오직
En un mundo donde la magia y la fantasía reinaban, un ejército de orcos, liderados por el temible Jeon Jungkook, llegó a las tierras mágicas de los elfos.
La noticia se esparció como un reguero de pólvora, y los elfos aterrorizados, se escondieron en sus hogares, temiendo lo peor.
Jeon, el rey de los orcos, era un guerrero formidable, con una fuerza sumamente atroz, pero apesar de eso, había decidido salir de su reino por una razón. Estaba en busca de una esposa digna para el, pero había algo en los elfos que llamaba su atención.
Eran hermosos, pequeños, y con un cuerpo bendecido con una detallada delicadeza, con curvas como a el le gustan. Sin importarle el género, ya que los orcos podían reproducirse con cualquier raza.
Le parecia una gran idea elegir a un elfo como su reina, quien sería su compañero en su reinado y lo ayudará a cambiar el destino de su gente, además del cariño incondicional que el estaría dispuesto a ofrecerle.
Sin embargo, al caminar por la aldea, miro todo a su alrededor dándose cuenta de lo elegantes que eran las casas de los elfos. Con un diseño curvilíneo que se asemeja a las formas orgánicas de la naturaleza, no creía que eso fuera posible, pero por lo que había escuchado estos seres eran muy especiales respecto a sus pertenencias y propiedades.
Después de curiosear por todo el lugar, Jungkook descubrió algo que lo dejo sin aliento. En el tronco de un árbol, un elfo joven y hermoso dormía, el orco se acercó con sigilo, sin querer despertarlo, se quedó contemplándolo con admiración.
El elfo, con cabellos rosados y piel pálida, era un verdadero tesoro, su vestimenta era algo que no habia visto jamás, siendo está como una túnica blanca con detalles dorados desplandecientes, realzando la perfección de su rostro, con labios rosados y jugosos, sus orejas puntiagudas eran adornadas con aretes de oro que brillaban con una luz suave.
Jeon se sintió atraído por su belleza y su inocencia, de inmediato supo que había encontrado lo que estaba buscando. En cambio, también sabía que no podía permitir que el elfo se asustara, o que se diera cuenta de que era un orco.
Así que se quedó allí, contemplando al elfo, pero sin darse cuenta este desperto, sus ojitos mostraban temor, y su cuerpo comenzó a temblar. Sabía que si hacia algo o intentaba huir posiblemente le haría algún tipo de daño.
—P-porfavor, no me hagas nada— El elfo se arrodilló frente a Jungkook, colocando su cabeza hacia el suelo.
—No no, levántate, no te haré nada— Ayudo a levantar al pequeño, con un gesto delicado, sin asustarlo aún más.
El peli-rosa simplemente se levantó con ayuda de Jungkook, apesar de aceptar su ayuda seguía teniendo miedo, causando que el orco se molestará un poco.
—No me tengas miedo, mi nombre es Jeon Jungkook, rey de los orcos. Créeme que no estoy aquí para hacerles algún daño, mucho menos a ti— Hablo con sinceridad, mirandolo a los ojos.
El elfo lo miro, no sabía si realmente era verdad, pero pudo ver algo en sus ojos que le demostraban que era sincero, así que por primera vez confío en alguien.
—Park Jimin, ese es mi nombre— Jugueteo con sus deditos, evitando su contacto visual.
Jungkook asintio—Es un placer Jimin.
En cuanto terminaron de presentarse comenzaron a tener una plática sumamente entretenida para ambos, sin embargo, el peli-rosa se sentía nervioso por incumplir las reglas de su pueblo, así que decidió llevar a Jungkook a su casa la cual se encontraba dentro del bosque, donde nadie los molestaría.
Al llegar, Jeon no pudo entrar por la puerta, era demaciado grande para ingresar, destruyendo una parte del muro, que tendría que reparar más tarde.
La casa de Jimin era muy linda, habían cosas y decoraciones muy llamativas, con linternas brillantes hechas con cristales mágicos que hacían iluminar. Se podía mirar que habían muebles tallados a mano con intrincados diseños y ni hablar de las alfombras suaves tejidas con hilos brillantes que se encontraban en la sala de la casa.
La mayoría de las pertenencias del elfo eran de color rosa, sin duda era el color favorito del pequeño elfo.
—Oye Jimin, ¿Puedo tomar una ducha? Llevo unos días fuera de mi reyno, asi que estoy sucio— Rasco su nuca, para luego mirarlo con una sonrisa.
—¡Claro! Esta al fondo, aquí te esperaré, para que puedas cenar juntos a mi— Le sonrió de vuelta.
