciΓ³, y su voz saliΓ³ gΓ©lida:

β€”No vendrΓ‘. Y es mejor asΓ­.

β€”PerdΓ³n, no quise... β€”intentΓ³ disculparse Shery, visiblemente avergonzada, pero Serena la interrumpiΓ³ con una sonrisa que, aunque forzada, reflejaba su fortaleza.

β€”Tranquila, no podΓ­as saberlo.

Alejandro, percibiendo el cambio de Γ‘nimo, intervino para disipar la tensiΓ³n:

β€”Bien, chicas. ΒΏQuΓ© tal si llevamos esto al salΓ³n de actos? Luego iremos a trabajar.

β€”La reuniΓ³n... β€”murmurΓ³ Serena, revisando la hora en su reloj.

β€”Tranquila, llegaremos a tiempo. ΒΏTienes todo listo para el lanzamiento del nuevo producto?

β€”Todo estΓ‘ en mi oficina.

β€”Perfecto. Estoy ansioso por ver lo que has preparado β€”aΓ±adiΓ³ Alejandro, tomando una de las cajas de donaciones.

El grupo avanzΓ³ hacia el salΓ³n de actos, dejando tras de sΓ­ el eco de sus pasos en la nieve fresca y el aroma de chocolate caliente que salΓ­a de la cafeterΓ­a escolar.

Mientras tanto, en otro rincΓ³n del pueblo, Marcos se movΓ­a torpemente por la cocina. La casa estaba en completo silencio, roto solo por el tintineo de cucharas y el suave crujir de la masa que estaba preparando. La depresiΓ³n habΓ­a dejado huellas profundas en Γ©l, pero aquel dΓ­a, decidiΓ³ redimirse de la ΓΊnica manera que sabΓ­a: preparando el pastel de frambuesa favorito de su hermano.

β€”Hijo, ΒΏdΓ³nde estΓ‘s? β€”la voz de Harriet Harrington rompiΓ³ la quietud desde el recibidor.

β€”En la cocina β€”respondiΓ³ Marcos, sin dejar de batir.

β€”ΒΏQuΓ© haces asΓ­ vestido? β€”preguntΓ³ Harriet al entrar y verlo en pijama, cubierto de harina.

β€”Hoy no tenΓ­a cita con mi terapeuta y no pensaba salir de casa β€”respondiΓ³, evitando la mirada inquisitiva de su madre mientras seguΓ­a concentrado en la receta.

β€”Hijo, llevas meses encerrado en esta casa. No puedes seguir asΓ­ para siempre β€”dijo su madre, conteniendo las lΓ‘grimas.

β€”Puedo intentarlo β€”murmurΓ³ Γ©l, sin levantar la mirada.

β€”ΒΏY quΓ© pasarΓ‘ con tu vida? β€”insistiΓ³ ella, preocupada.

β€”ΒΏAlguna vez he tenido una? β€”respondiΓ³ con un tono vacΓ­o.

β€”ΒΏNo te das cuenta de que esto es justo lo que ella querΓ­a? β€”replicΓ³ su madre, con una mezcla de tristeza y desesperaciΓ³n.

β€”Ya no importa, mamΓ‘.

β€”ΒΏCΓ³mo que no importa? Β‘TΓΊ nos importas! β€”dijo ella, alzando ligeramente la vozβ€”. Estamos preocupados por ti. Gracias a Dios que te encontrΓ³ tu hermano, porque si no... no sΓ© quΓ© hubiera pasado contigo.

β€”PerdΓ³name β€”susurrΓ³ Marcos, deteniΓ©ndose en seco.

Su madre no dijo nada. En lugar de eso, lo rodeΓ³ con un abrazo firme y cΓ‘lido, sosteniΓ©ndolo por un largo rato.

β€”No hay nada que perdonar, hijo. Al contrario, agradezco que estΓ©s aquΓ­ con nosotros. No estΓ‘s solo, y jamΓ‘s lo estarΓ‘s.

β€”Gracias, mamΓ‘ β€”respondiΓ³ Γ©l, casi en un murmullo.

Se hizo un silencio mientras Marcos mantenΓ­a la cabeza baja.

β€”ΒΏEn quΓ© piensas? β€”preguntΓ³ su madre, con suavidad.

β€”En que no querΓ­a que Alejandro me viera asΓ­... nunca quise que Γ©l... β€”su voz se quebrΓ³, incapaz de terminar la frase.

β€”Marcos, mΓ­rame β€”dijo ella, tomando sus manos con cuidadoβ€”. SaldrΓ‘s de esto, te lo prometo. Paso a paso. Ahora dime, ΒΏquΓ© estabas haciendo? β€”aΓ±adiΓ³, cambiando el tono.

β€”Preparaba algo para Alejandro. Fui brusco con Γ©l y querΓ­a compensarlo β€”confesΓ³, apenado.

β€”ΒΏA que adivino? β€”dijo Harriet, esbozando una sonrisa.

β€”Tarta de queso con frutos rojos.

Por un segundo, Marcos sonriΓ³, casi sin darse cuenta. Un atisbo del joven que solΓ­a ser.

β€”Te ayudo β€”dijo ella, quitΓ‘ndose el abrigo y lavΓ‘ndose las manos antes de unirse en la cocinaβ€”. Y luego me acompaΓ±as a hacer las compras para Navidad.

β€”No creo que sea buena idea...

β€”SΓ­, hazme caso. DespuΓ©s veremos juntos la funciΓ³n de Owen en la escuela. SerΓ‘ bueno para ti.

β€”EstΓ‘ bien β€”aceptΓ³, aunque la idea le hacΓ­a sentirse nervioso. β€œEspero que los ejercicios para la ansiedad me sirvan.”

β€”Bien, manos a la obra β€”dijo Harriet con entusiasmo, dΓ‘ndole una palmadita en el hombro.

