დ Día de aras
Kaden Habich
Posiblemente, la mayoría no sepa lo que es el amor y para ser sinceros; yo tampoco. Por suerte para mí y todos los que me rodean, este no es un tema relevante. Todas las personas en esta metrópoli viven atrapadas en lo que ahora resulta en verdad importante. La ciencia es ahora la religión y el conocimiento es el arma más importante que todos tienen para salir al mundo, fui criado bajo esa doctrina por mis padres adoptivos, preparándome para cuando yo y otros cuatro chicos fuéramos quienes tendríamos el control de la ciudad y la lideráramos bajo las leyes que los fundadores nos dejaron. Era un futuro bastante prometedor, tal vez lo que muchos desearían, nacer con la suerte de tener el linaje y educación adecuada para desarrollar un papel indispensable en la sociedad y no puedo mentir, esa idea me encanta y sé que seré de los mejores, sin embargo, soy consciente de que esta realidad tan perfecta ya perdió su verdadera esencia, la humanidad.
Y entonces, ¿todo esto que tenía que ver con el amor? Yo me hago la misma pregunta, creo que es un concepto un tanto irreal que solo podemos encontrar en los libros de antaño o en la recopilación de antiguas novelas que aún permanecen como recuerdo de lo que era la humanidad antes del nuevo régimen. Lo he llegado a estudiar y parece fascinante como se dejan llevar tan fácilmente por las emociones o un amor incondicional, no estoy seguro de que yo sea capaz de algo así y no creo que nadie a mi alrededor lo sea, no es una idea que sea considerada egoísta, simplemente tenemos prioridades, nosotros mismos.
Tenía eso bastante claro, a mis dieciséis años había entendido perfectamente cómo funcionaba el mundo y nunca tuve problema alguno en seguir las leyes lógicas que este nos planteaba, no era difícil, mucho menos un reto, era la normalidad, no podía ser complicado de entender a menos que fueras una persona demasiado emocional, sin embargo, estas estaban lo suficientemente ocupadas en sus problemas de hambruna como para tener el tiempo para detenerse a pensar sobre esta sociedad. Por desgracia, parecía ser que yo sí tenía ese tiempo y empezaba a ser un conflicto lo bastante grave.
Normalmente, cuando alguna duda llegaba a la mente era tan fácil como buscar una respuesta lógica, pero las emociones no son racionales, solo son el resultado de…
Es cierto, no lo sé y por eso he estado durante casi cuarenta minutos viéndome al espejo, pensando sobre aquella sensación tan incómoda que me producía uno de los sucesores. No, no era un tipo desagradable, incluso cuando el resto lo creía, así que no era lo que me incomodaba, tampoco veía en él maldad o corrupción, a decir verdad, no era exactamente algo negativo lo que me hacía sentir de esa forma. La peor parte es que no podía evitarlo, era tan solo dos años mayor, pero en un imperio tan solitario para los niños no tuvimos más opción que crecer juntos y ahora era mi compañero más cercano, en quien más confiaba, sabía que detrás de esa imagen pretenciosa o sarcástica que solía mostrar, era increíble o tal vez solo amaba ese tipo de cualidades en las personas, no podía saberlo.
Me encantaría solo olvidarme de ese tema, ¿qué más daba si era mi tipo de persona o no?, bastaba con alejarme y problema resuelto, sin embargo, no fuimos educados para evadir la realidad, todo lo contrario, todo tenía solución y por ello debíamos encontrar la forma más lógica de poder arreglarlo, tomando en cuenta todas las implicaciones y dejando la menor cantidad de afectados posibles.
Y en verdad no quería alejarme de él.
