Capítulo 1
Hace mucho, mucho tiempo los humanos dividieron a las razas, separándolas según su deseo y auto-proclamándose “La raza madre”. A los que les eran útiles los llamaron “Humanoides” y a los demás “Bestiales” o “Monstruosos”. La división acarreó muchas guerras, demasiada muerte, les llevo años a los humanos ganar la guerra.
Con su victoria, finalmente arrojaron a las razas monstruosas a los desiertos, ciénagas y pantanos, surgiendo a su vez “Frontera”, el reino guerrero encargado de evitar que los monstruos avanzasen en territorio humano.
Los más fuertes del ejercito fueron los Ha’nka, magos guerreros que dominan el viento. Cuando la guerra termino, regresaron al Monasterio de la Brisa, su hogar, viviendo por muchas generaciones en paz y serenidad. Hasta que el rey Ulbra pensó que los Ha’nka tenían demasiado poder.
El rey Ulbra, temiendo por el reinado que le heredaría a su hijo, atacó el monasterio, matando al Ha’zofar, el gran maestro. Secuestró y lavó el cerebro de los jóvenes que no pudieron escapar, siendo estos entrenados por un traidor.
Estos jóvenes crecieron olvidándose del monasterio y creyendo una falsa historia de corrupción y deslealtad por parte del Ha’zofar. Pronto, el rey Ulbra fue asesinado y reemplazado por su propio hijo, Ulbra I.
Los Ha’nka son llamados “Hijos del viento” por el resto de las personas, especialmente en Frontera. Muy pocos fueron utilizados como soldados, a la gran mayoría los volvieron unos muy demasiado eficientes mensajeros.
Esta es la historia de un Ha’nka. Uno muy talentoso y leal. Uno elegido para las filas del ejército. Uno que conoció al hijo de un general, su mejor amigo llamado Creep. Uno que se enamoró de una muchacha, Yasin, sierva de la princesa Antot.
-¡Mira Gace!- Emocionado, Creep le enseña la creación de una llama en su mano.
-¡Woah! Ya puedes usar magia ¡Asombroso!-
-No tanto como tú, ya entrenas para formar parte del ejército; pero mi padre es un general y me tiene leyendo esos libros aburridos-
-Es el estudio habitual. Además ¡Lo terminas este año! Quizás podamos entrenar juntos-
-Eso sería genial, podrías enseñarme algunos de tus trucos-
-Si te levanta la brisa-
-¿Que?-
-Es un dicho nuestro, no importa-
Ese pequeño fuego no pasó desapercibido para el mago de la corte, quien se enteró que Creep no solo no tenía libros de magia entre sus deberes, sino que solo había tenido contacto con novelas de ellos. Un logro enorme para un niño de 7 años. Así que lo tomó como aprendiz, quedándose sin nada para enseñar en tan solo unos pocos años.
El niño demostró tener un enorme talento para la magia, tanto que parecía natural, nacido con esa capacidad. Fue algo tan fuera de lo común que no interrumpió su entrenamiento físico, trayendo a la memoria al famoso “Mago guerrero” de historias pasadas; el gran Héroe de Frontera, el que hizo posible su fundación.
“Pequeño héroe” lo empezaron a llamar todos. A causa de eso, cuando jugaban, Gace lo obligaba a tomar siempre el lugar del héroe. Ambos crecieron juntos, hicieron misiones como aventureros juntos, lucharon codo a codo y se protegieron la espalda mutuamente.
Pero la debilidad de Creep siempre fueron las muchachas, las cuales, al saber del título como “Héroe”, el de su padre y la relación con el rey de la que gozaba, nunca faltaban.
Y un día, todo cambio: Los monstruos se organizaron bajo el nombre de un emperador quien comenzó una nueva guerra contra las Tierras Agrestes. Frontera se levantó, se militarizó de la noche a la mañana; pero las fuerzas de los monstruos eran demasiado para ellos.
Frontera necesitaba un símbolo, el rey una protección, necesitaban… Un Héroe.
