CapΓtulo 1
Es un dΓa extraΓ±amente mΓ‘s helado que de costumbre, se supone que a finales de la primavera la brisa debe traer consigo el calor del Sol junto con una agradable esencia de flores. Este dΓa por lo visto no cambiarΓa, no sabe la razΓ³n pero su piel estΓ‘ mΓ‘s consiente del cambio de clima, se estΓ‘ congelando poco a poco hasta sentir por completo aquella helada brisa que lo golpea directamente en su pecho. Con pasos rΓ‘pidos busca un lugar donde pueda protegerse de aquella frΓa maΓ±ana, esperando de manera impaciente que los rayos de Sol estuvieran en su mΓ‘ximo apogeo. ο»Ώ
Entra en lo que a simple vista es una pequeΓ±a cafeterΓa, el olor lo golpea suavemente y no puede evitar dar una profunda respiraciΓ³n para disfrutar mΓ‘s de aquel exquisito aroma a cafΓ© caliente. Pocas personas como Minghao han salido temprano de sus casas, muchos prefieren disfrutar de un par de horas acostados y siendo arropados por Hipnos inclusive Γ©l mismo piensa que no debiΓ³ de darle la razΓ³n a su instinto y solo ignorarlo como lo habΓa hecho toda su vida hasta ahora. Se sienta en una de las mesas de al fondo, su mirada perdida en el gran ventanal que decora y da luz natural al local, sus pensamientos son rΓ‘pidos y dan vueltas en su cabeza hasta que siente que, debido a una tierna voz, regresa al presente, dejando su aΓ±orado pasado en sus memorias. Gira su cabeza con sus labios levemente separados.
β ΒΏDisculpa?
Pregunta con un leve tono de vergΓΌenza, siente como lentamente el poco calor que posee se acumula en sus mejillas y un color parecido al rojo carmesΓ se hace presente brindando un tono a su blanca piel.
La camarera suelta una pequeΓ±a risa en respuesta y muy pronto una leve esencia a vainilla se apodera de su nariz. Baja la lentamente la mirada tratando de respirar despacio y de una forma corta para no respirar aquel olor.
β Estaba preguntando por tu orden. β Nuevamente trata de soltar una risa pequeΓ±a y coqueta, acomoda su cabello levemente y muestra una sonrisa perfecta. β ΒΏQuΓ© es lo que tomarΓ‘s?
Hao no puede evitar hacer una mueca, cada vez el olor era mΓ‘s fuerte y Γ©l no era tan admirador de la vainilla, en cambio preferΓa la esencia de frutilla o aquella lociΓ³n para bebΓ©s. Con un torpe movimiento coge el menΓΊ y dirige su mirada a la parte de bebidas, necesita algo para calentar su cuerpo y un cafΓ© le parece una muy buena opciΓ³n.
β TrΓ‘eme un cafΓ© solamente.
La camarera levante un poco una de sus cejas sin poder evitar morderse su labio inferior, Hao piensa que es una pΓ©rdida de tiempo y arruga su nariz en respuesta.
β ΒΏNo quieres algo para comer?
Niega con la cabeza, desde hace medio minuto estΓ‘ tratando de contener su respiraciΓ³n para no terminar mareado con aquella esencia que suelta la mujer. Ella, en cambio, duda un poco antes de darse una media vuelta y avisar que su cafΓ© estarΓ‘ listo en un par de minutos. Minghao no puede resistir mΓ‘s y suelta todo el aire acumulado en sus pulmones para respirar nuevamente pero esta vez sin que el ambiente estΓ© tan saturado, se siente cansado y un poco molesto consigo mismo por no poder ser mΓ‘s fuerte con las personas que intentan cortejarlo. Tal y como dijo aquella chica el cafΓ© estΓ‘ sobre su mesa en un par de minutos y no es hasta que ella se retira que Hao puede volver a respirar tranquilo, alborota un poco sus oscuros cabellos y le da un sorbo a la caliente bebida.
Sus manos se se moldean alrededor de la taza y su mente yace perdida en en el asiento que estΓ‘ frente a Γ©l. Sus pensamientos estΓ‘n esparcidos por todos lados y duda mucho de que pueda ordenarlos allΓ y menos tendiendo la mirada de aquella chica, un escalofrΓo recorre su espalda y no duda en ningΓΊn momento en irse de aquel lugar, bebe lo que le resta de cafΓ© y se dirige a la caja registradora para poder pagar e irse cuanto antes de ese lugar. La misma chica lo atiende y con un falso tono le pregunta si no quiere nada mΓ‘s o por lo contrario, llevarse algo para el camino, aunque la oferta es tentadora Hao la rechaza de manera cortΓ©s y sigue su camino.
