CapΓtulo 1
Jimin #1 βοΈ Jin #1
Jungkook #1 βοΈ Namjoon
Jimin se frotΓ³ los ojos con cansancio cuando encontrΓ³ otro ejemplar de la Letra Escarlata que comentaba la actuaciΓ³n del actor en la pelΓcula homΓ³nima. EchΓ³ un vistazo al reloj en la pared y parpadeΓ³ en consternaciΓ³n. ΒΏCuΓ‘ndo habΓan pasado las horas? Ya eran las siete de la tarde y sentΓa como si no hubiese hecho mucho progreso con todo lo que necesitaba hacer. Su estΓ³mago gruΓ±Γ³, recordΓ‘ndole que no habΓa comido desde esta maΓ±ana.
Con un suspiro de descontento, recogiΓ³ sus papeles y los metiΓ³ en su maletΓn. Mientras salΓa de su oficina y se arrastraba por los pasillos de la escuela, revisΓ³ mentalmente el resto de sus tareas. Era muy poco probable que pudiese terminar de calificar las pruebas esta noche, pero al menos tendrΓa que preparar su clase para maΓ±ana.
AsintiΓ³ con la cabeza distraΓdamente al conserje que ya habΓa comenzado a limpiar los pasillos. βBuenas noches, Sr. Park βdijo el hombre.
βBuenas noches βle respondiΓ³ Jimin en un murmullo.
El aparcamiento estaba vacΓo de coches, casi demasiado deprimente. El mini-van de Jimin le esperaba fielmente, el ΓΊnico vehΓculo que quedaba a esta hora. Se deslizΓ³ en el interior y se inclinΓ³ contra el volante, descansando los ojos. Desde que su mejor amigo Jin habΓa abandonado la enseΓ±anza, Jimin habΓa decidido cubrir temporalmente el puesto de Jin. HabΓa sabido que serΓa duro, Jin hacΓa mucho trabajo para los niΓ±os, algunos de los cuales necesitaban un adulto para que les guiase. Pero Jimin habΓa querido hacer esto por Jin, quien estaba pasando por mucho en este momento. No habΓa contado con el hecho que, a diferencia de Jin, Γ©l apestaba siendo agradable con la gente.
βDios, necesito un descanso βdijo a nadie en particular.
Una noche, durante la cual pudiese soltar todo, olvidar sus responsabilidades en la escuela y especialmente su preocupaciΓ³n por Jin.
Novela de Nathaniel Hawthorne publicada en y considerada su obra cumbre. EstΓ‘ ambientada en la puritana Nueva Inglaterra de principios del siglo XVII, y relata la historia de Hester Prynne, una mujer acusada de adulterio y condenada a llevar en su pecho una letra Β«AΒ», de adΓΊltera. Hester rechaza revelar la identidad del padre de su hija, y trata de vivir con dignidad en una sociedad injusta e hipΓ³crita
Una noche, con un hombre que pudiese recordarle como se sentΓa pertenecer a alguien, perderse a sΓ mismo en el dolor y el placer de sus deseos. ΒΏEso serΓa tan malo? SΓ, lo serΓa, porque maΓ±ana tenΓa que ir a trabajar como de costumbre. Era lo suficientemente duro hacer dos trabajos al mismo tiempo sin perder mΓ‘s sueΓ±o del que ya perdΓa. AdemΓ‘s, habΓa dejado esa parte de Γ©l atrΓ‘s por razones que ni siquiera querΓa pensar.
EstremeciΓ©ndose, Jimin puso el coche en marcha y condujo hacia casa. Desgraciadamente, aΓΊn estaba distraΓdo y perdido en sus meditaciones, de manera que se pasΓ³ dos semΓ‘foros en rojo y estuvo cerca de tener un accidente. Para el momento en que llegΓ³ a casa, estaba incluso mΓ‘s agitado que antes. Cuando entrΓ³ en su pequeΓ±o apartamento, dejΓ³ el maletΓn en el sofΓ‘ y se dirigiΓ³ directamente hacia la cocina. Algo de comida y una cerveza harΓan maravillas a su estado de Γ‘nimo, y entonces quizΓ‘s, pudiese conseguir terminar algo de trabajo.
La parpadeante luz del contestador automΓ‘tico atrajo su atenciΓ³n mientras se preparaba un sΓ‘ndwich. Tomando un bocado de su comida, presionΓ³ el botΓ³n de reproducir el mensaje en espera. Para su placer, la voz de Jin llenΓ³ la habitaciΓ³n, viniendo de la cinta.
βHey, Jims. Supongo que sΓ³lo te echaba de menos. SΓ³lo querΓa decirte que todo estΓ‘ bien. Tu padre me ha dado el alta mΓ©dica.
βHey, cariΓ±o βllegΓ³ la voz de su padre desde la lΓneaβ. AsegΓΊrate de cuidar de ti.
