El Precio Del Deseo (+18)

Summary

🔞 En un bar cargado de tensiones, Shadow, un mesero atrapado en un juego de poder, enfrenta la llegada de Sonic, un mafioso que reclama una "deuda". Entre miradas cargadas y provocaciones, la noche los lleva a un hotel donde Shadow, vestido con un sensual traje de conejo rojo, se rinde a los deseos de Sonic en una intensa y explĂ­cita danza de placer. Al final, se revela que la "deuda" es solo una excusa.🔞 ------------------------------------------------ Advertencia (+18) Este one shot incluye escenas sexuales explĂ­citas entre dos personajes masculinos. Si este contenido te resulta inapropiado o incĂłmodo, te sugiero no entrar a leer esta lectura. ------------------------------------------------ La imagen utilizada en la portada no me pertenece todo el crĂ©dito es para su autor.

Genre
Romance
Author
Ling
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO ÚNICO

El bar estaba repleto, el aire cargado de risas, el tintineo de vasos y el zumbido de las conversaciones. Shadow, vestido con su uniforme de mesero una camisa negra que abrazaba su torso y pantalones que resaltaban cada lĂ­nea de sus piernas, se movĂ­a entre las mesas con una bandeja en la mano, su rostro era una mĂĄscara de profesionalismo, pero por dentro, su corazĂłn latĂ­a con una mezcla de nervios y anticipaciĂłn. No podĂ­a dejar que nadie lo notara, especialmente Rouge que estaba en la barra bebiendo un cĂłctel y lanzĂĄndole miradas cargadas de diversiĂłn.

—Shadow, cielo, ÂżquĂ© tal si me traes algo mĂĄs... picante esta noche? —dijo Rouge, girando la sombrilla de su bebida con un guiño.

Shadow puso los ojos en blanco, esbozando una sonrisa sarcĂĄstica.

—Sigue soñando, Rouge. —Pero su mente estaba en Sonic.

El mafioso mĂĄs temido de la ciudad, un erizo azul con una sonrisa que podĂ­a derretir o destruir. Shadow le debĂ­a dinero o eso era lo que decĂ­an en realidad, era solo una excusa, un juego que ambos jugaban pero nadie mĂĄs lo sabĂ­a ni siquiera Rouge.

La noche seguĂ­a su curso. Shadow servĂ­a tragos, esquivaba comentarios subidos de tono y fingĂ­a indiferencia. Hasta que la puerta se abriĂł con un golpe teatral. Sonic entrĂł, seguido por Scourge, cuya chaqueta negra con llamas en las mangas destilaba arrogancia, y Knuckles, con guantes blancos que parecĂ­an listos para destrozar. Los clientes bajaron la voz, intimidados.

Sonic con su chaqueta de cuero negra y una sonrisa peligrosa escaneĂł el lugar hasta que sus ojos verdes se clavaron en Shadow. Este sintiĂł un cosquilleo en la nuca, pero siguiĂł limpiando la barra, fingiendo que no le afectaba.

—Mira quiĂ©n estĂĄ trabajando como si no me debiera nada —dijo Sonic.

AcercĂĄndose a la barra con pasos lentos, casi felinos. Se apoyĂł en la madera, su rostro a centĂ­metros del de Shadow

—. ÂżCĂłmo va esa deuda, pequeño? ÂżNecesitas un recordatorio?

Shadow apretĂł los dientes, sintiendo un calor traicionero subir por sus mejillas. La voz de Sonic era baja, burlona, cargada de una intimidad que solo ellos entendĂ­an.

—Estoy trabajando en ello —respondió, cortante, aunque sus ojos dejaron ver complicidad. Rouge arqueó una ceja, pero no dijo nada.

Sonic soltĂł una risa suave, inclinĂĄndose mĂĄs cerca.

—Trabajando, ¿eh? Me gusta cuando te pones tan... diligente. —Sus dedos rozaron la mano de Shadow sobre la barra, un toque fugaz que lo hizo retroceder, sonrojado.

