The Gardener. OS

Summary

Yoongi contrajo matrimonio por obligación con un magnate, sin embargo, era infeliz en esas cuatro paredes. Hasta que llega un nuevo jardinero y le enseña lo que verdaderamente era amar a alguien. Omega x Omega Jimsu +18

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Lo que es verdaderamente el amor

Yoongi miro a sus padres desde el altar, su madre le alentó a que dijera el «sí, acepto» sus manos temblaban y milagrosamente no se le había caídel micrófono. Todo el público y el abogado estaban esperando que lo dijera. Miro de frente al hombre con el que iba a contraer nupcias. Su aspecto no era su tipo de Alfa que esperaba, el cabello era de color castaño oscuro, el reflejo de sus ojos destinaba a que no iba ser feliz ni entablar amistad con él. La forma de su rostro era ovalada y de piel blanquecina como la suya. Se llamaba Hwang MinHyun.

—Señorito Min ¿acepta al señor Hwang cómo su legítimo esposo?— el abogado repitió, Yoongi mordió su labio apretando el micrófono. Observó la expresión de MinHyun.

A duras penas lo dijo:

—Acepto— al pronunciar esas palabras sintió un sabor amargo en todo su paladar.

—Oficialmente puede besar al Omega.

No quería, MinHyun se acerca robándole todo su espacio personal para darle un beso. Yoongi lo sintió ácido y solo sonrió falsamente escuchando los aplausos mientras su esposo le acariciaba la cadera. Su cuerpo desde que inició la boda estaba totalmente tenso.

—Bien hecho Yoongi— su madre lo abraza. El mega solo suspiro sin corresponder el abrazo.

Luego que la ceremonia terminó fue la hora donde el Alfa le daría la marca al Omega. Estaba nervioso en la habitación poco iluminada, estaba disgustado por la situación, tenía miedo, sus feromonas lo decían.

—Ay, detente, apesta muy mal— MinHyun entra a la habitación tapando su naríz.

Yoongi se alejó cubriendo su pecho con los brazos. En cambio el hombre solo viró los ojos acostándose en la cama.

—No tendremos sexo y tampoco te voy a marcar, este matrimonio es falso.

Yoongi suspira aliviado bajando la guardia.

—Lo sé, es desagradable que lo sea.

MinHyun resopló buscando su pijama en el armario de su habitación. Yoongi miro su aspecto, su madre obligatoriamente le hizo ponerse esa bata roja con lencería dentro de ella.

—Primero quiero cambiarme al baño— le dice al Alfa. En cambio el hombre solo se dio la vuelta y lo tomó del cuello asustando a Yoongi, jadeando de la impresión y el susto. Los ojos de MinHyun habían cambiado.

—No te he dicho todavía, esta es mi mansión. Debes respetar mis reglas o cambiaré de opinión respecto a acostarme contigo— su mirada viajó a la bata roja semi abierta mostrando una porción de piel del Omega, temblando de miedo por las feromonas muy fuertes del Alfa.

Yoongi asintió rápidamente tratando de respirar. MinHyun lo soltó escuchando el cuerpo caer al piso, con indiferencia se metió al baño. El Omega respiraba erráticamente tocando su cuello, sus lágrimas por la asfixia le hacían ver su piel brillante.

Con rapidez se levantó del piso, sintiéndose denigrado salió de esa habitación para ir donde estaban sus pertenencias.


Tres años después

Yoongi miraba la sortija con aburrimiento mientras desayunaba en el jardín debajo de una pérgola mediana. Le dio un sorbo a su café dejando de ver ese objeto que lo puso en este martirio. MinHyun era un Alfa muy irritante, machista y bien posesivo a pesar que no existía el amor entre los dos. Él traía a varias Omegas prostitutas y disfrutaba del albedrío. Mientras él solo se la pasaba adentro o en el exterior de la mansión sin posibilidades de salir. Estaba recluido del mundo. Se sentía muy solitario a pesar de la servidumbre.

Un estruendo le hizo salir de sus pensamientos al ver al jardinero de mayor edad caer encima del rastrillo.

—¡Señor Park!— exabrupto preocupado caminando hacia él, lo levanta mirando el rasguño en el antebrazo.

—No se preocupe señorito Hwang— el viejo Alfa sonríe cansado.

—Está lastimado, venga— lo sienta en la silla dejándolo lejos del sol— debería de ir a descansar a su casa y dejar de trabajar señor Park.