Jimin se rio entre dientes ante las predecibles palabras de su padre. El hombre mayor siempre habΓa sido un opresivo, y habΓa odiado dejar solo a Jimin. Probablemente nunca lo habrΓa hecho si no fuese por el hecho que Jin le necesitaba tanto. βLo harΓ© βdijo incluso si su padre no podΓa escucharle.
La voz grabada de Jin continuΓ³ hablando: βDe manera que sΓ, lo estamos haciendo bien. SerΓa genial si pudieras pasarte este fin de semana. Realmente te echo de menos.
Jimin suspirΓ³ cuando el mensaje terminΓ³. TambiΓ©n echaba de menos a Jin y a su padre. Todo el lΓo con su amigo quedando embarazado -embarazado, de todas las cosas- aΓΊn le tenΓa conmocionado mΓ‘s allΓ‘ de toda medida. Algunas veces, intentaba no pensar sobre ello porque simplemente era demasiada locura.
Jin nunca le habΓa dicho exactamente a Jimin cΓ³mo eso habΓa sido posible y quΓ© tipo de criatura era Namjoon, pero Jimin no podΓa estar realmente enojado por eso.
Jimin tampoco habΓa sido completamente honesto con su amigo. No le habΓa contado a Jin sobre sus problemas en la escuela. Y nunca le habΓa mencionado el hecho que tenΓa interΓ©s en el lado mΓ‘s fetichista del sexo. Simplemente era que Jin parecΓa tan frΓ‘gil, darle noticias impactantes siempre se sentΓa como una mala idea. O eso se decΓa a sΓ mismo. En su corazΓ³n, Jimin estaba avergonzado de su necesidad de ser dominado, y lo ΓΊltimo que querΓa era ver lΓ‘stima en los ojos de su amigo.
Entonces se le ocurriΓ³ que Jin habΓa exorcizado sus miedos enfrentΓ‘ndolos. Seguro, habΓa parecido una idea terrible en el momento. Por no mencionar que Jin ahora estaba embarazado de una criatura sobrenatural. Pero de todos modos, habΓa superado los problemas de intimidad que siempre habΓan saboteado sus relaciones.
Tal vez Jimin pudiese hacer lo mismo. PodrΓa enfrentar su verdadero yo una vez mΓ‘s. QuizΓ‘s le diese un poco de paz. AdemΓ‘s, ΒΏquΓ© era lo peor que podrΓa suceder?
β ((π)) β
El club gay que Jimin eligiΓ³ como su destino era un conocido punto caliente de BDSM para Doms y subs solteros. Jimin ya habΓa leΓdo sobre ellos online, habΓa tenido la tentaciΓ³n de venir aquΓ antes, pero nunca se habΓa atrevido hasta ahora. Mientras avanzaba por el establecimiento, Jimin pudo echar un vistazo a la pareja ocasional pero sobre todo, la gente estaba aquΓ en busca de carne fresca.
Un esbelto hombre vestido con nada mΓ‘s que un collar y un suspensorio de cuero caminaba a cuatro patas delante de Γ©l, dirigido por un enorme y fornido Dom. En algΓΊn lugar a su derecha, un joven que parecΓa una particular versiΓ³n grΓ‘cil del David de Miguel Γngel empuΓ±aba un excelente lΓ‘tigo en la espalda de un oso deliciosamente musculoso. Ninguno de los hombres era del tipo de Jimin, pero aΓΊn podΓa imaginarse a sΓ mismo atado y amordazado, a merced de alguien mΓ‘s. El recuerdo le hizo estremecerse, y no sΓ³lo de una buena manera.
ComenzΓ³ a retroceder, ya cambiando de opiniΓ³n con respecto a sus planes para pasar la noche. ΒΏEn quΓ© habΓa estado pensando? No pertenecΓa aquΓ, y sin importar lo mucho que quisiera el mordisco de dolor-placer al que habΓa comenzado a ser adicto, no valΓa la pena ante el inevitable temor y la agonΓa que seguΓa.
Sin embargo, antes de que pudiese retirarse del club, una fuerte mano agarrΓ³ su brazo, evitando que se fuese. Jimin se dio la vuelta y enfrentΓ³ un moreno vestido de cuero que le miraba como si fuese un pedazo de carne. βHola, sexy. ΒΏBuscando un nuevo hombre para que azote ese apretado culo?
Jimin escaneΓ³ al hombre desde la cabeza hasta los dedos de los pies y se burlΓ³. βQuizΓ‘s. Pero no eres Γ©l.
El Dom entrecerrΓ³ sus ojos a Jimin, y Jimin recordΓ³ que a algunos Doms no les gustaba ser cuestionados por subs, incluso aquellos que no les pertenecΓan. Jimin liberΓ³ su brazo del agarre del idiota y enderezΓ³ su espalda, preparado para decirle cuatro cosas al Dom. PodrΓa ser un sub, pero no serΓa tumbado, y la gente harΓa bien en recordar eso.
