Sinapsis
Alexandra, una mujer sonriente y de apenas veintiséis años, trabaja para la empresa de quien ha sido su némesis en toda la preparatoria y por si fuera poco, como su asistente, incrementando sus interacciones para desdicha de esta.
Roman es un hombre que siempre buscó superarse a sí mismo, tiene veintiocho años y ya es dueño de una empresa de desarrollo web, la cual heredó de su padre, algo que Alexandra siempre detesto porque estaba segura de que este no era más que un idiota egocéntrico el cual no sabía el esfuerzo de ganarse las cosas.
Pero una vez que este par comienza a trabajar juntos, intentan dejar las rivalidades de lado, ahora la único chocante entre ellos son sus personalidades.
Alexandra es extrovertida, perezosa y muy firme ante sus decisiones, detesta que le lleven la contraria.
Roman es reservado, sumamente responsable y muy mandón, siempre quiere que las cosas se hagan como él diga.
Son como polos opuestos, como fichas de un rompecabezas, son como el yin y el yang, y ahí es donde está su magia.
Ambos son tan diferentes uno del otro.