—DĂ©jame hacer mi trabajo, Sonic —espetĂł, girĂĄndose para atender a otro cliente pero la presencia de Sonic era imposible de ignorar.

Durante el resto de la noche, se quedó en una mesa en la esquina, bebiendo whisky con Scourge y Knuckles, pero sin apartar la vista de Shadow cada mirada era un recordatorio de su “deuda”, un juego psicológico que ambos disfrutaban, aunque Shadow fingiera lo contrario.

Cuando el turno acabó, el bar estaba casi vacío. Rouge se fue tras un “no te metas en problemas”, y Shadow, tras limpiar, se quitó el delantal, dispuesto a salir por la puerta trasera. No llegó lejos.

Una mano lo sujetĂł del brazo y lo empujĂł contra la pared del callejĂłn oscuro.

—¿A dónde crees que vas? —La voz de Sonic era un susurro cargado de promesas, su cuerpo tan cerca que Shadow podía sentir su calor. La farola parpadeante apenas iluminaba el rostro de Sonic, pero sus ojos brillaban con una mezcla de diversión y deseo.

—Sonic, no tengo el dinero ahora —dijo Shadow, siguiendo el guion de su juego, aunque su voz tembló con una anticipación que no podía ocultar.

Sonic riĂł, inclinĂĄndose hasta que sus labios rozaron la oreja de Shadow.

—No quiero tu dinero esta noche, Shadow. Tienes dos opciones pagas... opagas. —Sus dedos trazaron una lĂ­nea lenta por el pecho de Shadow, haciĂ©ndolo estremecer

—. Y ya sabes cuál vas a elegir.

Shadow tragó duro, su orgullo fingido luchando contra el deseo que Sonic siempre despertaba en él.

—Bien —murmuró, su voz apenas audible—. Pero no aquí.

Sonic sonriĂł, triunfal, y lo soltĂł.

—Buen chico. Vamos.

El hotel era un lugar de lujo decadente, con luces tenues y un aire de secretos. Sonic empujĂł a Shadow dentro de una suite, cerrando la puerta con un clic que resonĂł como el inicio de algo inevitable sobre la cama habĂ­a una caja roja con un lazo negro. Shadow la mirĂł, su corazĂłn latiendo con una mezcla de vergĂŒenza y emociĂłn.

—Ábrela —ordenó Sonic.

Sentåndose en un sillón con una copa de vino, sus piernas cruzadas y una sonrisa que prometía problemas con manos temblorosas, Shadow abrió la caja. Dentro había un traje de conejo rojo, indecentemente ajustado un corsé brillante, orejas falsas, una cola esponjosa y medias de red que dejaban poco a la imaginación. Su rostro se encendió, aunque no era la primera vez que Sonic le hacía ponerse algo así.

—No voy a ponerme esto —espetó, siguiendo el juego, aunque ambos sabían que lo haría.

—¿Quieres que la deuda crezca? —preguntó Sonic, su voz baja y cargada de amenaza fingida.

—.Póntelo, Shadow y modela para mí.

Shadow apretó los puños, fingiendo humillación, y se metió al baño.Se cambió, sintiendo el corsé apretar su cintura y las medias adherirse a sus piernas como una segunda piel. Al salir el traje marcaba cada curva de su cuerpo, dejåndolo expuesto de una forma que lo hacía sentir vulnerable y extrañamente poderoso bajo la mirada de Sonic.

Este lo mirĂł de arriba abajo, sus ojos brillando con deseo.

—Gírate —ordenó, y Shadow obedeció, sintiendo la mirada de Sonic como un peso físico.

—.Perfecto. Ahora, ven aquí.

Shadow dio un paso, luego otro, hasta que estuvo frente a Sonic. Antes de que pudiera reaccionar, Sonic lo jalĂł hacia su regazo, sus manos firmes en sus caderas. Shadow jadeĂł, fingiendo resistencia, pero Sonic lo sujetĂł con fuerza.