Por otro lado, Serena y Alejandro continuaban sumidos en la reuniΓ³n con los socios, discutiendo los detalles del nuevo proyecto.

β€”CuΓ©ntanos sobre el concepto del cofre, Serena β€”dijo Alejandro, inclinΓ‘ndose hacia adelante.

β€”β€œEl Cofre del Destino” es un cofre de madera artesanal, con grabados que reflejan la esencia de Evergreen. Contiene cartas navideΓ±as personalizadas, recetas, pequeΓ±os obsequios y un juego de cartas interactivo como toque especial.

Wyatt y Keyla intercambiaron miradas, intrigados.

β€”ΒΏY en quΓ© consiste ese juego? β€”preguntΓ³ Wyatt.

β€”Es un juego de pistas y desafΓ­os que lleva a los jugadores a un destino secreto en Evergreen Hollow. Este lugar estarΓ‘ preparado para ser una experiencia mΓ‘gica. Queremos que "El Cofre del Destino" no solo celebre la Navidad, sino que sea el inicio de nuevas conexiones, tal vez incluso historias de amor.

β€”Es brillante β€”dijo Keyla, entusiasmadaβ€”. Es mΓ‘s que un producto, es una experiencia. ΒΏCΓ³mo crees que impactarΓ‘ en la comunidad?

β€”Creo que ayudarΓ‘ a redescubrir Evergreen. A los locales les darΓ‘ la oportunidad de explorar su pueblo desde otra perspectiva, y a los visitantes, de conocer su magia. AdemΓ‘s, al fomentar encuentros, fortalecemos el sentido de comunidad.

β€”Es una propuesta perfecta para MontaΓ±a Verde: tradiciΓ³n, comunidad y momentos inolvidables β€”comentΓ³ Alejandro.

β€”Y creo que podrΓ­a funcionar a nivel nacional. Es un concepto que resuena con la gente β€”aΓ±adiΓ³ Wyatt.

β€”Ese toque de uniΓ³n navideΓ±a es muy especial. Estoy segura de que serΓ‘ un Γ©xito β€”dijo Keyla.

β€”Gracias. Estoy convencida de que "El Cofre del Destino" tocarΓ‘ muchos corazones este diciembre β€”dijo Serena.

β€”Entonces vamos adelante β€”anunciΓ³ Alejandroβ€”. Serena, coordina con marketing para que todo estΓ© listo. Wyatt, Keyla, contamos con su apoyo para impulsar este proyecto.

β€”Puedes contar con nosotros β€”dijo Wyatt.

β€”Sin duda alguna β€”afirmΓ³ Keyla.

La reuniΓ³n concluyΓ³ con entusiasmo y altas expectativas por ver el impacto del nuevo proyecto en el mercado.

β€”Nosotros nos vamos, tenemos que recoger a nuestro hijo en el aeropuerto β€”comentΓ³ Wyatt.

β€”No querΓ­a perderse la funciΓ³n de su hermana β€”aΓ±adiΓ³ Keyla.

β€”Entonces, nos vemos mΓ‘s tarde β€”respondiΓ³ Alejandro.

β€”AdiΓ³s, felices fiestas β€”dijo Serena.

β€”Igualmente β€”replicaron ambos, saliendo de la sala de juntas.

β€”Bueno, manos a la obra. AvΓ­same si necesitas algo en lo que pueda ser ΓΊtil β€”dijo Alejandro.

β€”Muy bien, me retiro a mi oficina β€”contestΓ³ Serena, manteniendo un tono formal.

β€”Puedes irte a casa con tiempo para prepararte para la funciΓ³n de los niΓ±os β€”sugiriΓ³ Alejandro.

β€”Gracias, lo harΓ©.

β€”No es necesario que seas tan formal conmigo. Nuestros hijos van a la misma clase y son buenos amigos. AdemΓ‘s, eres la mejor amiga de mi esposa y llevas aΓ±os trabajando con nosotros. Puedes tutearme.

β€”No creo que sea apropiado. Me sentirΓ­a mΓ‘s cΓ³moda manteniendo las distancias.

Alejandro sonriΓ³ levemente, con comprensiΓ³n.

β€”De acuerdo, como prefieras. No voy a insistir.

β€”Gracias β€”respondiΓ³ ella, con la misma frialdad, y saliΓ³ de la sala con pasos decididos.

El centro comercial vibraba con villancicos, compradores apresurados y bolsas repletas de regalos, mientras un Γ‘rbol navideΓ±o majestuoso iluminaba el vestΓ­bulo con destellos de color y magia. Marcos caminaba unos pasos detrΓ‘s de Harriet, sosteniendo varias bolsas mientras ella se detenΓ­a a examinar juguetes, prendas de vestir y otros objetos atractivos. Aunque respondΓ­a con palabras escuetas cada vez que su madre le pedΓ­a su opiniΓ³n, su semblante reflejaba que preferirΓ­a estar en cualquier otro lugar. No obstante, se esforzaba por acompaΓ±arla, porque entendΓ­a cuΓ‘nto significaba para ella preservar las tradiciones navideΓ±as, aunque para Γ©l esa festividad hubiera perdido su brillo.

β€”ΒΏQuΓ© opinas de esta bufanda para tu padre? β€”preguntΓ³ Harriet, levantando una pieza de lana azul cieloβ€”. Siempre dice que con la gabardina no le alcanza y que pasa frΓ­o cuando se reΓΊne con sus amigos del bufete.

β€”EstΓ‘ bien… parece bastante calentita.

β€”Claro que sΓ­, y es de su tono preferido. Ahora busquemos algo para Owen.

Marcos se detuvo de repente, con una sombra de melancolΓ­a cruzando su mirada.

β€”ΒΏQuΓ© sucede, cariΓ±o? ΒΏNecesitas que tomemos un descanso? β€”inquiriΓ³ Harriet con preocupaciΓ³n.

