Prologo
Jimin #1 ↔️ Hoseok #1 Jungkook #1 ↔️ Yoongi #1
PrĂłlogo
Jimin
—¿Puedo unirme a ustedes? —PreguntĂł una voz familiar. SeguĂ masticando mi barra de granola y tratĂ© de ignorar al guapo Alfa de cabello oscuro que me sonreĂa.
Jeon Jungkook tenĂa todo a su favor. DirigĂa su propia empresa; bueno, tĂ©cnicamente era codirector ejecutivo de una exitosa empresa shifter de seguridad. Sin mencionar que era guapo. NingĂşn Alfa deberĂa verse tan sexy con un traje gris carbĂłn que le quedaba como una segunda piel.
Esta fue la segunda vez que Jungkook y yo pudimos sentarnos y hablar. Lo conocĂ cuando mi hermano Hoseok me invitĂł a una barbacoa. Solo lo acompañé porque mi padre persistente me empujĂł a ir. Es bueno conocer gente nueva de vez en cuando, Jimin, habĂa dicho mi padre.
Me pregunté una vez más qué estaba haciendo un Alfa como Jungkook con un perdedor Omega como yo.
HabĂa muchos peces en el agua. DespuĂ©s de todo, estábamos en la recepciĂłn de una boda. Jungkook no captĂł la indirecta. La mayorĂa de los Alfas que intentaron coquetear conmigo se trasladaron a pastos más verdes a estas alturas. Rápidamente se dieron cuenta de que yo no era como la mayorĂa de los Omegas. Que habĂa algo intrĂnsecamente mal en mĂ.
Defectuoso. No material de compañero. HabĂa escuchado todos los comentarios desagradables antes y estaba acostumbrado al rechazo.
Jungkook no pareciĂł disuadido. AgarrĂł una silla y se sentĂł.
Jungkook llamĂł a un servidor que pasaba y tomĂł dos vasos de vino tinto. EmpujĂł un vaso hacia mĂ.
—Parece que te vendrĂa bien un trago, —dijo Jungkook. TomĂł un sorbo de su vino, impávido por mi silencio y mi rareza.
—Yo no bebo, —le dije.
—Tampoco tomaste cerveza en la barbacoa, —dijo.
MirĂ© por encima del ancho hombro de Jungkook y vi a Hoseok sonriendo ampliamente a su nuevo esposo Yoongi. Los dos se veĂan tan bien juntos. Estaba feliz por Hoseok.
Él era mi hermano favorito. Aunque fui adoptado, Hoseok siempre hizo un esfuerzo adicional para hacerme sentir bienvenido mientras crecĂamos. Mi otro hermano, Taehyung, por otro lado, siempre me vio como el forastero que nunca encajĂł del todo.
Jungkook dejĂł escapar un suspiro melancĂłlico.
—Les tengo un poco de envidia. Yoongi es mi mejor amigo y me habĂa imaginado a los dos envejeciendo y solteros. Solo dos Alfas gruñones en una casa de reposo.
La imagen me hizo reĂr. Casi me atraganto con mi barra de granola. AgarrĂ© la copa de vino tinto para bajar el pedazo. Hice una mueca ante el sabor amargo. HabĂa una razĂłn por la que no me gustaba beber. TenĂa una tolerancia muy baja al alcohol.
—¿Estás bien? —Jungkook tocó mi mano sobre la mesa. La preocupación estaba escrita en su mirada negra.
Inmediatamente retirĂ© mi mano, como si su toque me quemara. Lo hizo. Estar cerca de este Alfa me hizo reaccionar de una manera extraña e impredecible. Mi corazĂłn latĂa un poco más rápido. Mi piel se sentĂa febrilmente caliente.
Mi liebre interior se despertĂł dentro de mĂ. Normalmente, mi animal estaba aterrorizado por la mayorĂa de los Alfas, pero se sentĂa cĂłmoda con Jungkook. Eso fue lo primero.
Jungkook no pareciĂł insultado. TenĂa la impresiĂłn de que Jungkook era increĂblemente paciente. Siempre tuvo el control.
