Aprender a dejarte
¿Quién pude definir exactamente lo que es “amar”? En el diccionario se puede definir como “tener amor a alguien o algo”, pero entonces ¿Qué es el amor? La respuesta de esta pregunta puede variar y al mismo tiempo ser similar, realmente el amor puede ser como esos casos donde la teoría y la practica llegan a ser diferentes, lo único que puedo decir al respecto es que puede ser muy lindo, pero la mayoría de las veces confuso y complicado.
Hace tiempo amé a alguien cercano e importante para mí, pero el tiempo decidió que lo mejor era separarnos, sabía que nada podría pasar entre nosotros y es por eso que era lo mejor que podía hacer, no fue hasta que pude sentir ese amor que el tiempo tanto quiso evitar, que entendí el por qué hacía todo esto, sin embargo ya era muy tarde, y durante mucho tiempo estuve desafiando lo inevitable, quise demostrar el error que el tiempo había cometido al separarnos, pero al final todo lo que hice fue en vano, el error más grande lo cometí yo.
Ahora solo me pregunto si puedes recordar cuando éramos pequeños, aquellos momentos donde tú y yo éramos inseparables, cuando solíamos compartirlo todo, como cuidábamos uno del otro y también cuando un tiempo después todo cambio, conociste a más personas, recuerdo que no podía dejar de sentir miedo, no quería que me cambiaras por alguien más, o que un día decidieras que ya no me querías cerca de ti, en ese entonces lo único que quería es que nada cambiara entre nosotros, pero solo pensaba en lo que yo quería nunca te pregunte cómo te sentirías con eso. Al final, conseguiste nuevos amigos, y yo sentía como poco a poco me alejaba de ti, recuerdo que solía hacer muchas cosas para que siguiéramos estando juntos, sin embargo, no importaba lo mucho que hiciera, nada dio resultado, los días pasaban y aunque me negaba a dejarte ir, el tiempo solo nos separó.
En ese entonces lo único que sabía hacer era odiarte, por algo de lo que no eras culpable, mi enojo solo nublaba mi razón. Fue algo muy difícil para mí el aceptar que nunca fui alguien muy importante para ti, dolía demasiado, eran espinas clavándose en mi corazón con tan solo pesarte, era una tortura de la cual de alguna manera no era capaz de dejar, sabía que desde un inicio debí dejar de lado mi obsesión y al igual que tú, debí intentar conocer a más personas y tal vez así hubiera sido más sencillo dejarte ir.
Pero eso ya no es importante ahora, no puedo borrar mis acciones, lo mejor que puedo hacer es cambiar mi manera de pensar y volver a probar las cosas que tanto disfrutaba, a pesar de que muchas de esas cosas me recuerdan el pasado que compartí contigo, no podía segur dejando que mi nostalgia me siguiera haciendo tanto daño.
Entonces entendí que no había manera de que pudiera cambiar por mi cuenta, me sentí sola durante mucho tiempo, me aleje tanto de las personas y llegue a imaginar que las personas harían lo mismo alejándose de mí, pero esto no fue así, logré hacer buenos amigos y fue gracias a ellos que entendí lo triste que es estar solo, aún más cuando me di cuenta de que todo fue por sentimientos hermosos que derivaron en un odio sin sentido, me pregunto si te alegrarías por mí, por lo que he logrado.
Creía que ya todo estaba bien, sentía que al final de todo el pasado no había sido más que eso, solo recuerdos, entonces decidí cambiarme de colegio, para poder estar más cerca de mis amigos y no sentirme tan sola como antes, durante mi primer día, noté que no es muy diferente al anterior en cuanto a su sistema educativo, y, aunque estoy un poco atrasada a comparación del resto no es tan complicado adaptarme, puedo decir que la diferencia más notable es que los descansos que ya no son tan solitarios como solían serlo, ahora solo puedo sentir como si el peso que lastimaba mi espalda comenzara a desaparecer.
Eva, mi mejor amiga, estaba a mi lado durante el camino de regreso a casa, realmente no hay demasiada distancia entre nuestras casas y el colegio, a pesar de esto el tiempo parecía ir más lento en nuestro camino que estaba repleto de risas y chistes que parecían no terminarse. De un momento a otro hubo una breve pausa en nuestro camino, nos detuvimos en un parque cercano y en cuanto nos sentamos en una banca que estaba cerca, Eva pregunto:
- ¿Te diste cuenta de que había un chico que no te quitaba los ojos de encima?