β€”No es eso, mamΓ‘. Lo siento, no querΓ­a estropear el momento β€”contestΓ³, mirando al suelo.

β€”Hijo, mΓ­rame, por favor.

β€”EstarΓ­ais mejor sin mí… β€”murmurΓ³ en voz baja.

β€”No digas esas cosas, Marcos. No me obligues a regaΓ±arte como cuando eras pequeΓ±o β€”replicΓ³ Harriet, con un tono firme pero cariΓ±oso.

β€”PerdΓ³n…

β€”Marcos Harrington Laurence, deja de disculparte. SΓ© cuΓ‘nto te cuesta estar aquΓ­, entre tanta gente, y quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti. Este es un gran paso, despuΓ©s de casi seis meses sin salir de casa. ΒΏQuΓ© te parece si compramos esos dinosaurios para Owen y luego vamos a tomar un chocolate caliente?

β€”Me parece bien… MamÑ…

β€”ΒΏSΓ­?

β€”ΒΏQuΓ© te parece si saco mi vieja cΓ‘mara y hago fotos de Owen durante la funciΓ³n de Navidad?

β€”CariΓ±o, me parece una idea fabulosa.

β€”Creo que estos dinosaurios le encantarΓ‘n β€”comentΓ³ Marcos, mostrando un set de figuritas.

β€”Es perfecto. A Shery, segΓΊn recuerdo, le gustan las novelas histΓ³ricas.

β€”Tal vez podamos buscar alguna de su autora favorita β€”sugiriΓ³ Marcos.

β€”ΒΏCΓ³mo se llamaba? β€”preguntΓ³ Harriet, frunciendo el ceΓ±o mientras intentaba recordar.

β€”Ken Follett, creo β€”respondiΓ³ Γ©l.

β€”Β‘Eso es! Sigamos entonces. De camino, compraremos ese whisky que le gusta tanto a tu hermano.

β€”Macallan β€”apuntΓ³ Marcos con una leve sonrisa.

Horas mΓ‘s tarde, al caer la noche, Harriet, puntual como siempre, encontrΓ³ asientos en la primera fila junto a Shery, quien les habΓ­a reservado un lugar. Marcos ajustΓ³ la correa de su cΓ‘mara mientras el salΓ³n se llenaba de murmullos. Tras el telΓ³n cerrado, los niΓ±os se preparaban con nervios y risas que se filtraban desde bambalinas.

Serena, sentada unos asientos mΓ‘s allΓ‘, conversaba con Jason, quien se acercΓ³ con Wyatt: su padre, para presentarse.

β€”Encantado de conocerte. Mi madre siempre habla maravillas de tu trabajo β€”dijo Γ©l con una sonrisa cortΓ©s.

β€”Gracias. Ella tambiΓ©n me comentΓ³ que estΓ‘s escribiendo un libro. ΒΏDe quΓ© trata? β€”preguntΓ³ Serena, manteniendo la conversaciΓ³n por cortesΓ­a.

β€”Romance. ΒΏCrees en el hilo rojo del destino? β€”inquiriΓ³ Jason, observΓ‘ndola con curiosidad.

β€”No, para nada. Eso solo existe en los libros β€”respondiΓ³ ella con firmeza, desviando la mirada hacia la tarima.

Marcos, ocupado ajustando su cΓ‘mara, levantΓ³ la vista justo en el momento en que Serena giraba la cabeza hacia el escenario. Sus miradas se cruzaron brevemente, un intercambio simple y casual que apenas pareciΓ³ notarse en medio del bullicio del lugar. Ella, distraΓ­da por las luces cΓ‘lidas que comenzaban a iluminar el escenario, no le dio mayor importancia. Γ‰l volviΓ³ a concentrarse en la cΓ‘mara, preparado para capturar el espectΓ‘culo.

β€”Silencio β€”murmurΓ³ Shery, emocionadaβ€”. Β‘El telΓ³n estΓ‘ a punto de subir.

El salΓ³n se sumiΓ³ en un breve silencio mientras las luces se atenuaban. Un suave murmullo de expectaciΓ³n recorriΓ³ la sala, y finalmente, el telΓ³n se alzΓ³. AllΓ­ estaban los niΓ±os, vestidos de elfos, con sus gorritos de colores y campanitas que tintineaban al ritmo de sus movimientos. Una oleada de ternura invadiΓ³ a los espectadores mientras la primera nota del villancico resonaba:

β€”Oh, blanca Navidad, sueΓ±o y con la nieve alrededor... Blanca es mi primera, y es mensajera de paz y de puro amor.

La mΓΊsica llenΓ³ el espacio, envolviendo el momento con calidez y alegrΓ­a. Serena sonriΓ³, relajΓ‘ndose finalmente, y Marcos, cΓ‘mara en mano, capturΓ³ el instante con precisiΓ³n. Ninguno de los dos podΓ­a sospechar que, mientras la Navidad desplegaba su magia en el escenario, el destino comenzaba a mover sus hilos, silencioso y paciente, como siempre lo hace. las luces titilaban como estrellas caΓ­das, dos familias enfrentaban destinos opuestos. Una, rota por las sombras del pasado y separada por ocΓ©anos; la otra, envuelta en una fachada de felicidad que ocultaba cicatrices profundas. Sus caminos estaban destinados a cruzarse, hilados por el azar y el tiempo, para sanar heridas que ninguno se atrevΓ­a a admitir. Serena, una joven madre y diseΓ±adora grΓ‘fica, habΓ­a llegado a Evergreen cinco aΓ±os atrΓ‘s, buscando un nuevo comienzo. Desde entonces, trabajaba en una pequeΓ±a empresa local, bajo la direcciΓ³n de un jefe cuya influencia en su vida estaba a punto de cobrar un significado inesperado.