—Estoy bien, —respondà finalmente.
—¿Por qué comes estos, de todos modos? Hay mucha comida excelente en la mesa del buffet. Vayamos allà juntos. Hay langosta y bistec. La pasta de mariscos también es buena, —dijo Jungkook.
NeguĂ© con la cabeza. Si se lo explico, ÂżterminarĂa riĂ©ndose de mĂ? Por otra parte, Jungkook no me pareciĂł cruel.
—Me gustan las cosas que me son familiares, —respondĂ. — No me gustan los cambios repentinos.
—Ya veo. Bueno, de todos modos no tengo tanta hambre.
Lo miré parpadeando.
—¿Tú no tienes?
—Prefiero pasar el rato contigo.
NingĂşn Alfa habĂa querido jamás simplemente “pasar el rato” conmigo. SegĂşn el Ăşltimo chico con el que salĂ, no era divertido ni interesante hablar conmigo.
—¿Por qué yo? —Le pregunté.
La familia de Yoongi era pequeña. Solo Ă©l, sus dos sobrinas y sus dos hermanos. Todos los miembros de mi gran familia estaban aquĂ, incluidos mis primos y primos segundos. Muchos de ellos eran Omegas solteros. Cada uno de ellos era guapo y extrovertido. Exactamente lo contrario de mĂ.
—¿No puedes decirlo? —Jungkook me arqueĂł una ceja. —Desde que nos conocimos en la barbacoa, no podĂa apartar los ojos de ti.
Me sonrojé, no acostumbrado a los cumplidos. Jungkook estaba coqueteando conmigo, ¿verdad? No estaba seguro de cómo responder a eso.
—No hay nada remotamente notable en mĂ—. SeñalĂ©.
Me encogĂ. ÂżPor quĂ© dije eso? ÂżQuerĂa que Jungkook se fuera o se quedara? Por un lado, sabĂa que si me dejaba solo y encontraba a alguien más con quien coquetear y dormir, me sentirĂa aliviado.
Jungkook estarĂa decepcionado de mĂ de todos modos, al igual que todos los otros Alfas con los que he salido en el pasado. Sin embargo, probablemente me arrepentirĂa de no haberle dado una oportunidad. En el fondo, sabĂa que podĂa haber algo bueno entre nosotros. Una chispa. Potencial.
Nunca antes habĂa sentido una atracciĂłn de esta magnitud por nadie, y eso me intimidĂł.
—No deberĂas decir eso, —dijo Jungkook. —Eres especial para mĂ.
Yo traguĂ©. Suave hablador. ConocĂa el modus operandi de Jungkook. Hoseok me habĂa advertido que Jungkook no era el tipo de hombre interesado en las relaciones. Si todo lo que querĂa era una aventura, entonces podrĂa trabajar con eso. Ni siquiera podĂa recordar la Ăşltima vez que tuve sexo con alguien.
—¿Especial porque soy un blanco tan fácil? —Yo pregunté. Maldito. ¿Soné escéptico? No estaba tratando de serlo.
Coquetear requerĂa mucho trabajo y nunca habĂa sido bueno en eso.
—Jimin, estás lejos de ser fácil—. Jungkook se rió entre dientes.
La risa sexy de Jungkook enviĂł un escalofrĂo de anticipaciĂłn por mi espalda. De repente querĂa que Jungkook me alejara de esta ruidosa recepciĂłn nupcial. Ambos habĂamos reservado habitaciones en el hotel. Todos los invitados lo hicieron.
PodrĂamos ir a su habitaciĂłn o a la mĂa.
—No estoy seguro si eso es un cumplido o un insulto, —le dije.
Jungkook levantĂł su copa de vino a medio terminar.
—Por mi mejor amigo y Hoseok.
No queriendo parecer incómodo, levanté mi copa también.
—Por Yoongi y Hoseok, —repetĂ.
Jungkook terminó su vino de un trago. Traté de hacer lo mismo.
El vino todavĂa no sabĂa mejor.