βCreo que encontrarΓ‘s que puedo hacer que cambies de idea βdijo el Dom, una vez mΓ‘s alcanzando a Jiminβ. Voy a enseΓ±arte una lecciΓ³n que nunca olvidarΓ‘s.
Antes de que Jimin pudiese contestar a eso, una alta figura dio un paso entre ellos. βEl caballero dijo no. Deja de molestar.
El aspirante a Dom abriΓ³ la boca para protestar, pero algo en la postura del reciΓ©n llegado debiΓ³ haber cambiado su opiniΓ³n.
βLo que sea βmurmurΓ³ en voz baja mientras huΓa.
βAlguien tiene que decirle a ese hombre que βlo que seaβ es la respuesta mΓ‘s sosa existenteβmurmurΓ³ Jiminβ. Incluso los estudiantes de la escuela secundaria saben eso.
Las palabras ni siquiera estaban dirigidas a su salvador, pero el otro hombre las tomΓ³ como tales.
Se dio la vuelta hacia Jimin y dijo: βCierto. Pero no pensemos en la estupidez de algunas personas aquΓ. Baila conmigo, hermoso.
Durante unos momentos, Jimin sΓ³lo mirΓ³ fijamente. El hombre era fΓ‘cilmente el espΓ©cimen mΓ‘s hermoso de virilidad que Jimin habΓa visto en su vida.
Entre su cabello rubio muy corto, sus ojos azules y sus altos pΓ³mulos, tenΓa todo ese aspecto ario, una belleza tan aguda que cortaba directamente las restricciones que retenΓan a Jimin.
El hombre le arqueΓ³ una rubia ceja. No dijo nada mΓ‘s y no ofreciΓ³ cualquier invitaciΓ³n adicional. SΓ³lo extendiΓ³ la mano hacia Jimin, y el gesto le recordΓ³ extraΓ±amente a Jimin a un prΓncipe que le pedΓa la mano a su amado para un vals.
SΓ³lo el fantasioso pensamiento deberΓa haber asustado a Jimin, pero no lo hizo. Se encontrΓ³ a sΓ mismo aceptando la oferta del otro hombre. Cuando se tocaron por primera vez, una corriente elΓ©ctrica pareciΓ³ atravesarle. Esta vez, cuando se estremeciΓ³, sΓ³lo fue por pura y completa lujuria. SospechΓ³ que el otro hombre sintiΓ³ lo mismo, porque cuando el extraΓ±o tirΓ³ de Γ©l hacia la pista de baile, todas las ilusiones de una fachada gentil se desvanecieron.
En la multitud de cuerpos retorciΓ©ndose, no habΓa lugar para nada mΓ‘s excepto sincero deseo, y ninguno de ellos intentΓ³ esconderlo. Mientras la mΓΊsica fluΓa sobre ellos, Jimin bailaba contra el duro cuerpo de su improbable prΓncipe, frotando el culo sobre la polla del otro hombre. Su compaΓ±ero de baile envolviΓ³ sus fuertes brazos a su alrededor, manteniΓ©ndole cerca mientras aΓΊn permitΓa a Jimin libertad de movimiento. La manera en que Γ©l mismo se movΓa contra el culo de Jimin seΓ±alaba claramente que el baile no era exactamente lo que el hombre tenΓa en su mente cuando la noche terminase.
Jimin se dio la vuelta en el abrazo del extraΓ±o y se inclinΓ³ contra su pecho. PresionΓ³ su polla con la del otro hombre, y su osadΓa no quedΓ³ sin recompensa. El extraΓ±o acercΓ³ sus cuerpos de manera que Jimin pudo sentir cada mΓΊsculo de su cuerpo. GirΓ³ su lengua sobre el lΓ³bulo de la oreja de Jimin, y mientras Jimin se derretΓa contra Γ©l, mordiΓ³ lo suficientemente fuerte para hacerle sisear de placer.
La canciΓ³n terminΓ³ y hubo una breve pausa durante la cual Jimin pudo escuchar la penetrante respiraciΓ³n del otro hombre.
βTengo una habitaciΓ³n reservada en la planta baja βdijo su rubio diosβ. Ven conmigo, hermoso. No te arrepentirΓ‘s.
Jimin no podrΓa haber dicho βnoβ ni para salvar su vida. Infiernos, casi estaban follando ahora. Estaba claro para ambos, Jimin sabΓa eso. DespuΓ©s de lo que le habΓa sucedido a Jin, deberΓa mantenerse alejado de la cosa de una noche. Pero su polla no estaba escuchando a su cerebro, y por una vez, quiso dejar de llevar el peso del mundo sobre sus hombros.
