Capítulo 1
Han pasado más de 25 años desde la primera competencia de canto en el teatro Moon, Deloris Moon, la hija menor del famoso productor de teatro Buster Moon, es testigo de un crimen cometido por su novio delincuente, Vince LaRoca. Para protegerla, la policía la esconde en el teatro Moon, ahora dirigido por el hijo mayor del Señor Moon y por ende su hermano, Dorian Moon.
Como celebración del 30th Aniversario, el visionario nuevo productor decide hacer una nueva edición de la competencia mientras cuida de su rebelde hermana de ser atrapada por los maleantes del temido Vince.
"Hazme estremecer como solo tú sabes, méceme suavemente, méceme ahora”
Sway ─ The pussycat dolls
Me llamo Deloris, Deloris Moon, soy hija del famoso productor de teatro Buster Moon.
¿Saben? Yo nunca me percibí como una koala común, siempre creí que estaba destinada a ir más allá de mis limites. Mi papá desde pequeña me motivó a seguir lo que quería hacer y pues... Eso no salió muy bien... Pero, no nos adelantemos.
Yo iba a una escuela católica con otros animales, de esas que tienen monjas, y para esa escuela, digamos que era poco ortodoxa, poco convencional y escandalosa. Una vez, cuando tenía unos 11 o 12 años le dije a mi maestra (monja), que se me hacía estúpido tener que memorizarme los nombres de todos los apóstoles y que no me serviría para nada en la vida, esa monja me dijo que era la más revoltosa y desobediente de la escuela, que era un caso perdido. No era la primera vez que la desafiaba, en ese momento también me dijo que si seguía así me iría directo al infierno.
"¿Tienes idea de cómo acaban las niñas como tú?"
Me dijo.
Bueno, ¿qué tan terrible puede ser?
¿Qué era lo peor que me podría pasar?
Como ya dije, mi padre siempre me decía que soñara en grande, cuando cumplí 18 dejé de vivir con mi familia y me mudé a a Redshore City para iniciar una carrera de cantante como siempre quise. No fue fácil al principio, pero tampoco me iba tan mal, empecé a trabajar temporalmente en distintos bares, restaurantes como solista hasta terminar haciendo presentaciones en el hotel-casino que era de mi novio Vince, gracias a él es que obtuve un trabajo de ensueño. Ahí en Redshore City conocí a dos amigas, Jennie e Irene y se volvieron mis compañeras de grupo, hacíamos presentaciones en grupos y ocasionalmente como solistas, nos llamábamosThe moonelles. Yo hacía las coreografías, dirigía a las chicas y hasta escogía las canciones para los show nocturnos.
Esa noche con mi grupo terminábamos de cerrar nuestra presentación con la canción ”Sway“, hacíamos muchos covers, todas teníamos un talento para cantar, pero curiosamente ninguna de las tres sabía componer. Tampoco es que había presupuesto para llegar a hacer algo así si tuviésemos la oportunidad.
No era la gran vida, pero nos iba bastante bien, en serio.¿Qué era lo peor que podría pasar?
Aún faltaba para el siguiente acto de la noche, entonces decidí pasar un rato con Vince. Me había invitado a una cena privada detrás de bastidores en una sala exclusiva y yo le hablaba animadamente sobre las nuevas ideas para el show.
─... Ya que ahora van tantas personas, tu sabes, gente mayor al casino, creo que el show debería incluir canciones más viejitas, tipo de los 70 o los 80, ¿no crees?
Vince era un hurón, y solo asentía. Notaba cómo jugueteaba un poco con la comida sin comer, revolviendo sin sentido o intención alguna. Aunque me miraba directamente cona los labios imitando una sonrisa boba, se veía un poco distraído. Tenía una pata sobre la mesa y sus dedos tamborileaban contra la mesa con una molestia insistente. De fondo se podía escuchar al gentío en el casino y el sonido metálico de las máquinas tragamonedas, incluso percibía un poco de olor a humo que flotaba en el aire ¿No era ilegal fumar en interiores? Aunque claro, el dueño era Vince.
