Único 🎠
Era un día soleado en la tranquila casa de sus tíos paternos, donde Jimin había decidido pasar sus vacaciones. La casa estaba rodeada de un hermoso jardín lleno de flores, parecía el lugar perfecto para relajarse y poder jugar con sus juguetes que había traído de casa.
Pero sentía curiosidad de su tío Jungkook, era un hombre sumamente tranquilo pero sobre todo romántico con su tía Karina, todo el tiempo la miraba y besaba, el pequeño quería aquellos tratos aunque sabía que no podría hasta que fuera un adulto, según las palabras que su linda madre le había dicho.
Sin embargo, al estar en el jardín buscando florecitas para hacer un pequeño ramo, no pudo evitar mirar a su tío quien se encontraba regando los arbustos. Jungkook a pesar de tener sus cuarenta y siete años, era un hombre sumamente atractivo con una sonrisa encantadora y una risa contagiosa.
Su cabello gris empezaba a asomarse en las sienes, pero eso solo le daba un aire de sofisticación. Jimin no podía evitar sentirse fascinado por él, había algo en la forma en que se movía y hablaba que lo hacía irresistible además de su físico, la edad no le impedía cuidar de su apariencia. Ya que también solía hacer ejercicio una hora al día.
Cuando noto su mirada, el pequeño corrió de ahí dejando las flores que había rejuntado, desde ese momento evitaba a su tío, pero por más que quería acercarse no podía por la vergüenza que tenía.
Aquella conducta fue captada al instante por Jungkook, sabía que su pequeño sobrino estaba fascinado por el, quizá en su momento se sintió extraño, pero no podía sacarse de la mente lo bonito e inocente que es.
Mientras más lo pensaba, no podía evitar sentirse encantado por aquel niño. Cada que lo miraba pasar a su habitación, no dejaba de mirarlo. Aunque las miradas que ambos se daban demostraban coqueteó sin ningún tipo de disimulo, Jimin no sabía muy bien lo que pasaba pero amaba como su tío lo miraba.
Cuando termino de cambiarse, el rubio termino por recostarse en la cama, estaba cansado ya que había corrido demaciado por todo el jardín, pero apesar de eso había sido un buen día, su tía Karina había echo pastelitos de chocolate, amaba lo que ella horneaba, cuando sus ojitos se sintieron pesados termino por quedar profundamente dormido.
Hasta que la mujer entro a su habitación, tapandolo con las sábanas ya que podía ver cómo temblaba ante el frío, cuando lo cubrió le dio un pequeño beso en la frente como lo hacía cada noche. Al terminar, salió de la habitación sin hacer mucho ruido, llendo directamente hacia su propia habitación que compartia con su esposo, quien también estaba dormido.
Las horas pasaron rápidamente, Jungkook estaba sediento así que se levantó por un poco de agua, aunque eso se esfumó al instante. Se detuvo en la puerta de Jimin, dudo un poco en entrar pero termino por adentrarse en la habitación.
Miro a su alrededor con curiosidad, tenía una semana donde su sobrino estaba viviendo con ellos, aunque parecía que había estado allí mucho más tiempo. Todos los juguetes que había traído de su casa estaban bien organizados por todo el espacio: peluches, muñecos y hasta una bicicleta había en la habitación.
Sonrió con dulzura, acercándose a la cama del menor, se sentó a su lado observándolo. La poca cordura que le quedaba se fue, termino por meterse entre las sábanas.
La cama estaba calientita y cómoda, lo abrazo con suavidad, notando como el cuerpo de su sobrino era demaciado pequeño a su lado. Quizá era un enfermo por hacer eso, pero no se iba arrepentir de nada.
Aspiro el cuello del pequeño hasta llegar a su cabello, olía demaciado bien para su gusto, no pudo resistirse más, termino por meter su mano dentro de la playera de Jimin. Apretando su suave piel, era tan delicada a su tacto, una dolorosa ereccion se asomaba por el pantalón de su pijama.
Se froto sutilmente entre el trasero de Jimin, aún así termino por despertar al chiquito, quien froto sus ojos para poder ver qué era lo que sucedía. Sin darse cuenta siguió frotándose, generando más fricción de la debida, el presemen de Jungkook comenzó a traspasar y manchar la pijama rosada de su sobrino.
