ꕥ Outside the apartment ꕥ
Seungcheol suspiró pesadamente esa mañana, ni siquiera había salido de casa y los problemas ya habían tocado su puerta; llevaba tres meses de retraso en la renta de su departamento, debía pagar todo esa semana o lo desalojarían, pero no había manera de pagarlo, no ganaba demasiado como mesero en un restaurante y tenía algunas deudas que pagar. Jamás fue bueno administrando bien su dinero, ni ahorrando sus ingresos, así que ahora estaba sufriendo las consecuencias de tener en mal estado sus finanzas.
Fue a trabajar como de costumbre, arrugando el aviso que el casero había pegado en su puerta y evadiéndolo para que no insistiera con el pago de su renta, quería que el fin de semana llegara, y no porque se la pasaría descansando, porque en realidad trabajaba turno completo en una tienda departamental para tener más ingresos y salir más pronto de sus deudas, sino porque el viernes por la noche saldría a tomar con sus amigos, se les hizo una tradición salir juntos al menos una vez al mes desde la preparatoria.
Los días pasaron con un nuevo aviso pegado en la puerta cada mañana y él escabulléndose para no ver al casero, topándose de vez en cuando con su mejor amigo, el cual conocía desde la secundaria, pero se hicieron más más inseparables hace cinco años, cuando Jihoon se mudó al edificio. El bajito vivía en el piso de arriba, ninguno se había dado cuenta de que estaba viviendo en el mismo edificio hasta que Jihoon decidió "inaugurar" su departamento tres meses después de haberse mudado. Ambos tenían horarios diferentes, así que casi nunca se veían y por eso terminaron enterándose tiempo después.
Jihoon no era más rico que él, pero al menos sabía manejar sus finanzas y estaba al día con sus pagos, además de que no tenía deudas que le generaban intereses como Seungcheol, era contador en un pequeño despacho, así que era de esperarse que supiera manejar mejor su dinero.
El viernes por la noche al salir del trabajo, fue directo al bar donde siempre se reunía con sus amigos, Wonwoo, Seokmin, Jeonghan y Mingyu ya habían llegado cuando él se apareció por el bar, los cuatro estaban en la mesa con una cerveza cada uno, al parecer habían comenzado desde que llegaron. Eventualmente fueron llegando los demás, Seungkwan y Vernon llegaron juntos como siempre, Jihoon llegó con Minghao y Chan, Jun llegó por su cuenta y Joshua llegó al mismo tiempo que Soonyoung. Para Seungcheol reunirse con ellos era desestresante, todo era risas y diversión, así que era una manera de desconectarse de todas sus preocupaciones, pendientes y estrés, en ese momento no importaba nada más que beber, reír y disfrutar.
—Deberíamos irnos de viaje, o hacer otra cosa juntos— sugirió Soonyoung alegremente, aún no estaba demasiado ebrio.
—¡Sí vamos!— animó Seokmin.
—Sí, hagámoslo— luego dijo Mingyu a la par de Jun.
Algunos asintieron y otros más aceptaron, menos Seungcheol, y Jihoon lo notó, estaba a dos personas sentado de él, así que se inclinó y preguntó —¿tú no quieres ir, Cheol?
Todos escucharon la pregunta y lo miraron para escuchar su respuesta —claro que me encantaría, pero... apenas sobrevivo al día, así que no podría costear un viaje— dijo un poco desanimado.
—No te preocupes, si todos los demás nos unimos y aportamos algo, los trece podemos ir juntos— animó Seungkwan mirando a algunos y la mayoría asintió.
—Sí, no será problema— dijo Jeonghan a su lado, palmeando su muslo bajo la mesa para tratar de animarlo.
—Gracias, pero no quiero sentirme en deuda con ustedes.
—No lo será, hyung— dijo Chan —el aporte no necesita ser monetario, estoy igual que tú así que daré algo que tenga en casa— dijo con una sonrisa.
—¡Decidido! Nos vamos los trece de viaje, así que preparen las maletas— dijo muy alegre Soonyoung, levantando su lata de cerveza y luego tomando un trago de él.
—No tan rápido— calmó Jihoon —primero debemos organizarnos y pedir vacaciones en nuestros trabajos.
—Ah ya fue— expresó desanimado Jun —mi jefe es poco accesible, así que no creo que me de mis vacaciones antes de fecha.
—Yo ya tengo algunos planes para este mes— dijo Joshua —así que no creo que pueda si se hace el viaje pronto.
—Yo también— habló Minghao —iré a China a ver a mis padres dentro de dos semanas, y no volveré en otras dos semanas.
—Al caño con el viaje— dijo Soonyoung esta vez muy desanimado.
Algunos rieron por la expresión de Soonyoung, pero era algo que tenían que planear más adelante, no podían simplemente subir al auto e irse sin saber nada de nadie hasta el regreso, porque entonces muchos perderían sus empleos o sus mascotas terminarían muriendo. De cualquier forma continuaron bebiendo y divirtiéndose al cambiar de tema, sin darle mucha importancia al viaje que espontáneamente Soonyoung había propuesto.