─Bueno, con las chicas en un rato estaremos dando otro show más tarde, me gustaría que nos vieras de vez en cuando. ─Le dije directo.
Vince parpadeó un par de veces como si acabara de aterrizar.
─¿Eh? Ah sí, claro, claro, solo he estado ocupado. ─Dijo ahora desviando la mirada.
Solté un suspiro de frustración me había pasado la cena tratando de sacarle una reacción o algo más que un monosílabo, pero ni siquiera hemos tenido una conversación decente, parecía que estaba en las nubes. Apoyé el codo sobre la mesa y descansé mi barbilla sobre la mano.
Volvió a sonar el celular.
Trata de no sonar molesta, trata de no sonar molesta. ¡Trata de no sonar molesta!
─Si, es cierto, pero pareciera que ya no tienes tiempo para verme.
Vince ahora me miró directamente, como si se diera cuenta de que lo estaba enfrentando, no solo parecía estar en las nubes, se veía muy ansioso (una de sus piernas se movía en un ritmo muy inquietp), y trataba de parecer natural, obviamente no le salía bien.
─Lo se, lo se, pero estoy tratando de hacer un espacio para ti. ─Qué cursi sonaba eso, pero no era suficiente, lo decía en un tono tan plano que sonaba poco sincero. Ya había estado actuando medio raro últimamente, pensé que eran solo ideas mías, pero en esta cena estaba más extraño.
Se incorporó en su asiento y tomó la servilleta, limpiandose la nula comida que había consumido en la cena, mientras podía escuchar su celular vibrar insistentemente, otra vez... Tal vez demasiado.
Empezaba a ser irritante.
─¿Por qué no contestas? ─Pregunté sin rodeos. Ahora yo también me incorpore en la silla.
Vince evitaba mirarme directamente ahora, no contestó, al parecer solo vio las notificaciones desde la pantalla de bloqueo de su celular, balbuceaba un poco, tratando de hacerse el tonto mientras lo guardaba de vuelta en el bolsillo de su traje.
─No te preocupes, muñeca, luego me encargo.
Solté otro suspiro, hubo una pequeña pausa en la que lo miré fijamente.
─Si es algo importante deberías atender.Siempreestás ocupado.
Ahora Vince suspiró pesadamente con una cara de molestia.
─¿Otra vez con eso? Por favor, no empieces. ─Vince se levantó de la silla bruscamente, exhalando con exasperación.
─¿Empezar qué, Vince? Siempre tienes que hacer algo o ir a alguna parte...
─Ya te he dicho que estoy ocupado con...Asuntos...
Hubo una pausa, esas palabras quedaron flotando en el aire.
No podría creer que iba a hacer esa pregunta, pero las señales eran demasaido obvias.
─Se honesto conmigo, Vince. ¿Estás viendo a alguien?
Vince frunció el ceño de inmediato.
─¿Qué? ─Contestó indignado, soltó una risa seca e incrédula.─ ¿Quién te metió esas ideas a la cabeza? Fueron las chicas. ¿Cierto?
─No necesito que alguien me diga las cosas, siento que te estás alejando más y más. ¡Apenas te veo!
Ahora yo me levante de la silla. Me temblaban las manos y mi corazón latía con fuerza, estaba nerviosa por enfrentarlo así, pero era algo que tenía que hacer.
─¡Pues estoy ocupado con mi trabajo Deloris! ¿Qué quieres que haga?
─¡Qué me prestes un minimo de atención por 5 minutos!
─¡Bien! Te escucho, te estoy prestando atención... ─Vince se pasó una mano por la cabeza y se puso las manos en la cintura.
Otra pausa.
Nos miramos fijamente, la tensión entre nosotros era tal que se podría cortar con un cuchillo.
─Olvídalo, no tiene caso.
─¿Qué? Pero estoy haciendo lo que me pides, te presto atención.
─¡No tengo porque estar rogándote por atención!
Alcé la voz, menos mal no había nadie ahí.
─Deloris...
─Ya vete. ¡Vete! Ya no quiero verte.
