Capítulo 1
Nunca pensé estar enfrente de mi trabajo un jueves por la mañana sentado en un banco de la plaza, pasmado mirando la notificación que no vi el día de ayer en mi correo.
Era corto, pero tenía un pdf que supuestamente explicaba mi despido, recursos humanos me deseaba lo mejor y gracias por haber dedicado esos diez años a la empresa. Bastante amables a pesar de que siempre hablan mal de todos.
Abro el archivo y explicaba que el día viernes 24 de agosto (varios días atrás) había hecho una fiesta con prostitutas con personas externas al trabajo con la tarjeta de la empresa y había gastado alrededor de cientos de miles de dólares.
─Que es esta mierda ─se me escapa al leer las tres páginas citando los lugares, las mujeres, las bebidas, las comidas, el transporte y hasta los testigos ─, ¿me usaron de tapadera?
Ese día mi prima, Leonor, se enteró que su novio le había puesto los cuernos con alguien de dieciocho y quedó severamente traumada, lo único que hacía era escribir historias de romance lésbicas trágicas o llorar mientras se emborrachaba. Yo fui quien la tuvo que calmar mientras mis padres estaban en el trabajo y estuve así todo el fin de semana.
Me levanté, con la caja con mis cosas a un costado, decidido: voy a protestar, no puedo ser despedido por una equivocación en la empresa en la que trabajaron mis padres, abuelos y bisabuelos.
Sin embargo, al ver a la persona que figuraba como testigo casi me desmayo: Joaquin Martinez, el director de la parte jurídica y primo del antiguo CEO.
─Hijos de puta, me usaron como excusa para no despedirlo ─sentí enojo, frustración y ganas de llorar.
Pasé diez putos años trabajando como un perro, asistiendo a reuniones, quedándome hasta pasado la noche para corregir varias equivocaciones de otros miembros del personal y aparte siendo amable con todos.
─Ese pelotudo las va a pagar ─dije, observando el último piso de la torre, donde el CEO tenía su propio estudio ─. Me las van a pagar.
≽^• ˕ • ྀི≼
Entré a mi casa, aún con la caja en mano y la tiré en el sillón.
Leonor, aún deprimida por los cuernos, estaba dentro de una bolsa de dormir mientras tomaba de un enorme sorbito un jugo de limón y veía la televisión.
─¿Qué haces acá a estas horas? ─preguntó, mirándome con sus ojos secos y rojos de tanto llorar ─. Dijiste que capaz te pusieran a hacer horas extras hasta pasada la medianoche.
─Me despidieron ─solté casi en histeria, rascándome la nuca con nervios y enojo ─. Me inculparon de haber sacado dinero de la empresa para una fiesta con personas externas a la empresa y contratar prostitutas.
Ella me miró sin entender nada y soltó su sorbito.
─Pero… eres gay, ¿por qué contratarías prostitutas? ─me dijo como si hubiera sido yo el responsable.
─¡Ya sé que soy gay! ─le grité, estaba caminando de un lado para otro en frente de la televisión mientras pasaba peppa pig ─. Te estoy diciendo que no fui yo quien lo hizo.
─¿Y por qué no dices que eres marica? ─dijo volviendo a tomar el sorbito ─. Di que Lady Gaga te lanzó un arcoiris cuando naciste y por eso ahora te gusta el pit…
─¡Leo es en serio! ─le grité, tomándola de los hombros ─, si mis padres se enteran nos van a dejar de pagar las suscripciones en donde vemos nuestras películas y series y nuestro apartamento.
Por fin pareció reaccionar y salió de su bolsa de dormir, tenía un pijama de las burras mágicas con tatuajes en la cola.
─No me juzgues, no voy a estar decente para estar deprimida en nuestra casa ─reclamó estirando su camisa ─. Aparte que vos antes también eras fan de ellas.
─No voy a hablar de eso ─le repliqué, cruzándome de brazos y mirándola de recelo ─, necesito recuperar mi trabajo allí o me tendrás que aguantar en la casa de mis papás quejándome todo el día.
Esas palabras mágicas sirvieron para que Leonor sonriera y fuera corriendo a su computadora.
─¿Vas a intentar vengarte? ─preguntó, abriendo su lento navegador ─. Eso pasa en las novelas.
La seguí a su cuarto de color rosa, peluches de personajes de sanrio y poster de sus novelas publicadas.
─No estamos en una novela ─me quedé en el marco de su puerta, mucho rosado y mujeres semidesnudas me hacían mal a los ojos.
─Ya, pero esto es parecido a la trama de la novela que estoy escribiendo ─me miró y me hizo una señal de que me acercara ─. Y en esta no hay lesbianas, ¿ves? significa que soy heterosexual.
─¿En serio comenzaste a hacer una planeación de una novela solo porque te dije lesbiana enclosetada?
─¡Solo porque las mujeres sean demasiado sexys, tenga poster de ellas, escriba sobre romance lésbicos y aparte lea y vea únicamente historias sáficas, no quiere decir que sea una!
Decidí no responderle a esa lesbaiana del closet.
Comencé a leer el esquema que tenía y se trataba de una mujer que pierde todo por culpa de una empresa, entonces se hace la secretaria del CEO y cuando logra conseguir el amor de su jefe, saca a relucir toda la malversación de fondos, los fraudes y otras cosas peores.
─¿Y cómo se supone que esta sea mi venganza? ─le pregunté, sin entender nada.
─Vas a entrar como secretaria y conquistarás al presidente ─me respondió Leonor, como si fuera tan fácil como salir a caminar.
─Primero: no soy mujer ─le contesté, irritado ─. Segundo: el presidente no me contratará por el robo de dinero que hice. Tercero: ¿estás drogada?
Leonor me golpeó el hombro, como si hubiera dicho algo estupido.
─Boludo, vos serás la mujer porque te harás pasar por mí y los conquistarás como lo haces con esos hombres en los bares gay que vamos.
─¿Cómo voy a poder hacerme pasar por vos? ─pregunté, aún sin entender nada ─. Solo cuando eramos chicos podíamos confundir a los adultos porque teníamos el pelo corto.
Ella sonrió con maldad y sacando una peluca rubia dijo:
─Te voy a travestir.
Solo pude decir una sola palabra:
─Qué.