Continuaron bebiendo hasta alrededor de las dos de la mañana, cuando algunos comenzaron a desvariar, ellos fueron los primeros en irse, Soonyoung fue llevado por Seokmin a casa (quien había procurado no beber tanto), Wonwoo se ofreció a llevar a Jun, Minghao y Chan a sus casas, y ya que vivía con Mingyu, éste también tuvo que irse. Los demás quisieron quedarse un poco más, pero Seungcheol no tenía más dinero para pagar otra ronda y prefirió irse a casa y ya que Jihoon tenía auto y vivían en el mismo edificio, le pidió que lo llevase, el menor aceptó y Jeonghan y Joshua terminaron colándose.
—¿Nos llevas Jihoonie?— preguntó Jeonghan con un tono meloso para convencerlo.
—No, ustedes viven al otro lado de la ciudad— respondió Jihoon levantándose de su asiento.
—¿Y qué? No hay tráfico a esta hora, llegaremos rápido.
—Pero no me gusta ir hasta allá.
—¿Y si vamos al departamento de Seungcheol?— sugirió Joshua —ya nos hemos quedado ahí otras veces.
—Claro, no hay problema— dijo Seungcheol con una sonrisa.
Jihoon suspiró —bien, vámonos.
—¿Y nos van a dejar solos?— cuestionó Seungkwan abrazando a Vernon por los hombros.
—Claro, así pueden besarse tranquilamente— dijo Jeonghan maliciosamente.
Seungkwan frunció el ceño —al menos tengo quien me caliente cuando hay frío— respondió con un tono retante.
Jeonghan abrió la boca ofendido, recientemente había terminado con su pareja, así que le dolía un poco que Seungkwan mencionara eso —vámonos— dijo molesto y tomó a Jihoon del brazo para apurarlo.
Joshua y Seungcheol rieron, despidiéndose de sus dos amigos, quienes también se levantaron de la mesa y se fueron a casa. El camino no fue tan largo, ni silencioso, los cuatro estaban lo suficientemente felices (Jihoon no tanto, pues debía manejar así que limitó sus tragos de la noche) como para estar hablando de lo primero que se les viniera a la mente.
Entraron al edificio, al menos a esa hora el casero estaba dormido, así que Seungcheol no tuvo que andar a hurtadillas para llegar a su departamento, tomaron el elevador y el pelinegro miró a Jihoon —¿quieres quedarte un rato? Seguro Jeonghan seguirá bebiendo.
—¡Oye!— se quejó el castaño —bueno, es verdad.
—Uhm... claro— dijo, aunque estaba muriéndose de sueño, así que no sabía cuánto lograría soportar sin quedarse dormido.
Caminaron tranquilamente por el pasillo, Seungcheol les había pedido que fueran silenciosos, o si no alguien se quejaría y entonces tendría peores problemas con el casero. Sacó las llaves tranquilamente y las introdujo en el cerrojo de su puerta, pero cuando intentó girarla, está no funcionó.
—Qué extraño, mi llave no sirve— dijo confundido.
—¿Estás seguro? ¿No es tu borrachera?— preguntó Joshua.
—No estoy tan ebrio como para no poder abrir la puerta de mi casa— dijo con el ceño fruncido y apretando los labios en queja al mirar a su menor; volvió la mirada al cerrojo y probó abrir la puerta una vez más.
Luego de tres intentos, Jihoon terminó deslizándose por la pared de enfrente y sentándose en el piso, bostezó agotado y dijo —¿no habrán cambiado la cerradura? ¿Hace cuánto que no pagas renta?
La sangre de Seungcheol bajó hasta sus pies y una rápida imagen del aviso de desalojamiento vino a su mente —¿qué día es hoy?
—29 de agosto— respondió Jeonghan—aunque ya es 30 porque son las 3 de la mañana— agregó.
Seungcheol pegó la frente a la puerta y cerró los ojos con fuerza, debió haber pagado la renta de los tres meses la tarde anterior o sino lo desalojarían, así que ahora debía esperar a que fuesen al menos las siete de la mañana para que le abran la puerta y seque sus cosas del departamento. ¿Dónde se supone que viviría ahora? Si no tenía para pagar la renta de ese departamento, ¿cómo conseguiría el dinero para otro? Debió haber organizado mejor sus prioridades antes de haber usado el dinero en otras deudas que tenía.
—¿Y entonces?— preguntó Jeonghan al ver que al parecer Seungcheol había muerto en ese instante.
—Me desalojaron, tendré que sacar mis cosas en la mañana— dijo con tristeza.
—Oh lo lamento, no sabía que tan mal estabas— volvió a hablar Jeonghan.
—¿Por qué no vamos al departamento de Jihoon? Ya es tarde y todos estamos agotados— comentó Joshua, SeungCheol asintió a sus palabras y al ver que JeongHan comenzó a caminar de vuelta al elevador, decidió seguirlo, pero Joshua carraspeó y dijo —eh chicos, Jihoon está aquí dormido.