—No tan rápido —murmuró Sonic, sus labios rozando el cuello de Shadow, enviando escalofríos por su columna

—.Esto es parte del trato.

Shadow quiso hablar, pero los labios de Sonic lo silenciaron con un beso profundo, urgente. Eran cålidos, su lengua explorando con suavidad, mientras Shadow se aferraba a sus hombros, perdido en el momento. Las manos de Sonic recorrieron el corsé, deteniéndose en la pelusa de su pecho, acariciåndola antes de bajar a los muslos, donde las medias amplificaban cada roce. Shadow suspiró, rendido al deseo.

Sonic lo empujó hacia la cama con un movimiento fluido, quitåndose la chaqueta y la camisa en segundos, dejando a la vista un torso definido que hizo que Shadow tragara duro. Sonic trepó sobre él, sus manos abriendo las piernas de Shadow con una facilidad que lo hizo sonrojarse.

—Te ves tan bien así —susurró Sonic.

Sus dedos deslizåndose por el borde del corsé, bajåndolo lo suficiente para exponer el pecho de Shadow sus labios encontraron un pezón, lamiendo y mordiendo con una precisión que arrancó un gemido agudo.

—. Tan vulnerable.Tan mío.

El erizo de betas rojas se retorció bajo el erizo cobalto, su cuerpo respondiendo a cada toque mientras el corsé rojo apretaba su cintura y las medias de red rozaban su piel sensible. Sonic deslizó una mano entre las piernas de shadow, rozando su erección a través del traje, y este arqueó la espalda, jadeando.

—Mírate, todo sonrojado y temblando —susurró el erizo cobalto.

Su voz un ronroneo mientras apartaba la tela del traje, liberando al erizo de betas rojas

—. ¿Esto es lo que quieres, verdad? Que te haga olvidar todo ese orgullo tuyo.

—CĂĄllate —jadeĂł shadow, su voz quebrĂĄndose mientras los dedos del erizo cobalto apretaban suavemente su miembro moviĂ©ndose en cĂ­rculos lentos que lo hacĂ­an estremecer

—. Solo... hazlo.

El erizo cobalto riĂł.

—No tan rápido. Quiero oírte suplicar. —

Su boca reemplazĂł sus dedos, envolviendo la punta del miembro, lamiendo con precisiĂłn, saboreando la humedad salada. El erizo de betas rojas gritĂł, sus manos enredĂĄndose en las pĂșas azules mientras el erizo cobalto succionaba despacio, explorando cada centĂ­metro con una dedicaciĂłn que lo llevaba al borde.

—Eres... un maldito... —gimió shadow, incapaz de terminar la frase mientras el erizo cobalto intensificaba sus movimientos, alternando entre succiones lentas y rápidas.

—¿Un maldito quĂ©? —preguntĂł el erizo cobalto, levantando la vista con una sonrisa depredadora—.Vamos, dilo. Quiero escuchar cuĂĄnto lo estĂĄs disfrutando.

El erizo de betas rojas apretĂł los dientes, su rostro ardiendo de vergĂŒenza y placer.

—Solo sigue... —masculló, su voz temblorosa, y sonic rió, volviendo a lamer, llevándolo al límite hasta que su cuerpo tembló.

—Buen chico —murmurĂł sonic contra su piel, su voz vibrando contra Ă©l—. Pero aĂșn no hemos terminado.

Se detuvo justo cuando el erizo de betas rojas estaba a punto de romperse, dejĂĄndolo jadeante y frustrado.

—¿Por quĂ©... te detienes? —gruñó shadow, sus ojos rojos brillando con una mezcla de furia y desesperaciĂłn.

—Porque quiero verte deshacerte completamente —respondió Sonic con una sonrisa peligrosa.

