Profesor Jeon - KOOKMIN

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Summary

"¿Qué hará, profesor Jeon?, ¿follarme?" Jimin aprenderá a las malas a no meterse con el profesor Jeon... * boypussy, chico con vagina * lenguaje explícito (te puede dar cringe) * dirty talk/degradaciones * sexo poco realista * diferencia de edad (jk 35, jm 19) * no acepto copias, ni adaptaciones, ni nada parecido. * no apto para menores de edad, lenguaje vulgar y sin filtros. Lees bajo tu propia responsabilidad.

Genre
Erotica
Author
dinv1990
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

😈

Jimin salió con humo saliendo por sus orejas cuando la clase del profesor jeon terminó, refunfuñando en medio del pasillo antes de soltar un grito ahogado de frustración.

—Jimin, ¿qué sucedió? —Su amiga Seulgi corrió tras él, preguntando preocupada.

—¡Reprobé el examen! Tendré que tomar el maldito curso de nuevo. ¿Y sabes qué es lo peor? Que reprobé por apenas medio punto... ¡medio punto! El profesor Jeon es un tremendo hijo de puta... —Jimin chilló exasperado, sin importarle que los demás alumnos saliendo del aula se le quedaran viendo en medio de su drama.

—Oh dios jimin... verdaderamente parece que ese profesor de odia... —La castaña se cruzó de brazos, asegurándose que el catedrático no estuviese escuchando su conversación con una mirada rápida hacia el aula.

—Si, lo hace. Es una mierda, ese medio punto pudo haberlo promediado, pero en vez de eso parece que quiere verme la cara por otro semestre más. Es un maldito idiota, creo que yo pude haber calificado esos exámenes mejor que él... ¿quién se cree que es? —El rubio continuó con la retahíla de insultos, sin percatarse de la mirada de terror que su amiga le estaba dirigiendo en ese instante...

—Jimin... —Seulgi intentó interrumpir al menor, intentando hacerle saber que el profesor Jeon había salido del aula, y estaba justo detrás de él con los brazos cruzados... escuchando todos los insultos hacia su persona.

—No seulgi, déjame terminar. Es que en serio, es el profesor más hijo de puta y cruel que haya existido jamás... Es una mierda, en serio parece ser incompetente e injusto en su maldito trabajo, ¡cómo es que es profesor!—El menor acabó con un suspiró profundo, soltando un grito de susto en medio de este al escuchar las gruesas palabras de dicho profesor a sus espaldas.

—¿Ya terminó señor Park?, ¿o quisiera continuar hablando de lo “hijo de puta” que soy con la Srta. Kang? —La voz del profesor Jeon se escuchó fuerte y molesta en todo el pasillo, logrando que jimin se congelara asustado y se girara lentamente hasta encararlo.

Jimin supo que estaba acabado al ver la expresión estoica en el rostro del mayor, con una ceja arqueada y sus sexys brazos fuertes cruzados sobre su pecho. Debía admitirlo, ese hombre era caliente. A pesar de lo mucho que lo odiaba, no podía negar algo tan obvio como eso...

—Y-yo...

—Ni siquiera se moleste Park. Lo espero en detención a la hora de salida —Jeon interrumpió sin más, pasando de largo a ambos jóvenes.

—P-pero... ¡tengo práctica con las porristas hoy! —Jimin lo intentó, pero el profesor ni siquiera se inmutó, y siguió su camino fuera de las instalaciones de la universidad.

—Traté de decírtelo minnie... Perdóname —Seulgi susurró apenada a su lado, acariciando su hombro en un intento de reconfortarlo.

—No te preocupes gigi, ese hijo de puta me las va a pagar... —Jimin declaró en un susurro, viendo en dirección a donde el azabache había salido con un sentimiento de rabia y desespero surcando en su interior.

<<<>>>

Jimin entró al aula del profesor Jeon de mala gana, lanzando su mochila al suelo sin ánimos de nada. Se sentó esperando a los demás alumnos y al catedrático, pero cuando este entró al aula y la puerta se cerró, se dio cuenta de que estaría solo en esa tarde de detención...

—¿Dónde están los demás alumnos? —Cuestionó solo para confirmar lo que ya sospechaba.

—No hay mas alumnos el día de hoy, eres el único que decidió ser un insolente y te ganaste un castigo. Gracias por desperdiciar mi tarde, Park—El mayor explicó hastiado y sarcástico, sonriendo sin gracia alguna en dirección a su alumno más insoportable...

—Ninguno de los dos estaría aquí si no fuese por usted, Sr. Jeon... Gracias por hacerme la vida imposible —El menor contraatacó con una respuesta igual de sarcástica que la de jeon, admirando satisfecho la forma en la que este suspiraba entrecortado, intentando disimular su enojo.