Seungcheol volteó a ver a su mejor amigo y sonrió, era demasiado lindo durmiendo, regresó y lo levantó del piso cargándolo en su espalda; el menor sólo suspiró y apoyó la mejilla en el hombro del mayor, sintiéndose tranquilo, sin ni siquiera molestarse en despertar. Subieron al siguiente piso y JeongHan revisó los bolsillos de Jihoon para sacar la llave y abrir el departamento; una pequeña cachorra color blanco corrió a recibirlos.
—Hola princesa, ¿cómo estás?— saludó Seungcheol con una suave voz para no despertar a Jihoon.
Seungcheol le había regalado a Jihoon aquella perrita a la que nombraron Kkuma, fue en su cumpleaños hace tres años, ambos la trataban como a su hija, la consentían y mimaban como toda una princesa; a veces se quedaba en el departamento de Seungcheol, así que había sido una fortuna que esta vez estuviese en su casa y no con Seungcheol donde muy seguramente no habría podido sacarla hasta que saliera el sol nuevamente.
Llevó al bajito a la cama y lo recostó, le quitó los zapatos, los calcetines, la chaqueta y los pantalones para que durmiera cómodamente y luego regresó a la sala con Joshua y Jeonghan, quienes ya estaban acomodando el sofá cama que Jihoon tenía. Rellenó el dispensador de alimento de Kkuma y limpió el desastre que había hecho en el baño, de haber llegado antes, habría hecho sus necesidades afuera.
—¿Dónde dormirás Cheol?— preguntó Jeonghan recostado en el sofá cama, mientras Joshua buscaba las cobijas en la habitación de Jihoon.
—Creo que en la cama con Jihoon, de todas formas no se mueve mucho durante la noche.
—Igual es molestoso, porque te monta la pierna y así no me gusta dormir— se quejó —pero a ti nada te molesta, así que te dejaré el honor de dormir con él— dijo con un ligero tono de burla.
—Muy gracioso, espero te caigas de ahí— dijo y dio la vuelta para apagar todas las luces, escuchando la silenciosa risa de Jeonghan.
Joshua regresó con las mantas y Seungcheol se fue a la habitación de Jihoon, se quitó la chaqueta, los zapatos y ya que no le gustaba dormir con ropa, también se deshizo los pantalones y la camisa. Se recostó junto al bajito y se acomodó de lado para finalmente dormir, pero aunque estaba cansado, no pudo hacerlo, tenía los ojos cansados y estaban cerrados, pero su mente seguía dándole vueltas al asunto del desalojamiento. Creyó que tenía más tiempo para pagar, así que decidió retrasarlo un poco más (cómo había hecho desde el mes pasado), pero ahora que (muy seguramente) habían cambiado el cerrojo, se sentía angustiado y eso no lo dejaba dormir.
Por ratos lograba dormitar un poco, pero cuando Jihoon dio la vuelta en la cama y puso su pierna sobre de él y se pegó a su espalda, se sintió tranquilo de alguna forma y finalmente cayó en un sueño profundo; estaba acostumbrado a que Jihoon montara su pierna en su cadera desde que se hicieron mejores amigos y hacían pijamadas, pero por alguna razón, sentirse acompañado de su amigo hizo que sus preocupaciones se despejaran lo suficiente para que pudiese dormir.
Cuando el sol comenzó a salir e iluminó la habitación, Jihoon abrió los ojos por lo molestosa que comenzó a ser la luz, la cual pasaba entre las cortinas ligeramente separadas, haciendo que despertara por completo de su sueño. Se encontró abrazando una espalda desnuda y en lugar de preocuparse por saber con quién había dormido, volvió a quedarse dormido al cubrir ese rayo de sol contra el cuello del chico a su lado.
Casi dos horas después Jihoon volvió a abrir los ojos, se había quedado en la misma posición, pero al darse finalmente cuenta de que no estaba solo en la cama, se separó con un brusco movimiento, el cual hizo que Seungcheol diese una vuelta en la cama, quedando boca arriba. Jihoon suspiró aliviado de que fuese su mejor amigo y no un extraño, pero una repentina idea le entró en la cabeza al ver el pecho desnudo del mayor, levantó ligeramente la sábana con la ligera esperanza de que estuviese completamente desnudo, pero este tenía su ropa interior.
Su cabeza comenzó a dar vueltas, bien pudieron haber tenido sexo y al terminar se colocaron la ropa interior, aunque él llevaba su camisa de anoche, tal vez Seungcheol jamás se deshizo de ella. Su estómago cosquilleaba un poco de sólo pensar que algo pudo haber pasado entre los dos, llevaba enamorado de su mejor amigo desde hace ya un tiempo, no fue un amor a primera vista, con el tiempo fue enamorándose de él, pero jamás fue correspondido; los "te quiero", "eres demasiado lindo", "me gusta cómo eres, nunca cambies", simplemente eran palabras de un buen amigo que hablaba con el corazón y no una persona que buscaba un romance, o un amor más profundo. Así que la idea de que Seungcheol había bebido lo suficiente para ignorar que era su mejor amigo con quien estaba, le estaba ilusionando de la forma más equivocada.