No tenía más opción que callar esto mientras que averiguaba el motivo de esa sensación y cuando supiera reconocer el verdadero problema sería más sencillo solucionarlo, no tenía miedo al respecto, pues ya había valorado las posibilidades, tan solo quería sentirme seguro del resultado, hasta ahora tan solo eran hipótesis en mi cabeza que no podía confirmar con un estudio o alguna revisión médica, y consultar a un adulto era impensable, debía concentrarme en el futuro, no en tonterías, pues una persona tan importante como yo no podía verse vulnerable a crisis sentimentales. Tal vez solo porque para ellos era más simple, no debían preocuparse jamás por las señales que su cabeza enviara al corazón y, en cambio, era tan sencillo como buscar a una prostituta que complaciera sus necesidades inmediatas. Quién sabe, tal vez en el futuro sería como todos ellos, tan ocupado como para enamorarme y teniendo en mi habitación a una mujer al azar que apenas conocería, pero que sabría cada uno de mis deseos sexuales, al menos escogería a alguna que fuera interesante, no como todas las que andaban discretamente por este lugar como si nadie supiera de qué se trata.
Entre tanto rondar por mis pensamientos, olvidé que debía estar listo para la ceremonia de presentación de una de las aras. En lo personal es algo estúpido considerando que es todo una farsa, su papel en la sociedad era brindar un equilibrio necesario entre lo racional y lo emocional, sin embargo, las aras acaban convirtiéndose en esclavas de algún gobernante y no tenían ningún tipo de aporte político. Eran completamente explotadas por una estúpida etiqueta que se les asignó al nacer, puede que como la mía, pero yo tuve más suerte con ello.
Intenté apresurarme al fijarme en el reloj y es que siempre fui lo bastante puntual, por lo que aquel pequeño retraso de inmediato aceleró mi corazón, no porque fuera lo suficiente responsable o este tipo de actividades fueran de mi agrado, pero era el papel que debía desempeñar y nunca estaba de más dar lo mejor de mí, además los otros chicos ya debían de estar en el salón, Kendall estaría enfadada por el retraso, quejándose con Lina o algún empleado, Dominik se estaría preguntando en dónde estaba, si es que había llegado, y a Aaron simplemente le daría igual. Nosotros seríamos los próximos en gobernar Elraj, por eso nuestra presencia era tan importante, el mundo debía vernos y aceptarnos como los próximos en la línea de sucesión.
Tomé el traje que estaba puesto en mi cama y me lo puse tan rápido como pude, era cuidadoso al no arrugarlo y mantener cada detalle impecable, no quería parecer desordenado desde el primer momento de la presentación, pese a no ser el protagonista en dicho evento, los ojos de la prensa y demás siempre estaban puestos en los futuros gobernantes. No era una tarea pesada cuando ya estabas acostumbrado a ello, sin embargo, no era excusa para ningún tipo de descuido.
Tras un suspiro me paré nuevamente frente al espejo y examiné que todo estuviera en orden. Sonreí por un segundo, lo había logrado, más o menos, debía estar en el salón hacía siete minutos, pero ya encontraría una justificación para ello y quería pensar que nadie lo notaría, esa idea desapareció tan pronto como escuché el sonido de la puerta ser golpeada sin ninguna delicadeza y por supuesto, solo una persona tendría el descaro de aparecerse de forma tan descortés, existía un interruptor justo al lado con un sonido mucho más discreto, pero presionarlo seguramente era un trabajo “demasiado” demandante.
Caminé despacio hacia la puerta, aunque esta no dejaba de ser golpeada con desesperación, sería más veloz si supiera que se trataba de una emergencia, pero no era así. Abrí despacio y solo miré de abajo hacia arriba a la persona a la cual podía culpar de este retraso, claro que no era algo que podía decir en voz alta.
—¿Vas a desaparecer toda la noche?
De no ser porque lo necesitaba vivo para entender lo que ahora estaba pasando conmigo, le habría desaparecido esa jodida sonrisa, encantadora para algunos extraños, desesperante si se trataba de Kendall, yo estaba en un punto intermedio y como fuera no me podía molestar, después de todo, era Dominik Stuart.