-Sí, pero creí que solo se trataba de alguien curioso, quiero decir no es que todo este tiempo hayamos sido muy discretas- le respondí, aunque en realidad no me di cuenta de quien estaba hablando, ella no parecía muy convencida con mi respuesta- ¿Crees que pueda haber otra razón?
-No te da miedo que pueda ser algún tipo de acosador, digo, piénsalo por un momento, no es motivo como para que te mire de esa forma, a menos que... -hizo una pausa para escoger bien sus palabras -quizás sea algún conocido, pero por lo que me has contado solo puedo pensar en una sola persona posible, así que dime ¿qué opinas?
-No lo creo, aun así, que tendría que verlo más de cerca para intentar reconocerlo.
-Y... ¿Qué pasaría si estoy en lo correcto?
-Pues me gustaría hablar con él, disculparme y arreglar las cosas, y quizás podríamos retomar nuestra amistad, creo que eso fue demasiado positivo.
Ella sonrió y poco después comenzamos a hablar de más cosas, pero no podía dejar de pensar en nuestra charla, incluso los días siguientes seguí pensando en eso, y pude confirmar que no fue una casualidad lo que pasó el primer día, ese chico del que Eva hablo continuaba mirándome, una mirada llena de confusión; fue una verdadera sorpresa para mi saber que la segunda hipótesis de Eva era correcta, lo que logró sorprenderme aún más fue que después de tanto tiempo aun te acordaras de mí.
Después de saber que eras tú comencé a saludarte al llegar y salir del colegio, esto, poco después se convirtió en una rutina entre nosotros, tanto que hubo ocasiones en que noté cómo esperabas recargado sobre la pared a que nos saludáramos, no quería ser yo quien iniciara una conversación contigo, creía que sería incómodo, entonces solo me quedaba esperar que me hablaras primero y para mi suerte, así fue.
Comenzamos a hablar a la hora de salida y comenzamos a caminar mientras conversábamos un poco sobre las clases y lo que habíamos estado haciendo después de habernos alejado, de un momento a otro, la conversación se detuvo y supe que era el momento correcto para disculparme por todo.
Así lo hice, dije todo por lo que me disculpaba y respondiste a mis palabras con una sonrisa mientras me abrazabas, ese fue un momento realmente lindo, lograste que mi corazón se acelerara, parecía que podría salirse de mi pecho, hacía ya mucho tiempo desde que había actuado así, no sabía si era alegría o si habría otra razón, solo sabía que me avergonzaba que los latidos de mi corazón se pudieran escuchar demasiado.
Después de ese día comenzamos a hablar más seguido, y siempre que esto pasaba lo que para mí eran solo unos minutos, realmente eran horas, se había convertido en una parte especial de nuestra rutina, sentía que estábamos acercándonos cada vez más, era como si el tiempo nunca hubiera pasado. Me sentía tan bien, era feliz y siempre pensé que era un sentimiento mutuo, salíamos con frecuencia, solo éramos nosotros dos, me gustaba como me sentía cuando estaba a tú lado, me recordaba a cuando éramos pequeños, pero ahora se sentía diferente.
Me sentía tan confundida, mientras estoy a tú lado y escucho las tiernas palabras que salen de tu boca mi corazón se emocionaba, en mi cabeza solo podía debatir entre aceptar o negar lo que mi corazón sentía, todo siempre terminaba en dos resultados que no llevaban a nada, por un lado podía aceptar, pero si hago esto, estaría de acuerdo con los sentimientos que me provoca estar a tu lado, amor, y hay algo que me convence, me gusta creer que tú sientes lo mismo que yo, porque de lo contrario ¿por qué te comportabas así conmigo?, pero esa era mi única evidencia, pero también podría estar equivocada y arruinar lo que tanto había querido recuperar.
Al final solo decidí aceptar todo lo que sentía, no lo vi como algo malo porque no era como si fuera a declararte mis sentimientos al día siguiente, lo único que estaba haciendo era aceptarlos, esto podía ser como un nuevo y hermoso capítulo para mí y al mismo tiempo podría terminar haciéndome daño, realmente perdía más de lo que ganaba.