—Dime Jimin, ¿acaso quieres otra tarde de detención y perderte otra de tus emocionantes prácticas con las porristas? Porque si sigues hablándome con esa actitud eso es lo que sucederá —El mayor decidió rebajarse al mismo nivel inmaduro de jimin aunque sea por un segundo, dándole una cucharada de su propia medicina.

Vio al rubio refunfuñar y callarse de una vez por todas, sacando de su mochila un libro. Suspiró cuando la calma lo inundó por fin, sacando su portátil para adelantar parte de su trabajo en las siguientes dos horas que estaría ahí encerrado con el menor.

Al cabo de unos muy aburridos 30 minutos, en los que no se escuchaba más que el tecleo de jeon en su portátil y la vuelta de hoja del libro de jimin, este se hartó, cerrando el libro de golpe y guardándolo en su mochila.

—Profesor Jeon, ¿puedo usar los vestidores para cambiarme a mi uniforme? Si la detención termina en una hora y media aún me queda tiempo para asistir a la práctica... —Jimin lo intentó levantándose de su asiento, tomando su bolso de deporte en donde mantenía su pulcro uniforme celeste de porrista.

—No puedes salir durante la detención, lo sabes. Espera a que el castigo acabe, puedes cambiarte al salir —Jeon pronunció estoico, sin despegar ni por un segundo sus ojos del portátil.

—¿Qué?, ¿es en serio? O sea, ¿tengo que estar aquí dos horas sin salir?, ¿y si tengo urgencia de usar el baño? —Jimin cuestionó indignado, como si fuese la cosa más obvia del planeta.

—Si tuvieses que ir al baño fuese otra historia jimin... —Explicó, perdiendo la paciencia.

A veces, no comprendía como alguien podía llegar a ser tan irritante. De por sí, el chico era demasiado inteligente, tanto, que la mayor parte del tiempo lo sacaba de quicio con su bocota de sabelotodo. Sin embargo, a juzgar por su mirada retadora cada vez que lo contradecía, comprendía que todo era hecho de forma intencional para provocarlo y quitarle la paciencia. Ese pequeño rubio bonito era el único que lograba exasperarlo de esa manera...

—Bueno, pues entonces tengo urgencia de ir al baño...

—Ja ja... buen intento, mocoso. Eso no funcionará. Si tienes que ir al baño de verdad, deja la bolsa de deporte aquí —Soltó con una pequeña risa carente de gracia, dirigiendo su aburrida mirada al rostro enfurecido del menor al mismo tiempo que guardaba su portátil en su maletín.

—¿Sabe qué profesor Jeon? Si no me deja salir, no me quedará más remedio que cambiarme aquí mismo —Jimin se mofó con un pequeño puchero en sus gorditos labios, fingiendo inocencia.

En su interior, sonrió victorioso al ver la expresión seria del profesor Jeon resquebrajarse lentamente, perdiendo cada vez más la paciencia... y la cordura.

—No harás eso jimin. —Jeon pronunció en un bajo susurro de advertencia, hablando tan serio que a jimin le temblaron las piernas.

Sin embargo, no se hizo para atrás... había tenido suficiente con Jeon, y esa era su pequeña venganza.

—Oh profesor, lo estoy haciendo —Dijo por último, antes de levantar su camisa lentamente por todo su torso, hasta sacarla por su cabeza y darle a jeon una vista de su cintura esbelta y abdomen tonificado.

El mayor sintió como inevitablemente la verga se le ponía tan dura como una roca, admirando el cuerpo delicioso de su alumno y la forma en la que la pretina de sus bragas de encaje sobresalía de sus ‘Wide leg Jeans’. No podría negarlo jamás, jimin era sexy y hermoso, una tentación a la que trataba de resistirse día a día... era su alumno, y el que menos le agradaba, pero habían cosas que simplemente eran imposibles de negar y una de ellas era la atracción incesante que sentía hacia él.

Salió de su trance y se levantó de su asiento cuando el menor desabrochó sus pantalones, dando zancadas hasta detener la acción del chico al tomar sus muñecas de manera brusca.

—Si haces eso, habrán consecuencias para tí, jimin... —Advirtió serio, intentando con todas sus fuerzas contenerse de lo que quería hacer...

—¡Ja! Y... ¿qué hará profesor?, ¿follarme? —Se burló coqueto, dejando sus pantalones caer al piso, desvelando por fin su cuerpo desnudo apenas cubierto por una braga de encaje gris, tan diminuta como para no dejar absolutamente nada a la imaginación.

Sin embargo, lo que jamás se esperó fue que el mayor tirara de su brazo bruscamente hasta arrastrarlo a tropezones a su escritorio, inclinándolo contra este sin cuidado para dejarlo con el culo empinado. No tuvo tiempo alguno de reaccionar, y antes de que pudiera decir o hacer cualquier cosa, sintió su culo ser azotado con rudeza con lo que parecía ser una regla de madera.