—Por supuesto, pero solo de ti para darme un descanso —le respondí de inmediato regresándole esa sonrisa, ya era habitual esa clase de tratos sarcásticos, era algo que ambos parecíamos disfrutar.
—No te mientas, no resistirías un día sin mí.
A veces solo quería saber qué pasaba por la mente de Dominik al lanzar esas palabras, tal vez sabía que no estaba equivocado o puede que simplemente dijera lo primero que le viniera a la mente, tampoco me extrañaría, no era para nada cuidadoso con sus palabras y constantemente era regañado por los mayores por eso, incluso ahora que había cumplido la mayoría de edad.
Aunque, estos regaños jamás marcaron una diferencia en él, quisiera pensar que es el resultado de compartir la misma crianza tan frívola, en un ambiente en el cual solo nos teníamos el uno para el otro, no había forma en que Stuart supiera lo que era madurar cuando su único referente aún era un adolescente.
Pero jamás vi todo esto como una cualidad negativa, todo lo contrario, era como compartir con un compañero que encontraste en el salón de clase y con quien puedes vivir todo tipo de aventuras sin que las consecuencias sean reales, es lo que me gusta pensar basándome en lo que veía en la televisión, incluso cuando nuestro contexto era tan distinto, recibimos lecciones particulares adaptadas a lo que nos depara el futuro y apenas si compartimos uno que otro tutor, aunque podemos vernos todo el tiempo que estamos libres.
De cualquier modo, Dominik era especial de muchas formas. Así fuera un idiota al hablar cuando eran situaciones triviales, se mostraba completamente distinto al tratarse de una discusión o incluso un debate, una cualidad destacable si serás político, de vez en cuando jugaba con la verdad, pero la seguridad con la que lo hacía era convincente. Siempre pensé que era bastante astuto e inteligente, incluso cuando se lo negaba constantemente y su rendimiento no era sobresaliente, quería pensar que solo tenía otras prioridades.
Y aunque fuera menos relevante para dirigir un país, no hacía ningún mal a la vista, él siempre fue bastante atractivo. No era una especie de narcisista, en realidad, era algo descuidado con su aspecto en cuestión de detalles, pero su cabello negro siempre estaba alineado, esa jodida sonrisa simplemente había sido un regalo de la genética y su porte era lo bastante varonil, así llamaba la atención de cualquiera.
No significa que me compare, siempre lo vi como si se tratara de un complemento. Así que no podía molestarme ahora que estaba frente a mí esperando a que me apareciera en la ceremonia, sabía que nadie lo había enviado y por su propia voluntad recibiría un castigo si fuera necesario.
Darme cuenta de aquello regresó en mí esa sensación extraña, pero ¿qué podía hacer? Ni golpearlo ni besarlo eran una opción.
Respiré profundo y decidí resolver un punto a la vez, ahora estaba atrasado por doce minutos y no era algo que me quería permitir. Salí del apartamento y con un gesto le indiqué a Dominik que debíamos irnos, la charla había sido completamente innecesaria si solo quería llevarme directo al salón. Por supuesto, teníamos una ventaja, el sitio de la reunión estaba dentro del mismo edificio, por desgracia, este era lo suficiente amplio y justo ahora nos encontrábamos en los pisos más altos, con una hermosa vista por cierto, pero el salón se ubicaba en el sótano.
—¿Qué te tuvo tan ocupado? Jamás pensé tener que buscar al mismísimo Kaden Habich porque no estaba a tiempo en una ceremonia.
Preguntó de forma calmada mientras avanzábamos tan rápido como podíamos, pero sin llegar a correr. Yo puse mis ojos en blanco, olvidar ese tema no sería fácil cuando el protagonista no se callaba.
—No dejaba de pensar en ti, ya ves que eres molesto —tal vez esa era la prueba viviente de que la ironía no siempre era una mentira y sin duda era más sencillo enfrentarlo de esa forma.
