One shots Bakudeku

Summary

...

Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

El perdón

El perdón

______________

[ Puedo escribir los versos más tristes esta noche ]

Su mirada fija en el cielo le hizo recordar un poema que a su amado le encantaba,

[ Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos». ]

El viento helado chocaba contra su rostro empapado en lagrimas, sus manos temblaban y en su mente repetia aquellos versos.

[ El viento de la noche gira en el cielo y canta.]

Nunca creyó que aquel amor se había apagado, no entendía las razones o más bien no quería verlas. Vagos recuerdos venían a su mente, hermosos momentos que habían pasado juntos, noches de pasión donde unían sus cuerpos en busca de él placer más grande experimentado por el hombre.

[ Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.]

Y como un golpe recordó, consiguió que aquel recuerdo brotase de lo más profundo de su mente, recordó aquello que llevaba semanas atormentadole.

[ En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.]

Apaciguo aquellos recuerdos pensando en los besos bajo la luz de la luna, los momentos de felicidad, las risas, los sueños, pero su mente no le pemritia descansar, no deseaba que olvidará aquel momento que marcó su vida.

[Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos]

Agitó su cabeza con desesperación, odiaba recordar, no quería aquel recuerdo en su mente. Miro su movió wn busca de una sola señal de su amado más en el solo vio el fondo de pantalla, admiro aquellos grandes ojos esmeralda y se permitió derramar unas lágrimas más.

[Puedo escribir los versos más tristes esta noche.]

Lo había perdido, había perdido al amor de su vida y todo era su culpa, todas sus acciones lo llevaron a aquel punto.

[Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.]

El silencio del campo comenzó a herirlo, el silencio que alguna vez fue interrumpido por aquella voz alegre, por aquellas risas, por las frases de amor y aquella última frase que le dedico.

[Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.]

<<¿ por qué?>>

Fue todo lo que su amado pudo preguntar, fue lo último que le dijo antes de desaparecer de su vida.

Por mucho tiempo intento restarle importancia, por mucho tiempo se obligó a olvidar aquel amor intenso que sintió.

Ahora se lamentaba por no haber insistido, por mo haber contestado aquellas palabras, por olvidar aquellos besos e intentar borrar lao recuerdos.

[Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.]

El tono de llamada de su móvil lo hizo volver a la realidad pero aquello no hizo más que golpear su corazón.

Sus ojos se cerraron mientras escuchaba la melodía. La melodía se corto, se corto como aquella hermosa relación, dejando en el olvido las promesas.

[Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos

Mi alma no se contenta con haberla perdido.]

Cuando se percató de su error lo busco, intento de todo para traerlo de vuelta a su lado, pero el daño estaba hecho.

Un perdón no devolvería las noches en vela, no devolvería las lágrimas perdidas, los sueños rotos, las ilusiones, la confianza, simplemente aquellas palabras no significaban nada.

[Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.]

Sus manos buscaron en sus bolsillo aquel objeto que había entregado junto con sus disculpas.

<> recordó que su amado le dijo.

[La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.]

Apreto la pequeña caja entre sus dedos, la miró con odio y resentimiento más recordó que el único culpable era el.

[Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.]

Ahora su amado tenía a alguien más, un hombre que lo amaba y lo respetaba.

Sus besos ya no eran suyos, ni sus abrazos, ni sus te quiero, su cuerpo, sus ojos llenos de deseo, las noches en vela, lo sentimientos, sus suspiros...

- yo no son míos...

[De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.]

Miro de nuevo su móvil y recordó por fin que ya no le quería, más bien que ya no podría quererle más.

[Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.]

Su amor fue breve e intenso pero sabía que jamás podría olvidarlo, que jamás podría recuperar el tiempo perdido.

[ Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

mi alma no se contenta con haberla perdido.]

Todo había ocurrido aquel amargo día de invierno, la nieve caía, el viento helado y con su amado destrozado.

- ¿ Por qué?- pregunto con lágrimas en los ojos mientras le enseñaba aquellas pruebas.

- fue solo un error

Había sido descubierto. Tras las sospechas que tuvo, las palabras cortas, las faltas de besos, los gritos continuos, todo aquello que le había negado a su amado por creer que su corazón le pertenecía a alguien más.

Las maletas en la puerta le indicaron que el debía irse, quería reclamar aquello pero el pecoso simplemente pasó a su lado y tomó aquello.

- Puedo escribir los versos más tristes esta noche- le dijo mientras de sus ojos caían lágrimas.

Lo dejo ir, solo se limito a observar la casa vacía e intento quitar toda culpa pero en su interior el lo sabía. Culpar a su instinto no era razón, culpar a su lado irracional no era justificación, él mismo, él tomo la decisión.

Ahora Izuku se había casado, había encontrado a su amor, al hombre que jamás se escudería de su instinto.

- Puedo escribir los versos mas tristes esta nochs- dijo mientras veía las fotografías que le habían enviado de la boda.

El sol comenzaba a asomarse y con ello su final se acercaba.

Miro bajo sus pier aquel agua helada que golpeaba con fuerza, como si el mismo universo lo reclamase.

- Perdóname- susurró como si alguien pudiese escucharlo.

[ Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y estos sean los últimos versos que yo le escribo.]

Ahora un móvil sonaba en el suelo, su madre que le rogaba que respondiera, pero en aquel lugar ya no quedaba nadie, solo los vagos recuerdos de un amor que el mismo desecho.

Fin.

Siento la redacción y las faltas ortográficas.

Inspirado en el Poema 20 de Pablo Neruda.