Cuando sale de aquella cafeterΓa, sus labios se cierran formando una lΓnea recta y trata de esconder su nariz en la bufanda marrΓ³n que trae consigo, y nuevamente el aire congela sus pulmones, al parecer el cafΓ© no habΓa servido de mucho y muy pronto se encontrarΓa nuevamente en las mismas condiciones que con las que entrΓ³ a esa cafeterΓa. Con grandes zancadas llega hasta la plaza de la ciudad y trata de ubicar algΓΊn banco disponible para Γ©l, poco a poco el Sol se hace presente y saca las manos de sus bolsillos para poder adquirir ese pequeΓ±o calor que le llega en las piernas. Al final no puede encontrar alguna banca vacΓa para Γ©l mismo y comparte asiento con un hombre viejo y singularmente alto. Deja caer sus manos sobre sus piernas y mueve sus dedos en un acto nervioso.
β DeberΓas de poner tus manos en tus bolsillos.
La voz del hombre suena apagada y sucia. Hao no puede evitar llevar su mirada a los pies del hombre, subiendo lentamente desde los oscuros zapatos que llevaba hasta aquel ridΓculo sombrero que tenΓa puesto en su cabeza.
β Los rayos de sol estΓ‘n saliendo, pronto ya no tendrΓ© frΓo.β Hao dice confiado pero poco a poco esa confianza que tuvo abandona su cuerpo al sentir la mirada de aquel hombre sobre sus hombros. Lo hace titubear por unos segundos antes de dar una respuesta clara. β De todas formas, no estΓ‘ tan frΓo.
El hombre hace una mueca y se mueve sobre su puesto, sus manos afirman sus rodillas y hace un sonido que no parece humano. Da una profunda respiraciΓ³n y no puede evitar estornudar.
β En mis tiempos, nosotros tenΓamos que tener mΓ‘s respeto con nuestros mayores, todo ha cambiado tanto. ΒΏAcaso no te enseΓ±aron modales en tu manada, pequeΓ±o omega?
Siente su sangre drenarse de su cuerpo y poco a poco sus mΓΊsculos se tensan, quiere escapar de allΓ pero no quiere parecer sospechoso, traga duro y asiente lentamente con la cabeza sin dejar de mirar al contrario.
βLo hicieron. β Junta sus manos y las aprieta firmemente dΓ‘ndose de forma mental una bofetada. β SeΓ±or.
El hombre se mueve un poco y hace una mueca, Hao tiene miedo de que aquel hombre le hiciera algo, en muy pocas ocasiones sale de su dormitorio y generalmente su mejor amigo habla con las demΓ‘s personas.
βDiablos, no deberΓas de mirarme a la cara, tΓΊ no eres igual a mΓ.
Minghao vuelve a tragar pero de manera mΓ‘s lenta, relamiendo sus labios y bajando la mirada lentamente.
β Disculpe, no fue mi intenciΓ³n molestarlo.
β ΒΏDΓ³nde estΓ‘ tu alfa? β El hombre alza la mirada en busca de su inexistente pareja, debido a su avanzada edad y a que Hao trae puesta una bufanda no puede ver su blanco cuello y la ausencia de una marca en este. Vuelve a mirarlo, Hao se siente cada vez mΓ‘s pequeΓ±o y lo ΓΊnico que quiere es poder salir de ahΓ. β Vaya, en cuanto lo vea le dirΓ© que necesitas algΓΊn castigo por tu rebeldΓa.
β Yo lo dirΓ©. β Suelta tan rΓ‘pido como puede, su respiraciΓ³n es rΓ‘pida y no quiere ofender mΓ‘s al alfa. β SeΓ±or. β Hace como si viera la hora en su reloj inexistente puesto en su muΓ±eca izquierda y hace una mueca. β Lo siento pero es tiempo de que me retire, mi alfa me estΓ‘ esperando. β RΓ‘pidamente se reincorpora sin levantar la mirada del suelo y sacude un poco sus pantalones haciendo una leve reverencia. β Que tenga un buen dΓa.
