LA CONSTELACIÓN DE LOS CORAZONES ROTOS

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Summary

Siempre he pensado que el dolor debería venir con fecha de caducidad. Que, en algún punto, debería acabarse, difuminarse con el tiempo, como las fotografías viejas o los recuerdos que se quedan en el fondo de tu memoria como una sombra. Me equivoqué. Hay dolores que no envejecen, no desaparecen: aprenden a esconderse. Ella vive aferrada a una carretera que nadie recuerda. Regresa una y otra vez al mismo punto, como si el asfalto pudiera devolverle lo que le arrebató. Huye cuando el mundo la hiere demasiado, cuando respirar se vuelve un acto peligroso y roza con la punta de los dedos las ganas de desaparecer, más de una vez. Él aprendió a correr antes que a sentir. A ganar antes que a perder. Creció entre aplausos y promesas que se rompieron al primer crujido de su rodilla. Cuando el ruido se apagó, solo quedó el silencio… y una versión de sí mismo que no sabía quién era sin un estadio mirándolo. En una casa llena de normas absurdas y corazones en ruinas, sus caminos se cruzan creando chispazos de ira, rabia y escapadas. No hay promesas. No hay finales felices. Solo miradas que juzgan, palabras que duelen y silencios que ensordecen más que un chillido. Y aun así, algo ocurre. Algo lento que no se ve a simple vista, pero que está ahí, debajo de la piel. Algo que no sabes que lo tienes hasta que desaparece y lo echas de menos. Porque incluso los corazones rotos, cuando se juntan, pueden aprender a brillar. Forman constelaciones.

Status
Ongoing
Chapters
42
Rating
n/a
Age Rating
18+

💫 0 Sinopsis: Constelaciones 💫

Siempre he pensado que el dolor debería venir con fecha de caducidad. Que, en algún punto, debería acabarse, difuminarse con el tiempo, como las fotografías viejas o los recuerdos que se quedan en el fondo de tu memoria como una sombra.

Me equivoqué.

Hay dolores que no envejecen, no desaparecen: aprenden a esconderse.

Ella vive aferrada a una carretera que nadie recuerda. Regresa una y otra vez al mismo punto, como si el asfalto pudiera devolverle lo que le arrebató. Huye cuando el mundo la hiere demasiado, cuando respirar se vuelve un acto peligroso y roza con la punta de los dedos las ganas de desaparecer, más de una vez.

Él aprendió a correr antes que a sentir. A ganar antes que a perder. Creció entre aplausos y promesas que se rompieron al primer crujido de su rodilla. Cuando el ruido se apagó, solo quedó el silencio… y una versión de sí mismo que no sabía quién era sin un estadio mirándolo.

En una casa llena de normas absurdas y corazones en ruinas, sus caminos se cruzan creando chispazos de ira, rabia y escapadas. No hay promesas. No hay finales felices. Solo miradas que juzgan, palabras que duelen y silencios que ensordecen más que un chillido.

Y aun así, algo ocurre.

Algo lento que no se ve a simple vista, pero que está ahí, debajo de la piel.

Algo que no sabes que tienes hasta que desaparece y lo echas de menos.

Porque incluso los corazones rotos, cuando se juntan, pueden aprender a brillar.

Forman constelaciones.


El catorce de febrero, para celebrar el día del amor ❤❤❤ empezará a subirse esta historia.