Desgaste

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Summary

¿Hasta dónde está permitido aguantar por amor? ¿Hasta qué punto debemos callar solo por no dañar a la persona que amamos? Maya no lo sabe. A sus diecisiete años de edad y atravesando su último año de instituto lo menos que sabe es lo que está bien y mal dentro de una relación. Dimitri Petrova es su sueño hecho realidad, el hombre de su vida y la persona con la que planea formar una familia, lo menos que quiere es hacerle daño, sin darse cuenta del desgaste emocional al que se está sometiendo por conseguirlo. “En ocasiones la persona que más amas es quien más te lastima, y así no deberían de ser las cosas”

Genre
Romance/Drama
Author
Keilys
Status
Complete
Chapters
24
Rating
4.5 2 reviews
Age Rating
18+

Prólogo

Prólogo

—No te entiendo.

Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando lo escuché soltar una fuerte carcajada. Sentía cómo el corazón se me partía en miles de pedazos; él también lo sabía, pero aparentemente le daba igual. Sus ojos, que en tantas ocasiones me miraron con un amor inmenso, ahora lo hacían con desprecio, con un odio que jamás llegué a creer que vería en él.

—¿En serio no lo notaste? —soltó la pregunta con una burla que me helaba los huesos—. ¿Eres tan tonta para pensar que íbamos a escapar juntos? ¿En serio? Definitivamente eres una niña, una niñita ingenua y tonta.

Cada palabra la soltaba con tanto veneno que creí que me derrumbaría en cualquier momento. Acababa de dejar todo por él y ahora todo parecía estar destruido; no entendía nada.

—¿Estás jugando? —pregunté con lentitud, sintiendo cómo las lágrimas inundaban mis mejillas, pero no me importaba. Lo único que quería era hacerlo entrar en razón—. No puedes hacerme esto, Dimitri. Acabo de dejar todo por ti, por favor. No me hagas esto, yo... —mi voz tembló y las lágrimas me nublaron la visión—. Dejé todo. Acabo de dejar todo —le repetí en un hilo de voz—; mi beca, mi familia. ¿Qué te está pasando?

Andrea, que estaba junto a él, me observó con pena y agradecí internamente que no dijera ninguna de las cosas que solía decir, ya que sabía perfectamente que no sería capaz de soportarlo. Ese día no se veía como siempre, lo sabía, lo noté desde que vi la forma en que me miró cuando llegué al lugar.

—No me pasa nada, y sinceramente lo que hayas hecho no es asunto mío —dijo sin más.

Un momento después la tomó de las mejillas y la besó con furia y rapidez. Eso fue lo que me bastó para ponerme a llorar. No me importaba quién me miraba; solo quería gritar y hacer entrar en razón a ese hombre que en ese momento desconocía y que tiempo atrás era lo mejor que me había pasado en la vida.

Al separarse de ella, me miró con ojos brillosos y con una enorme sonrisa de superioridad. Y ahí supe que Dimitri Petrova había sido lo peor que me pudo haber pasado en la vida.