—Claro que no, señorito Hwang— reniega. Yoongi le pide a una sirvienta que traiga el botiquín y un vaso con agua. Al poco rato la sirvienta trajo lo que pidió.

—Beba agua, le pasó eso por la insolación, déjeme curarle— abrió el botiquín sacando lo necesario limpiando con agua oxigenada la herida escuchando el siseo del señor Park.

—No es necesario todo esto, solo es un rasguño—dice cuando observaba al Omega colocarle una venda luego de curarlo.

—Es para que no se le infecte, señor Park, debería tomarse un descanso.

—No, no— el viejo Alfa negó temeroso— su esposo me despedirá si lo hago y necesito sustentar a mi esposa— Yoongi negó aligerando el ambiente con una sonrisa.

—No se preocupe por eso, puede traer a un reemplazo hasta que se recupere totalmente, señor Park. Él no se dará cuenta— jamás podía llamarlo esposo porque no lo era.

El señor Park se tranquilizó aceptando diciendo que mañana iba a traer a su nieto Omega desocupado. Yoongi solo había asentido emocionado por conocer a una persona nueva luego de estar mucho tiempo conviviendo con las mismas personas.


El día llegó, el Omega se maquillaba frente al espejo de la cómoda de su habitación, escuchó unos toques en la puerta y se paralizó al oler el aroma a vodka de MinHyun. Dejó a medias su maquillaje para abrirle con la mayor voluntad que tenía. Lo primero que vio fue la expresión molesta de él.

—Se puede saber porqué afuera de la mansión está un Omega diciendo que es el reemplazo de Park Siwon— reclama tomándolo del antebrazo con fuerza.

—El señor Park se lastimó ayer y le dio un descanso hasta que se recupere, suéltame—remueve su antebrazo. MinHyun gruñe asustando a Yoongi.

—Te dije desde el primer día que estás aquí, esta es mi mansión y se hará lo que yo diga. No tienes derecho de darle un descanso a ese viejo.

—Siwon, es un señor de edad ¿cómo puedes decir eso?

—¡No me cuestiones!— le da un golpe en la mejilla provocando que Yoongi gimiera de dolor y el impacto provocó que cayera al suelo.

Las feromonas de miedo se dispararon en el Omega mientras retrocedía cada vez que MinHyun daba un paso. Hasta que golpeó su espalda contra la cama se detuvo viendo al Alfa ponerse a su altura y tomarle las mejillas con dureza.

—Escucha con atención Omega, dejaré pasar este desliz tuyo pero, a la próxima te dolerá más que hoy ¿Lo entiendes?— Yoongi asiente efusivamente y MinHyun lo soltó saliendo de la habitación.

Al estar completamente solo pudo llorar desconsolado tocando su mejilla, de verdad tenía mucho miedo de ese Alfa.

Se levantó con dificultad yendo al baño lavándose la cara y quitando el maquillaje estropeado por sus lágrimas. Observa su rostro cansado y deprimido. Desearía volver a nacer en otro lugar donde se casara por voluntad propia con el hombre que amaba.

Seco su rostro saliendo de la habitación sintiendo las miradas de preocupación de la servidumbre, las ignora yendo a la entrada de la mansión y abrirle al Omega que esperaba con aburrimiento.

Le llamó la atención el cabello llamativo rosado.

—Mucho gusto señor Hwang, mi abuelo me dijo que lo reemplazara mientras se recupera, me llamo Park Jimin, a su servicio.

El Omega sonrió amablemente acomodando su mochila donde estaban todas sus pertenencias. El abuelo le había dicho que al estar trabajando ahí tendría su habitación segura.

—Dime solo Yoongi, mucho gusto, pasa por favor, te mostraré tu habitación— se hizo a un lado. Jimin notó el timbre de voz quebradizo del Omega de cabello chocolate. Supo que no se encontraba totalmente bien, movió su nariz para detectar su aroma pero, solo pudo percibir un leve aroma a vodka. Lo siguió mirando asombrado la estructura pulcra y seria de los alrededores, por dentro no sentía el toque de un Omega ni en las paredes o en los muebles, solo el toque a Alfa y dominación.

Se preguntaba si el Omega era feliz estando en esas paredes sobrias. Su abuelo le había dicho todo lo que tenía que saber al estar aquí, el Alfa de la mansión era un tipo muy recto y bien frío, el Omega era el único de corazón cálido y dulce.

