14 OCTUBRE DE 1940
14 OCTUBRE DE 1940
Querido Diablo:
Rece durante cien días y llore durante cien noches esperando que algo aquí adentro cambiara, pero eso no sucedió, nadie escucho mis plegarias, mis rezos o mis llantos; mi alma está segura que este fue un castigo que ni Dios está dispuesto a levantarme, no sé bien a bien que fue lo que hice, tal vez fue la ocasión que le grite a mi madre que la odiaba o aquella otra donde le pegue a mi hermano porque me jalo el cabello, no sé y es justo eso lo que me trae a escribirte estas líneas yo sé que tú debes tener mi nombre en ese libro terrible donde estamos todos los pecadores, solicito que me indiques que fue lo que he hecho para tratar de solucionarlo y que me quiten este pesar.
Espero que mis palabras no te encuentren tan ocupado y puedas atender mis suplicas, obviamente lo son, si pudiera estaría a tus pies rogándote un solo favor a cambio de lo que tu desees, no hay precio que no pague yo a cambio de que me arregles, conoces mi sufrir, no desconoces mis ruegos, no quiero ser más así.
Señor Diablo quiero que usted sepa en concreto porqué lo busco ahora, me he descubierto soñando con alguien que no debería, es fácil controlarlo cuando estoy despierta, pero en mi momento más vulnerable se ha colado.
Ayer me fui a dormir después de todo el día en misa, ahí fue justo donde la vi por primera vez, a su madre ya la conocía, su familia es nueva en la ciudad, pero ayer ella se levantó al momento de leer las lecturas y comenzó a leer ¨Romanos 8:18", mientras la lectura avanzaba, ella levanto la mirada y por una fracción de segundo, que se sintió como la eternidad misma; sus ojos y los míos se cruzaron, bendito momento. Ese mismo fue mi sueño.
El pecado se me mostro en un vestido durazno, un suéter blanco y unos ojos café, lo preocupante no es que se me mostrara, es que tengo ganas de pecar, esto nunca antes había pasado, la situación se pone aún más difícil.
P.d.
No tardes en responder, por favor dedícame un par de minutos de entre todas tus ocupaciones.
Condenada a tu infierno, esperando ser suya.
SN