Sonrió mirándolo, se encontraba sentado a su lado, y sin pensarlo con detenimiento, deslizó con suavidad sus dedos por los cabellos de Seungcheol, el cual ni siquiera se movió y siguió durmiendo. Amaba ver esos labios gruesos y esas largas pestañas que adornaban su mirada de una forma hermosa, tal vez podía despertarlo con un beso, comenzó a inclinarse lentamente, queriendo llegar a sus labios, pero en ese momento la puerta de la habitación fue abierta y se sorprendió demasiado, alejándose de su mejor amigo.
—Jihoon— llamó Jeonghan, pero se quedó extrañado al ver la rápida reacción del menor —¿qué estabas haciendo?
—N-nada— respondió rápidamente y se levantó de la cama.
Jeonghan entrecerró los ojos y lo miró de una forma acusatoria, lo observó moviéndose por toda la habitación, esperando que su intensa mirada fuese lo suficientemente amenazante como para hacerlo soltar la sopa; pero al ver que Jihoon ni siquiera estaba mirándolo (porque estaba buscando unos shorts en su armario), decidió desistir —¿qué tienes para desayunar?
—¿Ya revisaron el refrigerador?— preguntó tranquilo y salió de la habitación, vio a Joshua recostado en el sofá cama, mirando su teléfono, fue en ese momento en el que la idea de haber cogido con Seungcheol sonó demasiado absurda, de haber sido real, Jeonghan ya habría preguntado por ruidos extraños en la habitación.
—Ya, no tienes nada— respondió siguiéndolo y dejando que Seungcheol siguiese durmiendo (sí, aun con las voces era capaz de seguir durmiendo).
—¿Entonces para qué preguntas si ya viste que no tengo nada?
—Qué pésimo servicio tienes— se quejó y se sentó junto a Joshua en el sofá cama.
Jihoon soltó una gran carcajada mientras revisaba las alacenas, buscando algo de comida —ni siquiera me vas a pagar por alojarte en mi departamento. A todo esto, ¿qué hacen aquí?
—Seungcheol no pudo abrir su departamento, así que todos dijimos que era buena idea dormir aquí.
—Creo que ahora sí lo desalojaron. No es la primera vez que no paga la renta por unos meses.
—¿En serio?— preguntó preocupado Joshua.
Jihoon asintió, rindiéndose en su búsqueda y se sentó junto a ellos —ya le he dicho que lo puedo ayudar con sus finanzas, pero es demasiado orgulloso.
—¿Y por qué no puede pagar? Tiene dos empleos, ¿no?— volvió a cuestionar Joshua.
—Se la vive comprando cosas a crédito, y no gana el suficiente dinero para estar comprando de esa forma. Siempre que logra liquidar una deuda, genera otra, y ya llegó al punto en el que no ha pagado algunos, pero sigue sacando cosas a crédito.
—¿Y cómo es que tiene tarjeta de crédito?— cuestionó Jeonghan.
—La adquirió en la universidad, su papá la pagaba, así que nunca se preocupó de pagar las cuentas. Adquirió algunos préstamos innecesarios y cuando comenzó a trabajar, su padre le dejó la responsabilidad, pero siempre que se sentía muy ahogado su padre aportaba algo para que saliera de las deudas. Luego ocurrió lo del accidente y todos los ahorros fueron para el tratamiento de su padre, así que para cuando falleció, no hubo mucho que dejarle de herencia, además lo despidieron meses después y su vida fue en picada— suspiró —no sé en qué momento tocará fondo y pedirá algo de ayuda.
—Vaya, no tenía ni la menor idea— comentó Jeonghan —siempre me cuenta todo, pero eso jamás lo había mencionado.
—Es muy reservado y sólo cuando ya no puede más me llama y se desahoga— comentó Jihoon.
En ese momento la puerta de la habitación fue abierta y los tres miraron a Seungcheol (sólo con su camisa puesta y aún en bóxer), quien parecía agotado, como si aún necesitara dormir más, caminó arrastrando los pies, llegando al sofá cama (aún extendido) y se recostó detrás de Joshua y Jeonghan para quedar junto a Jihoon y abrazarlo por la cintura en una incómoda posición que seguro le dejará dolores en el cuello.
El corazón de Jihoon se aceleró como siempre que recibía algún abrazo o cariño por parte del pelinegro, pero controló su corazón y preguntó: —¿debes ir a trabajar?
Seungcheol asintió —tengo qué, aunque no creo poder.
—Te ves fatal— comentó Jeonghan acomodando los cabellos de la frente de Seungcheol.
—No pude dormir del todo bien anoche— bostezó —¿dónde viviré ahora?