—Esta es tu habitación— Yoongi abre la puerta dejando que el chico de cabello rosado entrara.

—Vaya esta habitación no tiene de Omega en el aire, tendré que personalizarla yo mismo— dice tratando de mejorar el humor del contrario. No había funcionado y solo escuchó un suspiro desanimado.

—Si, cuando acomodes tus cosas ve directo al jardín, el señor Park de seguro te dijo la dirección ¿no?— Jimin asiente con una sonrisa. Yoongi se fue bajando de las escaleras para ir al único lugar que para él era llamativo y vibrante. El jardín.

Era el único lugar que tenía su esencia.

Se sentó en la silla dejo de la pérgola llamando a una sirvienta que le trajera té y galletas para acompañar. Observa a las mariposas posarse en las gardenias y sonrió levemente al encontrarlas bellas por sus colores amarillos y rojo.

—Tu sonrisa es mejor que tu rostro deprimido— Jimin llega en el momento justo que había presenciado la sonrisa.

Yoongi elimina la sonrisa de su rostro permitiendo que Jimin se sentara frente de él. La sirvienta llegó con su pedido y luego de dejarlo en la mesa se retira.

—¡Woah! Se miran deliciosas estas galletas, recuerdo que no he desayunado todavía.

Yoongi se percató que la personalidad del Omega contrario era muy confianzuda y energética.

—Adelante, come— solo espero esas palabras para tomar una.

—Mierda, están deliciosas— se asusta al darse cuenta que había dicho una grosería. Espero le regaño pero, solo presenció la dulce risa del otro Omega. Contagiado, sonrió sintiendo de golpe el dulce olor a almendra provenir de él.

Pasaron días, semanas y la relación de los dos Omegas se estableció, era un amistad sólida y honesta. Jimin al enterarse de la terrible situaciónue estaba pasando Yoongi se sintió impotente de no poder hacer nada por él, por primera vez se imaginó ser un Alfa y protegerlo de cualquier maldad. El viernes estaban disfrutando del atardecer acostados en el pasto del jardín; observando las figuritas que hacían las nubes que se movían lentamente formando cada vez nuevas figuras.

Jimin dejó de ver las nubes para ver algo más importante, algo muy especial, cálido y dulce. A Yoongi. No sabía exactamente cómo habían florecido esos sentimientos que un Omega debe de tenerlos con un Alfa. Esos sentimientos profundos que le hacían sentir vivo cada vez que estaba con ese Omega de aspecto lindo y ojos tan azules como profundos. Cada vez que miraba su tierna sonrisa le provocaba escapar junto a él lejos de ese Alfa estúpido que le hacía mucho daño.

—Mira una oveja esponjosa— dice Yoongi señalando la nube con esa figura de animal, sus ojos brillaban más que el sol de las mañanas. Jimin acerco su mano para tomar la otra de Yoongi que reposaba en el pasto. Ante el contacto el Omega de cabello chocolate lo mira para saber que es lo que quería hacer con tomarle la mano.

—Yoongi, hay algo que tengo que decirte— no podía soportar ocultar lo que sentía sabiendo que su amistad se basaba en la honestidad.

—¿Qué cosa, Jiminie?— se coloca de lado para verlo mejor aunque el otro Omega no fijaba sus ojos hacia él sino al cielo.

—Me gustas mucho— confiesa escuchando un sonido de asombro provenir de él. Jimin se quedó unos segundos de silencio para que Yoongi lo procesara— no sé cómo ocurrió pero, me di cuenta que quiero que seas feliz, quiero protegerte de todo, explorar el mundo juntos y darte la felicidad que tú mereces por derecho; al pensar en esto supe que verdaderamente estaba enamorado de ti, caí por tu personalidad, encanto y bella sonrisa— sus ojos verdes se posan en los azules brillantes por las lágrimas. Yoongi se sentía muy profundamente conmovido a pesar que los dos era Omegas, los dulces y acogedores sentimientos de Jimin hacia él estremecía su corazón. Jimin no era el único sentía lo mismo.

—Sé que pensarás que estoy demente porque los dos somos Omega pero...

—Jimin, también me gustas— al escuchar esas palabras corta su relato sintiendo sus lágrimas venir.

