~ Prefacio ~
El viento helado soplaba a través de las calles vacías de la ciudad, arrastrando hojas secas y ecos de un tiempo que parecía haber sido borrado de la memoria colectiva. La devastación causada por la Gran Explosión hacía ya treinta años aún era palpable, con edificios en ruinas y cicatrices profundas en la tierra y en los corazones de quienes sobrevivieron. La Tierra, alguna vez vibrante y viva, ahora parecía una sombra de lo que fue, marcada por los portales que rasgaron el cielo y el suelo, y que desataron un caos indescriptible.
La Gran Explosión solo fue el principio del caos.
Cuando las sombras se extendieron sobre el mundo, y criaturas de otras dimensiones invadieron su realidad, la humanidad se dio cuenta de los pequeños y frágiles que realmente eran. Las bestias trajeron destrucción, pero también sembraron algo más profundo: un poder que despertó en los sobrevivientes. Así nacieron los Espers, individuos con habilidades más allá de lo humano, destinados a enfrentarse a la oscuridad y proteger los restos de un mundo roto.
Durante tres décadas, los Espers han luchado incansablemente contra las amenazas que emergen de los portales, cerrando grietas y conteniendo los horrores que acechan del otro lado. Sin embargo, las grietas más oscuras, han comenzado a agitarse nuevamente, anunciando la llegada de algo que podría aniquilar lo que queda de la humanidad. La batalla final se acerca y él lo sabía mejor que nadie.
Sentía el peso del destino en cada respiración, en cada paso que daba hacia el campo de batalla. Frente a él, su enemigo se alzaba, y en sus ojos no había odio, solo una tristeza profunda que le oprimía el pecho. Nunca quiso llegar a este momento. Nunca quiso usar sus poderes en contra de alguien que alguna vez formó parte de su vida, pero el destino es cruel, y él no podía escapar de su papel en esta tragedia.
El viento frío cortaba su piel como cuchillas invisibles mientras extendía sus manos, canalizando la energía que fluía en su interior. Los destellos de poder chisporroteaban entre sus dedos, listos para desatarse.
A pesar de la tristeza que lo invadía, sabía que no había otra opción. Tenía que luchar. No solo por él, sino por el futuro de aquellos que aún tenían esperanza.
La decisión ya está tomada. No hay escapatoria.
Con una última mirada llena de dolor, desató su poder, consciente de que esta batalla decidiría no solo el destino del mundo, sino también el suyo propio.