—Follarte no seria un castigo cuando sé que lo deseas desde hace tiempo...

Las palabras de jeon se escucharon roncas y toscas y luego, otro azote más fuerte fue puesto en sus nalgas, sacándole un gemido tanto de placer como de escozor...

Se sentía totalmente expuesto en ese instante, aún en shock de todo lo que había sucedido en tan sólo unos segundos. Nunca se esperó que el mayor reaccionara de esa forma... Su culo estaba empinado y su torso apoyado contra el frío escritorio, y cuando intentó levantarse, la mano fuerte y varonil de jeon volvió a empujarlo contra la madera.

—P-profeso Jeon... basta... —Rogó confundido, sintiendo otro azote con la maldita regla en su culo.

—¿Ahora me pides que pare? —Un azote —¿Luego de todas las insinuaciones? —Otro azote —¿Luego de lo obvio que eres al comerme con la mirada? —Esta vez no hubo otro azote, tan solo las palabras llenas de rabia y la regla cayendo sobre el escritorio, justo frente a él —Bien, me detendré entonces... pero no esperes que lo haga de nuevo si tratas de hacer algo así otra vez...

Jeongguk gruñó con la respiración errática, enfadado. Enfadado por caer ante las insinuaciones del menor, enfadado consigo mismo por no poder controlarse ante un mocoso calienta bolas.

—No quiero que te detengas... —El rubio susurró tan bajo que Jeon apenas pudo escucharle.

—¿Qué mierda dices ahora? —Preguntó enrabiado, sin comprender el susurro vago del menor.

—¡N-no quiero que te detengas! P-por favor no te detengas~ —Jimin suplicó, y esta vez, pudo escucharle fuerte y claro.

Jimin suspiró sintiéndose patético cuando escuchó las pisadas del profesor alejarse del escritorio, pensando que lo escucharía salir por la puerta y se quedaría ahí solo, tendido sobre el escritorio y humillado. Sin embargo, lo que escuchó realmente, le hizo gemir, sintiendo las piernas temblarle aún más. Escuchó el pestillo de la puerta siendo puesto y las pisadas del mayor volver hacia él, viendo su mano grande y tosca volver a tomar la regla y azotarlo con esta nuevamente, reduciéndolo a un manojo de nervios.

—¿Quieres que te folle? Vas a rogar entonces. Quiero escucharte —Jeongguk sonrió malévolo, golpeando nuevamente con la regla las nalgas jugosas y respringonas de su alumno.

—¡A-ahh!~ F-fóllame jeongguk~ p-por favor —El rubio sollozó sonrojado y expuesto, sintiéndose totalmente humillado por el mayor.

—“Profesor Jeon” para tí, Park —El azabache corrigió malicioso, soltando un azote ligeramente más abajo, rozando apenas el coño regordete del rubio y haciéndole gritar.

Él sabía, o al menos intuía, que jimin tenía vagina. Jamás se marcaba el bulto de un pene entre sus lindas piernas, y depende de los pantalones que el menor usara, se marcaría la silueta de un coño. Ahora, se lo confirmaba la mancha húmeda en medio de las diminutas bragas, las cuales se hundían poco a poco entre sus labios gorditos y lampiños.

—L-lo siento... pro-profesor~ p-por favor fólleme... —Se sintió completamente miserable en ese momento, soltando lágrimas de frustración sobre la madera del escritorio.

Ya no tenía idea de si el mayor iba en serio con él, o solamente lo estaba humillando hasta dejarlo hecho un mar de lágrimas, dándole una cucharada de su propia medicina. Sin embargo, lo que sintió luego le hizo gemir de alivio y excitación.

Jeongguk tomó las bragas del menor y las bajó bruscamente por sus piernas, metiendo sin piedad dos de sus dedos en el coño regordete y rosado de jimin, tan perfecto como se lo había imaginado. Se deleitó con la calidez y humedad acogedora, tragando sus dedos una y otra vez, hasta el fondo y sin quejas. Se imaginó arremetiendo dentro del menor sin piedad alguna, destrozándole su bonita vagina tentadora hasta llenarlo de su semen. Jimin jamás se sentiría saciado por otra verga que no fuese la suya... de eso estaba seguro.

—¡A-ah ahí profesor Jeon! S-se siente tan rico~ —Jimin chilló acabado cuando los dedos gruesos y toscos del azabache rozaron su punto g, sintiendo su coño mojarse obcenamente.

Tenían demasiada suerte de que la detención se diese luego de clases, cuando tan solo los grupos de extracurriculares se mantenían en la facultad de arquitectura. De otro modo, ya todos hubiesen escuchado los gemidos de zorra del rubio.