—¿En serio?— Yoongi asiente sorbiendo su nariz al estar soltando lágrimas desde que Jimin se confesó— ¿Estás seguro?— los ojos de Jimin se tornaron cristalinos tomando la mano de Yoongi con firmeza.

—Estoy seguro, tu presencia aquí hizo que ya no me sintiera solo y triste, eres como un rayo de sol.

Jimin solloza cubriendo sus ojos con su mano, se sentía plenamente feliz. Yoongi río apartando las manos de Jimin.

—Pero tengo miedo si lo llegase a descubrir MinHyun— confiesa su terror. Jimin deja de sollozar para tomarlo de las mejillas con suavidad.

—No debes de tener miedo ese imbécil no se te acercará jamás.

Yoongi ríe sin cuestionar lo que decía sabiendo que Jimin no podría combatir con un Alfa. Sin embargo, le creyó. Dejaron de hablar para solo verse a los y el Omega de cabello rosado corto la distancia para que sus labios por fin se tocaran, moviendo los labios ansiosamente porque era lo que tanto necesitaba. Los labios dulces de su amante.

Yoongi gime cuando Jimin muerde su labio. Se separan dejando que las puntas de sus narices se tocaran.

—No sabes cuánto te deseo— dice Jimin con voz seductora encantando a Yoongi que se había sonrojado por la afirmación.

—Y-yo también, Jimin.


Al entrar a la habitación de Jimin, Yoongi empieza a quitarse el cárdigan crema que llevaba dejando mostrar sus pezones pigmentados de color rosado por el tono de piel muy blanco. Jimin se muerde los labios al verlo a esa disposición tocando con la puntas de los dedos la aureola de uno de los pezones provocando que se erizaran. Yoongi gime buscando la boca de Jimin con deseo.

El Omega de cabello rosado adentra su lengua en la cavidad bucal sintiendo la lubricación salir de su parte trasera al sentirse muy excitado. Yoongi se deja llevar desabrochando la camiseta de Jimin.

Jimin lo empuja al llegar a la cama para quitarle el pantalón de seda dejándolo en completa desnudez mirando que de su entrada sobresalía la lubricación con mayor fuerza. Se relame los labios oliendo la intensidad del aroma almendra en toda la habitación.

—E-espera ¿q-qué haces?— Yoongi se avergüenza cuando coloca sus perfectas piernas en los hombros del otro Omega sintiendo la cálida respiración en su entrada mojada.

—Algo que desde hace mucho tiempo que entramos en la habitación he querido hacerte— responde dándole un lamida a ese lugar sintiendo el lubricante dulce de su amante. Yoongi gime cerrando sus manos y retorciendo lo dedos de los pies cuando la lengua del otro Omega penetraba su sexo virgen. Los toques fueron más constante causando que Yoongi se tapara la boca para soltar jadeos y gemidos desvergonzados. Jimin se detiene cuando el Omega llega al orgasmo escuchando su respiración errática. Observa sus ojos cristalinos provocando que besara sus labios lentamente dejando que su lengua se enredara con la contraria. Sin dejar de besarse húmedamente se baja los pantalones desgastado de trabajo junto sus bóxer quedando igual que Yoongi.

Su pene estaba erecto y listo para penetrar a pesar que no era similar al pene de los Alfas con nudo. El Omega de cabello chocolate amortigua un gemido cuando siente la punta entrar en su hoyo virgen.

—Espera, Jimin— dice un poco asustado lamiendo sus labios ensalivados.

—¿Qué pasa, lindo Omega?

—S-soy virgen y tengo miedo que me duela— dice avergonzado. Jimin sonríe compresivo tomándole de las mejillas.

—No te preocupes te trataré como te lo mereces, de manera delicada y tranquila— Yoongi sonríe asistiendo. Colocando su espalda en las sábanas blancas, el otro Omega le coloca una almohada en su espalda baja elevando un poco el trasero mostrando más su entrada. Jimin gruñe al sentir lo estrecho que estaba el Omega escuchando sus jadeos adoloridos.

—Si te duele mucho dímelo y me detengo— avisa cuando llega a la barrera que le impide llegar más profundo, Yoongi coloca sus brazos en los hombros de su amante y abre más las piernas.

Jimin gime entornando los ojos al pasar sobre la barrera y entrando completamente, en ese momento había escuchado el leve grito de Yoongi.