Minghao camina con pasos rΓ‘pidos tratando de alejarse lo mΓ‘s que puede de aquel hombre, una vez que la distancia entre ellos es la suficiente como para que aquel alfa gruΓ±Γ³n no lo escuchara, soltΓ³ todos los pensamientos que tenΓa y que lamentablemente no podΓa soltar. Sus manos estaban heladas por lo que, mientras avanzaba, las metiΓ³ en los bolsillos de su abrigo, era una chaqueta ya malgastada por los aΓ±os, le llegaba hasta los muslos y tenΓa el perfume de su madre. Una vez que sus pensamientos ya no estΓ‘n siendo determinados por la ira suspira de forma pausada y saca su telΓ©fono del bolsillo para poder ver la hora, se supone que sus clases empiezan pasadas las dos de la tarde. Sobre una fotografΓa que habΓa tomado hace un par de aΓ±os atrΓ‘s divisa que no son mΓ‘s de las doce y media, por lo tanto, si toma un bus tendrΓ‘ tiempo de sobra para poder ordenar sus cosas y poder llegar antes que todos sus compaΓ±eros de clase. En cambio, si se va caminando llegarΓ‘ a la hora pero tendrΓ‘ que soportar todas las miradas que caerΓ‘n sobre Γ©l. Pese a todo, escoge la segunda opciΓ³n.
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Su vista estΓ‘ perdida entre los mΓΊltiplos granos de arena que en estos momentos estΓ‘ pisando y que lamentablemente esta dejando atrΓ‘s, ahora estΓ‘ pisando el cemento que estΓ‘ puesto en las grandes puertas de su Campus, las zuelas de sus zapatos estΓ‘n levemente gastadas y ya no brillan como solΓan hacerlo. Sin poder evitarlo su rostro se ve acorralado por un pedazo de tela y su cuerpo ahora es prisionero de otro, no puede mover sus brazos y le cuesta un poco respirar. Escucha con atenciΓ³n el latido ajeno y sus nervios se calman por completo al reconocerlo, con su nariz aspira levemente la fragancia del otro y cierra sus ojos preparando su mano para un golpe, la cierra en forma de puΓ±o y ataca en la boca del estΓ³mago. Escucha un quejido pero su cuerpo ya estΓ‘ listo.
β EstΓΊpido. β Hao se cruza de brazos con el ceΓ±o fruncido, no puede evitar arrugar su nariz y posar su peso en uno de sus pies. β ΒΏPor quΓ© no dijiste nada?
Gyu no podΓa respirar bien, tenΓa los ojos cerrados y se protegΓa el estΓ³mago de otro ataque que podrΓa recibir. Una vez que su respiraciΓ³n se hace regular alza las manos en son de paz y vuelve a tener una sonrisa en el rostro. No puede evitarlo, siempre es asΓ cuando se trata de su mejor amigo.
β Tranquilo, creo que deberΓas pedir disculpas.
Hao no puede evitar azar una ceja y niega con la cabeza no sin antes soltar un gesto de desprecio.
β Claro, acepto tus disculpas.
Esta vez es Mingyu quien alza una ceja, su cuerpo se estremece y su pecho lentamente comienza a vibrar, estΓ‘ riendo y no puede parar, agarra su estΓ³mago con ambas manos y cierra sus ojos.
β Vamos, solo te abracΓ© ya que ahora no podremos saludarnos de beso.
Hao se siente indignado pero de todas formas le responde.
β En primer lugar ΒΏCuΓ‘ndo aceptΓ© tus besos? Me los robabas cada vez que tenΓas oportunidad maldito heterosexual curioso. Y segundo, ΒΏpor quΓ©? ΒΏConseguiste a otro que sΓ quiera tus besos babosos?
β ΒΏSigues pensando que soy heterosexual? β Al no tener una respuesta suelta un bufido y prosigue. β Te lo dije mil veces, soy bisexual pero me van mΓ‘s las chicas.
Minghao rueda los ojos en respuesta y sus manos vuelven a sus bolsillos, una pequeΓ±a voz en su cabeza le dice que no puede perder el tiempo y se despide lo mΓ‘s rΓ‘pido que puede antes de volver a emprender su caminata. Por otra parte Gyu no estΓ‘ feliz de la respuesta y le hace prometer que se encontrarΓ‘n en aquel lugar en el que siempre se juntan luego de un dΓa agotador.