—Te dije que pagaras primero la renta— dijo Jihoon mirándolo.
—Lo sé, pero si no pagaba la computadora y el minibar iban a embargarlos.
—¿Y eso era mejor que quedarte sin casa?— regañó Jihoon —Cheol, tienes que hacer algo con tu vida, te estás desgastando mucho y jamás sales de las deudas.
—¡Perdóname por ser un comprador compulsivo, pero no puedo evitarlo!— se quejó en un falso sollozo, abrazándose más al bajito.
Jihoon negó decepcionado, posando una mano en sus cabellos y acariciando con un poco de compasión; antes de poder decir algo más, el teléfono de Seungcheol sonó en la habitación, se levantó y atendió la llamada, los demás aguardaron en silencio y pocos minutos después regresó para acostarse en la misma posición anterior, sólo que esta vez quedando boca arriba, con su cabeza sostenida por los muslos de Jihoon y ya no abrazándolo.
—Ya no voy a trabajar, cambié de turno, iré en la noche.
—Genial, deberías ir a dormir— comentó Jeonghan. El silencio que se hizo en la estancia permitió que todos escucharan el hambriento estómago de Jeonghan, quien se puso de pie y dijo —iré a algún lugar a desayunar, nos vemos.
—Voy contigo— dijo Joshua poniéndose de pie.
Los dos se arreglaron para salir del departamento del menor y se despidieron de sus amigos en cuanto estuvieron listos; Seungcheol no se levantó de Jihoon, inclusive terminó quedándose dormido en aquella posición; Kkuma los encontró abrazados de una forma afectuosa y eso hizo que agitara su cola de felicidad, subió al sofá-cama y se acomodó en el regazo de Jihoon, junto a Seungcheol, el bajito la recibió gustoso y también comenzó a acariciarla, tal como hacía con los cabellos del pelinegro.
Aunque estaba un poco aburrido, no dejó de mirar a Seungcheol durmiendo tranquilamente, queriendo besar sus labios, queriendo amarlo como más de una vez había imaginado y soñando, pero no se atrevía, el mayor siempre llegaba diciéndole que se había enamorado de alguien y desafortunadamente nunca era del rubio, así que no quería confesarle su amor y que fuese rechazado, prefería su amistad y verlo feliz a que dejaran de hablarse y verse porque no fueron compatibles como pareja.
Sin darse cuenta, mientras estaba perdido en sus pensamientos y mirando fijamente los labios de Seungcheol, el mayor había abierto los ojos y estaba mirándolo, preguntándose qué es lo que tanto observaba, hasta que el bajito movió su mirada y se encontró con la del pelinegro. Jihoon se puso un poco nervioso y paró con las caricias desviando su mirada hacia la ventana.
No era la primera vez que Seungcheol atrapaba a Jihoon mirándolo fijamente, ya fuesen sus labios, sus manos, su rostro o su cuerpo, nunca se daba cuenta a tiempo de que el pelinegro se había dado cuenta de la mirada encima, hasta que lo hacía y la desviaba, pretendiendo que jamás lo miró más del tiempo necesario. Él tampoco decía nada, si Jihoon no quería decirle por qué lo miraba y luego fingía que no lo hacía, él no quería cuestionarlo y presionarlo a decir algo que muy seguramente guardaba en el fondo de su corazón y que no dejaría salir hasta que estuviese listo.
Sin embargo, aquellas miradas comenzaban a gustarle, sentía como si para Jihoon fuese algo más especial, algo más que una simple mirada de amigos, así que la intriga lo atraía y lo hacía enamorarse muy lentamente de su mejor amigo. Seungcheol no quitó la mirada del menor, lo observó tal como Jihoon había hecho con él, hasta que se levantó quedándose sentado en el sofá, frente a Jihoon; el rubio regresó la mirada, encontrándose con la del contrario y su corazón se agitó, tragó en seco sintiendo que la distancia entre los dos cada vez era más reducida.
Seungcheol fue quien tocó primero los labios del bajito, quedándose ahí sin moverlos y sin cerrar los ojos, los dos se miraban fijamente mientras sus labios quietos se tocaban, ninguno retrocedió, ni se quejó, así que Jihoon cerró los ojos y profundizó el beso al comenzar a mover sus labios de forma suave y delicada. El mayor también cerró los ojos y correspondió el beso, pero terminaron separándose cuando los ladridos emocionados de Kkuma comenzaron a retumbar en la habitación.
Ambos miraron a la cachorra, quien ladraba feliz y agitaba su cola con emoción, los dos sonrieron y luego se miraron sin desaparecer sus sonrisas y una vez más unieron sus labios, esta vez con más emoción. Seungcheol puso su mano en la mejilla de Jihoon, volviendo más hambriento el beso; los ladridos de Kkuma no cesaban y cada vez era más escandalosa, así que volvieron a separarse y Seungcheol se levantó del lugar.
