Find me again [Taekook]

Summary

«Taehyung está muerto». Eso fue lo que le dijeron. Y se convirtió en verdad cuando Taehyung no volvió esa noche... ni las siguientes. Pero entonces, ¿por qué, después de cuatro años de vivir con esa horrible realidad, Taehyung apareció frente a él? ¿Por qué estaba al lado del enemigo? ¿Y por qué mierda no lo reconocía? ¡¡Aclaraciones!!: ►Esta historia se desarrolla en un mundo mágico; sin embargo, todo lo mencionado es una invención mía. Favor de no tomarse nada muy en serio. ►Se tocarán temas sensibles. ►Habrá actitudes cuestionables ►Historia +18. ►Taehyung Top/Jungkook bottom. ¡Espero te guste! Historia y portada 100% mías. Prohibida la copia, PDF, traducción o adaptación de esta historia.

Status
Ongoing
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
18+

I

—Una cerveza —pidió Hoseok, sentándose—. Mejor que sean dos, por favor. —Dejó caer su cabeza en la barra.

—No ensucies mi barra, por favor —dijo Jungkook, acercándole una servilleta junto a las cervezas que había pedido.

—Voy a quedarme sin casa, Jungkookie… —respondió Hoseok, sorbiendo sus mocos, con las mejillas empapadas en lágrimas. Tomó la cerveza y se bebió la mitad de un trago. Jungkook alcanzó a poner un portavasos cuando Hoseok dejó caer la botella sobre la barra.

—No sé qué esperabas, llevas sin pagar renta como cuatro meses.

—¡Oye! —chilló—. No seas malo, estoy desempleado...

—Porque tú mismo has rechazado… —Alzó su mano y comenzó a contar—. Tres... cuatro, ¿cinco trabajos?

—Seis —confesó Hoseok con la cabeza gacha.

—Solo acepta uno y ya.

—Ninguno me termina de gustar… —Jungkook suspiró.

—Como sea. —Se dio la vuelta—. Si vas a estar llorando y pidiendo solo cervezas baratas, vete, por favor. —Cerró la conversación, enfocándose en acomodar unos vasos.

—Malo, malo, malo —repitió Hoseok, dándole una mirada fea—. ¿Está Yoongi?

Jungkook rodó los ojos.

—No.

—¿Pero por qué? ¿No se supone que debería estar aquí siempre? Es el dueño. —Hoseok hizo un puchero, mientras jugaba con la boquilla de la botella ya vacía.

—Justamente porque es el dueño, está ocupado.

—Llámalo, a ti sí te contesta. —Volvió a chillar.

—No —repitió Jungkook, girándose a verlo—. Hyung, ya te lo dije, Yoongi hyung no está interesado.

—Eso crees tú.

—Hyung, si no te vas ya, te voy a sacar yo, y ya sabes cómo termina eso. —Hoseok rio al escuchar su tono. Parecía una amenaza con esa apariencia de tipo duro, todo musculoso, vestido de negro, con tatuajes y piercings, pero Hoseok lo conocía; él le pediría un taxi y lo pagaría también.

—Bien, bien, ya. —Se levantó—. Te veo mañana.

—No, no veng-… —Hoseok ya se había dado vuelta, ignorándolo y caminando hacia la salida.

Sin pagar.

Jungkook suspiró y retiró las botellas de la barra para desecharlas.

Su jornada laboral continuó sin problemas y a las siete de la mañana, finalmente pisó su departamento.

El silencio lo recibió.

Dejó su casco en una esquina y empezó a desnudarse. Tomó un largo baño para quitarse el olor a alcohol y cigarro que siempre se le impregnaba del bar. Se quedó en ropa interior, después de todo, vivía solo. Tomó sus pastillas y se echó en la cama. Sus ojos cayeron en la almohada a su lado.

Siempre dejaba ese espacio vacío.

Cerró los ojos.

No hubo ningún sueño, nada.

Despertó antes de que su alarma sonara. Apenas había dormido dos horas. Abrió su cajón y tomó la caja de cigarrillos que descansaba en el primer cajón. Caminó descalzo hacia su pequeño balcón para fumar en tranquilidad. Se recargó en la barandilla y dio una calada profunda, quedándose a observar el cielo. El sol estaba en su apogeo. Trabajar en un bar desordenaba sus horarios. Dormía por las mañanas y trabajaba de noche. No le molestaba, prefería la noche, era cómoda.