Me alejé de él dentro de la habitación y me crucé de brazos de nuevo en una esquina. Tenía la garganta seca y casi que mi cuerpo se desmayaba de mis temblores, pero tenía que ser fuerte. Vince tomó una chaqueta que traía consigo, supuse, porque en ese momento no quería mirarlo, se me acercó y me dijo:
─Luego te llamo. ¿Si?
Me dio un piquito, apenas lo sentí, siendo un roce leve.
Finalmente se fue.
Ya tenía suficiente de esto.
─¡Renuncio! ─Anuncié.
"¿Eh?” Fue lo que dijeron las chicas, totalmente incrédulas, mientras se preparaban para el show de la noche. Entré al backstage donde estaban las chicas y empecé a ordenar algunas de mis cosas.
─Espera, espera Deloris, recién estabas en una cena con Vince. ¿Qué pasó? ─Cuestionó Jennie, una ardilla, con un tono de preocupación mientras dejaba de maquillarse.
─¿Cómo así que te vas? ─Cuestionó ahora Irene, una suricata, pero con un tono de molestia, cruzandose de brazos.
─Si, me voy. Estoy segura ¡Segurísima! De que Vince está viendo a alguien más.
Porque ojo de loca no se equivoca.
Jennie e Irene se miraron extrañadas.
─Y no solo por Vince, es algo que tengo que hacer, y quizá debí hacer desde hace mucho. ─Proseguí.
─¿Qué pasará con el show? ─Preguntó nuevamente Jennie.
─Qui pisiri cin il shiw. ¡Ustedes pueden solas! Ya conseguirán a alguien más, como si fuera una gran perdida.
─Tu eres la que prepara los actos, nos dices dónde pararnos y qué vamos a cantar. ─Dijo nuevamente Jennie.
─Claro que sí, soy una gran genio. ─Dije con obvio sarcasmo.─ Se que Vince no cree que tengo el talento, ¡Pero le puedo demostrar que puedo llegar muy lejos!
─¿Tienes alguna prueba de que Vince esté con otra? ─Cuestionó Jennie.
─Ha estado muy raro. ¿Qué otra cosa puede significar?
─No lo se, podría estar en cosas turbias. Siempre anda con esos dos sujetos detrás de él, parece un gánster. Me da un poco de miedo. ─Dijo Jennie nuevamente.
─Yo estoy de acuerdo con Deloris. ─Afirmó Irene.─ Lo he visto por ahí con una chica de vez en cuando, Quentin dice que es su ex.
Me quedé congelada por un segundo.
─¿¡Qué!? ¿¡Y se te ocurrió hasta ahora para decirme!? ─Exclamé con enojo.
Irene solo se encogió de hombros.
─¿Y a dónde irás? ─Preguntó Jennie.
─No lo se, tal vez a Los Ángeles, quizá a Miami, donde brilla el sol, a Chicago o a Nueva York, o regrese con mi familia. ¿Quién sabe? Pero lo voy a hacer. ¡Y no quiero que tomes más de mi maquillaje en tu bolso Irene! No creas que no te veo.
Irene se detuvo súbitamente una vez descubierta.
─Deloris esto es muy apresurado. ¿Porqué no mejor hablar con él? Ya sabes, para que no terminen en malos terminos y así. ─Sugirió Jennie.
Me detuve a pensarlo un poco. Sí, sería muy poco maduro de mi parte irme así sin más, parecería una berrinchuda. ¿Somos adultos, no? Las cosas se pueden resolver hablando, era mejor tener mi última oportunidad de hablar, pero no podía soportarlo más, tenía que irme de aquí sí o sí.
─Bien, voy a hablar con él, pero ya tomé mi decisión, ya no quiero ser más un accesorio de Vince...
Las chicas se miraron, resignándose, sabiendo que no podían hacerme cambiar de parecer.
─Chicas, las voy a extrañar, pero me largo de esta posilga.
Entonces me salí del camerino, con una fuerte idea de que no iba a mirar hacia atrás.
Paseé por medio de los salones del hotel, entrando primero al restaurante que estaban preparándose para cerrar. Los pocos empleados que quedaban iban y venían, barriendo, limpiando y acomodando mesas. Como había poca gente no muchos sabían dónde estaba Vince.