Por otro lado, Marcos, el ΓΊnico fotΓ³grafo del lugar, se hundΓ­a en una oscuridad que parecΓ­a no tener final. Los fantasmas de un pasado reciente le habΓ­an arrebatado no solo su esencia, sino tambiΓ©n las ganas de vivir. Una tarde cualquiera, el estudio que solΓ­a ser su refugio recibiΓ³ una visita inesperada y poco grata. Las palabras y recuerdos que esta persona dejΓ³ tras de sΓ­ fueron un golpe seco, abriendo viejas heridas y empujΓ‘ndolo al fondo de una botella de vodka, en un intento desesperado por silenciar las voces que le susurraban que, sin ella, ya no quedaba nada.

Poco sabΓ­an el uno del otro, hasta que el destino, o quizΓ‘ la magia de la Navidad, decidiΓ³ entrelazar sus vidas. Coincidieron por casualidad en la funciΓ³n navideΓ±a de la escuela, donde Owen, sobrino de Marcos, y Valeria, hija de Serena, compartΓ­an escenario. Los niΓ±os, con su inocencia envidiable, disfrutaban de una amistad entraΓ±able que crecΓ­a con los aΓ±os, ajenos a las sombras que pesaban sobre los adultos a su alrededor.

El dΓ­a de hoy se presenta como otro cualquiera, envuelto en la monotonΓ­a de siempre. En casa, Serena y su hija se preparan desde temprano para no llegar tarde a la escuela. Serena planea, como cada maΓ±ana, aprovechar la rutina para pasar por la cafeterΓ­a de Cristina, la anciana humilde que la acogiΓ³ como a su propia hija cuando llegΓ³ al pueblo hace un lustro. MΓ‘s tarde, tiene programada una reuniΓ³n importante con su jefe y los socios de la empresa, en la que discutirΓ‘n los detalles del lanzamiento de un nuevo producto antes de Navidad.

β€”Valeria, hija, el desayuno estΓ‘ listo.

β€”Β‘Ya voy, mami!

Serena sonriΓ³ al verla aparecer en la cocina.

β€”ΒΏQuΓ© hacΓ­as?

β€”La maestra dijo que podΓ­amos ayudar en la recolecta de juguetes para los niΓ±os que no tienen familia. Estaba revisando la ropa que ya no me sirve y los juguetes que no uso porque... ya me he hecho grande β€”respondiΓ³ la pequeΓ±a, con un ligero rubor en sus mejillas.

β€”Es un hermoso gesto, cariΓ±o. ΒΏYa apartaste todo lo que quieres donar?

β€”SΓ­, estΓ‘ en una caja sobre mi cama.

β€”Bien, ΒΏquΓ© te parece si la llevo al coche mientras desayunas?

β€”Β‘Vale!

β€”Perfecto. No tardes, o llegaremos tarde a la escuela.

β€”No, mami, ya casi acabo.

En el otro extremo de Evergreen, la familia Harrington se preparaba para un nuevo dΓ­a, llenos de la alegrΓ­a que traen estas fechas. Alejandro y Shery irradiaban esa calidez que convertΓ­a cada rincΓ³n de su hogar en un refugio, incluso para alguien como Marcos, quien, envuelto en su carΓ‘cter gruΓ±Γ³n, parecΓ­a ser engullido por la penumbra de su habitaciΓ³n. Por mΓ‘s que el ambiente festivo intentara alcanzarlo, Γ©l se mantenΓ­a firme en su aislamiento, evitando cualquier muestra de cercanΓ­a que rompiera las barreras que habΓ­a levantado.

β€”Owen, cariΓ±o, ΒΏllevas tus cosas? β€”gritΓ³ Shery desde la planta baja de su elegante mansiΓ³n, decorada con un esplΓ©ndido Γ‘rbol de Navidad que brillaba en el gran salΓ³n.

β€”Β‘Me olvidΓ© de algo! Β‘Ya bajo! β€”respondiΓ³ el pequeΓ±o torbellino de la familia, regresando a su dormitorio.

β€”Date prisa, o llegaremos tarde a la escuela β€”dijo su madre con una sonrisa.

Alejandro entrΓ³ al salΓ³n, ajustando el nudo de su corbata.

β€”Buenos dΓ­as. EstΓ‘s preciosa β€”murmurΓ³, acercΓ‘ndose para rodearla con sus brazos y besarla en la frente.

β€”Y tΓΊ tambiΓ©n estΓ‘s muy guapo β€”respondiΓ³ ella, dΓ‘ndole un beso breve pero lleno de cariΓ±oβ€”. ΒΏYa vas a la oficina?

β€”No antes de acompaΓ±aros a la escuela.

β€”ΒΏY la reuniΓ³n para el nuevo producto?

β€”Puede esperar. Mi prioridad es mi familia β€”contestΓ³ con una sonrisa, besΓ‘ndola suavemente en la cabeza.

El momento se interrumpiΓ³ por una voz Γ‘spera desde el piso de arriba.

β€”ΒΏQuΓ© es todo este ruido?

Marcos apareciΓ³ en el pasillo, apoyado en la barandilla, observΓ‘ndolos con el ceΓ±o fruncido.

β€”Β‘Vaya, madrugaste, hermanito! β€”bromeΓ³ Alejandro, arqueando una ceja.

β€”No te emociones, solo irΓ© por un cafΓ© y volverΓ© a la habitaciΓ³n β€”respondiΓ³ con su habitual seriedad.

β€”ΒΏCΓ³mo te encuentras? β€”preguntΓ³ Shery, sin perder su tono amable.

β€”Bien, deseando volver a casa pronto.

β€”No es negociable β€”intervino Alejandro con firmeza.

β€”Llevo meses viviendo aquΓ­, ya es hora de que...

β€”O te quedas aquΓ­ o en casa de papΓ‘ y mamΓ‘. TΓΊ eliges.

Antes de que Marcos pudiera replicar, Owen apareciΓ³ en lo alto de las escaleras con una caja entre sus manos.

