Prologo.- La Noche en Sangre
México, Chiapas, Municipio de Venustiano Carranza.
18 / julio / 2028
19:48 PM - Temporada de verano.
El municipio que una vez fue tranquilo y alegre, no hace mucho tiempo fue ocupada por un grupo criminal llamados “Carteles”, la organización criminal más peligrosa de México que comercia tanto drogas como otras traficaciones más inhumanas e ilegales. En esa misma noche, los carteles patrullaban las calles para que ningún pueblerino o intruso salga con vida; por otro lado, en La Calle Primera Poniente S un dúo de carteles la estaban custodiando, pero en sus rostros se notaban nerviosos mirando de los dos lados como algo pasara o como si una bestia los estuviera observando esperando el momento para atacar.
- Oye, Güell, ¿oíste las noticias? - dice su compañero algo preocupado.
- ¿de qué o qué? - pregunta el otro.
- sobre “Diablo” - respondiendo el Cartel - dicen que capturo varios puentes y puntos importantes donde estaban nuestros cuates y jefes casi medio México en cuestión de meses, sin mencionar a las mafias más poderosos de Centroamérica y América del Sur fueron arrestados y casi todos ellos fueron asesinados.
Esto provoca un poco de escalofrió al que lo oye, pero se hace el tonto para no creer noticias falsas ni exageraciones sobre esas tonterías del Demonio. Lo que no tomaban en cuenta ellos entre las sombras de la noche había alguien observando como un cazador.
- ¡estás bien pendejo, parece que te lavaron el cerebro, por favor! - le mofa a su compañero por creer difamación mientras le empuja el frente con sus dedos para que razonara - ¡piensa pendejo, piensa! por eso tienes cerebro, es una pendejada todas esas mamadas, lanzan pura basura, además piensa como un simple hombre llamado “El Diablillo” capture varios fuertes y mansiones medio México en cuestión de meses todo eso es una mamada.
- ah pus sí, pero, pero... ¿Por qué o para qué? - dice el cartel no captando la idea lo que molesto la a su compañero.
- ¡OOOOH! que la canción contigo, lo tienes de adorno tu cabezota - insulta a su compañero por el poco intelecto que tiene - esos pendejos arrojan mierda para subirle la puta moral a los weyes estos para tratar de intimidarnos es solo un cobarde que tiene los humos por las nubes, creyéndose invencible que puede con todo como si fuera un dios, no como nosotros que tenemos un cerebro desarrollodototototote.
- a pus si - finalizando esta conversación mientras siguen con su tarea de vigilar las calles que no allá nadie y si uno esta fuera se lo lleven a su jefe por oscuras razones - oye cuate.
- ¿que? - pregunta su compañero algo molesto.
- ¿te digo algo? el Diablo es tan famoso en todo México que el precio por su cabeza con una lana bien grande, si lo traen vivo o muerto - dice el patrullero con mucha motivación - ¿no crees que, si nos traemos a alguien tan famoso que el Marino Loko, al jefe Carlos Manuel nos recompense por tal hazaña?
- ¿no te pare estúpido eso? a ver, quieres que hagamos eso si es re difícil, es como tratar de encontrar un trébol de 4 hojas - le replica a su comentario - ¿quieres que traigamos a ESE, como si fuese gato de la calle? ¿así no más?
- pues... si traemos a cualquiera que no sea él o sin evidencia nos mandan a San Pedrito pus si - comenta su compañero obteniendo una respuesta “a pus si” mientras el extraño individuo escondido en la noche hablaba en voz baja a su comando de voz - imaginas si el destino nos depara con ese hombre y nos volviera ricos en esta misma noche.
- yo no creo en el destino wey - contradice el comentario de su compañero.
Mientras le iba responder algo su compañero escucho disparos y gritos, ellos corrieron a esa misma dirección solo para pisar una escena horror que sentirían el verdadero terror. Se encontraban otros carteles que también patrullaban el lugar siendo asesinados como si fuera obra del mismísimo demonio, cinco eran de ellos tirados con manchas de sangre en el suelo con las tripas por fuera o cabezas cercenadas, pero lo peor fue que el extraño atacante estaba bañado de sangre sosteniendo una cabeza en una de sus manos agarrándolo del copete.
Les aterro mucho que no sabían que hacer, estaban completamente petrificados por el miedo. El atacante giro en dirección a ellos provocando que temblaran más de terror hasta uno de ellos se orinara en los pantalones sumando por la forma que los miraba les helo la sangre; lentamente aun cargando la cabeza de los carteles se acercó a ellos. Presa del pánico uno de ellos le señala con el arma amenazando en disparar a gritos para pedir que no se acerque, pero fue en vano ya que se acerba más aumentando un poco la velocidad.
Le temblaban las manos y sigue amenazándolo que no se acerara mientras retrocedían los dos, esto causo que corriera hacia ellos provocando que jalara el gatillo y dispare, al mismo tiempo el atacante le lanza la cabeza recibiendo las balas, no obstante, recibe el impacto de las balas haciéndolo caer supuestamente muerto, la cabeza que lanzo rodo hasta sus pies “mirándolo” esto hiso que vomitara encima de la cabeza.
- ¡NO MANCHES! ¡¿QUE FUE ESO?! - grito su compañero que estaba detrás del Cartel que disparo de puro terror no dejaba de temblar - oh dios mío... es como... es como si el diablo estuviera aquí... - tenía los pantalones mojados.
- ¡mi-mierda! si no hubiera jalado el gatillo antes, ¡este loco me habría matado! - dice con una voz agitada y jadeada.
- no querrás decir “nos hubiera matado” - corrige el cartel que tiene mojado los pantalones.
- eso dije - dice su compañero.
El cartel de los pantalones mojados se acerca al atacante caído con cautela para saber si está muerto, pero sería detenido por su compañero que aun sostiene el arma agarrándolo del hombro.
- ¿Qué tratas de hacer, wey? - pregunta el Cartel.
- necesito inspeccionar el cuerpo con el fin de saber si está muerto - responde el Cartel.
Era una muy mala idea para su compañero que se acerque tanto, pero al final cedió, apunta al cadáver en caso de que se levantara mientras el otro se acerca para inspeccionarlo; cuando se acerca al cuerpo le dio la vuelta para mirar mejor, las miradas de aquellos dos quedaban impactadas como, el atacante estaba tirado al suelo y sin vida alguna.
Se cuestionaron del uno al otro aun incrédulos. Miran su alrededor la escena sacada de una película de terror después ver abajo y luego mirarse ellos dos, se abrazan el uno al otro llorando de alegría perdiendo el miedo en ese momento.
- ¡nunca voy a dudar de ti, Hernando! - grita de emoción dirigiéndole al Cártel que tiene los pantalones mojados.
- ¡ni yo de ti Felipe! - grita también de emoción al otro Cartel.
Tomaron fotos de la escena de sus amigos carteles muertos como prueba, cargan al cadáver del atacante envuelto llaman por celular lo ocurrido, con gran entusiasmo se dirigen al cuartel secreto de su jefe como un obsequio ya que hoy es su cumpleaños, pero lo que no sabían es que tendría una de las “más grandes sorpresas” para su jefe, pues su regalo como cualquier otro... su “obsequio” tiene algo especial.