—Lo siento Kkuma, ver a tus papis besarse te altera mucho, así que nos iremos a la habitación— dijo y tomó a Jihoon de la mano para hacerlo levantarse.
Jihoon sonrió ampliamente y acarició la cabeza de la cachorra, quien siguió ladrando sin bajarse del sofá-cama, viendo a la pareja encerrarse en la habitación. En cuanto la puerta estuvo cerrada, Seungcheol acorraló a Jihoon contra ésta, lo tomó de las mejillas y continuó besándolo, pegando sus cuerpos hasta más no poder, despertando sus erecciones lentamente. La lengua del mayor profundizó el beso, introduciéndose en la cavidad bucal contraria, recorriendo y conociendo cada rincón.
Se besaban hambrientos, como si desearan desde hace demasiado tiempo hacerlo, aunque no era del todo erróneo, en algún momento de su amistad ambos habían imaginado probar esos labios y cuando el enamoramiento se hizo más fuerte en ambos, fue un deseo que se presentaba constantemente. Jihoon introdujo las manos por la camisa de Seungcheol, acariciando la fornida espalda, sintiendo cómo las manos del mayor se deslizaban lentamente, llegando hasta sus muslos, donde levantó una de sus piernas y dio una falsa embestida.
Los dos gimieron ahogadamente, sus labios se separaron, el pelinegro abrió los ojos y se encontró con una imagen que lo terminó por enamorar de Jihoon, sus ojos estaban cerrados con fuerza, sus labios ligeramente separados, rojos y húmedos y lo único que pasó por su mente fue seguir comiéndole la boca. Sus labios se unieron una vez más, Seungcheol levantó la otra pierna de Jihoon, dejando que su espalda se apoyara en la pared, así como el menor se sostuvo de sus hombros.
Falsas embestidas dieron comienzo, ambos tenían muy poca ropa como para no sentir los deslices en sus penes, pero eso hacía que fuese un poco doloroso en lugar de placentero, así que Jihoon habló.
—D-deberías quitarme primero la ropa— murmuró sobre sus labios.
Seungcheol sonrió —¿crees que podamos hacerlo sin cambiar la posición?
Jihoon dejó escapar una sonora carcajada —sólo bájame y me quitaré los shorts— dijo, no iba a arriesgarse a caerse y arruinar el momento.
El mayor soltó sus piernas dejándolo bajar, pero antes de darle la oportunidad de desnudarse, dejó un rápido beso en sus labios. El menor sonrió después del beso y con algo de nerviosismo deslizó la prenda hacia bajo, la cual, al llegar por debajo de sus caderas, cayó al suelo rápidamente, Seungcheol se separó sólo para ver sus blanquecinas piernas, las cuales había visto en más de una ocasión, pero no como lo hacía en ese momento.
La siguiente prenda salió de su cuerpo, Jihoon decidió quitarse la camisa antes de sus bóxer; terminó recibiendo un poco de ayuda y en cuanto su pecho quedó completamente desnudo, Seungcheol se inclinó para besarlo, iniciando por las clavículas, bajando un poco por la piel hasta llegar a uno de sus pezones y succionarlo. Jihoon jadeó suave y tiró su cabeza hacia atrás sintiendo el placer, sin darse cuenta que el mayor deslizó sus manos hacia su cintura, tomando del bóxer y bajándolo lo suficiente hasta que cayó al suelo.
Jihoon fue consciente de ese hecho momentos después, levantó los pies para sacar las prendas y con uno de ellos la lanzó un poco lejos de ambos. Seungcheol se separó, admirando el desnudo cuerpo de su amigo, sonrió coqueto y luego él se quitó la camisa antes de hacer lo mismo con su ropa interior. El rubio se deleitó con la mirada, recorriendo cada parte del fornido cuerpo de Seungcheol hasta que su mirada se centró en el pene erecto.
Seungcheol no pasó desapercibida esa mirada, su sonrisa continuó en sus labios y se acercó nuevamente para que Jihoon tocara su miembro, colocó la mano del bajito sobre la piel que lentamente se humedecía y lo ayudó a deslizarla lentamente por toda la extensión. Mientras era masturbado, atacó el cuello del rubio, besando la zona con más insistencia que con cualquier otra pareja que hubiese tenido, dejando marcas en el cuerpo contrario.
—C-Cheol— llamó en un gemido —c-creo que tengo algo de lubricante... y unos condones.
—¿Qué esperas para ir por ellos?— murmuró sobre la piel del cuello y se separó del menor para dejarlo ir a buscar el frasco.
Jihoon pasó a su lado, recibiendo una nalgada y eso lo estremeció como jamás hubiese imaginado. Se acercó al armario para abrir uno de los cajones, metió la mano hasta el fondo y sacó la botella transparente, volvió a introducir su mano revisando entre las cosas y encontró dos pequetitos de condones; vio la mirada coqueta de Seungcheol, había esperado que se sentara en la cama y lo esperara ahí para comenzar con la acción, pero parecía que realmente quería tenerlo contra la pared.