Era estΓΊpido, muy, muy estΓΊpido. Infiernos, ni siquiera sabΓa el nombre del hombre. Pero tal vez fuese mejor de esta manera, sin posibilidad de sentir que los sentimientos se interpusiesen o los corazones se rompiesen. SΓ³lo dos hombres enrollΓ‘ndose. FΓ‘cil, simple, justo lo que Jimin necesitaba para aligerar su corazΓ³n y aclarar la cabeza. Una manera para olvidar.
Y de esa manera, asintiΓ³ con la cabeza. Cuando la mΓΊsica comenzΓ³ de nuevo, el extraΓ±o le sacΓ³ de la multitud hacia las cuerdas VIP que bloqueaban la entrada hacia la secciΓ³n inferior del club. El corazΓ³n de Jimin comenzΓ³ a acelerarse incluso mΓ‘s rΓ‘pido. HabΓa escuchado historias de lo que sucedΓa en las salas privadas de tales clubes, e incluso Γ©l mismo lo habΓa experimentado una o dos veces, hacΓa mucho tiempo.
Sorprendentemente, la solidez de la mano del extraΓ±o sujetando la suya le tranquilizΓ³, al menos en la medida en que podrΓa estar tranquilo bajo tales circunstancias. Como un hombre en un sueΓ±o, siguiΓ³ al extraΓ±o a las profundidades del club. Pasaron por alto a varios guardias que les miraron impasibles, varias habitaciones desde las cuales ya se podΓan escuchar gemidos de placer.
La polla de Jimin palpitaba mientras asimilaba los sonidos y realmente liberΓ³ un pequeΓ±o gemido. HabΓa tenido la esperanza que su acompaΓ±ante no se hubiese dado cuenta, pero Β‘ay!, la suerte no pareciΓ³ estar de su lado. El otro hombre se detuvo y girΓ³ hacia Jimin, una pequeΓ±a sonrisa burlona en sus carnosos labios.
βΒΏQuieres detenerte y observar, hermoso? βpreguntΓ³.
Jimin no tenΓa idea de cΓ³mo el hombre le habΓa leΓdo tan bien. TenΓa una vena voyerista, aunque en raras ocasiones se entregaba a ella. Por alguna razΓ³n, pensaba en el sexo como una experiencia intensamente privada, pero al mismo tiempo, le gustaba ver a otras personas haciΓ©ndolo, y le gustaba ser visto. Por supuesto, eso no habΓa funcionado demasiado bien para Γ©l en el pasado, de manera que quizΓ‘s serΓa mejor si sΓ³lo se retirasen a una habitaciΓ³n privada.
Y quizΓ‘s habrΓa dicho exactamente eso, pero los profundos ojos azules del extraΓ±o evitaron que lo hiciese. βQuiero ver βse escuchΓ³ decir a sΓ mismo.
βHmm... Esa respuesta no es realmente satisfactoria, pero ya nos ocuparemos de eso mΓ‘s tarde. βEl extraΓ±o sonriΓ³β. Vamos.
El otro hombre condujo a Jimin a una gran habitaciΓ³n estilo auditorio, con un escenario iluminado donde la actuaciΓ³n principal ya estaba en marcha. Dos jΓ³venes estaban acostados en una cama cubierta de sΓ‘banas negras, tocΓ‘ndose y besΓ‘ndose. Justo cuando Jimin y su acompaΓ±ante se sentaron en un cΓ³modo sofΓ‘, un voluminoso Dom construido como una pared de ladrillo hizo un gesto con la mano al mΓ‘s pequeΓ±o de los dos para que se posicionase a cuatro patas en la cama. Mientras alimentaba al joven con su polla, lanzΓ³ una botella de lubricante al tercer hombre, que procediΓ³ a lubricar el agujero del chico mΓ‘s pequeΓ±o.
El hombre en la parte inferior gimiΓ³ mientras era penetrado por ambos lados. Jimin les observaba con una mezcla de angustia y lujuria. Eran sexis, no habΓa duda de ello, y todos parecΓan estar en ello, pero la escena aΓΊn le recordaba a Jimin algo que preferΓa olvidar.
En la oscuridad de la habitaciΓ³n, los ojos de su acompaΓ±ante parecieron brillar cuando dijo: βNo hay de quΓ© preocuparse, hermoso. Eres todo mΓo. Ni siquiera te compartirΓ© con nadie.
El corazΓ³n de Jimin estuvo cerca de detenerse ante la feroz promesa. Ni siquiera habΓa dicho nada sobre sus antecedentes al Dom, pero por alguna razΓ³n, el hombre lo habΓa sentido. La posesividad en las palabras hizo que la polla de Jimin se hinchase incluso mΓ‘s duro en sus pantalones, y se excitΓ³ mΓ‘s de lo que recordaba haber estado.