—¿Aquí Park? —Tentó lujurioso, arremetiendo con sus dedos contra ese punto de placer, escuchando las súplicas del rubio mientras se arqueaba y se retorcía gracias a sus toques, confirmando que efectivamente, estaba tocando el punto correcto.

Admiró morboso el culo redondo y lleno de marcas rojas de su alumno, azotando este con su mano libre hasta dejar toda la piel blanca de color carmesí. Sus dedos no dejaban de frotarse contra las paredes vaginales de jimin, escuchando el sonido viscoso y húmedo que el constante choque de sus dedos creaba dentro.

—P-profesor jeon~ ¡jódame p-por favor! L-lo necesito tan mal... —Jimin suplicó, sintiéndose en su límite con cada embestida de los dedos del mayor en su vagina. Todo rastro de altanería había abandonado su cuerpo, ahora sólo quedaba la sumisión y necesidad que sentía de ser follado hasta la saciedad.

Estaba seguro de que luego se arrepentiría de su actitud de zorra necesitada... Jeon ya lo había visto así, y no había manera de revertirlo, pero por el momento, no pudo importarle menos.

Jeongguk se regordeó altanero al escuchar las palabras de jimin. “Lo necesito” era una frase que jamás esperó escuchar por parte de su arrogante alumno, pero ahí estaba, logrando que el pequeño y altanero rubio rogara por su verga.

—Eres una pequeña puta necesitada, Park... te voy a follar hasta que no puedas caminar —Declaró lujurioso, sacando sus dedos empapados del interior aterciopelado del menor, nalgueando con fuerza su culo tentador.

A pesar de lo mucho que hubiese deseado arremeter en ese coño sin ninguna barrera, tampoco sería un cruel hijo de puta (como jimin solía llamarlo) y lo follaría sin condón sin consentimiento previo. Así que rápidamente buscó en su billetera uno de los sobresitos plateados de talla grande que mantenía en casos de emergencia, y bajó sus pantalones y ropa interior, colocándose el latex con avidez en su muy dura y pulzante verga.

No le tomó demasiado tiempo, así que al estar protegido, subió una de las piernas de jimin al escritorio para tenerlo bien abierto y se alineó con su agujero húmedo, introduciéndose profundamente sin piedad.

Jimin puchereó decepcionado cuando sintió la verga de jeon hundirse en su coño con una barrera de latex que le impedía sentirlo al 100%. Sin embargo, su decepción no duró por demasiado tiempo, la polla gruesa hundiéndose sin piedad en su interior lo despojó de cualquier tipo de pensamiento coherente. Se acopló rápidamente a pesar del tamaño dotado de su profesor, y se dedicó a arquearse de forma bonita sobre el escritorio y a gemir con desespero. Se sentía demasiado bien, a pesar de que ardía ligeramente por la poca preparación previa y el grosor del miembro. Le encantó sentirse lleno del profesor Jeon, sentir sus manos grandes y toscas tocarlo con devoción y lujuria, apretando en los lugares correctos.

—Tienes un maldito coño delicioso, Jimin... eres mi perdición —Jeongguk confesó extasiado entre sus embestidas, arremetiendo sin piedad dentro del paraíso cálido y húmedo del rubio.

Las palabras del profesor Jeon hicieron estragos en el cuerpo y mente de jimin, quien gimió maleable y tembloroso al escuchar que él, un simple alumno, era la perdición de su sexy profesor. No podía mentirse así mismo, Jeon lo ponía tan caliente... era culpable de todo, absolutamente todo de lo que el mayor le había acusado. Todos hablan de cómo del odio al amor hay un solo paso, pero nadie se da cuenta de que la línea entre el odio y la lujuria es aún más delgada y borrosa...

—Tan solo mira esa vagina cariño, se traga mi verga con tanta hambre — Jeon se recreó todo lo que quiso en cómo la intimidad rosada y regordeta lo recibía tan bien, hundiéndose sin piedad y disfrutando de los gemidos agudos que él provocaba.

Tomó las caderas redondas del menor con fuerza y abrió sus lindas nalgas con sus pulgares, aún tan rojas por las recientes palmadas. Gruñó extasiado al ver como la humedad blanquecina de jimin se escurría obcenamente por sus muslos, mojando de paso su verga y sus testículos. Deseoso de poder probar ese néctar, salió de golpe del coño dilatado de jimin, escuchando su queja en la forma de un gemido desgarrado.

—Q-qué- ¡a-ah! —Cualquier pregunta que estuviese a punto de hacer fue interrumpida por un azote en su húmedo coño. Para su suerte, sin necesidad de haber usado la regla.