El orco se lavanto y se dirigió hacia el baño, era como un pequeño spa. Los elfos los tenían gracias a su magia e inteligencia, logrando crear bañeras naturales con agua caliente, siendo rodeada de flores para el aroma y luces mágicas para la luz.
Era muy agradable a la vista, después de tomar un refrescante baño Jungkook salió, llevando solo una toalla en la cintura, dejando al descubierto su pecho y brazos. En cuanto Jimin se dio cuenta solo bajo la mirada, nunca había visto a un orco sin su armadura.
Jeon solo lo miro con curiosidad, la reacción del pequeño le pareció divertida, así que se acercó hacia el.
—¿Podrías darme algo para que pueda usar? Hace bastante frío— Froto sus brazos con rapidez, algo que hizo reír al elfo.
—Lo olvide, s-solo espérame un momento— Rápidamente se alejo, dejando a Jungkook solo.
Jimin era sumamente hábil para crear y diseñar ropa, así que con ayuda de su magia, creo ropa para el orco. Al tenerla hecha después de unos minutos, miro satisfecho su trabajo, consistía en un pantalón negro y una playera del mismo color un poco ajustada, manteniendo la medida exacta.
La tomo entre sus manos y se la llevó a Jungkook quien lo estaba esperando aún semidesnudo. Tomo la ropa para colocarsela, se veía bastante bien con ella, lo cual fue inevitable no admirar, el cuerpo del orco era musculoso y demaciado grande a su lado. Sin olvidar que era muy guapo.
No era como los demás de su especie, por lo regular tienen rasgos faciales bestiales, como colmillos prominentes. Pero Jeon no era así, eso lo había sorprendido mucho, perdido en sus pensamientos no se dio cuenta de que el orco lo miraba de arriba abajo, le parecía demaciado lindo, algo que jamás había visto en su vida.
Después de eso, ambos tomaron asiento en el pequeño comedor que estaba cerca de la sala, el mayor saboreo las deliciosas galletas que Jimin había horneado, era bueno en la cocina, sin duda sería una buena esposa.
Jungkook aprecio los gestos que el elfo tenía con el, era la primera vez que no se se sentía raro, alguien por fin había decidido convivir con el, estaba realmente agradecido con el peli-rosa. Desde el momento que lo vio, sintió su corazón latir, era amor a primera vista, siempre había pensando que tal cosa no existía pero estaba totalmente equivocado, había caído en los encantos del pequeño elfo.
Jimin miro al orco que estaba frente a el, sabía que no quería hacerle daño, desde un principio lo dudo pero algo en él lo hizo cambiar de opinión, además era realmente agradable y gentil.
Desde que tenía memoria siempre le habían enseñado que los orcos solo querían a los elfo por pura codicia y para satisfacer sus deseos carnales; siendo esclavos sexuales.
Cuando fueron invadidos, la mayoría de los orcos tomaron de rehenes a muchísimos elfos, siendo mujeres y hombres, con el fin de usarlos como quisieran.
Si era visto con uno, sería severamente castigado, pero eso no le importo en lo absoluto, tenia en cuenta que Jungkook no era como aquellos orcos de hace más de cien años.
—Sabes, al principio tenía miedo, pero veo que eres bueno, has ganado mi confianza, confío plenamente en ti— Sonrió mientras acariciaba la mano de Jungkook entre sus pequeñas manos.
—Te agradezco, como te había dicho, no te haré ningún daño, además te diré algo. Estoy aquí por una razón, estoy en busca de una esposa— Confesó mirando hacia otro lado, le había invadido la vergüenza en ese momento.
—¿E-esposa? ¿Un elfo?— El pequeño lo miro con asombro.
—Asi es, y ya eh encontrado a una— Dijo sin más, aquello solo hizo sentir triste a Jimin.
No sabía la razón de su tristeza repentina pero sentía curiosidad por saber de quién se trataba. Solo cerro sus puños en señal de molestia, tratando de pasar desapercibido por Jungkook, quien lo miraba con una sonrisa juguetona.
—Eres tu Jimin, te quiero como mi esposa— Sujeto sus manos dejando un delicado beso, causandole un gran sonrojo.
El elfo se sorprende y se levanta rápidamente de su asiento, sin apartar sus manos.
—¿Q-que? Pero Jungkook...— Alzó la mirada, cuando el orco se levantó, quedando cerca de el.
—Hablo encerio— Con delicadeza acarició la mejilla del peli-rosa, agachándose hasta quedar a pocos centímetros de su rostro.