El extraΓ±o tambiΓ©n pareciΓ³ adivinarlo, porque alcanzΓ³ a Jimin y le tirΓ³ al suelo. Jimin estuvo tan sorprendido que ni siquiera protestΓ³. El Γ‘ngulo le trajo la vista de la polla erecta del otro hombre, y su cabeza dio vueltas con lujuria y deseo de alcanzarla y tocarla.
Por alguna razΓ³n, no lo hizo. PodrΓan no haber estado de acuerdo en una dinΓ‘mica entre ellos, pero Jimin aΓΊn tenΓa muy claro en su cabeza que no tenΓa permitido tocar al otro hombre hasta que se le diera permiso explΓcitamente. Era difΓcil contenerse, pero tambiΓ©n llenΓ³ a Jimin con una deliciosa anticipaciΓ³n que no habΓa experimentado en mucho tiempo.
El otro hombre separΓ³ sus piernas, acomodando mejor su polla en los pantalones, pero sin hacer ningΓΊn gesto para que Jimin se acercara. En su lugar, arqueΓ³ una ceja a Jimin y dijo: β QuΓtate la ropa.
βΒΏQuΓ©? βpreguntΓ³ Jiminβ. Pero...
βDije... QuΓtate la ropa.
Con manos temblorosas, Jimin comenzΓ³ a obedecer. DesabotonΓ³ su camisa, aunque le llevΓ³ mΓ‘s tiempo del que deberΓa. Los malditos ojales simplemente se negaban a cooperar, y Jimin los maldijo mentalmente y a su propia torpeza.
Sin embargo, su Dom era paciente, y ni siquiera le apresurΓ³. Cuando Jimin terminΓ³ de quitarse la camisa, el otro hombre canturreΓ³ en obvia apreciaciΓ³n. βBien. Ahora los pantalones.
HabΓa algo tan intoxicante sobre ser ordenado para hacer la mΓ‘s simple de las tareas. Era consciente que, por ahora, algunos de los otros hombres en el auditorio le estaban mirando fijamente a Γ©l y a su Dom, pero ni siquiera era su atenciΓ³n lo que importaba.
QuerΓa complacer a su hombre que, con una palabra, podrΓa hacerle perder la pista de su identidad. Y de esa manera, Jimin se quitΓ³ los zapatos y sus ajustados vaqueros. Eran sus vaqueros de βfΓ³llameβ, y parecΓa que habΓan logrado su propΓ³sito, porque Jimin claramente iba a ser follado esta noche. Por supuesto, no era exactamente fΓ‘cil desnudarse sin levantarse, pero el Dom le habΓa dicho sin palabras que se quedara ahΓ, sobre sus rodillas, y Jimin no estaba a punto de ignorar esa orden.
El Dom le alcanzΓ³, acariciando la mejilla de Jimin con sorprendente dulzura. Jimin se atreviΓ³ a levantar la mirada, y lo que vio en la mirada del otro hombre le hizo gemir en angustiosa excitaciΓ³n. Pero al mismo tiempo, el brillo de pasiΓ³n en los ojos del Dom arrasΓ³ con los persistentes restos del nerviosismo de Jimin.
βΒΏCuΓ‘l es tu nombre, hermoso? βpreguntΓ³ el Dom.
La orden en el tono de voz del otro hombre resonΓ³ contra esa parte de Jimin que nunca habΓa sido capaz de abandonar verdaderamente. Ni siquiera se habΓa dado cuenta que no se habΓan presentado el uno al otro. βJimin βrespondiΓ³ inmediatamente.
βBien, Jimin, esta noche eres mΓo. PodrΓ‘s llamarme Maestro Jungkook. No te correrΓ‘s hasta que te lo diga. Tu placer es mΓo y sΓ³lo mΓo. ΒΏEntendido?
Una sensaciΓ³n de completa idoneidad fluyΓ³ sobre Jimin cuando respondiΓ³: β SΓ, Maestro Jungkook.
El Dom asintiΓ³ con la cabeza en apreciaciΓ³n a las palabras de Jimin.
βAhora, hermoso, elige una palabra de seguridad.
Jimin escudriΓ±Γ³ su mente por cualquier cosa que pudiese servir, pero por alguna razΓ³n, a pesar de su extenso vocabulario, simplemente no pudo pensar en nada. Una palabra de seguridad significaba algo. Era tan fΓ‘cil ignorarla, pero entre un Dom y su sub, llevaba el peso de toda la confianza en la relaciΓ³n.
Pero esa era la razΓ³n por la que habΓa venido aquΓ para comenzar, para aprender cΓ³mo confiar de nuevo, para desechar la soledad en su corazΓ³n.
DespuΓ©s de unos momentos de duda, finalmente dijo:
βCualquiera.
Los carnosos labios del Maestro Jungkook se retorcieron en una divertida sonrisa, pero entonces sus ojos se llenaron con un conocimiento que deberΓa haber hecho sentir incΓ³modo a Jimin.