—Quiero devorarte tan mal, Park... móntate en el escritorio y te abres de piernas, ahora. —Jeon ordenó autoritario, gruñendo al ver como jimin obedecía con las piernas temblorosas.

Park le obedeció sin rechistar, y cuando lo tuvo frente a frente de nuevo, sintió que podría correrse con tan solo ver la expresión de éxtasis pintanda en su rostro de muñeca. El sudor bajaba por su frente de manera tentadora, y sus labios estaban entreabiertos, dejando salir respiraciones pesadas. Pudo ver en sus ojos la cruda necesidad de ser follado y la lujuria nublando su pensamiento. Sin poder contenerse más, tomó los labios del rubio entre los suyos, de manera demandante y tosca, para intentar aliviar las ganas que le había tenido por tantísimo tiempo.

Jimin gimió agudo y se colgó del cuello de jeon cuando este tomó su cintura apretadamente entre sus manos, dejando su piel sensible y con marcas rojas. Trató de demandar tanto como el azabache en el húmedo beso, pero sus labios no eran tan ágiles como para mantener el mismo ritmo. Se rindió ante la dominación de Jeon, dejándole el control absoluto de la situación.

El azabache cortó el beso luego de largos minutos de una batalla intensa entre sus lenguas, necesitado de devorar el coño rosado de su alumno hasta hacerlo perder la cabeza. Besó desde el cuello de gacela del rubio, bajando por su hermoso torso delicado, hasta llegar a la vagina regordeta y sensible. Apenas su respiración sobre el pequeño clítoris hacia a jimin gemir y erizarse, así que ya imaginaba lo que sería devorarlo...

Sus labios por fin tomaron los pliegues rosados del menor, gimiendo ante el sabor adictivo y excitante de su néctar, tan dulce y al mismo tiempo almizclado. Se deleitó en el sabor y textura de la perfecta vagina, lamiendo codicioso en busca de obtener más, de obtener absolutamente todo lo que era Park Jimin.

El rubio sollozó ante las codiciosas lamidas del mayor en su coño, admirando acabado la forma en la que este devoraba su linda intimidad con hambre. Tomó los cabellos azabache entre sus manitas, gimiendo y temblando con cada lamida del mayor en toda su vaginita, separando sus rosados pliegues obcenamente. Jamás había visto a nadie comerlo de esa manera tan hambrienta y experta... Al parecer el profesor hijo de puta había aprendido a comer coños en sus ratos libres, porque la manera en la que este chupaba su vagina de arriba a abajo, dejándolo tan sensible y excitado, solo podía conseguirse con años de experiencia.

—¡A-aah profesor jeon~! M-me voy a venir —Sollozó cuando las succiones en su clítoris fueron demasiado para él, sintiendo el calor del placer asfixiarlo de manera deliciosa. Sin embargo, antes de poder liberarse, el mayor dejó de chuparlo, interrumpiendo su orgasmo.

Chilló frustrado antes de ser besado bruscamente, tan solo los labios de jeon dominando sobre los suyos con hambre. Pudo saborearse a sí mismo en el beso, toda su esencia mojaba obcenamente los labios y nariz del mayor. Lo sintió alinearse nuevamente con su agujero, y antes de que pudiese introducirse en su interior, cortó el beso para poder hablar.

—¡Quítate el condón! P-por favor... por favor~ —Suplicó entre sus respiraciones erráticas, necesitado de sentir la verga grande y venosa sin ninguna barrera destrozando su interior.

—Eres una pequeña puta necesitada...—Jeon gruñó extasiado al escuchar a jimin, azotando fuertemente la linda vagina rosada. El golpe resonó en todas las paredes del aula, y el pequeño rubio gimió desgarrado.

—Mmhh tal vez~ pero que rico hacerlo sin condón~, ¿no crees? —Jimin mordió su labio inferior de manera seductora, amando el escozor en su piel gracias a la palmada del mayor.

Gimió necesitado cuando jeon volvió a atacar su boca, introduciéndose nuevamente en su coño, pero ahora sin nada que los separase el uno del otro. Se sintió simplemente delicioso, la verga caliente y palpitante del mayor friccionando obcenamente contra sus paredes húmedas y rosadas, abriéndolo tan rico con su tamaño dotado.

Jeongguk gruñó sobre los labios del menor al sentir su perfecto coño acogerlo en su delicioso calor húmedo, apretándose alrededor de su verga cada vez que arremetía con fuerzas dentro. Habían sido pocas las veces que había tenido sexo sin condón, pero esta era definitivamente la que más había anhelado. Dejaría ese lindo coño obcenamente abierto y lleno de su semen...