-Te nombro a ti, Creep hijo de Slafo ¡Héroe de Frontera! ¡Alaben a nuestro salvador!-
Los gritos de gozo y felicidad fueron muchos.
-Ahora, Héroe, no quiero pasar por encima de ti, elige tú mismo a quien te acompañara-
El rey hizo pasar a los mejores guerreros, aventureros y verdaderos héroes; pero Creep no eligió a ninguno de ellos, aun con mujeres entre las opciones. No, él ya había decidido a su compañero.
-Quiero que mi compañero sea Gace, de los Hijos del Viento-
-¡Que suba!-
Gace recibió los aplausos de sus compañeros y su maestro lo acompaño hasta el frente. Fue la primera vez que lo llenaron de aplausos, ovaciones y alabanzas. Y no le gustó.
-Te nombro a ti, Gace hijo del viento, escudero del ¡Héroe de Frontera!-
El rey levantó el brazo de Creep y todos volvieron a gritar. Pero escudero no es lo mismo que compañero, eso lo notó Gace cuando intento colocarse a la izquierda del rey y este mismo le hizo seña de que se apartase, que su lugar es DETRÁS de Creep. La procesión fue gloriosa para Creep, adornado con oro y finas sedas, mientras Gace fue llevado a pie, no a caballo y vestido con su simple ropa de combate.
3 días de lujo, banquetes, el maestro de Gace siendo totalmente alabado y el padre de Creep granjeando nuevos aliados. Gace pudo disfrutar de una nueva libertad, aprovechándola para pasar el mayor tiempo posible con Yasin, ya que la princesa no se despegaba de Creep.
Entonces llegaron las misiones, destinados a proteger la frontera de Frontera hasta la llegada de los soldados, iban y venían de aquí para allá sin descanso.
-Tomare el primer turno de vigilancia- Decía Creep.
-¿Seguro? Ya lo has hecho muchas veces, me toca el primer turno-
-Pero tú siempre cocinas, te despertare cuando la luna este en lo alto, descansa-
Fuera del reino, lejos de toda comodidad, Creep era el mejor amigo que Gace conocía y estando así, solos a la intemperie, nunca lo llamó escudero sino “Compañero”.
-Mira, soldados invasores, están secuestrando a la gente- Señala Creep.
-Los rodearemos y venceremos, no sobrepasemos nuestras posibilidades-
-Te mandare allí, yo llamare su atención-
Usando el hechizo de teletransportación, mueve a Gace hasta el lugar que eligieron. Analizando el campo desde sus perspectivas.
“Nadie” Dijo Creep con señas. Refiriéndose a los enemigos cercanos.
“Todos” Dijo Gace.
“Yo los atraeré, tú ataca”
Con una aprobación de parte de Gace, Creep se muestra, desenvainando lentamente.
-Disculpen las molestias, pero están del lado equivocado de Frontera-
Los que no llevan arco se acercan a Creep. Tiene que ser un ataque rápido, justo, el iniciador es Gace, ambos lo saben.
Así que con una enorme velocidad, Gace se encarga de un arquero tras otro, sin que ellos puedan siquiera verlo. Por su lado, Creep elimina a los invasores de su lado con una mezcla de esgrima y magia.
-¡Les estamos muy agradecidos!- Dice el viejo jefe de la aldea, alabándolos por igual –Por favor, héroes, quédense esta noche ¡Haremos un banquete en su honor!-
-No podemos, al igual que ustedes habrán otros pueblos en peligro. No podemos quedarnos; pero nos llevaremos sus agradecimientos- Rechazo Creep, divertido.
-¡Oh, que humildad, que nobleza! En ese caso, por favor, llévense unas provisiones para su viaje-
Al mirar a Gace, este hizo los cálculos y asintió.
-Algo podremos aceptar-
Todo el pueblo los despidió, se llevaron una buena cantidad de comida, fue difícil huir del agradecimiento de los aldeanos.