Fue un extraΓ±o momento de compaΓ±erismo y uniΓ³n en medio de una escena donde el balance de poder estaba por completo en las manos del Maestro Jungkook. ΒΏHabΓa notado la vacilaciΓ³n de Jimin?
ΒΏSe dio cuenta por quΓ© Jimin habΓa elegido esa palabra para comenzar? Una palabra que podΓa ser o significar cualquier cosa, pero realmente nunca tendrΓa su propio significado. Una palabra que podrΓa convertirse en el cielo de Jimin, o en su infierno. ΒΏEl Maestro Jungkook verΓa las cosas de la manera en que lo hacΓa Jimin?
Jimin no sabΓa la respuesta a eso, y realmente no querΓa pensar sobre quΓ© le hacΓa cuestionarse cada sencilla cosa que hacΓa esta noche. De manera que se concentrΓ³ en el rostro del Maestro Jungkook, en su fuerte cuerpo, en el tono de su voz cuando dijo: βMuy bien, hermoso. Baja mi cremallera.
Jimin no esperΓ³ a que se lo dijeran dos veces. Se inclinΓ³ sobre el Maestro Jungkook, sus manos temblando mientras cumplΓa con la orden del Dom. BajΓ³ la cremallera lentamente, ya esperando mΓ‘s instrucciones. La polla de su Dom surgiΓ³ de los pantalones de cuero, extremadamente dura y ya goteando copiosas cantidades de pre- semen. La boca de Jimin se hizo agua por probarla y su ano se apretΓ³ alrededor del aire vacΓo mientras se imaginaba tomando esa magnΓfica polla en su interior. Dios, era fΓ‘cilmente unos treinta centΓmetros de larga, la clase de polla que Jimin sΓ³lo habΓa visto en las estrellas del porno. Se habΓa preguntado si tales miembros podrΓan existir realmente en personas normales. Aparentemente, la respuesta era sΓ, y Jimin no podΓa esperar a sentir el grueso eje arponeΓ‘ndole, follΓ‘ndole duro y rΓ‘pido.
Y mierda, no recordaba haber estado tan enamorado de alguien, ni siquiera con... Pero no, no pensarΓa en el idiota. HabΓa venido aquΓ para hacer las paces con su pasado, pero no permitirΓa que nublase su presente. Su corazΓ³n le decΓa que podΓa confiar en el Maestro Jungkook, y sin importar lo asustado que pudiese haber estado por ponerse de nuevo en las manos de alguien mΓ‘s, querΓa lo que el Dom le ofrecΓa.
ΒΏEra extraΓ±o que a pesar de la oscuridad en el auditorio, Jimin nunca hubiese visto con mayor claridad? QuizΓ‘s. Pero el momento en que el Maestro Jungkook le sonriΓ³ vino a Γ©l con tanta claridad que Jimin pudo haber llorado.
Y entonces, finalmente el Dom susurrΓ³: βMΓ©tela en tu boca. βY fue como si un interruptor se activase en el cerebro de Jimin. Se lanzΓ³ en busca de su premio, tragando Γ‘vidamente la polla del Maestro Jungkook.
El Dom no hizo ni un ruido, pero se le cortΓ³ el aliento, y Jimin lo tomΓ³ como una aprobaciΓ³n. GimiΓ³ alrededor de la polla del otro hombre, tomando tanto como podΓa del magnΓfico miembro, el sabor del pre-semen del Maestro Jungkook como manΓ‘ de los cielos.
βEso es βdijo el Domβ. ChΓΊpala. Lentamente. No te precipites.
MantΓ©n las manos fuera.
Jimin siguiΓ³ cada una de las Γ³rdenes del otro hombre. Se convirtiΓ³ en un instrumento de la lujuria del Maestro Jungkook, chupando ligeramente la polla en su boca. Sus manos estaban ansiosas por tocar y agarrar la base de la polla de su Dom, pero se le habΓa dicho explΓcitamente que no hiciera eso. Y bien, quizΓ‘s tambiΓ©n quisiera tocarse a sΓ mismo. Su polla palpitaba entre sus piernas, suplicando por alguna liberaciΓ³n. Pero el Maestro Jungkook habΓa dicho desde el principio que el placer de Jimin le pertenecΓa, y Jimin tenΓa toda la intenciΓ³n de obedecer a su Dom.
CerrΓ³ los ojos en Γ©xtasis cuando la gruesa mano del Maestro Jungkook aterrizΓ³ en su cabello, guiΓ‘ndole. HabΓa algo tan extremadamente cΓ³modo acerca de pertenecer a alguien mΓ‘s, y estar junto a Γ©l. Esas eran dos cosas diferentes, como Jimin habΓa aprendido por las malas, pero en ese mismo momento, Jimin sintiΓ³ que Γ©l y su Dom podrΓan tenerlo todo.