Entonces entré al bar, ese que estaba entre medio del casino y el restaurante, donde esaba el escenario en el que hacía mis presentaciones. El olor a trago era bastante fuerte y casi me embriagaba, pero ni una sola persona ahí me dio la información que buscaba.
Así que finalmente me dirigíal casino, donde se encontraban todos esos juegos de azar y las máquinas tragamonedas a todo volumen con el aire emanando una curiosa mezcla y humor y alcohol (es curioso que llevaba un tiempo aquí y todavía no sabía jugar a nada). Tampoco habían suficientes trabajadores que hayan visto a Vince.
Ni modo, lo iba buscar a su oficina.
Me dirigí hacia detrás de bastidores, donde está la parte trasera de la cocina y por donde entramos todos los que trabajamos aquí.
─Vince no está en su oficina. ─Me dijo el guardia de la puerta, bloqueándome el paso
Oh, por todos los cielos.Pensé.
Seguramente Vince sí estaba, pero quizá tenía una reunión importante. Tal vez por eso lo llamaban con tanta insistencia y no quería que lo molestaran. Estaba cansada, frustrada y muy molesta como para seguir jugando a ”¿Dónde esta Vince?" como si fuera Waldo. Tenía mejores cosas que hacer, como dormir por ejemplo.
Ya resignada, me dirigí a la salida trasera. Estaba a oscuras, Estaba oscuro y todo el escándalo del casino se amortiguaba una vez afuera, ya no se percibía el olor a humo o alcohol, pero ahora el aire tenía un olor a basura y a humedad, muy poco agradable.
El lugar se iluminaba tímidamente con las luces de neón de otros casinos cercanos reflejadas en el concreto (incluso una de las letras parpadeaba). Además había un frío y triste foco que estaba justo al lado de la puerta. Era muy de madrugada, hacía un frío que ni los mismos pinguinos magallánicos soportarían, sentía mis peludas orejas congelándose, no veía la hora de llegar al departamento a consultarlo con la almohada, total, ya había consideraodo tomarme un tiempo, podría recoger mis cosas con tranquilidad ya que-
Un momento.
Entonces vi a Clarence, uno de los empleado de Vince que siempre va con él pasando por un callejón oscuro, caminando rápido detrás de los edificios en la lejanía. Él debe saber dónde está Vince.
Me acomodé la chaqueta, y me dirigí hacia el dichoso callejón oscuro, a media noche y completamente sola persiguiendo a un sujeto, como hacemos todas las hembras como vieja chismosa, claro.
Me apresuré ya que lo estaba perdiendo de vista, iba demasiado rápido, ahí me di cuenta de que no iba solo. Iba con alguien más, probablemente Quentin. No sabría decirlo con exactitud, porque entre la oscuridad entre los callejones y la poca luz natural no ayudaba. Clarence se detuvo al borde de un río en el muelle, donde se encontraban otras dos figuras. Tiró al suelo a quien llevaba consigo. La oscuridad se los trabaga casi por completo, apenas los podía divisar entre medio de la ligera neblina envolvente, nada más un reflejo de la luna en el agua del rio los mostraba a contra luz.
─¡Les juro que no dije nada más, en serio! ─Exclamó el sujeto en el suelo.
Me escondí detrás de un muro que estaba a una distancia prudente del grupo, ni tan cerca ni tan lejos. Asomé ligeramente el rostro mientras los espiaba, me sentía bien chismosa como un periodista.
─Llevas trabajando para mi 3 años, sabes que la lealtad es importante para mi. ─Dijo una voz conocida con frialdad.
¿Vince?Me pregunté.
¿Qué demonios pasaba? ¿Qué hacía en una especie de película de gangsters?
─He sido leal Señor Laroca. ─Dijo el pobre tipo arrodillado entre sollozos.
Aunque estaba a oscuras pude reconocer su voz, era Ernie, el conductor de Vince. Estaba siendo sujetado por Quentin y Clarence. Entre el reflejo de la luna, vi destellar algo: un arma apuntándole directamente a la cabeza.