β€”Β‘Ayuda! Β‘Pesa mucho!

β€”Trae, campeΓ³n, yo la llevo β€”dijo Alejandro, tomando la caja. Se sorprendiΓ³ por el pesoβ€”. ΒΏQuΓ© traes aquΓ­?

β€”Cosas para los niΓ±os que no tienen hogar. La profesora dijo que podΓ­amos ayudar donando lo que ya no querΓ­amos.

β€”Es un gesto precioso, cariΓ±o β€”dijo Shery, orgullosa.

Alejandro se girΓ³ hacia Marcos antes de salir.

β€”Marc.

β€”Hermano.

β€”AdiΓ³s, tΓ­o Marcos.

β€”AdiΓ³s, campeΓ³n β€”dijo Marcos, agachΓ‘ndose para abrazarlo con una sonrisa genuina, algo reservado ΓΊnicamente para su sobrinoβ€”. DiviΓ©rtete en la escuela.

β€”ΒΏVendrΓ‘s a la fiesta de Navidad? β€”preguntΓ³ Owen con sus ojos brillando de ilusiΓ³n.

Marcos dudΓ³, tartamudeando.

β€”Yo... no sΓ©...

β€”Vamos, cariΓ±o, no presiones a tu tΓ­o β€”intervino Shery rΓ‘pidamente, evitando que Marcos rompiera el corazΓ³n del pequeΓ±oβ€”. Recuerda que aΓΊn estΓ‘ malito.

β€”Cierto... lo siento, tΓ­o, no lo pensΓ© β€”dijo Owen con tristeza.

β€”No pasa nada, pequeΓ±o. Anda, papΓ‘ te espera en el coche.

Cuando la casa quedΓ³ en silencio, Marcos se hundiΓ³ en el sofΓ‘, consumido por el peso de su tristeza. Deseaba con todas sus fuerzas estar en la funciΓ³n de su sobrino, pero el miedo y la ansiedad lo mantenΓ­an atrapado. La Navidad siempre habΓ­a sido su Γ©poca favorita, pero para Γ©l, esa ilusiΓ³n ya se habΓ­a extinguido.

El frΓ­o matutino acariciaba las mejillas de Serena mientras ajustaba la bufanda de su hija. Las risas inocentes llenaban el aire, mezclΓ‘ndose con los primeros rayos del sol que iluminaban el colegio, decorado con guirnaldas y copos de nieve de papel. Serena mirΓ³ a Valeria con ternura, consciente de cuΓ‘nto significaba este dΓ­a para su pequeΓ±a.

β€”Gracias por traerme β€”dijo Valeria, con un ligero rubor cubriendo sus mejillas.

β€”PΓ‘salo bien, te verΓ© despuΓ©s de la funciΓ³n β€”respondiΓ³ Serena, inclinΓ‘ndose para darle un beso en la frente.

β€”ΒΏVendrΓ‘s a verme? β€”preguntΓ³ Valeria, con los ojos brillando como las luces del Γ‘rbol de Navidad del pueblo.

β€”Por supuesto, como cada aΓ±o, cariΓ±o. AdemΓ‘s, serΓ‘s la elfa mΓ‘s hermosa de todas β€”le asegurΓ³ Serena, mientras sus dedos acariciaban suavemente la mejilla de su hija.

Valeria se lanzΓ³ a los brazos de su madre, soltando una risita cristalina que resonΓ³ como campanillas en la nieve.

β€”Te quiero mucho, mami.

β€”Y yo a ti, mi vida β€”contestΓ³ Serena, abrazΓ‘ndola con fuerza, como si quisiera protegerla del frΓ­o... y del mundo.

β€”Β‘Valeria, llegaste! β€”chillΓ³ Owen, cruzando el patio con los brazos abiertos.

β€”Β‘Owen! β€”respondiΓ³ Valeria, soltΓ‘ndose de su madre para correr hacia su mejor amigo. Ambos se fundieron en un abrazo cargado de energΓ­a y risas contagiosas.

β€”Lo siento β€”dijo Owen, girΓ‘ndose hacia Serena con una sonrisa tΓ­midaβ€”. Buenos dΓ­as, seΓ±ora Thompson.

β€”Solo Serena, Owen, tranquilo. ΒΏListo para la funciΓ³n de esta noche?

β€”Β‘SΓ­! β€”respondiΓ³ el niΓ±o, con entusiasmo, mientras daba un pequeΓ±o salto.

β€”Venga, niΓ±os, a clase β€”intervino Shery, seΓ±alando la puerta decorada con guirnaldas rojas y verdesβ€”. Si no querΓ©is que la profesora os ponga una amonestaciΓ³n antes de Navidad.

β€”AdiΓ³s, mamΓ‘ β€”se despidiΓ³ Owen, agitando la mano apresuradamente.

β€”Portaros bien β€”respondiΓ³ Shery, cruzando los brazos con una sonrisa cΓ³mplice.

β€”Hasta luego, mami β€”Valeria volviΓ³ a abrazar a Serena, su abrazo era cΓ‘lido como el chocolate caliente en una frΓ­a maΓ±ana.

β€”PΓ‘salo bien, cariΓ±o.

Serena observΓ³ cΓ³mo su hija desaparecΓ­a tras las puertas del colegio, su corazΓ³n apretado por el miedo que nunca confesaba. Se quedΓ³ inmΓ³vil, igual que cada maΓ±ana, con la sombra de un recuerdo acechΓ‘ndola. Siempre temΓ­a que Γ©l, de alguna manera, las encontrara.

β€”Es una niΓ±a muy dulce β€”comentΓ³ Alejandro, con los ojos fijos en la puerta por la que habΓ­an desaparecido los pequeΓ±os.

β€”Gracias. Por ella me esfuerzo cada dΓ­a, para ser la mejor madre β€”respondiΓ³ Serena, bajando la mirada hacia sus manos entrelazadas.