Jimin sintió que podría venirse en cualquier momento, disfrutando tanto como podía de tener a su fantasía sexual arremetiendo hondo en su coño. Con agilidad, llevó sus manitas a los botones de la camisa del mayor y los desabrochó uno a uno, dejando el espacio suficiente para acariciar con lujuria su pecho amplio y fornido, y los sexys cuadritos en su abdomen. El tacto del cuerpo de su profesor no hizo más que calentarlo aún más, sintiendo las manos de este apretar sus muslos con firmeza para entrar más profundo en su interior.

—¡Llegas tan~ hondo dentro de mí! M-me vas a romper Jeon~ —Jimin rompió el beso y gimió, tan agudo y al borde del desespero al sentir cada rincón de su vagina ser explorado.

Llevó una de sus manitas a su abdomen bajo y ahí lo sintió, la verga del mayor sobresaliendo una y otra vez, provocando que un gemido aún más alto y escandaloso saliera de sus labios. Era demasiado para él...

— Lo sé —El mayor sonrió altanero, orgulloso de su tamaño— voy a dejarte tan abierto, me sentirás en tu interior por días... tal vez así aprendes a no jugar conmigo, maldita zorra calienta pollas—Sus palabras sucias y vulgares hicieron a jimin gemir desesperado y asentir, apretando con más fuerza su verga con su vaginita perfecta.

—S-si profesor Jeon~ p-por favor, q-quiero sentirte siempre~ —El rubio chilló necesitado y tan fuera de sí, tan cerca de alcanzar su orgasmo y chorrear en todo el abdomen de su profesor.

Las palabras degradantes siempre tenían un efecto afrodisíaco en su pequeño cuerpo, pero viniendo de Jeon, se sentía todo el doble de intenso...

En algún rincón de su mente todo aún parecía irreal... Estaba siendo fuertemente follado por su profesor, en una de las aulas de la universidad, en donde cualquiera podría entrar y atraparlos infraganti. Con la cordura bien puesta, jamás se le habría ocurrido hacer algo como eso. Pero en ese instante, en donde el placer nublaba su criterio y el hombre de todas sus fantasías sexuales jodía su coño sin piedad alguna, las cosas sin sentido parecían tomarlo, durmiendo su sentido común al menos por ese rato.

—Te gusta... ¿no es asi? Disfrutas tanto de mi verga abriendo tu coño, de ser jodido por el hombre que más odias... —Las palabras cargadas de lujuria del mayor lo hicieron salir de sus pensamientos, gimiendo obcenamente y asintiendo desenfrenado. Todavía podía sentir esa verga gorda llegar hasta su cervix, palpitando incesante dentro de él.

—A-aah si~ profesor Jeon, no se detenga p-porfavor —Pidió encantado, sintiendo el orgasmo caliente a punto de ser liberado de su sistema.

—Después de que te haya jodido hasta los cesos con mi verga nadie jamás podrá complacerte como yo lo hago...—Jeon declaró sin parar con sus embestidas, hipnotizado con el rostro excitado del rubio —vendrás suplicando todos los días por mi verga, hasta que esa linda cabecita tuya no pueda pensar en otra cosa que no sea sexo—Se regordeó una última vez, presenciando como el orgasmo atacaba al menor gracias a sus palabras sucias y degradantes.

—¡Profesor~! —El chico gimió con todas sus fuerzas, viéndolo a los ojos mientras chorreaba obcenamente sobre su verga y abdomen.

Gruñó al presenciar la forma en la que el rubio terminaba, arqueándose y apretando sus pectorales mientras su intenso orgasmo lo atacaba. Se vino sin más dentro del pequeño coño sobreestimulado, llenándolo con su esencia abundante y espesa. Embistió con fuerza para liberarse del todo, haciendo a jimin gemir destrozado.

Jimin sollozó sintiéndose lleno de la caliente semilla de su profesor, con el coño tan sensible y abierto, tal y como el mayor había prometido. Chilló cuando jeongguk salió de su agujero maltratado, haciendo que parte de su esencia se escurriera afuera de su intimidad. Pudo sentirlo aún ligeramente duro, aún después de venirse en su interior a lo que se sintió como chorros de semen. Una vez jeon se alejó lo suficiente de su cansado cuerpo, pudo ver que su teoría era correcta... La verga gruesa seguía semi erecta, viéndose tan grande e imponente aún si no estaba levantada al 100%. Gimió tembloroso cuando el mayor comenzó a masturbarse de forma lenta y tortuosa, gruñendo por lo bajo.

—Tan solo mira como me tienes... —Jeon musitó socarrón cuando su verga no se puso flácida al terminar su orgasmo, sino muy por el contrario, se levantó orgullosa, tan lista para más.

—Mmh profesor Jeon~ q-qué rico... —Jimin acercó su mano lentamente al glande rosado del mayor, acariciando este y lamiendo sus labios cuando jeon gimió roncamente ante su efímero tacto.