Él, en cambio, sonrió, dentro de su enorme ego, era lo que deseaba y no porque tuviera esta clase de confusiones como yo, amaba la atención, se alimentaba de ella. Nuevamente, eso nos complementaba.
Mis piernas empezaban a cansarse, después de utilizar el elevador hasta llegar a la recepción, no tuvimos más opción que recorrer inmensos pasillos a una velocidad a la cual no acostumbraba. Dominik parecía en paz, pero yo sentía como mi respiración se cortaba, tal vez como señal de que debía mejorar mi condición física.
Y finalmente, llegamos.
La mirada del tutor parecía querer acabarnos, más específicamente a Dominik, a quien seguro habrían ya culpado de mi tardía, pero por primera vez estarían equivocados respecto a ello. Había sido mi descuido lo que nos había retrasado, tal vez por eso las emociones se volvían un tema tan tabú para la sociedad, nos distraían.
Y en verdad era tarde, no pudimos asomarnos por la puerta principal debido a que esta estaba ocupada por mujeres vestidas de blanco y en medio de ellas la próxima ara. No habían ingresado aún, pero si nosotros lo hiciéramos sería lo bastante evidente, puesto que todos los invitados ya estarían en su lugar. Así que nos dieron el acceso por una de las puertas traseras, caminamos despacio hasta colocarnos a un lado de los demás sucesores. Todos en orden edad, Kendall, Aaron, Lina, Dominik y finalmente yo. El resto de los invitados permanecían sentados a la espera de la preciada ara.
Yo me mantuve en silencio, para cada actividad debíamos mantener una postura adecuada a nuestro rango, además de mostrarnos con bastante madurez. Por supuesto era imposible camuflarnos entre los adultos, y no precisamente por la edad, en realidad yo era el único que no alcanzaba la edad adulta aún, pero debido a nuestra posición política no pasábamos desapercibidos. Con las miradas puestas en nosotros no podíamos permitirnos ningún error.
Aunque, Dominik era más abierto a esa regla, se acercó a mí lo suficiente para poder hablar sin tener que alzar la voz, ignorando por completo las palabras introductorias de una mujer del congreso. Para ser honestos, escuchar los comunicados repetitivos tampoco me resultaba agradable, al contrario de la voz del pelinegro que ahora me hablaba del terrible peinado que usaba el general de la milicia. Yo intentaba no reír, no era una tarea complicada considerando que todo el tiempo me encontraba conteniéndome a los comentarios del mayor. Podría apostar que para los ojos ajenos, nosotros dos solo estábamos compartiendo información de suma relevancia, qué equivocados estaban.
Y entonces, el sonido de la música clásica llenó el salón, las puertas fueron abiertas y por un camino delimitado por una alfombra cualquiera, aparecieron las mujeres rodeando a la futura ara.
Hasta el momento solo existía una; Angelina. Una bella mujer rubia, con evidentes rasgos euroasiáticos. Sin embargo, apenas si la había visto un par de veces, era la madre de Dominik y aun así permanecía en el anonimato, incluso dudaba respecto a si él solía frecuentarla, después de todo, jamás la nombraba, aunque tampoco a su padre. A decir verdad, este no era un sitio en donde se preocuparan por la unión familiar.
Por un momento toda mi concentración la recibió la ara, era de baja estatura y de rasgos bastante finos, seguramente sería una buena compañía para Kendall. Aunque nada que llamara mi atención, no parecía atractiva. Y claro, aprovechándose de mi momento psíquico con la chica, fui regresado a la realidad al sentir que el brazo de alguien más estaba rodeando mis hombros.
Cuando volteé, Dominik también parecía concentrado en la nueva, tenía una mirada intimidante, por lo general era su forma de ver al resto, como si se trataran de una amenaza. Eso me hizo sentir más tranquilo porque no quería preocuparme por celos absurdos, eso si aceptara que tengo esa clase de sentimientos hacia él.