—¿T-tio kookie?— Pregunto el menor en voz baja, mordiendo la almohada que tenía en su costado.
Jungkook se quedó en silencio un buen rato, dejando su dura ereccion entre las nalgas del rubio, quien comenzó a moverse tratando de voltear hacia el.
—Guarda silencio Mimi, déjame consentirte. ¿Quieres que tu tío te concienta como mereces?— Hablo, subiendo su mano entre el costado de su cadera.
El menor asintió, quería los mimos de su tío, se sentía nervioso ante la nueva sensación que comenzaba a despertar en el, su braguita estaba húmeda causandole un poco de incomodidad. Sintiéndose sucio, creyendo que se había orinado mientras estaba dormido.
Jeon sonrió ante la aceptación de su propuesta, obviamente lo concentiria como se lo merece. Sin embargo, se separó un poco de Jimin para poder quitar las sábanas que los cubría. Sin levantarse ayudo a su sobrino para posicionarlo encima de el, quedando en una de sus posiciones favoritas, catalogada como la posición del sesenta y nueve.
El pequeño cuerpecito del rubio estaba a su pura disposición, bajo con lentitud el pijama de Jimin junto a sus braguitas de muñequitos.
Mordió su labio cuando miro como el coño virgen del menor estaba húmedo gracias a sus fluidos, a vista de Jungkook ese agujero pedía a gritos una polla que lo rompiera.
Jimin solo podía notar la creciente erección de su tío, sin saber nada la tocó con sus pequeñas manitas. El hombre gruño cuando sintió aquel apretón.
Con una de sus manos bajo su pantalón de pijama, liberando su polla goteando de presemen, fue fácil ya que no le gusta dormir con ropa interior. El pequeñin miro aquel pedazo de carne que tenía frente a su rostro, notando como la punta estaba mojada y rojiza, muy bonita era lo que pensaba.
Tocó curioso aquella longitud con uno de sus dedos gorditos, era tan suave y a la vez dura, era evidente que le molestaba a su tío. Aún así solo esperaba alguna indicación de Jungkook.
El hombre solo se había quedado embobado, examinando cada parte del coño de Jimin, era la primera vez que veía uno tan bonito y rosado
Lo tomo por la cintura para acercarlo más hacia su rostro, Jimin se quedó paralizado cuando sintió la respiración del mayor en su trasero. Sin pensarlo demasiado su lengua comenzó a saborear los labios del delicioso coño que pronto convertiría en un desastre, saboreando la dulzura y la calidez que se multiplicaba con cada movimiento de su lengua.
—¡Ah, y-yo...!— Jimin gimió, sujetándose de la playera del mayor, aunque su resistencia se vio afectada cuando su lengua jugueteó con su bolita de nervios. Aquello causó que su cuerpo se desplomara, quedando cerca de su polla.
Jungkook al notar que no estaba lo suficientemente cerca se inclino hacia delante para darle mayor facilidad, permitiéndole estar a pocos centímetros de su erección.
—Vamos Mimi, chúpame la polla. Tómala con tus manitas y métela a tu boca— Ordenó, mordiendo levemente una de las nalgas de Jimin, dejando una pequeña marca.
El chiquito hizo lo que su mayor le ordenó, sujeto la polla entre sus manos, era tan grande y gorda que no cambia por completo.
Dudo un poco, ya que no sabía cómo hacerlo, pero como le dijo, la metió en su boquita lamiendo la punta rojiza con su lengua, probando el presemen que comenzaba a salir de la uretra.
Jungkook gimió contentó ante el jugueteo y los gemidos desesperados de su sobrino, introdujo su lengua en la calida entrada, sintiendo la estreches de sus paredes, aún así siguió haciendo lo suyo.
No obstante, Jimin seguía lamiendo su polla con torpeza, masajeando lo que podía con su mano. Rápidamente le fue agarrando el gusto, amaba como el hombre gruñia ante sus succiones. Pero se detuvo cuando su tío le ordenó para que se sentará por completo en su rostro, era pequeño y liviano así que no tendría ningún inconveniente.
Jimin lo sujeto del cabello, empujándolo más cerca, rozando más su coño entre la boca del mayor, tocando los lugares perfectos para robarle gemidos y chillidos cargados de éxtasis.
