Eres Un Idiota

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Summary

Recientemente habían abierto las puertas de la que se rumoreaba, iba a ser una de escuelas supuestamente más prestigiosas del país. Y para que su inauguración sea grande y llamativa, decidieron dales a huérfanos de distintos orfanatos al rededor del país, la oportunidad de poder conseguir una beca y así poder asistir a aquella escuela. Al ser una escuela de altas expectativas, no cualquiera iba a entrar, si no aquellos quienes llegarán a aprobar la prueba de ingresó. Kageyama había si do uno de esos chicos elegidos, al llegar a si habitación se encontró con que tendría que compartir habitación. Solamente esperaba que su compañero no sea un idiota...

Genre
Drama
Author
ɴᴀᴠɪ
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

01

— Kageyama, no te vayas, por favor — le decía una niña peli-naranja, pequeña, que le había agarrado mucho cariño al más grande, y que con ojos llorosos, un puchero en sus labios y mucha tristeza, no quería despedirse.

— Natsu — llamo el peli-negro conmovido de ternura al ver a aquella niña peli-naranja casi llorando por su inminente partida — no llores, Tobio se va a una muy buena escuela a estudiar ¿No te gustaría que Tobio tenga buenos estudios? — hacia la pregunta que hizo el mayor, la pequeña asintió — además en vacaciones voy a volver, aunque espero que antes de que vuelva, te adopte una buena familia.

— ¿No te vas a olvidar de mi? — le pregunta la pequeña con un poco de miedo.

— Natsu, dentro de la maleta tengo un cuatro de ti y dibujos que me has echo, además que estoy seguro de que cuando haga amigos les voy a contar a todos, sobre tí, y le voy a mostrar a cada uno de ellos, las tantas fotos que nos sacamos juntos.

La niña ya no aguantaba ni un solo segundo más, empezando a llorar a mares, no quería que Tobio se fuera.

— Oh, Natsu, seguro aún tienes sueñito, es temprano todavía ¿No quieres dormir un poquito más? — dijo repentinamente una de las chicas que trabajaban en el orfanato, interrumpiendo la escena y cargando cuidadosamente a la pequeña para llevársela a su cama nuevamente, mientras Natsu lloraba silenciosamente contra el hombro de la mujer.

A el azabache le dió mucha tristeza la niña, aunque el no lo demostraba, le tenía demasiado cariño y aprecio a esa mocosa, pero a la vez estaba feliz de poder hacer y empezar nuevamente en una nueva escuela, ya que en la que estaba anteriormente no tenía muy buena fama.

Luego de esa pequeña chala con la pequeña se encamino hacia la cocina, y así prepararse algo para desayunar. Bastante liviano a su parecer, no sabía si a la hora del viaja le podía sentir mal la comida, así que minuciosamente eligió sus bocadillos para luego dirigirse a el comedor junto a algunos chicos y poder comer tranquilamente.

Recientemente habían abierto las puertas de la que se rumoreaba, iba a ser una de escuelas supuestamente más prestigiosas del país. Y para que su inauguración sea grande y llamativa, decidieron dales a huérfanos de distintos orfanatos al rededor del país, la oportunidad de poder conseguir una beca y así poder asistir a aquella escuela. Al ser una escuela de altas expectativas, no cualquiera iba a entrar, si no aquellos quienes llegarán a aprobar la prueba de ingresó.

Cuando a Kageyama le llegó la noticia, realmente no le había importado mucho, hasta que le comentaron que en aquella escuela podría salir con muchas oportunidades al ser una escuela bastante famosa, y que al ser una escuela prestigiosa, seguramente tendría un gran equipo envidiable de voley. Al escuchar la palabra voley, a el azabache le había llamado un poco más la atención.

Lo pensó durante todo un día, y en esa misma noche, lo decidió, iba a asistir a aquella escuela.

Aunque el joven era realmente un prodigio en el voley, no le iba para nada bien en las demás asignaturas que no tengan algo que ver con aquel deporte, y Kageyama lo sabía demasiado bien. Para entrar a esa escuela, sabía que tenía que estudiar hasta romperse un brazo, pero si así tendría que ser, lo haría.