Espera...
¿¡UN ARMA!?
─¿Entonces porqué tardaste 3 horas con la policía? ─Cuestionó Vince exhalando el humo del cigarro que tenía en la pata. Uno de sus chicos le dio un golpe en la cabeza que lo tumbó al suelo.
Esto no está bien, no debería estar aquí, pero no dejaba de mirar. Quería salir corriendo de ahí, mas mi cuerpo no respondía. Paralizada y con mi respiración agitada, me pegué más al muro, esperando que no me vieran.
Una estatua que no se decidía entre quedarse o huir. Próximamente en el noticiero: ”Koala no identificada es encontraba junto al muelle por chismosa y metiche"
Ernie farfullaba frases que no entendía, estaba en pánico, casi igual que yo. Seguramente suplicaba, pero no fue suficiente, porque Vince solo le dijo:
─Despídete.
Uno de sus chicos recargó y el clic del disparo me hizo estremecer a tal punto que me tapé la boca intentando ahogar un grito del terror. Mis piernas y manos temblaban, mi corazón iba a mil por hora y hasta me dieron ganas de llorar así que solo apreté los ojos acorralandome contra el muro.
El disparo no fue fuerte porque usaron un silenciador, pero me sacudió hasta el alma.
Sí. Definitivamente era momento de irme.
Y entonces sonó uncelular...El mío...
No, no, no, no, no, no, NO.El tono de llamada sonó a más no poder y el vibrador llegó a irritarme a tal punto de querer lanzarlo contra la pared para callarlo como cuando suena la alarma por la mañana.
─¿Deloris? ─Escuché la voz de Vince.
Afortunadamente mi cuerpo reaccionó y corrí cual Forrest Gump, porque si algo aprendí de las películassin importar el género es que no hay que dejar de correr, y que debes correr recto. El frío y el cansancio que se apoderaba de mi cuerpo dejó de importar en ese momento, solo corría como Tiro al Blanco.
Volteé unos segundos al scuchar a los secuaces de Vince gritar mi nombre, persiguiéndome, y cuando volteé, los vi: ambos armados. Por suerte no intentaron dispararme. Ni siquiera sabía por dónde iba, pero la adrenalina me hacia avanzar lo suficiente como para poder llegar a las calles concurridas. Un taxi pasó justo frente a mí y casi me atropella en el proceso, pero pude huir antes de que llegaran Quentin y Clarence a agarrarme primero.
Ahora si no podía mirar atrás-
─Entonces Vince le dice “despídete” y Vince mira a Quentin y-y Quentin toma su arma y ¡PUM! ¡Le disparó a la pobre hiena! ─Narraba con voz ansiosa, no entendía como es que podía contarle a los dos policías que estaban ahí en la sala de interrogación sin sentir que me moriría ahí mismo.
¿Podía respirar? Apenas. ¿Podía pensar? Menos. Parloteaba sin parar.
Escuché cómo se abría la puerta y entraba otro policía.
─¿Es ella? ─Preguntó el recién llegado.
─Si, señor. ─Respondió uno de los dos policías que tomaba mi testimonio.
─Buenas noches, soy el Teniente Johnson. ─Se presentó brindandome la pata para saludarme. Yo la tomé agitandola ansiosamente mientras decía inquieta:
─Soy Deloris Moon. Oigan, él era un chófer nada más, quizá se haya equivocado en la vuelta una o dos veces a una calle ¡Pero no era para matarlo! Jamás he visto algo así, no es para nada como en las pelí-
─¿Usted es la novia de Vince Laroca? ─Me preguntó el teniente interrumpiéndome.
¿Novia?
Eso está complicado...
─P-pues si... Bueno, depende de cómo lo vean, acaba de intentar asesinarme, no creo que eso fomente nuestra relación.
Los tres policías se miraban, ¿qué demonios estaba pasando?
─Parece que no conoce del todo a su novio. ¿Sabe usted que ese Vince Laroca no es su verdadero nombre? ─Me dijo el teniente.