Le dio el frasco a Seungcheol, poniéndose nuevamente donde anteriormente estaba, este vertió un poco del gel en la punta de sus dedos, y la dejó en el suelo junto a su ropa, luego miró a Jihoon y levantó una de sus piernas para introducir el primer dedo en el agujero. El rubio cerró los ojos y gimió sin contenerse por el primer intruso, al cual lo acompañaba una fría sensación, sentía su otra pierna flaquear y muy seguramente si no estuviese sosteniéndose de los hombros de Seungcheol, ya habría caído al suelo.
El dedo se movió en círculos por el interior, entrando y saliendo en ocasiones para dilatar la entrada; con el pasar de los minutos y con el aumento del placer del rubio, Seungcheol introdujo dos dedos y luego fueron tres y habría entrado un cuarto si Jihoon no hubiese desesperado.
—C-Cheol... vamos mgh... métela— pidió entre gemidos.
Sus labios se unieron una vez más con pasión y hambre, se comieron la boca a pesar de que los incesantes gemidos de Jihoon no dejaban que el beso fuese adecuado. Tuvieron que separarse para que Seungcheol abriera el condón y lo deslizara por su pene con cuidado, asegurándose de colocarlo bien; volvió tomar los labios del rubio en un beso largo.
—Alinea mi pene— murmuró sobre los labios contrarios.
Seungcheol cargó a Jihoon de ambas piernas, Jihoon se tuvo que agarrar con fuerza de una mano por los hombros de Seungcheol, pasando el brazo por la espalda, tomó el pene del mayor, masturbó un poco y luego lo alineó a su entrada. Los dos miraban hacia abajo, viendo lo que hacían, una vez que el glande estuvo alineado, Seungcheol movió a Jihoon para que su pene se perdiera en su ano.
—Aagh~— gimió suave Jihoon, disfrutando de esa primera penetración.
Los dos respiraron profundamente, tratando de regular sus respiraciones, sus labios estaban demasiado cerca, así que los unieron imposibilitando esa tarea. Seungcheol dio un par de pasos hacia adelante y Jihoon sintió su espalda chocar contra la pared, jadeó fuerte y sonrió cuando el pelinegro también lo hizo.
—E-estás muy... ngh apretado.
—¡Agh dios! S-se siente tan bien— expresó mirando a Seungcheol a los ojos.
El mayor no esperó demasiado para comenzar a moverse en el interior de Jihoon, inició haciendo círculos lentos y suaves, pero luego salió del interior lentamente y al ingresar nuevamente, dio una estocada rápida y certera. Las embestidas comenzaron en ese momento, no eran rápidas, pero tampoco llevan un ritmo aburrido. La habitación se llenó de gemidos y pieles chocando, al estar muy cerca de la puerta, podían escuchar ladrando a Kkuma al otro lado, seguramente estando muy emocionada de que sus padres finalmente se amaran.
No pudieron unir sus labios nuevamente, Jihoon gemía demasiado, dejando que el sonido escapara por sus labios separados, así que aunque Seungcheol lo intentó en un par de veces, tomar un beso estable era imposible, así que prefirió deleitarse con los gemidos del bajito, escuchándolo balbucear cosas inentendibles y también aprovechando para darle uno que otro cumplido.
—Ah ah ngh ah... oh sí ah ah— gemía Jihoon sin parar.
—Mgh ah Ji... ah precioso ngh...— acompañó Seungcheol en su gemir.
Con el tiempo, Seungcheol comenzó a cansase en esa posición, no sólo debía empujar sus caderas hacia arriba, sino que debía sostener todo el peso de Jihoon y esperar que no resbalara y cayera de sus manos.
Por otro lado, para Jihoon no estaba tan mal, podía apoyarse de la pared y al sostenerse con fuerza de los hombros de Seungcheol, se sentía seguro, pero sus piernas terminaron un poco más abiertas de lo que era capaz (sin sentir dolor) cuando el mayor se pegó más a la pared, se quejó por el dolor que rápidamente le dio, pero cuando los labios de Seungcheol terminaron en su cuello y logró sentir algunos besos, así como escuchar con más intensidad los gemidos, cumplidos y gruñidos que el mayor dejaba escapar de sus labios, el dolor rápidamente se desvaneció.
Sin poder estar más en esa posición, Seungcheol se separó de la pared, caminó hacia la cama y dejó escapar su pene del ano de Jihoon cuando lo aventó hacia la cama, el bajito rió, separó sus piernas nuevamente y recibió al pelinegro entre ellas. Se besaron pesadamente antes de que Seungcheol volviera a penetrarlo, se recostó por completo en Jihoon después de alinear su pene e introducirse una vez más.
El menor abrazó por la espalda a Seungcheol con sus brazos y piernas, haciendo que las embestidas fueran más profundas. Los dos gemían en el oído del contrario, besando sus pieles cada vez que podían y acariciando sus cuerpos cada vez que recordaban que podían tocarse, sintiendo la capa de sudor que se acumulaba en sus cuerpos.