β€”Ya lo eres, Serena. Tienes que estar orgullosa β€”aΓ±adiΓ³ Shery, colocando una mano en su hombro con suavidad.

β€”No podrΓ­a estar mΓ‘s de acuerdo β€”dijo Alejandro con una cΓ‘lida sonrisa.

El aire se tornΓ³ pesado cuando Shery, con la inocencia de quien no sabΓ­a lo que se esconderΓ­a tras sus palabras, preguntΓ³

β€”ΒΏY su padre? Siempre las veo solas. ΒΏEstarΓ‘ aquΓ­ este aΓ±o en Navidad?

La pregunta golpeΓ³ a Serena como una rΓ‘faga de aire helado. Su expresiΓ³n se endureciΓ³, y su voz saliΓ³ gΓ©lida:

β€”No vendrΓ‘. Y es mejor asΓ­.

β€”PerdΓ³n, no quise... β€”intentΓ³ disculparse Shery, visiblemente avergonzada, pero Serena la interrumpiΓ³ con una sonrisa que, aunque forzada, reflejaba su fortaleza.

β€”Tranquila, no podΓ­as saberlo.

Alejandro, percibiendo el cambio de Γ‘nimo, intervino para disipar la tensiΓ³n:

β€”Bien, chicas. ΒΏQuΓ© tal si llevamos esto al salΓ³n de actos? Luego iremos a trabajar.

β€”La reuniΓ³n... β€”murmurΓ³ Serena, revisando la hora en su reloj.

β€”Tranquila, llegaremos a tiempo. ΒΏTienes todo listo para el lanzamiento del nuevo producto?

β€”Todo estΓ‘ en mi oficina.

β€”Perfecto. Estoy ansioso por ver lo que has preparado β€”aΓ±adiΓ³ Alejandro, tomando una de las cajas de donaciones.

El grupo avanzΓ³ hacia el salΓ³n de actos, dejando tras de sΓ­ el eco de sus pasos en la nieve fresca y el aroma de chocolate caliente que salΓ­a de la cafeterΓ­a escolar.

Mientras tanto, en otro rincΓ³n del pueblo, Marcos se movΓ­a torpemente por la cocina. La casa estaba en completo silencio, roto solo por el tintineo de cucharas y el suave crujir de la masa que estaba preparando. La depresiΓ³n habΓ­a dejado huellas profundas en Γ©l, pero aquel dΓ­a, decidiΓ³ redimirse de la ΓΊnica manera que sabΓ­a: preparando el pastel de frambuesa favorito de su hermano.

β€”Hijo, ΒΏdΓ³nde estΓ‘s? β€”la voz de Harriet Harrington rompiΓ³ la quietud desde el recibidor.

β€”En la cocina β€”respondiΓ³ Marcos, sin dejar de batir.

β€”ΒΏQuΓ© haces asΓ­ vestido? β€”preguntΓ³ Harriet al entrar y verlo en pijama, cubierto de harina.

β€”Hoy no tenΓ­a cita con mi terapeuta y no pensaba salir de casa β€”respondiΓ³, evitando la mirada inquisitiva de su madre mientras seguΓ­a concentrado en la receta.

β€”Hijo, llevas meses encerrado en esta casa. No puedes seguir asΓ­ para siempre β€”dijo su madre, conteniendo las lΓ‘grimas.

β€”Puedo intentarlo β€”murmurΓ³ Γ©l, sin levantar la mirada.

β€”ΒΏY quΓ© pasarΓ‘ con tu vida? β€”insistiΓ³ ella, preocupada.

β€”ΒΏAlguna vez he tenido una? β€”respondiΓ³ con un tono vacΓ­o.

β€”ΒΏNo te das cuenta de que esto es justo lo que ella querΓ­a? β€”replicΓ³ su madre, con una mezcla de tristeza y desesperaciΓ³n.

β€”Ya no importa, mamΓ‘.

β€”ΒΏCΓ³mo que no importa? Β‘TΓΊ nos importas! β€”dijo ella, alzando ligeramente la vozβ€”. Estamos preocupados por ti. Gracias a Dios que te encontrΓ³ tu hermano, porque si no... no sΓ© quΓ© hubiera pasado contigo.

β€”PerdΓ³name β€”susurrΓ³ Marcos, deteniΓ©ndose en seco.

Su madre no dijo nada. En lugar de eso, lo rodeΓ³ con un abrazo firme y cΓ‘lido, sosteniΓ©ndolo por un largo rato.

β€”No hay nada que perdonar, hijo. Al contrario, agradezco que estΓ©s aquΓ­ con nosotros. No estΓ‘s solo, y jamΓ‘s lo estarΓ‘s.

β€”Gracias, mamΓ‘ β€”respondiΓ³ Γ©l, casi en un murmullo.

Se hizo un silencio mientras Marcos mantenΓ­a la cabeza baja.

β€”ΒΏEn quΓ© piensas? β€”preguntΓ³ su madre, con suavidad.

β€”En que no querΓ­a que Alejandro me viera asΓ­... nunca quise que Γ©l... β€”su voz se quebrΓ³, incapaz de terminar la frase.

β€”Marcos, mΓ­rame β€”dijo ella, tomando sus manos con cuidadoβ€”. SaldrΓ‘s de esto, te lo prometo. Paso a paso. Ahora dime, ΒΏquΓ© estabas haciendo? β€”aΓ±adiΓ³, cambiando el tono.

β€”Preparaba algo para Alejandro. Fui brusco con Γ©l y querΓ­a compensarlo β€”confesΓ³, apenado.

β€”ΒΏA que adivino? β€”dijo Harriet, esbozando una sonrisa.

β€”Tarta de queso con frutos rojos.

Por un segundo, Marcos sonriΓ³, casi sin darse cuenta. Un atisbo del joven que solΓ­a ser.