—¡Umh, ah! ¡Me voy a orinar!— Sollozo, tratando de moverse para levantarse, pero la lengua de Jungkook seguía enterrandose en su coño.
Sus pequeñas piernas temblaron cuando un fuerte pero extraño cosquilleo se prolongó por todo su vientre bajo, dándole una fuerte oleada de placer. Un chillido escapó de sus labios, no pudo soportarlo más cuando termino por venirse en la boca de Jungkook, salpicando su rostro.
El hombre bebió triunfante la corrida del pequeñin, hasta dejar ningún rastro de sus fluidos. A pesar de eso, notaba como el coñito de Jimin se volvía a lubricar, estaba expuesto y listo para follarlo.
Ayudo a levantarlo, recostandolo sobre la cama para poder despojarlo de su ropa por completo. Los dedos de Jungkook apresaron sus pezones, los rozaron y dieron vueltas con su pulgar, haciéndolo casi llorar.
—Eres tan bonito y perfecto— Lamió uno de sus pezones, succionando suavemente.
Cuando termino se acomodo entre las piernas del niño, abriendo sus piernas para dejarlas sobre su cintura. No sabía cuánto más podía soportarlo, su verga estaba a punto de estallar si no se apresuraba.
Contempló por un momento su coño de niño virgen, para después alinear la punta de su polla en su cavidad. Entrando de golpe, logrando que toda su longitud se resguarde en su interior, tratando de no correrse por lo apretado que estaba. El rubio se quejo de dolor, tratando de zafarse pero no logro nada, Jungkook río cuando comenzó a moverse, forzando por obligación el coño de su sobrino.
El pene del mayor abría sin cuidado alguno su interior, siendo más grande que su agujero desvirgado. Embistió su interior hasta adentrar toda su polla hasta el fondo donde pudo liberarse de su himen destrozado.
Jimin solo mordió su labio, estaba experimentando demaciado para su edad, pronto comenzó a sentirse bien ante las embestidas que comenzaron a profundizarse cada vez más.
—Tío kookie~ Me siento extraño ¡A-ah!— Sujeto sus brazos cuando el mayor lo atrajo más hacia el, de inmediato una ola de calor se propagó en su niño, rompiendo cualquier tipo de molestia.
Jungkook chapoteando en la viscosidad, no podía esperar más para vaciar sus testiculos en el pequeño. Lo tomo entre sus brazos para poder usarlo como quisiera, Jimin enrosco sus piernas alrededor del mayor, evitando caer ante los movimientos bruscos que lo hacían delirar.
Teniéndolo así, pudo adentrarse aún más profundo, sintiendo como las paredes vaginales de Jimin lo presionaban constantemente, tratando de vaciar su semen en su interior.
—Te voy a llenar cariño, vamos a tener muchos bebés ¿Te parece bien? ¡Mgh!— Dijo con burla, ya que eso no era verdad, Jimin no tenía desarrollada del todo su vagina, y eso le encantaba.
Aún asi podía correrse cuántas veces quisiera sin importarle el riesgo de quedar con un embarazo no deseado. Al no resivir ninguna respuesta siguió embistiendolo, estaba al borde de su orgasmo.
El cuerpo de Jimin era tan liviano que lo sujetaba como un simple juguete sexual, sin importarle más ya que había perdido por completo el control en si mismo, hasta que pudo terminar dentro de su coño, llenándolo de su semen. El menor solo gimio fuertemente, llevando su cabeza hacia atrás ante la repentina sensación.
Cuando fue recostado nuevamente, la respiración de Jimin era agitada y con la mente perdida, se notaba por la falta de atención, no reaccionaba a nada desde que dejó de follarlo.
Al notar que había un desastre, lo limpio y se limpio, vistiendo a Jimin con su pijama para no tener la distracción de volver a follarlo al verlo tan indefenso.
Por último le dio un beso en su mejilla, el pequeño estaba feliz por la manera en que su tío lo había concentido, quizá no iba a caminar por algunos días pero eso no era para nada un problema. Sin saber lo que sucedia, cierta mujer estaba en estado de shock al escuchar todo lo que había sucedido en aquella habitación.
Aún así, de ahora en adelante Jungkook iba a follar su coño de niño hasta que se saciara por completo.