Espere, ¿qué?
─Su verdadero nombre es Patrick Maher, ”Vince Laroca" es un seudónimo para sus crímenes. ─Dijo uno de los policías.
Sus, ¿qué?
─Un criminal de primera. ─Dijo el tercer policía presente.
─Lava dinero y es narcotraficante, entre otras cosas. ─Dijo el teniente nuevamente.
¿Patrick Maher, quién demonios es Patrick Maher? ¿Cómo que Vince era un narcotraficante? ¿Cómo rayos había terminado en algo así?
─¿Un narcotraficante? ─Pregunté incrédula, tratando de asimilar lo que los policías me estaban diciendo y los tres asintieron.─ ¿Como Heisenberg?
─Más bien como Tony Montana. Un capo de la mafia. ─Comentó uno de los dos policías.
Narcotraficante y más encima capo de la mafia, esto no puede estar pasandome.
─No puede ser... ─Murmuré. Necesitaba sentarme, tomé la silla que estaba del otro lado de los dos policías que tomaban mis declaraciones y me senté. Uno de ellos me ofreció un vaso de café, lo tomé casi que con mis manos temblando y empecé a beberlo lentamente por sorbos.
¿¡Con quién demonios había estado saliendo todo este tiempo!? ¿¡Con un mafioso de película!? Hace una semana me invitaba a cenar a restaurantes y ahora resulta que tiene todo un historial de crímenes horribles.
¿Qué clase de Karma estoy pagando Taylor Swift?
─Tenemos bastante material incriminatorio, pero no es suficiente como para meterlo tras las rejas. Ahora con su testimonio podemos llevarlo ante un juez. ─Me dijo el teniente.
─¿En serio? ─Pregunté. ¿De veras mi testimonio era tan importante?
─Si, pero no será tan pronto. Solo toma un par de meses conseguir una audiencia.
─¿¡Un par de meses!? ─Exclamé.─ ¿Sabe qué pasará conmigo? Vince conoce a medio mundo aquí. ¡Va a encontrarme y me va a hacer lo mismo que al pobre chófer en esos par de meses!
─Podemos esconderla hasta que pueda declarar en su contra. ─Dijo de nuevo el teniente.
─¿Esconderme? ¿Porqué no mejor cavan mi propia tumba? Sería lo mismo.
─Le podemos asegurar de que la pondremos en un lugar seguro hasta que tenga que testificar.
─¡No, no, no, no, no! Es una locura.
─Bueno, no creo que su esposa vaya a declarar en contra de su marido, ¿no? ─Comentó uno de los policías.
Me quedé congelada por un momento, procesando lo que acaba de decir el policía (como si procesar lo que hacía mi presunta pareja fuese suficiente), parpadee volviendo a la realidad...
Su esposa...
¿Su esposa?
¿¡Su esposa!?
¡SUESPOSA!
Esto ya era el colmo.
─Bien, voy a hacerlo.
─Excelente. ─Mencionó el teniente.─ Ahora tenemos que encontrar un lugar para que pueda esconderse antes del juicio.
Los policías ojeaban unos expedientes, hojas y carpetas, seguramente de Vince (bueno,P.A.T.R.I.C.K). ¿O quizá tengan información mía también? Porque uno de los policías me preguntó:
─¿Moon? ¿No es hija del koala ese Buster Moon, cierto?
─Si, lo soy. ─Respondí.
─De casualidad. ¿Vince lo sabe, él sabe de dónde viene?
Me tomé una pequeña pausa para responder, escarbando en mi menta alguna conversación que revelara algo relacionado a mis orígenes, y entonces me di cuenta...
─No. ─Respondí nuevamente, con una voz más sorprendida.
No mentía, era cierto, Vince no sabía que mi apellido era Moon, usaba un nombre artístico en todos lados para trabajar desde que llegué y no le había contado practicamente nada sobre mi pasado. Supongo que teníamos algo en común al final de todo.
─Ah, entonces usted tiene un hermano mayor, ¿cierto? El que dirige ahora el teatro.
¿Qué era lo peor que podría pasar?Pues todo.