Cuidando de nuestros sumisos

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Summary

Lucius y Draco sabian sobre la existencia de magicos sumisos pero ellos querian a dos personas en especificos..Harry y Snape ellos eran suyos si o si

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18+

El Secreto de los Sumisos Mágicos

El Secreto de los Sumisos Mágicos

La luz de la luna se colaba por los ventanales góticos de la Mansión Malfoy, proyectando sombras alargadas sobre las paredes forradas en terciopelo negro. Una atmósfera densa se cernía sobre el estudio de Lucius Malfoy, donde el silencio sólo era roto por el crujir del fuego en la chimenea y el suave repiqueteo de una copa de cristal contra el mármol.

Lucius estaba de pie junto a la estantería más antigua de la sala, una que no estaba encantada para defender su contenido. Allí descansaban los libros más peligrosos, los más secretos. Con un ademán elegante, extrajo uno de cubierta de cuero encuadernado con hilo de plata. No había título visible, sólo una runa que brillaba tenuemente: , la marca de los antiguos Dominantes.

Draco, sentado frente al escritorio, miraba a su padre con una mezcla de respeto y creciente ansiedad. Había esperado esta conversación durante años, y ahora que había llegado, sentía el peso de cada palabra antes incluso de que fueran pronunciadas.

Lucius se giró lentamente, sus ojos grises más severos que de costumbre.

—Draco, ha llegado el momento de hablar de lo que verdaderamente somos. Lo que corre por nuestras venas no es sólo sangre pura. Es legado, es deber... es poder.

Draco asintió con solemnidad. Ya sabía, al menos en teoría, lo que significaba ser un Dominante. Había escuchado susurros de los Mágicos Sumisos, seres que nacían con una energía receptiva, mágica y emocionalmente única, y que sólo despertaba en plenitud cuando encontraba a su complementario: un Dominante capaz de guiar y proteger, pero también de reclamar.

—Sabes lo que esto implica, ¿verdad? —preguntó Lucius mientras colocaba el libro sobre el escritorio, abriéndolo con cuidado.

Draco tragó saliva.

—Sí. Significa que debemos elegir. Que no es sólo una cuestión de atracción o poder... sino de destino.

Lucius asintió con gravedad.

—Y debes elegir bien. Una unión mal hecha puede destruirte. La magia de un sumiso no se entrega fácilmente, y cuando lo hace, puede ser tan curativa como letal.

Draco se levantó, cruzó los brazos, y caminó hacia la ventana. Observó el jardín en penumbra, los árboles oscilando suavemente bajo la brisa nocturna. Luego, se giró hacia su padre.

—Yo ya he elegido.

Lucius alzó una ceja.

—¿Tan pronto?

—He estado observándolo durante años. Es fuerte, sí, pero también lleva una carga que no le pertenece. Tiene una necesidad desesperada de pertenecer, de encontrar un lugar donde descansar... de dejar de luchar. Se esconde detrás de su valentía, pero en el fondo... está quebrado.

Lucius se acercó, su voz baja, casi un susurro.

—¿Harry Potter?

Draco asintió sin titubeos.

—Nadie lo ve, pero yo sí. Tiene una magia sumisa dormida, furiosa por ser reconocida. Ha sobrevivido al abandono, al abuso, a la guerra. Y aun así... sigue amando. Sigue luchando por los demás. Él necesita a alguien que lo vea realmente. Y yo... quiero ser ese alguien.

Lucius no respondió de inmediato. Lo observó con intensidad, midiendo sus palabras, evaluando no solo la decisión, sino el hombre que su hijo se estaba convirtiendo.

—Entonces debes ganártelo. No basta con elegirlo. Un sumiso de su calibre... no se rinde fácilmente.

Draco asintió.

—Lo sé.

Lucius volvió a sentarse, con un suspiro que arrastraba años de secretos y silencios. Abrió el libro, hojeó algunas páginas y se detuvo en un retrato antiguo: una pareja sellando un juramento con sangre y fuego.

—Y yo también he elegido —dijo finalmente.

Draco lo miró sorprendido. No esperaba eso.

—¿Quién?

Lucius levantó la vista, su expresión más vulnerable de lo que Draco había visto jamás.

—Severus.

El nombre flotó en el aire como una revelación. Draco tardó unos segundos en reaccionar.

—¿Snape? Pero… él es un hombre orgulloso. Frío, incluso. No parece…

—¿Sumiso? —completó Lucius con una media sonrisa. Luego negó con la cabeza—. Eso es porque no lo conoces realmente. Severus ha soportado más que la mayoría, igual que Potter. Pero lo suyo es diferente. Él ha enterrado su alma en capas de dolor y traición. Ha vivido para servir sin nunca haber sido visto. Siempre detrás de una máscara, siempre fingiendo. Su sumisión está oculta... pero es pura.

—¿Y tú lo amas?

Lucius no contestó de inmediato. En lugar de eso, miró el fuego.

—Lo respeto. Lo admiro. Y lo entiendo. Su oscuridad no me asusta... la reconozco. Porque también es mía.

El silencio volvió a colarse entre ellos, pero esta vez era cómplice, no incómodo.

Draco se acercó al escritorio, tocó el libro con reverencia.

—Entonces ambos tenemos un camino por delante.

Lucius asintió.

—Y no será fácil. Pero si logramos despertar sus corazones, sus almas… no sólo serán nuestros. Serán completos.

El reloj marcó la medianoche.

Dos Dominantes.

Dos Sumisos por conquistar.

Y el comienzo de un destino entrelazado.