Su lado racional podrΓa haberle gritado, seΓ±alado que estaba loco, pero el sumiso en el interior de Jimin sabΓa quΓ© necesitaba y quΓ© anhelaba, y era el Maestro Jungkook.
Mientras balanceaba la cabeza arriba y abajo por la polla del Dom, ni siquiera pudo preguntarse por quΓ© esto se sentΓa tan correcto. SΓ³lo lo hacΓa, y eso era lo que importaba, esta sensaciΓ³n de absoluta libertad que Jimin habΓa intentado encontrar toda su vida y no habΓa experimentado desde... Bueno, realmente nunca la habΓa experimentado en absoluto. SΓ³lo querΓa complacer a Jungkook. Eso era lo ΓΊnico que le importaba.
Jimin liberΓ³ un gemido de angustia cuando el Maestro Jungkook sacΓ³ la polla de su boca, pero el Dom no se lo echΓ³ en cara. Se levantΓ³, metiΓ³ su polla de nuevo en los pantalones y luego extendiΓ³ la mano hacia Jimin. Jimin la tomΓ³ y se levantΓ³ con temblorosas piernas. Estaba desnudo y descalzo en un auditorio lleno de extraΓ±os los cuales le estaban mirando fijamente. ParecΓa como un escenario de sus peores pesadillas. Estaba asustado, pero por alguna razΓ³n, cuando se aferrΓ³ a la mano de su Dom, se sintiΓ³ a salvo. El pasado ya no le dominaba.
Los tres hombres en la cama aΓΊn estaban en ello, pero a Jimin ya no le importaba. SΓ³lo tenΓa ojos para el Maestro Jungkook. Su Dom frotΓ³ sus labios sobre la frente de Jimin y dijo: βTodo estΓ‘ bien, hermoso. Estoy aquΓ contigo, y me perteneces. Recuerda eso siempre.
Jimin se encontrΓ³ con los ojos del Dom, su corazΓ³n latiendo a millones de kilΓ³metros por hora. βSΓ, Maestro Jungkook.
βTΓΊ los ves a todos. Te estΓ‘n mirando. Todos te quieren, y sΓ³lo estΓ‘n pensando acerca de lo hermoso que eres y lo mucho que quieren follarte. Pero no pueden hacer eso. Porque eres mΓo. ΒΏNo es cierto, Jimin?
Era la primera vez que el Maestro Jungkook habΓa utilizado su nombre real, y quizΓ‘s fue por eso que sintiΓ³ que la pregunta tenΓa un significado extra. Cualquiera que fuese el caso, Jimin asintiΓ³ con la cabeza de manera ansiosa. βSΓ, Maestro Jungkook.
Por el momento parecΓa un disco rayado, pero esa era la respuesta que su Dom parecΓa esperar de Γ©l. AgarrΓ‘ndole, el Maestro Jungkook le sacΓ³ del auditorio. Jimin tuvo un breve momento cuando se preguntΓ³ quΓ© sucederΓa con su ropa. Entonces, se preguntΓ³ a sΓ mismo por quΓ© se estaban marchando. ΒΏJimin habΓa hecho algo malo?
Afortunadamente, el Maestro Jungkook procediΓ³ a explicarse, eliminando las incertidumbres de Jimin. βTe quiero todo para mΓ esta noche, βdijo el Domβ. Eres demasiado hermoso para que alguien mΓ‘s lo aprecie.
Jimin se relajΓ³ en los brazos del otro hombre, poniendo la cabeza en el hombro del Maestro Jungkook. No se habΓa sentido hermoso en mucho tiempo, pero ahora, algo nuevo, timidez y calidez se estaban acumulando en su corazΓ³n. No se atreviΓ³ a empujar demasiado, era tan diferente de lo que habΓa experimentado la ΓΊltima vez que se habΓa aventurado en este estilo de vida. SΓ³lo fue con lo que su alma le estaba diciendo y puso su fe en el Maestro Jungkook.
El otro hombre le llevΓ³ a una habitaciΓ³n unos pasillos lejos del auditorio. AquΓ estaba mΓ‘s tranquilo, aunque algunos gemidos aΓΊn hacΓan eco desde otras cΓ‘maras cercanas. El Dom le puso en una cama tan grande que podrΓa haber ocupado todo el dormitorio de Jimin. Dio un paso hacia atrΓ‘s y escaneΓ³ a Jimin de pies a cabeza. Jimin se preguntΓ³ en quΓ© estaba pensado el Maestro Jungkook, quΓ© tendrΓa en mente para el resto de la noche. Realmente podrΓa ser cualquier cosa. Con el rabillo del ojo, Jimin atrapΓ³ la vista de un surtido de juguetes esperando para ser utilizados en las mesas cercanas.