— ¿Que le pasa a Kageyama? ¿Está dibujando?

— Eso es imposible, Kageyama no sabe dibujar nisiquiera personas de palitos, ¿será que... — ambos compañeros se miraron algo sorprendido al cuestionarse de lo que estaba haciendo el azabache aún dentro del salón de clases aunque está ya allá terminado.

— ¡¿Está estudiando?! — dijieron ambos al unísono.

Tanto había sido el desempeño del muchacho en sus estudios para llegar a entrar a aquella escuela, que había empezado a recibir felicitaciones de maestros, amigos, chicas de la escuela y criadoras del orfanato, esto le daba demasiada vergüenza en ocasiones, pero también con mucha pena, podría decir que lo tenía algo contento.

El día del exámenes, kageyama no se encontraba nervioso, estaba seguro, esa misma noche, y todas las anteriores de esa misma semana, se había asegurado de que el mismo se sepa hasta el último detalle de los temas que se decían que iban a venir en el temario, pero podría pasar que esa seguridad cambié en el momento que este haciendo el examen.

Junto a una de las criadoras, llegaron todos los que se habían postulado para la beca a el lugar acordado donde se haría el examen. Su orfanato había sido uno de los primeros en llegar, pero pudo ver como seguían llegando algunos camiones con chicos de distintas edades dentro.

Luego de que ya se hallarán todos los postulados, empezaron con la preparación, pasaron a las criadoras a una sala de estar para que no interrumpan en la sala principal, la cual era donde los chicos iban a hacer el examen. Está estaba llena de mesas y sillas, una al lado de la otra, perfectamente acomodadas, ordenaron a cada chico por sus edades y entregaron los exámenes, aclararon algunas dudas y empezaron con el examen.

La sala estaría en totalmente silencio si no fuera por el ruido de los lápices escribiendo contra el pepel, chocando contra la mesa y gomas borrando respuestas y chicos quejándose.

El azabache miraba a su alrededor, viendo las caras de concentración, frustración, estrés y confusión de algunos de los que se allaban en el lugar, pero nada de ello lo ponía tan ansioso como el horrendo y artante sonido que hacía el reloj de pared de la habitación, el cual era el que estaba dando la hora, y al hacer su característico pitido en una hora acordada, daría por terminado el examen.

Intento ignorar todo a su alrededor, y consentrarse en su hoja, tachando, escribiendo y borrando en esta. Y así paso la hora, cuando Kageyama pudo notar devuelta el ruido del reloj, este ya estaba marcando la hora acordada en la que el exámen terminaría, y así fue, el hombre que se encontraba sentado en su escritorio se levantó y recorrió una por una, las mesas de cada chico, levantando las hojas.

Esa misma noche, empezó a pensar un poco en su exámen, y se empezaba a sentir demasiado impaciente al pensar en si había echo algún error, pero simplemente dejo todo a manos de todo el esfuerzo que había echo, y se fue a dormir.

Una semana después, llegaron las respuestas, de los que habían aprobado y de quienes no, de los 17 chicos de aquel orfanato que habían echo aquel examen, 4 lo lograron aprobar, y si, Kageyama Tobio era uno de esos 4. El azabache saltaba de la felicidad arriba de su cama junto a la pequeña Natsu al poder ver la carta de la escuela dándole la bienvenida por haber conseguido la beca.

Ahora estaba bastante aliviado de no tener que estudiar tanto... O por lo menos hasta que entre a aquella preparatoria.

Luego del desayuno, el azabache noto que aún le quedaba un poco de tiempo para compartir con la pequeña Natsu, así que no lo desperdicio.

Mientras jugaba tranquilmente con la niña, unos raros espasmos junto a sollosos llamaron la atención rápidamente del peli-negro, para encontrará a una de las más grandes y antiguas cuidadoras del orfanato, apollada contra el marco de la puerta y sus manos en su cara intentando limpiar las lágrimas que salían de sus ojos.

— Tobio, ya eres realmente grande, dime ¿cuándo fué que creciste tanto? — decía la mujer entre sollosos, no sabía como demostrar lo contenta y orgullosa que estaba del joven.