Sus labios se unieron una vez más, pero nuevamente el beso se hizo torpe e imposible, Jihoon arqueó su espalda un poco, con el peso del mayor era casi imposible, pero lo hizo cuando llegó al clímax y se derramó ensuciando el abdomen de Seungcheol. Gimió fuertemente el nombre de su amigo y su ano se apretó con mayor fuerza, estrujando el pene del pelinegro. Bastaron unas cuantas embestidas más para que Seungcheol terminara dejando todo su semen en el condón, en el interior de Jihoon.
Respiraron profundamente y se miraron a los ojos con enormes sonrisas cómplices, Seungcheol acarició los cabellos de la frente de Jihoon, removiendo algunos cuantos —eres demasiado precioso.
Jihoon sonrió —s-sí, lo mencionaste más de una vez hace unos instantes— suspiró pesadamente, su pecho subía y bajaba con rapidez —no tenía idea de que... yo te gustara.
La sonrisa de Seungcheol se volvió dulce y dijo —comenzaste a gustarme cuando me di cuenta de que yo te gustaba.
Las mejillas de Jihoon se enrojecieron ligeramente y Seungcheol amó verlas pintadas de color carmín —¿soy muy obvio?
—Sólo cuando me miras demasiado, si no fuese por esas miradas, creo que nunca lo habría notado.
—Las miradas no son recientes, ¿sabes?
—Lo sé, pero fui demasiado estúpido como para notarlo antes.
Los dos se sonrieron, se separaron ligeramente cuando Seungcheol salió del interior de Jihoon, deslizó el condón de su flácido pene, lo amarró antes de hacer un desastre y se acomodó a su lado luego de desecharlo en la basura, mirándolo fijamente y acariciando sus cabellos.
—¿Qué harás con tu departamento?— cuestionó Jihoon luego de un breve momento en el que un cómodo silencio los invadió.
—No lo sé, no tengo para recuperarlo— suspiró pesadamente.
El bajito tragó en seco y lo pensó demasiado antes de decir —¿y... si te quedas conmigo? Claro, en lo que buscas un nuevo departamento— añadió apresuradamente cuando el pánico a ser rechazado lo invadió.
—¿Necesito buscar un nuevo departamento? ¿No puedo quedarme aquí contigo más tiempo?
—B-bueno, si eso quieres hacer...— trató de sonar como que no le importaba, pero Seungcheol sabía que le importaba demasiado.
—Sí, eso quiero hacer— dijo animadamente y abrazó a Jihoon por la cintura, atrayéndolo un poco más a su cuerpo —quiero quedarme contigo para siempre... o hasta que te aburras de mí.
—¿Aburrirme de ti? Tantos años de amistad, ¿y crees que me he aburrido de ti?
Seungcheol rió —es posible, soy un tipo con muchas deudas y dos trabajos que no le sirven más que para generar más deudas.
—Déjame ayudarte con eso, ¿sí? Al menos para que mejores tus finanzas y puedas llevarlas tú solo.
—¿Mi novio me ayudará con las finanzas?
Nuevamente las mejillas de Jihoon enrojecían, aunque esta vez abrió los ojos sorprendidos —¿n-novio?
—Uhm bueno... creí que... ¿quieres ser mi novio, Jihoonie?
Jihoon sonrió ampliamente —sí, sí quiero— respondió y lo abrazó, unió sus labios y rodaron en la cama hasta que el bajito quedó encima, completamente recostado, sintiendo la cálida piel del contrario con la suya.
El beso duró lo suficiente como para que sus corazones se agitaran en felicidad, pero no para que comenzaran una ronda más.
La mañana pasó rápido entre besos y caricias, conversando de vez en cuando de cualquier cosa, hasta que el hambre invadió sus estómagos y tuvieron que salir de la cama. Primero fueron a desayudar en una cafetería cercana, Jihoon invitó al mayor aunque este se negó rotundamente, pero el menor no iba a dejar que Seungcheol usara su tarjeta de crédito y aumentara el valor de su pago, así que terminó convenciéndolo.
Luego fueron con el casero, el cual no se libró de Seungcheol aunque lo quisiese; le abrió el departamento con las nuevas llaves y dejó que se tomaran todo el día en trasladar las cosas al del bajito, donde ahora vivirían juntos. Les habría gustado pasar todo el día juntos, pero por la tarde-noche Seungcheol se preparó para ir a trabajar y se despidió de Jihoon con beso en los labios que a ambos agitó su corazón.
Sabían que no iba a ser fácil comenzar una vida juntos, lo habían hecho en la universidad, y las manías que tenían en ese entonces los llevó a tener su propio hogar cada uno cuando se graduaron, pero ya habían madurado, al menos un poco más, así que probarían vivir nuevamente juntos, además, ahora que había amor de por medio, estaban seguros de que las cosas irían bien.
ꕥ Fin ꕥ