It all started from false love

Summary

En una ciudad dominada por dos grandes mafias rivales, los destinos de Shadow, un joven erizo misterioso y serio, heredero de la familia Blackfang junto con la señorita Amy, la vivaz y testaruda hija de la familia Roseclaw, se entrelazan por un acuerdo inesperado. Para evitar una guerra sangrienta entre sus familias, ambos deben fingir estar en una relación amorosa. Pero lo que comenzó como un "falso amor" es complicada cuando los sentimientos que sienten realmente empiezan a nublar el límite de la mentira y la verdad

Status
Complete
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAPITULO 1:La propuesta imposible

Amy Rose tenía una lista de sueños simples: recorrer el mundo sin guardaespaldas, comer en una heladería sin preocuparse de si alguien la estaba siguiendo, y, sobre todo, encontrar el amor verdadero como en las películas románticas que solía ver a escondidas. Pero como hija del jefe de losRoseclaw, una de las familias mafiosas más poderosas de la región, sabía que esos sueños estaban tan lejos como la paz entre mafias rivales.

Sin embargo, incluso en sus peores pesadillas, jamás habría imaginado esto.

—¿Qué acabas de decir, papá? —preguntó Amy, su voz temblando entre incredulidad y pánico.

El señor Roseclaw, un hombre alto con un traje perfectamente planchado y una mirada que podía paralizar a cualquiera, seguía tomando su café tranquilamente en el gran salón de la mansión. Era un hombre al que nadie se atrevía a contradecir... excepto su hija.

—Es simple, Amy. Para evitar una guerra entre nosotros y los Blackfang, tú vas a fingir estar en una relación con su hijo.

Amy soltó una carcajada, creyendo que su padre estaba bromeando. Pero cuando vio su expresión seria, dejó caer su taza de té, que se rompió en mil pedazos en el suelo.

—¿¡Qué!? ¡Papá, eso es una locura! ¿Tienes idea de lo que estás diciendo?

—Perfectamente —respondió él con calma—. Esto no es negociable, Amy. Estamos al borde de un conflicto que podría costar cientos de vidas. Esta “relación” es la solución más sencilla.

Amy lo miró con los ojos bien abiertos, como si acabara de escuchar que iba a ser enviada al espacio sin oxígeno.

—¡Pero ellos son nuestros enemigos! Los Blackfang son unos matones arrogantes que sólo saben usar la fuerza. ¿Y quieres que finja estar enamorada de uno de ellos?

—No uno cualquiera. El heredero. Shadow.

Ese nombre hizo que Amy sintiera un escalofrío recorrerle la espalda. Sabía quién era Shadow Blackfang: un tipo conocido por su actitud fría, su mirada intimidante y su absoluta falta de interés en socializar con nadie. Había escuchado rumores sobre él, y ninguno era halagador.

—Papá, por favor, dime que esto es una broma.

—Amy, esto no es una democracia. Es una orden.

Ella abrió la boca para protestar, pero la cerró al ver la mirada severa de su padre. Sabía que no tenía opción, aunque eso no significaba que fuera a aceptarlo fácilmente.


En la mansión de los Blackfang...

Shadow Blackfang estaba teniendo una conversación similar, aunque su reacción fue mucho menos teatral que la de Amy.

—No lo voy a hacer —dijo Shadow con su típica voz grave y desapasionada.

El líder de los Blackfang, un hombre robusto con cicatrices que contaban historias de su pasado violento, lo observaba desde su escritorio de madera oscura.

—No tienes opción, Shadow. Esto no es algo que puedas rechazar.

—¿Fingir estar enamorado de una Roseclaw? —Shadow apretó los dientes—. Esto es una pérdida de tiempo. No necesito involucrarme en este tipo de estupideces para resolver un conflicto.

Su padre golpeó la mesa con fuerza, haciendo que los papeles apilados se movieran ligeramente.

—¡Esto no es sobre lo que tú necesitas! Esto es por la familia. Fingirás esta relación, sonreirás cuando sea necesario y harás que esto funcione, ¿entendido?

Shadow lo miró con los ojos entrecerrados, pero no dijo nada más. Sabía que discutir con su padre era como tratar de detener una tormenta con las manos.

En su interior, sólo había una palabra rondando su mente: “Ridículo”.

El primer encuentro

Dos días después, el destino (o más bien, las decisiones de sus padres) los llevó a encontrarse en un restaurante exclusivo, reservado sólo para ellos. El lugar estaba decorado con flores, velas y música suave de fondo, como si fuera el escenario perfecto para una primera cita. Pero la atmósfera romántica no servía de nada cuando ambos protagonistas parecían querer estar en cualquier otro lugar.

Amy llegó primero, con un vestido rosado que acentuaba su cabello del mismo color. Su expresión era una mezcla de nerviosismo y frustración. Intentaba repetirse que debía mantener la calma, pero no podía evitar imaginar a Shadow como una especie de robot sin emociones.

Cuando él entró, su apariencia confirmó parte de sus temores: vestía un traje negro impecable, su postura era rígida y su mirada tan afilada que parecía atravesarlo todo. Amy tragó saliva mientras lo veía acercarse a la mesa.

—Llegaste tarde —dijo ella, cruzándose de brazos.

Shadow alzó una ceja, claramente no impresionado.

—Llegué a tiempo. Fuiste tú quien llegó temprano.

Amy apretó los labios, ya molesta.

—¡Podrías al menos saludar como una persona normal!

Shadow se sentó frente a ella, ignorando completamente su comentario.

—No estoy aquí para perder el tiempo. Terminé aquí porque nuestras familias lo ordenaron, así que será mejor que hagas lo que tengas que hacer sin quejarte.

Amy lo miró boquiabierta, incrédula ante su falta de tacto.

—¿“Lo que tenga que hacer”? ¡Eres tan arrogante!

Shadow la miró sin inmutarse, apoyando los codos en la mesa.

—¿Terminaste?

—¡No! —Amy golpeó la mesa, haciendo que las copas tintinearan—. ¡Eres insoportable! ¿Cómo esperan que fingimos estar enamorados si apenas podemos soportarnos?

Shadow no respondió de inmediato. En su lugar, tomó un sorbo de agua antes de hablar.

—Eso es algo que tendrás que resolver. Yo no tengo intención de hacer más de lo necesario.

Amy se hundió en su silla, completamente derrotada. Nunca había conocido a alguien tan frío, y eso que había crecido rodeada de mafiosos.

De repente, un camarero apareció con una enorme bandeja de postres y los interrumpió.

—¡Para celebrar el comienzo de su hermosa relación! —dijo el hombre con entusiasmo, mientras colocaba una torre de pastel frente a ellos.

Amy y Shadow se miraron, y aunque ninguno de los dos quería, sabían que tenían que actuar.

—Oh, cariño —dijo Amy con una sonrisa tan falsa que parecía dolerle—, esto es... tan romántico, ¿no crees?

Shadow, claramente incómodo, asintió lentamente.

—Sí... muy romántico.

El camarero sonrió satisfecho antes de retirarse, dejándolos nuevamente en un silencio incómodo.

Amy dejó caer su sonrisa en cuanto estuvieron solos.

—Esto es un desastre.

—Y apenas estamos comenzando —respondió Shadow con frialdad.

Ambos sabían que fingir amor sería mucho más complicado de lo que sus familias imaginaban.



CONTINUARA...