HabΓa dildos, tapones anales, bolas chinas y por supuesto, lΓ‘tigos, palas, esposas de bondage, vendas de ojos, todo lo que Jimin habΓa conocido una vez e intentΓ³ dejar atrΓ‘s sin Γ©xito. Lo querΓa todo esta noche, querΓa sentir el mordisco del lΓ‘tigo, la quemadura de una zurra. Pero la vista de las restricciones le asustΓ³. Y le asustΓ³ aΓΊn mΓ‘s que el Dom fuese directamente por las esposas.
Su respiraciΓ³n comenzΓ³ a transformarse en irregulares jadeos. Si el Maestro Jungkook lo notΓ³, no dio muestra de ello. Simplemente llevΓ³ las restricciones a la cama y alcanzΓ³ las muΓ±ecas de Jimin. De manera instintiva, Jimin retrocediΓ³, alejΓ‘ndose del Dom.
El Maestro Jungkook se uniΓ³ a Γ©l en la cama y acunΓ³ su mejilla.
βShh. ConfΓa en mΓ.
Jimin respirΓ³ a travΓ©s del pΓ‘nico y se concentrΓ³ en el tono de voz del otro hombre. MirΓ³ fijamente las ataduras de cuero en la mano del Maestro Jungkook, y de nuevo al rostro del Dom. HabΓa tantas cosas que le habrΓa gustado contar al Maestro Jungkook, pero no pudo hacer funcionar sus cuerdas vocales.
βΒΏQuieres decir tu palabra de seguridad? βpreguntΓ³ el Dom suavemente.
βCualquieraβ. SerΓa tan fΓ‘cil. Su cerebro y su voz se reunirΓan. Unas pocas sΓlabas, y la escena terminarΓa. El Maestro Jungkook se detendrΓa.
SΓ, el Dom se detendrΓa. Jimin confiaba en Γ©l para que hiciese eso. SabΓa eso. El Maestro Jungkook no le harΓa daΓ±o. Entonces, ΒΏpor quΓ© era tan difΓcil aceptarlo, abrirse a lo que querΓa? Una vez habΓa amado el peso de las esposas de cuero alrededor de sus muΓ±ecas. ΒΏPor quΓ© no podΓa aceptar eso de nuevo?
El Maestro Jungkook suspirΓ³ de manera intensa y dejΓ³ las restricciones a un lado. βQuiero que seas perfectamente honesto conmigo, Jimin βdijoβ. Tienes miedo de ser atado, y tienes miedo de ser compartido. Puedo verlo, claramente. Alguien mΓ‘s te hizo daΓ±o en el pasado, ΒΏcierto?
βSΓ βrespondiΓ³ Jimin, sabiendo que se estaba escabullendo del papel, pero incapaz de ayudarse a sΓ mismo. Se habΓa dicho a sΓ mismo que no harΓa esto, que podrΓa superar su pasado, pero aquΓ estaba, permitiendo que arruinase su vida de nuevoβ. Fue mi primer Dom. Yo... realmente es una larga historia.
El Dom se sentΓ³ en el borde de la cama y le sonriΓ³. βEso estΓ‘ bien.
Tenemos tiempo. ΒΏQuieres contarme sobre ello?
Realmente Jimin no querΓa revivir todo el desastre, peroparecΓa que no tendrΓa otra manera de exorcizarlo. Nunca se lo habΓa contadoa nadie. HabΓa estado tan avergonzado y confundido, tan asustado de que Jake fuese tras Γ©l.
Jake. No se habΓa atrevido a decir ese nombre en aΓ±os. El dueΓ±o del nombre siempre le habΓa seguido en sus pesadillas, en forma de colmillo, una bestia con garras que de alguna manera siempre se las apaΓ±aba para despojar a Jimin de su dignidad y emociones.
El Maestro Jungkook tomΓ³ la mano de Jimin y la apretΓ³ con fuerza.
βΒΏJimin?
Fue entonces cuando Jimin lo entendiΓ³. El otro hombre estarΓa diciendo su nombre cada vez que saliesen de sus papeles -cuando no fuesen Dom y sub, sΓ³lo dos personas que, por alguna razΓ³n, estaban inexorablemente atraΓdos uno al otro-, sΓ³lo Jungkook y Jimin.
Cuando ese conocimiento penetrΓ³ en la conciencia de Jimin, cerrΓ³ los ojos y comenzΓ³ a hablar, confesando a Jungkook lo que no le habΓa contado a nadie -ni siquiera a su padre o Jin. βTodo sucediΓ³ hace diez aΓ±os. Fui educado en casa, y era mi primer aΓ±o en la universidad, aprendiendo cΓ³mo era estar con otras personas. Cuando le conocΓ, pensΓ© que serΓa el ΓΊnico. Pero no funcionΓ³ de esa manera...
β ((π)) β