Su mirada cayó sobre las personas que caminaban en el parque frente al complejo de departamentos donde vivía. Había parejas, niños jugando, familias, mascotas acompañando a sus dueños. Todos sonreían. Los ojos de Jungkook se perdieron en esas imágenes, esperando sentir algo, pero por más luz que había en el lugar, sus ojos seguían sombríos, mientras el cigarrillo en sus manos se consumía.

El timbre sonó.

Lo ignoró, no esperaba a nadie, debía ser una equivocación.

El timbre volvió a sonar.

Y de nuevo, y de nuevo.

Jungkook apretó su mandíbula y apagó el cigarrillo contra el suelo. Se levantó, poniéndose una sudadera holgada negra y unos pantalones grises.

Abrió la puerta y, apenas vio ese cabello rosa, sintió su estómago caer.

—Hol-… —Le cerró la puerta en la cara—. ¡Jungkook! ¡Espera, ábreme, por favor! —Jungkook rápidamente se dio media vuelta—. ¡Es importante, lo juro! —Ni una respuesta—. ¡Jungkook!

El mencionado tomó sus audífonos, canceló el sonido y subió la música a todo volumen. Si lo ignoraba, se iría. Era lo que se repetía mientras iba y se echaba en su cama.

Cerró los ojos.

Por supuesto que era desconcertante verlo; hacía años que no se veían, pero esa no era la razón por la que sentía esa presión en el pecho, sino el hecho de que debía ser así, él no debía estar allí.

No sabe cuánto tiempo pasó; intuyó que fueron como quince o veinte minutos, ya que escuchó varias canciones. Se quitó los audífonos y se levantó. Caminó a la puerta, vio por la mirilla y, efectivamente, ya no había nadie.

Suspiró. Por fin sus hombros se destensaron. Caminó a la cocina, tomaría un poco de agua para calmarse y tal vez una pastilla para lograr dormir. Lo necesitaba.

—Hola. —Jungkook saltó en su lugar y vio con ojos abiertos al lugar de donde provino esa voz.

—¡¿Jimin?!—gritó exaltado, al chico sentado en su mesa, cómodo y sonriéndole como si no estuviera invadiendo su propiedad. Los ojos de Jungkook se llenaron de enojo—. ¡¿Qué carajo te pasa?!

—Jungkook, calma, déjame explic-

—¡¿Por qué entraste?! —preguntó, acercándose amenazante—. ¡Te he dicho que no uses magia cuando estoy yo! ¿Es tan difícil cumplirlo? ¿Por qué mierda tienes que ser así?

—¡Jeon Jungkook, cállate y escúchame! —gritó, sorprendiendo a Jungkook—. No usé magia, entré con la contraseña, no fue difícil adivinarla. —El corazón de Jungkook se apretó un poco. Bajó la mirada.

—Que la sepas no te da derecho a usarla.

—Lo sé, pero necesitaba verte.

—Lo que sea que me tengas que decir no tiene que ver conmigo, y sabes a lo que me refiero —habló serio, sin mirarlo—. Vete de aquí, por favor. —Se dio media vuelta, pero Jimin lo tomó de la muñeca.

—Ya sé que no quieres saber nada, pero… —Apretó su muñeca—. Escúchame, por favor, por favor, solo esta vez… —Su voz sonaba desesperada. Jungkook sintió su determinación tambalearse y, finalmente, dejó escapar un suspiro.

—¿Qué es? —Jimin sonrió.

—¿Podemos sentarnos?

—No, dilo ya.

Jimin respiró.

—En serio creo que es mejor si nos sentamos y me dejas explicarte.

—Jimin… —El mencionado bajó la cabeza.

—Es… yo sé que no estás en buenos términos con… pues con todos allá, y lo entiendo, lo hago, pero creo que debes saber esto. Mereces saberlo tú más que nadie. Aún no han hecho oficial la noticia, de hecho, nadie sabe que vine a decirte, es confidencial, pero me escap-

—Con una mierda, solo dilo de una vez. —Jimin tragó saliva, su cara expresando angustia y su cuerpo tensándose cada vez más. Aún dudaba si estaba haciendo lo correcto.

—Hace unas semanas hubo una misión. Recibimos trazos de magia negra. Lo rastreamos y… —Tragó saliva—. Y-y… Bueno…

—Al punto.

Subió su mirada, conectándola con la de Jungkook.

—Vimos a Taehyung, Jungkook.

Y entonces Jungkook pensó que tal vez sí se debió haber sentado.