— Mei-san, no me voy para siempre, nisiquiera me he graduado, aún me quedan dos años más, no me hagas sentir viejo cuando apenas tengo 15 años — le hablaba con una sonrisa y entre algunas bromas a la mujer para así subirle el animo de alguna manera.

— Tienes razón — afirmó, con su nariz tapada de mocosidad — Tobio, ya tienes que irte, ¿Tienes todas tus cosas? — terminó preguntando con una sonrisa la mujer de cabello corto, aunque sus ojos aún seguían algo inchados.

Agarro rápidamente su maleta, y se despidió de todos en la sala principal, para luego subir al auto, y empezar con lo que será un largo y algo tedioso viaje hasta aquella escuela.

Al llegar a la escuela, el peli-negro quedó realmente sorprendido de lo grande que era está, ya que tenía tanto jardín de infantes, como primaria, secundaria y preparatoria -obviamente subdibidido-.

Bajo su maleta y empezó a dirigirse hacia el interior de la escuela mientras con la mirada recorría lo lindo y tan bien decorado que estaban los afueras del establecimiento.

Al entrar directamente se dirigió hacía el mostrador de la entrada, dando su nombre y el de su orfanato, así luego de unos minutos la chica amistosamente le entrego las llaves de la que sería su habitación por todo aquel siclo escolar.

Las habitaciones se encontraban en los pisos de arriba, así que el azabache tuvo que subir varios pisos por las escaleras. Al llegar a su habitación miro nuevamente el número de esta, esperando no haberse equivocado de número, abrío la puerta con las llaves que se le habían dado hace unos momentos y pudo entrar, al mirar rápidamente la habitación noto la segunda cama en esta, suspiro al ver que iba a compartir habitación, solo esperaba que su compañero no sea un idiota.

Puso su maleta en una de las camas, y acto siguiente la abrió para empezar a ordenar y guardar las cosas que traía con el, dejando la pelota de voley tirada por el piso y pateando levemente para que está quedé debajo de su cama, poniendo la ropa en su respectivo lugar, guardando sus artículos de higiene en el baño y ordenando cuadernos, estuches y el cuadro de el y Natsu en su escritorio junto a un pequeño muñequito el cual también se lo había regalado Natsu.

Cuando termino de ordenar, se tomó una ducha, lo cual dejo fresco y como nuevo a Tobio, y de allí se tiró un rato en la cama a jugar con su celular, mientras pensaba en que se tendría que levantar temprano para anotarse al club de voley, aunque el sabía muy bien que su debilidad era dormir, esperaba hacer todo su esfuerzo para poder levantarse la mañana siguiente.

Mientras miraba tranquilamente su teléfono, el sonido de la puerta abriéndose repentinamente hizo saltar al azabache del susto, mientras veía entrar una cabellera naranja, ambos se saludaron con respeto y mientras el chico empezaba a guardar sus cosas, se llevó algunas miradas disimuladas por parte del peli-negro el cual pudo ver que este era algo más bajo que el, y que seguramente estarían cursando el mismo año, luego de esas características la más llamativa era su brillante cabello, pero luego de eso no le encontró ninguna otra que le llamara realmente la atención, así que prosiguió con lo que estaba haciendo.

Luego de un largo silencio, el más bajo se tomó la atribución de comenzar una conversación algo incomoda.

— Y dime ¿Eres huérfano, o simplemente eres un niño rico los cuales sus padres están tan cansados de cuidar que te dejan aquí? — preguntó el joven para romper el silencio.

Kageyama lo miro desdén hacia la pregunta.

— Eh... Huérfano — contesto sin más algo incómodo, solo podía pensar en lo que ubiera pasado si en verdad ubiera si do un niño rico al que le hayan echó aquella pregunta.

— Genial, yo igual — dijo con una leve sonrisa, aunque el azabache no la pudo ver al estar de espaldas mientras sacaba la ropa de su maleta. Luego de esa pequeña charla, el silencio fue algo incómodo, pero ninguno de los dos emitió alguna otra palabra.