β€”Te ayudo β€”dijo ella, quitΓ‘ndose el abrigo y lavΓ‘ndose las manos antes de unirse en la cocinaβ€”. Y luego me acompaΓ±as a hacer las compras para Navidad.

β€”No creo que sea buena idea...

β€”SΓ­, hazme caso. DespuΓ©s veremos juntos la funciΓ³n de Owen en la escuela. SerΓ‘ bueno para ti.

β€”EstΓ‘ bien β€”aceptΓ³, aunque la idea le hacΓ­a sentirse nervioso. β€œEspero que los ejercicios para la ansiedad me sirvan.”

β€”Bien, manos a la obra β€”dijo Harriet con entusiasmo, dΓ‘ndole una palmadita en el hombro.

Por otro lado, Serena y Alejandro continuaban sumidos en la reuniΓ³n con los socios, discutiendo los detalles del nuevo proyecto.

β€”CuΓ©ntanos sobre el concepto del cofre, Serena β€”dijo Alejandro, inclinΓ‘ndose hacia adelante.

β€”β€œEl Cofre del Destino” es un cofre de madera artesanal, con grabados que reflejan la esencia de Evergreen. Contiene cartas navideΓ±as personalizadas, recetas, pequeΓ±os obsequios y un juego de cartas interactivo como toque especial.

Wyatt y Keyla intercambiaron miradas, intrigados.

β€”ΒΏY en quΓ© consiste ese juego? β€”preguntΓ³ Wyatt.

β€”Es un juego de pistas y desafΓ­os que lleva a los jugadores a un destino secreto en Evergreen Hollow. Este lugar estarΓ‘ preparado para ser una experiencia mΓ‘gica. Queremos que β€œEl Cofre del Destino” no solo celebre la Navidad, sino que sea el inicio de nuevas conexiones, tal vez incluso historias de amor.

β€”Es brillante β€”dijo Keyla, entusiasmadaβ€”. Es mΓ‘s que un producto, es una experiencia. ΒΏCΓ³mo crees que impactarΓ‘ en la comunidad?

β€”Creo que ayudarΓ‘ a redescubrir Evergreen. A los locales les darΓ‘ la oportunidad de explorar su pueblo desde otra perspectiva, y a los visitantes, de conocer su magia. AdemΓ‘s, al fomentar encuentros, fortalecemos el sentido de comunidad.

β€”Es una propuesta perfecta para MontaΓ±a Verde: tradiciΓ³n, comunidad y momentos inolvidables β€”comentΓ³ Alejandro.

β€”Y creo que podrΓ­a funcionar a nivel nacional. Es un concepto que resuena con la gente β€”aΓ±adiΓ³ Wyatt.

β€”Ese toque de uniΓ³n navideΓ±a es muy especial. Estoy segura de que serΓ‘ un Γ©xito β€”dijo Keyla.

β€”Gracias. Estoy convencida de que β€œEl Cofre del Destino” tocarΓ‘ muchos corazones este diciembre β€”dijo Serena.

β€”Entonces vamos adelante β€”anunciΓ³ Alejandroβ€”. Serena, coordina con marketing para que todo estΓ© listo. Wyatt, Keyla, contamos con su apoyo para impulsar este proyecto.

β€”Puedes contar con nosotros β€”dijo Wyatt.

β€”Sin duda alguna β€”afirmΓ³ Keyla.

La reuniΓ³n concluyΓ³ con entusiasmo y altas expectativas por ver el impacto del nuevo proyecto en el mercado.

β€”Nosotros nos vamos, tenemos que recoger a nuestro hijo en el aeropuerto β€”comentΓ³ Wyatt.

β€”No querΓ­a perderse la funciΓ³n de su hermana β€”aΓ±adiΓ³ Keyla.

β€”Entonces, nos vemos mΓ‘s tarde β€”respondiΓ³ Alejandro.

β€”AdiΓ³s, felices fiestas β€”dijo Serena.

β€”Igualmente β€”replicaron ambos, saliendo de la sala de juntas.

β€”Bueno, manos a la obra. AvΓ­same si necesitas algo en lo que pueda ser ΓΊtil β€”dijo Alejandro.

β€”Muy bien, me retiro a mi oficina β€”contestΓ³ Serena, manteniendo un tono formal.

β€”Puedes irte a casa con tiempo para prepararte para la funciΓ³n de los niΓ±os β€”sugiriΓ³ Alejandro.

β€”Gracias, lo harΓ©.

β€”No es necesario que seas tan formal conmigo. Nuestros hijos van a la misma clase y son buenos amigos. AdemΓ‘s, eres la mejor amiga de mi esposa y llevas aΓ±os trabajando con nosotros. Puedes tutearme.

β€”No creo que sea apropiado. Me sentirΓ­a mΓ‘s cΓ³moda manteniendo las distancias.

Alejandro sonriΓ³ levemente, con comprensiΓ³n.

β€”De acuerdo, como prefieras. No voy a insistir.

β€”Gracias β€”respondiΓ³ ella, con la misma frialdad, y saliΓ³ de la sala con pasos decididos.

El centro comercial vibraba con villancicos, compradores apresurados y bolsas repletas de regalos, mientras un Γ‘rbol navideΓ±o majestuoso iluminaba el vestΓ­bulo con destellos de color y magia. Marcos caminaba unos pasos detrΓ‘s de Harriet, sosteniendo varias bolsas mientras ella se detenΓ­a a examinar juguetes, prendas de vestir y otros objetos atractivos. Aunque respondΓ­a con palabras escuetas cada vez que su madre le pedΓ­a su opiniΓ³n, su semblante reflejaba que preferirΓ­a estar en cualquier otro lugar. No obstante, se esforzaba por acompaΓ±arla, porque entendΓ­a cuΓ‘nto significaba para ella preservar las tradiciones navideΓ±as, aunque para Γ©l esa festividad hubiera perdido su brillo.

