No me arrepiento

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Summary

¿Qué es una relación normal? ¿Tener 10 años de diferencia es normal? ¿Es necesario poner un prototipo de "relación normal"? Danna e Iván se llevan 10 años de diferencia y, por más que intentaron negar sus sentimientos, intentarán estar juntos a pesar de lo que sus familias puedan pensar y evitar que la guerra de la familia Hamilton y Smirnov los ponga en riesgo.

Genre
Romance
Author
Lupita
Status
Complete
Chapters
33
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

2040

Los invitados comenzaban a llegar al gran salón, todos estaban muy contentos y emocionados, se celebraba el cumpleaños de dos personas: James Iván Hamilton Patterson y Danna Duff. El cumpleaños número 28 y 18 respectivamente. Todos estaban esperando a los cumpleañeros.

—¿Podrías salir de una buena vez? —preguntó desesperado el cumpleañero.

—No pienso salir. —Se miraba al espejo en diferentes ángulos y solo comprobaba que no le gustaba el vestido—. No con este vestido.

Suspiró desesperado.

—Hace unos días estabas de acuerdo con ese maldito vestido.

—Pues ya no. Fue mala idea aceptar llevar un vestido. ¿No se supone que al cumplir 18 puedo decidir por mí misma?

—No si sigues comportándote como una niña.

—Disculpe usted, señor maduro —dijo irónicamente—. Creo que la edad ya comienza a afectarte.

—Más bien se ve muy claramente cómo es que soy más maduro que tú.

—Con 10 años más que yo, no se te olvide.

—Lo que no olvido es que arruinaste mi décimo cumpleaños.

La chica rodó los ojos.

—Y se supone que yo soy la inmadura. Ya supera eso, ¿sí?

—Lo haré cuando salgas de esa habitación y vayamos al salón.

Danna solo se miró al espejo una vez más y pensó que tal vez no se veía tan mal. Aunque lo que realmente le importaba era que a él le gustara como se veía en este momento.

¿Sería por eso que no quería salir? La primera persona que vería era él, al hombre que quería impresionar.

Respiró hondo y abrió la puerta encontrándose con los ojos azul y verde.

Él se quedó sorprendido. Siempre había estado presente en cada compra de vestido para su cumpleaños, pero en esa ocasión no había podido debido a una misión que tuvo de improviso. Era la primera vez que la veía y se había quedado impactado.

—Vamos. —Sentía el ardor en sus mejillas. ¿Por qué la estaba mirando así?

—¡Oh! Sí. Nos están esperando, Danno.

—Tengo un vestido puesto.

—¿Y?

Rodó los ojos.

—Yo que quería que nos llamáramos por nuestros nombres.

—No me ibas a llamar James.

—Tienes razón, pero al menos iba a decir tu segundo nombre bien, Ivanna.

Los dos rieron y fueron al salón. Fueron recibidos por sus padres y segundos después James recibió un gran abrazo de su hermana, Anna, y luego sus otros dos hermanos aún más chicos le dieron un abrazo un poco forzado.

—¿Qué pasó, hermanito? —preguntó burlón al ver el mal humor de su hermano— ¿No ha llegado tu novia?

—Fue Jo quien invitó a Alex, no yo. Además, ella no es mi novia.

La fiesta transcurrió normal. La música, las bebidas, los regalos. James veía a toda su familia sentada en la mesa, conversando entre ellos. Su padre y su tía teniendo una pequeña discusión como siempre. Dio un pequeño suspiro y salió del salón, sacó su celular para ver el último correo que le había llegado a su bandeja. Una oferta de trabajo en España. Era una oferta única, además, ahí se encontraba la tumba de su abuela que lo había criado los primeros años de su vida.

Pero no quería dejar a su familia y, siendo sinceros, no quería alejarse de cierta chica con quien tenía una relación muy especial.

No sabía qué decisión tomar.

—¡Aquí estás! —El tono ebrio era muy notorio. Caminó hasta él y tropezó a medio camino, pero logró mantener el equilibrio—. Casi me caigo —rio.

—¿Cuánto has bebido? —Se acercó a ella y la sostuvo de los brazos— Por Dios, Danno, ¿cómo se te ocurre ponerte ebria en tu fiesta de cumpleaños?

—NUESTRA fiesta de cumpleaños. —Pasó sus brazos por su cuello—. Y para responder tu primera pregunta, —rio— solo tomé lo suficiente para armarme de valor. —Se acercó a él.

Sabía que debía alejarse. Estaba viendo las claras intenciones en ella y no quería que dijera en voz alta lo que él ya había notado hacía dos años pues todo su esfuerzo para no fijarse en una niña se iría al caño, pero no quería alejarse. Miraba fijamente sus ojos color miel.

—¿Para qué tienes que armarte de valor?

—Para decirte que me gustas. —Se acercó aún más colocándose de puntitas y quedando a centímetros de su boca—. Y para hacer esto. —Rompió la distancia entre ellos.

Y muy probablemente el que Iván haya tomado la decisión de corresponderle el beso, haya hecho que tomara la decisión de irse. Después de todo, tenía que sacar algo de su madre.


Capítulo siguiente: Prólogo de Sin Arrepentimientos.