—¿Qué harás para resolverlo?, ¿en serio piensas que tu patética manita de princesa es suficiente para aliviarme?

Las palabras toscas resonaron en sus oídos, observando al profesor con ojitos inocentes de cervatillo. Sabía lo que el mayor quería, pero no estaba seguro si podría aguantar una ronda más. Intentó cerrar sus piernas poco a poco, sin embargo, no logró detener a Jeon.

—No he terminado contigo... —Antes de que pudiera terminar de cerrar sus piernas, el azabache ya estaba embistiendo en su coño de nuevo, sacándolo de quicio.

Gritó sobreestimulado y ligeramente adolorido, siendo girado nuevamente en el escritorio para quedar bocabajo. Inconscientemente, empinó el bonito culo que tenía, gimiendo encantado ante la rudeza del mayor.

—Y-ya no puedo mas~ p-por favor~—Suplicó hiperventilando, sin obtener más que una fuerte nalgada y una risa socarrona.

—¿Qué dices? Pero sólo mira como levantas el culo para que te la meta más hondo... ¿seguro que ya no puedes más?— Jeon se burló malicioso, admirando como su verga se hundía hasta el fondo del coño rojizo e irritado del rubio.

Jimin chilló acabado y se rindió ante la dominación del azabache. Se sostuvo como si no hubiese un mañana del escritorio y se dejó follar, sollozando cuando jeon lo tomó del cabello con una mano y de la cintura con la otra, encajando su verga sin parar dentro de su pequeño agujero. Se sentía bien, delicioso, eso jamás lo podría negar. La forma en la que ese hombre arremetía en su coño con fuerza, gruñendo a sus espaldas y haciendo a sus pieles chocar, no tenía comparación. Tenía razón... nadie jamás lo había follado de esa manera tan salvaje, nadie se había tomado el tiempo para reducirlo a un desastre de temblores y balbuceso inconexos, rogando por más. Nadie jamás podría volver a complacerlo de esa forma, y eso le aterraba un poco.

—M-mas~ por favor más fuerte~ —Se permitió suplicar como la zorra que era, rindiéndose ante el placer que recorría su cuerpo.

Estaba seguro de que más tarde se arrepentiría, cuando toda su parte baja escociera...

—Maldita puta necesitada... —Jeongguk soltó, escupiendo obscenamente en la unión de su verga con el coño maltratado —Voy a joderte hasta que llores —Prometió sin más, azotando con fuerza el bonito culo redondo y continuando con sus bestiales embestidas, colocando la pierna del menor nuevamente encima del escritorio.

De esa manera, podía apreciar mejor como los bonitos pliegues rosados se estiraban obcenamente alrededor de su gorda verga, dándole paso para joder más profundo al rubio. Gimió encantado, pues nadie jamás lo había tomado como ese pequeño rubio insolente, tan profundo y sin quejas.

Jimin sintió claramente el aumento de fuerza del mayor en su interior, y no supo si le encantaba, o estaba arrepentido por haber pedido más. Las estocadas eran tan fuertes que el choque de sus pieles se hizo más escandaloso, al mismo tiempo que sus gemidos agudos se volvieron entrecortados por el constante empuje hacia adelante. También, su coño se puso aún más empapado, haciendo el sonido húmedo y viscoso aún más vulgar y evidente. Se sentía rico, pero también le dolía, así que intentó enfocarse solamente en los gemidos roncos del mayor y sus nalgadas abusivas, llegando a su orgasmo en tan sólo unos pocos segundos más.

—¡N-no puedo!, ¡no puedo por favor! E-es demasiado, ¡s-se siente d-delicioso! —Lloró excitado mientras chorreaba obcenamente sobre los testículos de jeon, teniendo el orgasmo más fuerte y devastador que había tenido en toda su vida.

— Eso es cariño... chorrea sobre mi verga como la puta que eres —Jeon no tuvo piedad alguna sobre él, jodiendo su coño sobreestimulado y llevando sus dedos hasta su clítoris hinchado, sin importar que acabase de tener un orgasmo.

—¡M-maldita mierda~!— Gritó cuando, sin poder evitarlo, un tercer orgasmo golpeó su sensible cuerpo, gracias a la mínima estimulación en su clitoris hipersensible y la abundante corrida de jeon llenando su vagina por segunda vez.

Chorreó y gimió con las últimas fuerzas que le quedaban, teniendo espasmos cuando el mayor embistió en él unas cuantas veces más para vaciarse por completo, gruñendo excitado a sus espaldas.

