Prólogo
¿Alguna vez has presenciado el nacimiento de un dios?
Cuando el universo aún era joven y la creación aun moldeaba todo en su extensión, después del calor de la singularidad y hasta la creación de los universos, con las separaciones de las energías. Surgió una energía que lo era todo y a la vez nada, de esta se separaron dos partículas que viajan a través de de las muchas galaxias jóvenes, fungieron como vigilantes, curiosos por ver, con cada creación y cada destrucción mientras todo tomaba forma y se adaptaba.
Dos partículas más surgieron de esta gran energía, dos más y dos más, hasta que este se hizo más pequeño en su inmensidad. Finalmente, cuando perecía, solo quedaron 3 partículas más. Viajaron por muchos años y planetas hasta que encontraron un lugar en donde establecerse. Ahí, cada una de las miles de partículas comenzaron a crear, destruir, romper y volvían a empezar, era un ciclo que pedía comenzar cada vez.
Al final, miles de años después de evoluciones comenzaron a renacer en sus creaciones comenzando así el ciclo de los dioses.