Antes de que el destino hablara (Lo que el destino escribió I)

All Rights Reserved ©

Summary

Nevan Carlisle es un chico bromista, cariñoso y con una sonrisa capaz de desarmar hasta el corazón más frío. Pero detrás de su actitud relajada, esconde cicatrices que nunca dejó sanar del todo. No cree en los amores eternos ni en los finales felices. Prefiere vivir el presente, sin ataduras… hasta que el destino le pone en el camino a alguien que sacude su mundo por completo. Amirah Carter es reservada, tranquila y prefiere perderse entre las páginas de un libro antes que en la mirada de alguien. No busca problemas, no busca complicaciones y, sobre todo, no busca enamorarse otra vez. Ya lo intentó antes… y salió herida. Aprendió que no siempre el amor es suficiente. Ambos conocen lo que es perder a alguien. Ambos saben lo que duele confiar y terminar con el corazón roto. Pero cuando el destino los pone cara a cara, tendrán que enfrentarse a la pregunta que llevan evitando por tanto tiempo: ¿se atreverán a abrir de nuevo su corazón?

Genre
Romance/Other
Author
Jen
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
13+

Prólogo

La primera vez que vi a Nevan, no supe qué pensar.

Era diferente.

No era el chico que llamaba la atención al entrar a una habitación, ni el que hablaba con superioridad como si el mundo le debiera algo. No era como Hunter. Él no me miraba como si tuviera que cambiar para encajar en su vida.

Nevan me sonrió sin juzgarme. Me habló sin esperar nada a cambio. Y cuando estuve a punto de alejarme, como siempre hacía, no intentó retenerme. Simplemente estuvo ahí.

Con Hunter era distinto. Con él, cada palabra que decía tenía que estar medida, cada gesto debía ser el correcto. Me acostumbré a ser una versión editada de mí misma, a encajar en los moldes que él creaba, porque de lo contrario, me haría sentir que estaba equivocada.

Nevan nunca me hizo sentir que debía cambiar.

Él me dio algo que Hunter ni nadie me dio nunca: amor.

Gastó su tiempo en mí para saber qué me pasaba si estaba triste. Pasaba tiempo conmigo para que supiera que le importaba. Me respondía con paciencia, incluso cuando mis preguntas eran demasiadas.

Eso era amor, y no sabía cómo enfrentarlo.

Pero hice lo correcto. Lo que era bueno para los dos.