Prólogo
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Louis tiene una sonrisa arrogante en su rostro mientras da unos pasos hacia adelante, acortando la distancia entre los dos. Harry ya estaba rodeado de vainilla y savia dulce de madera cuando Louis entró en la habitación, pero con esta proximidad, además del alcohol, también puede oler un toque de tabaco en el aroma del alfa. Harry no sabe cómo sentirse al respecto.
Louis debe haber fumado un cigarro antes de subir, y la fragancia combina perfectamente con su aroma, lo que hace que las rodillas de Harry tiemblen un poco. ¡¿Qué demonios?!
—Sólo...— Louis se acerca aún más, las puntas de sus Vans tocando la punta de las botas de Harry, —quería asegurarme de que no...— se inclina, su mejilla ahora rozando la de Harry, y el alfa de ojos verdes no podría estar más presionado contra el lavabo aunque lo intentara, con las manos aferrándose al borde, mientras Louis le susurra al oído, —se te enredaran las bragas.
Harry puede oír la presunción en su voz, las palabras lo hacen congelarse en el lugar. Louis se inclina hacia atrás para mirarlo a los ojos y, como pensó Harry, una sonrisa burlona se apodera de su rostro. Desde tan cerca, los ojos de Louis son tan azules que a Harry le cuesta apartar la mirada. Sacude la cabeza y piensa en lo que el otro alfa acaba de decirle y, joder ...
¿Cómo lo sabe? ¿Vió algo esa noche?
—Seguro que las llevabas esa noche— lo bromea Louis, y Harry siente el rubor que se extiende por sus mejillas. Los ojos de Louis se abren brevemente antes de oscurecerse. —Cierto, ¿no?
Harry se quedó sin palabras. ¿Qué demonios está pasando ahora mismo? Está congelado en el sitio. Es como si su cuerpo no funcionara por sí solo en presencia de Louis y con la forma en que lo mira en ese momento.
—¿Tienes unas puestas ahora mismo?— Louis sigue con sus tortuosas preguntas, y el silencio de Harry y sus mejillas encendidas son respuesta suficiente para él. Tiene una sonrisa diabólica cuando dice —Lo sabía. Sabía que eras un poco traviesa, ¿verdad, princesa?
Harry se pone rígido al oír el apodo. Sin embargo, por alguna razón, le gusta cuando sale de la boca de Louis. Hace que su estómago se revuelva, pero lo más importante es que le llega directo a la entrepierna.
No, no, no, no, no.
—No... no me llames así— tartamudea Harry, en un intento desesperado por alejar lo que está sucediendo dentro de él.
—¿Por qué?— Louis inclina la cabeza hacia un lado. —Parecía que te gustó la semana pasada. Parece que te gusta ahora...— murmura. Su mirada se dirige a la entrepierna de Harry, mientras se acerca aún más, sus manos aterrizan a ambos lados de las de Harry en el borde del lavabo. La pierna derecha de Louis se desliza entre las suyas, presionando contra su pene vestido cuando le dice al oído —Princesa.
Harry se muerde el labio inferior para reprimir un gemido vergonzoso ante esa palabra, pero no hace nada. Al oírlo, Louis vuelve a sonreír y sus ojos se oscurecen más que nunca cuando se aparta un poco al sentir la polla de Harry retorciéndose contra su muslo.
Dios, ¿qué está pasando?