No dejo hablar al pequeño, sus labios tocaron los de Jimin con un beso demandante, dejando sorprendido al elfo cuando la lengua de Jungkook se adentro a su boca, era la primera vez que alguien lo besaba.
Se separó de el un poco, mirando como los labios de Jimin estaban rojitos e hinchados y de sus ojos salían pequeñas lagrimas. Era un deleite para el, no pudo aguantar más, lo cargo con tanta facilidad gracias a que esté era pequeño y liviano.
Lo llevo a una habitación, sin percatarse que era donde dormía el elfo, al recostarlo siguió besándolo, juntando sus labios en un hambriento beso.
Cuando se separaron, Jungkook bajo sus besos hacia el lechoso pecho del peli-rosa, asegurándose de dejar su saliva en toda la piel de Jimin, los pequeños gemidos del elfo empezaron a escucharse en aquel silencioso lugar, llenando aquel momento de morbosidad y adrenalina
La boca de Jeon se encontró con los pezones del pequeño, dedicándose a chuparlos con fuerza, sin llegar a causar algún daño en las pequeñas pertuberancias del chiquitín, succiono sobre la pequeña bolita con fuerza, sacándole un sucio gemido.
—¡Mhm!, se siente r-raro kookie— Se retorcío bajo su cuerpo, mirando como el orco seguía lamiendo de su pecho.
El orco dejo una marca cerca de su pezón para después bajar el pantalón de Jimin, encontrándose con su intimidad, la cual era cubierta por una braga de color azul pastel, acercó su rostro por encima de la tela. Olfateando el delicioso aroma que desprendía de su coñito, paso la lengua probando la húmedad de su braga.
Al mirar la expresión del elfo, llevo sus manos a cada lado de la ropa interior sacándolas con suma urgencia, el peli-rosa contempló como su braguita fue hacia el rostro de Jungkook, oliendola con necesidad, mientras que sus ojos estaban puestos en el.
Dejo la braga a un lado y llevó su boca al coño del elfo, llevando su lengua con rapidez dentro de los jugosos labios superiores de Jimin, hasta que finalmente encontró la pequeña bolita de nervios del peli-rosa.
—Jungkookie~ A-ahi— Balbuceo, arqueando su cadera, sintiendo como el orco torturaba su clítoris con su esponjosa lengua, haciendo suaves y repetidos círculos alrededor de el.
Tocando todo lo que podía con la punta de su lengua, haciendolo ver las estrellas, una sensación que no había experimentado jamás, Jimin sujeto el cabello de Jungkook tratando de apartarlo, pero solo lograba hacer que este se pegará más a su coño.
Un fuerte gemido se escuchó cuando uno de los dedos de Jungkook se adentro en su cavidad, dando fuertes embestidas mientras su lengua seguía lamiendo su clítoris.
—Sabes tan bien, tan delicioso— Sonrió y volvió a presionar su lengua en su bolita de nervios.
Jimin empujó su cadera contra sus dedos, buscando más de aquellas sensaciones que consumían su cuerpo, buscando su punto sensible.
—¿Te gustan mis dedos bebé? Te hacen sentír bien, dime— Gruño, las sensaciones de sus paredes vaginales calientes alrededor de el lo estaban enloqueciendo.
—¡Ah, ah! Si, m-me gustan— Ante su afirmación, aceleró sus movimientos, follandolo a su gusto.
Pero inesperadamente se separó para despojarse de su ropa exponiéndose a Jimin, su polla estaba completamente dura. El elfo abrio los ojos con sumo asombro, era demaciado grande.
—No puedo soportarlo más, ya es momento de meterla, te haré chorrear con mi polla. Verás que entrara con facilidad, no tengas miedo— Sonrió para acomodar el glande hacía su coño.
Dio un vistazo hacia el elfo, quien sostuvo sus piernas, esperando a que el orco hiciera algo, no podía esperar más, estaba justamente como el, desesperado.
De un empujón se metió por completo, pronto sintió como había llegado hasta el fondo de su útero, una protuberancia en su vientre se notaba debido a su tamaño.
Esperó unos minutos mientras el elfo se adoptaba a la nueva intromisión en su interior, cuando considero que era suficiente salió, solo para meterse otra vez, la cama solo se movió bruscamente por la embestida. La velocidad de cada empuje aumentaron cada vez más.
Volviendo loco a Jimin, no tenía idea de lo bien que podía sentirse, el sexo era increíble mejor de lo que había escuchado, hasta el momento solo tenía sus manos para complacerse.
—Mmh, s-sigue, me gusta mucho, tu polla es enorme— Logró balbucear con la lengua de fuera.