La verdad es que aquel lugar no es mΓ‘s que una pequeΓ±a fuente de sodas en donde Mingyu siempre va para poder hablar con alguna chica o, en los mejores casos, poder tener un buen polvo con alguna de ellas. Pero como a Γ©l no le gusta ir solo, siempre se lleva a Hao el cual solo quiere poder llevar a su casa y poder dormir hasta el siguiente dΓa. Aunque tambiΓ©n existen los buenos dΓas en lo que no consigue a nadie y βlamentablementeβ se quedan conversando por una media hora mientras que Hao disfruta de un pequeΓ±o pastel el cual por obvias razones su mejor amigo pagarΓ‘ y que tambiΓ©n lo acompaΓ±arΓ‘ hasta su casa.
Mientras que su mente avanza a pequeΓ±os pasos, su cuerpo ya estΓ‘ llegando a su pupitre y no puede evitar sentirse levemente avergonzado por la mirada de sus compaΓ±eros puestas en Γ©l, hace que sus orejas se tornen rojas y que no pueda levantar la mirada del suelo. Una vez que llega a su asiento, acomoda sus cosas y espera hasta que el profesor llegue y empiece la clase.
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Soonyoung acomoda las cosas en su portafolios antes de salir de casa, estΓ‘ tan concentrado en los papeles que necesita el dΓa de hoy que sus sentidos han sido vulnerados por su pequeΓ±o pero hΓ‘bil esposo. Siente como sus pequeΓ±as y delicadas manos se posan en sus hombros y comienzan a bajar hasta llegar cintura en donde toca un punto en el que Γ©l es muy sensible ΒΏLo estarΓ‘ tratando de sobornar para que no vaya a clases?. Porque si es asΓ solo debiΓ³ decirlo. Arruga su nariz y no puede evitar suspirar. Antes de darse una media vuelta siente un pequeΓ±o apretΓ³n en una de sus orejas y no puede evitar chillar debido a eso.
β Β‘Soonyoung! Esa camisa es nueva y ya la manchaste. β Jihoon parece molesto, suelta su agarre y se cruza de brazos. β Idiota ΒΏMe estΓ‘s engaΓ±ando? DΓ©jame ver.
Soon inmediatamente lo rodea con sus brazos y niega varias veces aquella acusaciΓ³n, sus ojos se cierran y soporta todos los golpes que su pequeΓ±o esposo le da antes de poder contestar apropiadamente.
β Jihoon, sabes que nunca te engaΓ±arΓa, eres lo mΓ‘s bonito que me ha pasado y-
Pronto se ve interrumpido por una pequeΓ±a mano que se envuelve en sus labios y en un rΓ‘pido movimiento los apreta y jala, el mayor, como puede saca su lengua y toca con ella los pequeΓ±os dedos antes de recibir un ΓΊltimo golpe en el pecho.
β Eres asqueroso.
β Jihoon, bebΓ©, la ΓΊnica vez que me puse esta camisa para el dΓa de tu primer ultrasonido y β Hace una pausa antes de respirar profundo y observar las facciones de su adorable compaΓ±ero. β Ese dΓa la seΓ±ora Kang me pidiΓ³ ayuda para mover unos palos y yo aceptΓ©. Pero como pesaban demasiado decidΓ cargarlos en mi espalda, al parecer la marca no saliΓ³. Lo siento si no te dije antes.
Jihoon no puede evitar reΓr pero rΓ‘pidamente cambia esa expresiΓ³n y vuelve a darle un pequeΓ±o golpe en su cabeza, aquella sensaciΓ³n de terror e inseguridad que tenΓa en su pecho se habΓa esfumado por la explicaciΓ³n de su esposo y no dudo en darle un pequeΓ±o beso en su mejilla luego del golpe en compensaciΓ³n.
β Tonto, ahora dame esa sucia y ponte otra o llegarΓ‘s tarde al trabajo.
Soonyoung hace lo que le pide su pequeΓ±o amor, se cambia de camisa ocupando una de un tono celeste y una corbata azul marino pero como no puede hacer bien el nudo le pide ayuda a su esposo el cual sin duda lo hace pero no puede evitar darle un pequeΓ±o regaΓ±o por no saber hacer nudos de corbata, lleva ocupando estas por mΓ‘s de dos aΓ±os y sigue sin aprender el fΓ‘cil procedimiento, el mayor escucha atentamente un tanto avergonzado y una vez listo se despide de su esposo con un tierno beso en los labios y un pequeΓ±o beso en su pancita para la pequeΓ±a princesa que pronto tendrΓ‘n.