β€”ΒΏQuΓ© opinas de esta bufanda para tu padre? β€”preguntΓ³ Harriet, levantando una pieza de lana azul cieloβ€”. Siempre dice que con la gabardina no le alcanza y que pasa frΓ­o cuando se reΓΊne con sus amigos del bufete.

β€”EstΓ‘ bien… parece bastante calentita.

β€”Claro que sΓ­, y es de su tono preferido. Ahora busquemos algo para Owen.

Marcos se detuvo de repente, con una sombra de melancolΓ­a cruzando su mirada.

β€”ΒΏQuΓ© sucede, cariΓ±o? ΒΏNecesitas que tomemos un descanso? β€”inquiriΓ³ Harriet con preocupaciΓ³n.

β€”No es eso, mamΓ‘. Lo siento, no querΓ­a estropear el momento β€”contestΓ³, mirando al suelo.

β€”Hijo, mΓ­rame, por favor.

β€”EstarΓ­ais mejor sin mí… β€”murmurΓ³ en voz baja.

β€”No digas esas cosas, Marcos. No me obligues a regaΓ±arte como cuando eras pequeΓ±o β€”replicΓ³ Harriet, con un tono firme pero cariΓ±oso.

β€”PerdΓ³n…

β€”Marcos Harrington Laurence, deja de disculparte. SΓ© cuΓ‘nto te cuesta estar aquΓ­, entre tanta gente, y quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti. Este es un gran paso, despuΓ©s de casi seis meses sin salir de casa. ΒΏQuΓ© te parece si compramos esos dinosaurios para Owen y luego vamos a tomar un chocolate caliente?

β€”Me parece bien… MamÑ…

β€”ΒΏSΓ­?

β€”ΒΏQuΓ© te parece si saco mi vieja cΓ‘mara y hago fotos de Owen durante la funciΓ³n de Navidad?

β€”CariΓ±o, me parece una idea fabulosa.

β€”Creo que estos dinosaurios le encantarΓ‘n β€”comentΓ³ Marcos, mostrando un set de figuritas.

β€”Es perfecto. A Shery, segΓΊn recuerdo, le gustan las novelas histΓ³ricas.

β€”Tal vez podamos buscar alguna de su autora favorita β€”sugiriΓ³ Marcos.

β€”ΒΏCΓ³mo se llamaba? β€”preguntΓ³ Harriet, frunciendo el ceΓ±o mientras intentaba recordar.

β€”Ken Follett, creo β€”respondiΓ³ Γ©l.

β€”Β‘Eso es! Sigamos entonces. De camino, compraremos ese whisky que le gusta tanto a tu hermano.

β€”Macallan β€”apuntΓ³ Marcos con una leve sonrisa.

Horas mΓ‘s tarde, al caer la noche, Harriet, puntual como siempre, encontrΓ³ asientos en la primera fila junto a Shery, quien les habΓ­a reservado un lugar. Marcos ajustΓ³ la correa de su cΓ‘mara mientras el salΓ³n se llenaba de murmullos. Tras el telΓ³n cerrado, los niΓ±os se preparaban con nervios y risas que se filtraban desde bambalinas.

Serena, sentada unos asientos mΓ‘s allΓ‘, conversaba con Jason, quien se acercΓ³ con Wyatt: su padre, para presentarse.

β€”Encantado de conocerte. Mi madre siempre habla maravillas de tu trabajo β€”dijo Γ©l con una sonrisa cortΓ©s.

β€”Gracias. Ella tambiΓ©n me comentΓ³ que estΓ‘s escribiendo un libro. ΒΏDe quΓ© trata? β€”preguntΓ³ Serena, manteniendo la conversaciΓ³n por cortesΓ­a.

β€”Romance. ΒΏCrees en el hilo rojo del destino? β€”inquiriΓ³ Jason, observΓ‘ndola con curiosidad.

β€”No, para nada. Eso solo existe en los libros β€”respondiΓ³ ella con firmeza, desviando la mirada hacia la tarima.

Marcos, ocupado ajustando su cΓ‘mara, levantΓ³ la vista justo en el momento en que Serena giraba la cabeza hacia el escenario. Sus miradas se cruzaron brevemente, un intercambio simple y casual que apenas pareciΓ³ notarse en medio del bullicio del lugar. Ella, distraΓ­da por las luces cΓ‘lidas que comenzaban a iluminar el escenario, no le dio mayor importancia. Γ‰l volviΓ³ a concentrarse en la cΓ‘mara, preparado para capturar el espectΓ‘culo.

β€”Silencio β€”murmurΓ³ Shery, emocionadaβ€”. Β‘El telΓ³n estΓ‘ a punto de subir!

El salΓ³n se sumiΓ³ en un breve silencio mientras las luces se atenuaban. Un suave murmullo de expectaciΓ³n recorriΓ³ la sala, y finalmente, el telΓ³n se alzΓ³. AllΓ­ estaban los niΓ±os, vestidos de elfos, con sus gorritos de colores y campanitas que tintineaban al ritmo de sus movimientos. Una oleada de ternura invadiΓ³ a los espectadores mientras la primera nota del villancico resonaba:

β€”Oh, blanca Navidad, sueΓ±o y con la nieve alrededor... Blanca es mi primera, y es mensajera de paz y de puro amor.

La mΓΊsica llenΓ³ el espacio, envolviendo el momento con calidez y alegrΓ­a. Serena sonriΓ³, relajΓ‘ndose finalmente, y Marcos, cΓ‘mara en mano, capturΓ³ el instante con precisiΓ³n. Ninguno de los dos podΓ­a sospechar que, mientras la Navidad desplegaba su magia en el escenario, el destino comenzaba a mover sus hilos, silencioso y paciente, como siempre lo hace.

Let πŒπ€π‘πˆπˆ_ππŽπŽπŠπ’π“πŽπ‘π˜ πŸ₯€πŸ–€βœ¨ know what you thought about this chapter!
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