Después de aceptar mis sentimientos hacia ti, quería estar más tiempo contigo, solo necesitaba un saludo para sentirme en las nubes. En una ocasión que traté de acercarme a ti noté que era común de ti tratar a tus amigas con un cariño similar que cuando estabas conmigo, solo podía pensar en que no importaba que lo hicieras, ya que conmigo era diferente, ¿verdad?, pero si era así, ¿por qué mi pecho dolía tanto?, ¿por qué me sentía tan mal cuando lo veía?
Un día Eva llegó corriendo muy agitada, se paró delante de mí y dijo:
- Tú ya lo sabes, ¿verdad?
- ¿Saber qué? ¿De qué hablas? -dije con confusión.
-Hablo de él, ¿si lo sabes o no?
-No, ¿qué debería saber?
-Bueno, es que él... -inclinó un poco su cabeza- él ya está saliendo con alguien.
- ¿Por qué lo dices? ¿Cómo puedes estar segura? –dije con tono nervioso.
-Porque lo vi a él y a la chica, además estuve preguntando por toda la escuela e incluso a sus amigos y todos dicen que son pareja, hasta me dijeron que la chica se llama Rose.
Sus palabras me hicieron sentir como si miles de agujas se clavaran profundamente en mi corazón, no lo podía creer, si consiguió pareja, ¿por qué era así conmigo?, Evan ni siquiera me dio tiempo para pensar y continuo.
-También me dijeron que ellos dos ya llevan mucho tiempo siendo pareja.
-¡Oh!... entiendo.
Fue lo único que pude decir, las palabras de Eva no salían de mi cabeza, me sentía muy mal, no quería creerlo, ya me habías hablado de Rose y aun así me atreví a ignorar algunas de tus palabras, mi error más grande fue no notar como se formaba una sonrisa en tú rostro cuando hablabas de ella, apenas ahora me doy cuenta de que cada una de tus sonrisas no eran para mí, ¡eran para ella!, trataba de sentirme feliz al saber que, sí estás enamorado y eres feliz con tu pareja, pero no podía dejar de sentirme mal.
A la hora de salida, pude ver a la pareja se estaba despidiéndose, pensé que mi presencia los había interrumpido y que quizás ella se molestaría conmigo por estar quitándole el tiempo con su novio, pero en lugar de eso, se despidió de mí con una sonrisa para después alejarse acompañada de su grupo de amigos, por más que me duele admitirlo yo sé muy bien que ella es una muy buena persona, aunque quiera ver lo malo en ella, simplemente no puedo, solo hasta ahora entiendo lo que viste en ella.
Después de estar caminando, sin que yo dijera ni una sola palabra, en lo único que podía pensar era sobre todo lo que sentía hacia ti, ya no podía más sentí que seguir de esta manera ocultando lo que siento y solo ver cómo nos alejamos nuevamente me haría repetir una parte de mi historia que tanto me hizo daño. Miro tu cara un momento y cuando mi vista se volvió hacia el frente decidí interrumpir.
-Sabes algo, me encanta el sonido de tu voz, el color de tus ojos y cada pequeña cosa de ti... No hay nadie que sea tan feliz como yo cuando estoy a tu lado, podría escribir incontables poemas y cartas con miles de palabras, y aun así no podrías entender lo mucho que me gustas.
Noté lo avergonzado que estabas al escucharme, no podías mirarme a la cara y yo tampoco podía mirarte.
-Sé que tú corazón ya le pertenece a alguien, y que ella es tan hermosa, no como aquellas que aparecen en revistas o en la televisión, ella es de aquellas que con su presencia, pueden sacar lo mejor de ti y hacerte sentir cosas que tal vez no sabías que podías sentir... así que no tengo ningún motivo para sentirme mal porque la eligieras a ella, solo puedo estar decepcionada conmigo misma por pensar que dejarías algo tan hermoso por estar conmigo -no tuve las fuerzas para quedarme ahí más tiempo, te deje y solo me fui.
Los días siguientes también eran complicados, con solo verte mi corazón se estremecía, pero no podía acercarme a ti y simular que nada había pasado, pienso que así es mejor, dije lo que sentía y aunque no es fácil pasar a tú lado, verte sonreír me hace muy feliz.
Hice muchas cosas de las cuales me arrepiento y tuve que hacer muchas otras que nunca había hecho para poder mejorar, así que es imposible no aprender de cada una de ellas tanto las buenas como las malas, gracias a esto ya no soy y nunca seré igual que antes.