The Starry night of an Idiot

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Summary

"La noche estrellada de un idiota" es un cuento que nace de una idea recurrente dificil de comprender.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

La Soledad Elegida


Un cuento que nació del pensamiento recurrente de no volverse a enamorar de manera obligada, ya que el amor es irracional; de lo contrario, no sería amor.


“Necesidad humana”, dijo mi amigo frente a mí.

Mi compañero ya iba por su tercer trago, yo aún no terminaba mi primer whisky.

—Todo se reduce a eso, ¿no es así?... Necesidad humana.

—Lo es, no te puedes esconder de eso —sonrió con sorna, parecía un jugador experimentado.

Casi quise golpearlo. Me contuve al recordar que me agradaba y era yo quien había preguntado.

—¿Y si no quiero eso? Si soy insensible ante esa dichosa necesidad primaria y animal de la que hablas, ¿entonces qué soy? ¿En qué me convierte eso, o qué es lo que siempre he sido?

—Un idiota.

Terminé mi bebida de un trago amargo que raspó en mi garganta. El ruido a mi alrededor no era suficiente para acallar las voces que gritaban en mi cabeza.

Él pidió otra ronda, también para mí.

—Un idiota no seré por ahogar mis penas del corazón en alcohol.

Lo vi fruncir el ceño.

—Pero si por rehusarme amar a alguien más...

—No puedes rehuir de la biología. Sé lo que te digo, no te puedes engañar. No puedes escapar de esta vida —sentenció con seguridad, sonrió divertido al verlo frustrado de esta manera.

—Mírame —dije mientras dejaba el dinero de la parte que me correspondía en la mesa.

Tomé mi sombrero y mi abrigo. Caminé sin inmutarme hacia la salida. Mi mano tomó el picaporte y me detuve un momento al ver la soledad del otro lado del cristal.

Si dejo el bar ahora, afuera nadie me está esperando, y aquí dentro las opciones nunca van a faltar. Así es la vida que me tocó.

—Siempre he amado mi soledad, así que no tengo ni siento esa dichosa necesidad humana de que hablas, amigo.

—¿Simplemente te darás la vuelta y dirás que no al amor? —su voz era de asombro, como si no lograra creer que hablaba en serio.

Más de uno de los clientes del bar que escuchó se detuvo a verme. Vaya nombre más extraño para un bar: “Amor y Vida”.

Encendí un cigarro y sonreí al ver el humo perderse en el aire helado. No tardaría en anochecer; los últimos rayos de sol me lo decían.

—Sí, así estoy bien.

Esa delicada y sutil, cual aleteo de mariposa, calidez que besó mis mejillas fue suficiente para reforzar mi decisión.

—Solo yo, el sol, mi cigarro y la luna.

—Eres un idiota —murmuró con diversión.

—Aún puedes decidir quedarte y ya sabes, como todo ser humano, volver a intentarlo.

Sopesé la idea por un momento; supongo que eso sería lo más lógico y racional. Sin embargo, al ver el atardecer desaparecer y en el cielo la luna emerger con orgullo, no sentí miedo de la oscuridad de la noche.

Ni de mi soledad.

Apreté con fuerza la carta que descansaba en la bolsa de mi abrigo, recordando la respuesta a un consejo que tal vez nunca llegue de un poeta que difícilmente se puede localizar. Un poeta que vive en un mundo de fantasía que ansío conocer.

—Ya tengo todo lo que quiero, mi amigo; no necesito nada más. Ahí radica la diferencia.

—Buena suerte... idiota.

Escuché su carcajada apenas se cerró la puerta. Di una calada a mi cigarro y sonreí emocionado al adentrarme en la espesa negrura de la noche estrellada.

¿Qué pasará mañana? No lo sé, pero me ilusiona vivirlo. ¿Soy un idiota por decidir vivir así? Supongo que sí, pero tal vez, en esta noche de tinieblas, encuentre aquel poeta que se esconde en las sombras.

¿Quién sabe? Recuerdo la carta que envié; tal vez finalmente logré conseguir una respuesta.