—TambiĂ©n notĂ© que no estás usando tus lentes hoy, — comentĂł Jungkook antes de que pudiera preguntarle si querĂa continuar esta conversaciĂłn en mi habitaciĂłn de hotel.
La pregunta me tomĂł por sorpresa. Me tomĂł un segundo procesar sus palabras.
—Oh. Um, usé mis lentes de contacto hoy.
No disfrutĂ© poniĂ©ndomelos. Me secaron los ojos, pero mi padre dijo que me verĂa mejor sin mis anteojos de montura negra. Siempre habĂa sido una presa fácil. Inmediatamente cedĂ cuando otras personas dieron sugerencias, pero papá solo estaba tratando de cuidarme. Entre sus tres hijos, yo era el Ăşnico Omega que quedaba. TambiĂ©n querĂa más nietos para adular.
—Te prefiero con las gafas puestas, —comentó Jungkook.
—¿Tú lo haces?
—SĂ, sigues mirándome y parpadeando, asĂ que supongo que tus lentes de contacto no son tan cĂłmodos. ÂżTienes tus anteojos contigo?
AsentĂ.
—Vuelve a ponértelos, —sugirió.
No sabĂa por quĂ© hice lo que me pidiĂł. Jungkook tenĂa razĂłn. Me sentĂ mucho mejor despuĂ©s de cambiar mis lentes de contacto por mis anteojos.
—Ahà está, —dijo Jungkook en voz baja. —Esto se parece más a ti.
No supe qué responder a eso. Aclaré mi garganta. Es hora de mejorar mi juego.
—¿Por qué no continuamos esto en mi habitación o en tu habitación? —Yo pregunté.
Jungkook pareciĂł sorprendido. Al principio, pensĂ© que habĂa cometido un error colosal. ÂżHabĂa leĂdo mal la situaciĂłn? QuerĂa correr y encontrar un escondite seguro. En algĂşn lugar donde no me encontrarĂa. TambiĂ©n querĂa hacerme un ovillo y desaparecer. Odiaba cĂłmo siempre me avergonzaba fácilmente.
—Directo. Me gusta este lado tuyo, Jimin —dijo Jungkook.
Me lanzĂł una sonrisa depredadora y toda mi ansiedad desapareciĂł. Una mirada acalorada de Jungkook me hizo sentir como una liebre atrapada en una trampa. Los pensamientos de huir huyeron, reemplazados por otra cosa. Necesidad. Querer. Nunca antes habĂa deseado tanto un Alfa.
—Antes de ir a tu habitación, tengo reglas, —dijo Jungkook.
—No necesito escucharlas. Hoseok me dijo que no tenĂas relaciones.
Una vez más, habĂa tomado al Alfa por sorpresa. LevantĂł las cejas.
—Quizás Hoseok no me conoce en absoluto, —respondió Jungkook encogiéndose de hombros.
Sin pensarlo, toqué su mano grande y cálida sobre la mesa. Mi corazón se aceleró. Me sentà como un adolescente nervioso que le pide a su enamorado que salga con él. Eso nunca me pasó en la vida real, por supuesto.
El adolescente Jimin no tuvo el valor de invitar a salir a nadie.
Sin embargo, el Jimin adulto querĂa dar el salto con este peligroso Alfa. Peligroso porque Jungkook no parecĂa desanimado por mi personalidad o mi extrañeza. Simplemente me vio... a mĂ.
—Está bien. Creo que sé lo que quieres. Estoy en la misma página, —le dije.
—Entonces es inĂştil quedarse aquĂ. Vamos. —Jungkook se puso de pie y me tendiĂł una mano.
TodavĂa podrĂa decirle que cambiĂ© de opiniĂłn. No era demasiado tarde, pero la idea de Jungkook durmiendo con otra persona hizo que me doliera el corazĂłn. En el fondo, egoĂstamente no querĂa que llevara a ningĂşn otro Omega más que a mĂ a su habitaciĂłn. Por esta noche, Ă©l era mi Alfa y yo su Omega. Eso fue suficiente para mĂ.
—Vamos, —estuve de acuerdo.
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