—¿Estás bien?— pregunta mirando la sangre manchando las sábanas. Yoongi abre los ojos llorosos temblando los labios diciéndole con su mirada lo que mucho que le ha dolido, Jimin lo besa para distraer su dolor— ¿Puedo moverme?— Yoongi asiente arrugando el entrecejo de satisfacción cuando Jimin empezó a moverse lentamente tocando ese punto que le hacía estremecer todo su cuerpo. Gimió enterrando los dedos en la espalda del Omega— te miras tan excitante debajo de mí— Jimin gruñe apretando las caderas de su Omega para empezar a moverse más rápido sin poder contenerse en ir lento. Yoongi le rogaba por más aumentando más rápido las estocadas escuchando como gemía en su oído exquisitamente, motivándolo a darle más duro.

—¡J-jimin! Ya no puedo aguantar más— solloza Yoongi de placer abriendo su boca dejando que su saliva saliera en la esquina mojando su barbilla.

—E-estoy cerca— avisa jugando succionando un pezón de su Omega escuchando el último gemido que sacó al eyacular por segunda vez. Jimin siguió las estocadas hasta que también llegó llenándolo con su esencia.

Se acuesta al lado de él y Yoongi no tardó en poner su rostro en el pecho mojado de su amante.

—Jimin, gracias por amarme.

—No lo digas de esa manera, es algo que lo mereces y te amo por tu personalidad tan humilde.

Yoongi eleva la mirada para verlo.

—¿Me amas?— solloza sensiblemente.

—Por supuesto, eres mi Omega a partir de hoy.

Yoongi suspira sintiéndose feliz desde que conoció a Jimin, el Omega confianzudo, energético y muy amable.


—¿Tus maletas están listas, cariño?— Jimin pregunta mientras cerraba su mochila. Yoongi asiente mirando el papel del divorcio firmado por él. Jimin se acerca y lo abraza por detrás— muy pronto serás libre y feliz.

—Jiminie ¿y si no lo firma?

—Si no lo firma no es nuestro problema porque estaremos lejos de aquí— le propina un beso en la mejilla escuchando la risa de su Omega.

—Te amo mucho, Jiminie.

—Y yo a ti— besa su cuello dejando un chupetón causando que Yoongi mirara el color rojizo en el espejo.

—¡Jimin!— se queja saliendo de la habitación con el papel. Yoongi se despide de la servidumbre diciéndole que por favor no les revelara nada acerca de su fuga con su pareja a MinHyun.

Yoongi dejó el papel en la mesa donde estaba seguro que el Alfa lo iba a ver. Después de eso emprendieron camino al hogar de Jimin, un pueblo lejos de lo que acostumbra a vivir.


El Alfa MinHyun llega a su mansión ordenando a la sirvienta que le sirviera el almuerzo, se acerca a la mesa mirando un papel, lo toma percatándose que era de divorcio y estaba firmado por Yoongi.

—Señor Hwang, el almuerzo está listo— llega la sirvienta mirando la espalda de su jefe.

—Bien— dice dejando el papel en la mesa para ir al comedor, la sirvienta por curiosidad se acerca observando que MinHyun lo había firmado, se va de la sala con una sonrisa sabiendo que el señorito Yoongi se merecía la libertad y la felicidad.


—Min Yoongi acepta a Park Jimin como su legítimo esposo— el Omega de cabello chocolate con una diadema de flores en la cabeza se sentía eufórico en su boda con el amor de su vida, con el cuál había esperado tantos años.

Habían pasado dos años desde que fueron a vivir en el pueblo de Jimin, dándose cuenta que los residentes tenían una personalidad cálida y amistosa. La familia de Jimin los aceptó a los dos y juntos planearon casarse hasta que hoy llegó el día tan esperado.

—Sí, acepto— esta vez no tenía miedo de decirlo y tampoco se sentía forzado, su cuerpo estaba tranquilo sonriéndole al amor.

—Por el poder que se me otorga, los declaro esposos, ahora puede besar al Omega, señor Park— dice el abogado sonriendo. Yoongi ríe suavemente sonrojado, apretando el ramo cuando Jimin se acerca, hechizándolo con sus ojos verdes. Le da un corto beso escuchando los aplausos de la gente del pueblo.

—Juntos seremos felices y te amaré por la eternidad Omega.

—Tú siempre serás el jardinero que curó las flores marchitas de mi corazón— responde abrazándolo fuertemente.

Escuchando la dulce risa de su esposo.

F I N