Se desplomó acabado sobre el escritorio cuando sintió al azabache salir de su interior por fin, sintiéndose adolorido y deliciosamente abierto. Sus oídos pitaban y un hilillo de saliva escurria por sus labios, mojando el escritorio bajo su rostro. No quería ni saber como se veía en ese instante, pero al mayor pareció encantarle cuando sintió sus manos grandes y toscas recorrer desde su espalda hasta su culo, apretando ligeramente y gimiendo por lo bajo.

Jeongguk se deleitó con la vista que tenía todo lo que quiso, admirando el cuerpo curvo y esbelto de jimin todo tembloroso y sonrojado, y claro que si, su vagina maltratada... Los labios mullidos se encontraban de un color rojo intenso, gracias al constante y ruidoso choque de sus pieles. Sus lindos pliegues se abrían suavemente para desvelar el agujero obcenamente abierto, tal y como lo había prometido con anterioridad. Gimió profundamente excitado cuando su esencia mezclada con la de jimin se escapó suavemente del coño usado y palpitante, haciendo que el rubio gimiera por igual.

Tomó la sustancia blanquecina con sus dedos y la llevó hasta la boca del menor, sonriendo socarrón cuando el pequeño tan solo pudo observarlo confundido desde su lugar.

—Chupa —Ordenó sin más, viendo como un sonrojo bochornoso crecía en las mejillas del contrario.

Sin rechistar, el rubio obedeció, abriendo sus bonitos belfos rosados para dejar ingresar sus dedos a su boca, chupando estos con maestría. Gimió agudo y procedió a cerrar sus ojitos al mismo tiempo que fruncía el ceño, pareciendo disfrutar del sabor, y con lo puta que era, probablemente de tener sus dedos largos enterrados en su boquita. El menor succionó sus dedos hasta que ya no hubo más que probar, y entonces los sacó, creando un obceno sonido de ‘pop’ que hizo a ambos gemir.

Jimin se relamió cuando Jeon se alejó, saboreando efímeramente la esencia que quedaba aún en sus labios. Deseó con todo su ser ponerse de rodillas y chuparle la verga al mayor, recibiendo todo su semen hasta atragantarse, pero apenas podía moverse en ese momento. Las piernas le temblaban horriblemente, y su coño se sentía más abierto y tirante que nunca.

Sintió luego de un largo rato una toalla húmeda pasarse delicadamente sobre sus pliegues maltratados, siseando gracias a la temperatura fría del pañito. Una vez su intimidad estuvo limpia, las manos toscas del azabache subieron sus braguitas hasta dejarlas en su lugar, subiendo luego sus pantalones de mezclilla. Escuchó los pasos del profesor alejarse, y luego, su bolsa de deporte fue posada a su lado en el escritorio, sorprendiéndose cuando el mayor habló por fin.

—Puedes vestirte e irte a tu práctica.

Se levantó del escritorio como pudo, sintiéndose débil hasta que pudo encarar al mayor por fin.

—P-pero el castigo aún no ha acabado. —Dijo con la voz desgastada y temblorosa, observando que el reloj de la pared aún marcaba 15 minutos más de detención.

—Será suficiente castigo para tí bailar en esa mini falda de porrista con el coño sensible y lleno de mi semen... Ve. —El mayor aseguró con una sonrisa ladina mientras arreglaba su camisa, admirando a jimin asentir despacio ante su afirmación.

Jimin quiso ponerse de rodillas ante esos ojos oscuros que lo veían con tal poder, temblando de pies a cabeza al recordar como había sido follado por el hombre frente a él sin piedad. Mordió su labio y asintió, caminando hasta su asiento para ponerse su camiseta y salir de ahí. Antes de irse por la puerta, observó a jeon sobre su hombro, suspirando encantado antes de salir.

Sabía que ese no era el final de las cosas entre los dos, la mirada del azabache se lo confirmaba. Pero para averiguar si estaba en lo correcto, solo le quedaba esperar al siguiente movimiento de Jeon.

Por su parte, jeongguk vio al rubio salir de ahí con pasos temblorosos y torpes, con todo el cuerpo aún sensible por sus recientes tres orgasmo. Sonrió satisfecho y terminó de limpiar el desastre que habían hecho en el aula. Por fin salió de ahí, rememorando con lujuria el sabor adictivo y el cuerpo delicioso del rubio.

Definitivamente, las cosas no habían terminado ahí... Sabía que el menor jamás podría encontrar a alguien como él, pero también sabía que él jamás podría encontrar a alguien como jimin.

Había caído redondito ante las insinuaciones del menor, no había podido controlarse para no follar al menor hasta hacelo gritar, pero ya no estaba enfadado. Ahora, solo estaba ansioso de volver a follarse a su alumno, para callarle la boca de sabelotodo que tenía, para apagar su mente y dominarlo, teniéndolo a su merced como lo había deseado por tanto tiempo.

Fin.

O no? :))