—Joder, me aprietas tanto ¡Agh!— Sostuvo las piernas de Jimin, abriéndolas aún más, permitiéndole que su polla entrara sin restricciones.
De forma involuntaria, el elfo apretó las paredes de su coño, causando que la polla de Jungkook sintiera la estreches provocándole un gruñido entre dientes. Las respiraciones de ambos eran entrecortadas y el sudor en sus cuerpos los cubría de pies a cabeza, el color rojo de la sangre se acomulaba en su piel.
Ambos no durarían mucho en la primera ronda. Jeon era un orco; un macho salvaje. Quién podía perder el control de sus impulsos, en su gen estaba escrito el deseo de impregnar a las hembras, cuántas veces quisiera.
No podía controlarlo; su mente le pedía a gritos embarazar a Jimin y que siguiera su descendencia.
Aumento la fuerza de las embestidas haciendo delirar al elfo, estaba tan perdido en el placer, sin duda estaba decidido a ser la esposa de Jungkook.
—Seré tu e-esposa ¡Ah♡!— Se estremecio, enroscando los dedos de los pies, mientras sujetaba las sábanas de la cama, la cual estaba hecha un desastre.
Una embestida honda le movió las entrañas, alarmando su cuerpo en cuanto sintió como la polla del orco se volvía aún más grande, pero había algo raro, sentía unas pequeñas protuberancias en aquella longitud.
Ante esto, los gemidos de Jimin parecían más de un animal que de un elfo, causandole vergüenza, aún así, estaba tan perdido en lo bien que se sentía. Sus fluidos solo salpicaban en cada embestida, no pudo resistirse más, corriendose aún sin siquiera hacer que el orco lo tomara en cuenta.
Jungkook lo sostiene del cabello deleitándose de su rostro descompuesto por el placer, antes de acercase para compartir un beso desastroso, follandole la boca con su lengua.
Es ahí donde las ojos perdidos del elfo se encuentran con la extraña y morbosa visión de un sobresaliente bulto en su abdomen que se hace más pequeño y más grande conforme la polla de Jungkook entraba y salía.
Jeon se impulso con otra embestida para vaciar su polla dentro del pequeño, llenándolo de su espesa y cremosa carga de esperma. Mirando como el elfo se removia con desesperación, ya que otro orgasmo volví a golpear su cuerpo.
Sus calientes paredes estrujaron la polla en su interior, ordeñando cada litro de su semen.
—Asi es, serás mi esposa— Dejo un beso en su mejilla, para después apretar el pecho del elfo entre sus manos. Escuchando los lindos gemidos de Jimin mientras lo tocaba.
﹙♡︎﹚๋࣭ ⭑⚝
Jungkook llevaba casi dos meses con el elfo, sin poder despegarse de él, pero era hora de regresar a casa. Ambos se marcharon de ahí, dirigiéndose al reino de los orcos. Al llegar, el elfo miró con asombro todo el lugar, era demasiado hermoso; había pequeños orcos jugando cómodamente y los adultos eran generosos, sin duda algo que no se esperaba.
Cuando notaron su presencia, los orcos los miraron extrañados. Era raro ver a un elfo en sus tierras, y más estando cerca del rey. Pero a los días, su compromiso fue público, finalmente, el rey de los orcos se iba a casar, y precisamente con un hermoso elfo de cabellos rosados.
Todos estaban felices por dicho compromiso, el día de la boda, ambos recién casados viajaron en un carruaje sumamente fino y elegante para presentar a todos a la nueva reina.
En eso, Jimin saludó desde el carruaje a todos los orcos, quienes festejaban por la boda, por su parte el orco estaba por debajo de su vestido, enterrando su lengua por todo el coño de su esposo.
Cuando dejó de saludar a los pueblerinos, bajo la mirada hacia el orco, quien bebió todos los jugos de su coñito en cuanto se corrió en su boca.
Con cuidado se apartó, dejando un pequeño rastro de saliva y de sus fluidos, pero fue besado por Jimin, sin importarle probar de su misma esencia, aún así lo mancho con su labial.
—Pervertido, te amo tanto kookie— Dijo el elfo satisfecho.
—También te amo— Volvió a besarlo, queriendo ser manchado por el labial, no le importaba que su esposa lo llenará de aquella pintura.
Aún así tendrían todo el día para hacerlo, sin olvidarse de la luna de miel que tendrían dentro de dos días.
Pero lo que no sabían era que en el vientre del elfo ya habitaba una nueva vida, un bebé. ♡
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