Mientras se desabrochaba los pantalones. Lo girĂł con un movimiento rĂĄpido, colocĂĄndolo boca abajo con las caderas elevadas.El frasco se abriĂł sus dedos lubricados se deslizaron hacia la entrada del erizo de betas rojas, rozando la piel tensa y sensible que palpitaba bajo su toque.

—Relájate —susurró sonic, un dedo entrando con cuidado, explorando la calidez apretada

—Sabes que te gusta esto, ¿verdad? Sentirme así, tomando el control.

El erizo de betas rojas gimiĂł, el estiramiento inicial dando paso a un placer que lo hacĂ­a apretar las sĂĄbanas.

—No seas tan... presumido —jadeĂł, pero su cuerpo lo traicionĂł, arqueĂĄndose cuando un segundo dedo se uniĂł, abriĂ©ndolo con paciencia.

—Presumido, ¿eh? —dijo el erizo cobalto, inclinándose para morder suavemente su oreja.

—.Entonces dime, Âżpor quĂ© estĂĄs temblando? ÂżPor quĂ© estĂĄs tan duro para mĂ­? —Un tercer dedo entrĂł, presionando un punto que lo hizo gritar, su miembro palpitando contra las sĂĄbanas.

—¡Maldita sea, solo hazlo! —suplicó shadow con voz rota.

El erizo cobalto riĂł, retirando los dedos.

—Esa es la actitud —dijo, para posicionarse. EntrĂł en Ă©l lentamente, dejĂĄndolo sentir cada centĂ­metro, el calor y la plenitud abrumadora.

El erizo de betas rojas jadeó, sus manos aferrando las såbanas mientras el erizo cobalto se hundía en él, las medias de red rozando contra su piel con cada movimiento.

—Tan apretado... tan perfecto —gruñó sonic, comenzando a moverse, sus embestidas profundas y medidas al principio, pero ganando velocidad

—. Dime cuánto lo quieres.

El erizo de betas rojas apretĂł los dientes, pero un gemido escapĂł de sus labios cuando el erizo cobalto encontro ese punto que lo hizo ver estrellas.

—Sigue... no pares... —jadeó, su voz entrecortada mientras el placer lo consumía.

—¿No parar? —preguntó el erizo cobalto, su ritmo implacable, sus manos aferrando las caderas del erizo de betas rojas

—.Quiero que todo este maldito hotel sepa a quíen le perteneces.

El erizo de betas rojas negĂł con la cabeza, pero otro golpe preciso lo hizo ceder.

—¡Sonic! —gritó, su visión nublándose mientras el placer lo llevaba al borde. El erizo cobalto deslizó una mano para acariciar su erección, sincronizando sus movimientos con sus embestidas, cada roce llevándolo más cerca del abismo.

—Así me gusta —susurró el erizo cobalto, con voz ronca.

Shadow se rompió con un grito, el orgasmo atravesåndolo, intenso y devastador, su cuerpo temblando bajo Sonic.Este lo siguió poco después, un gemido igual escapando de sus labios mientras se derramaba dentro de él, colapsando sobre su espalda.

Por un momento, solo se escucharon sus respiraciones entrecortadas. Sonic se apartĂł con cuidado, ajustĂĄndose la ropa con una calma que contrastaba con el caos que habĂ­an desatado. Shadow, aĂșn temblando, se girĂł en la cama, el traje desarreglado, su cuerpo marcado por el calor de Sonic.

Sonic lo mirĂł, su sonrisa ahora mĂĄs suave, menos depredadora. Se inclinĂł, besando a Shadow en la frente con una ternura que contrastaba con la intensidad de minutos antes.

—La deuda estĂĄ saldada —dijo, guiñåndole un ojo—. Hasta la prĂłxima, amor.

Shadow rodó los ojos, pero una sonrisa pequeña se formó en sus labios mientras se acomodaba contra las almohadas.

—Eres un idiota —murmuró, pero no había veneno en su voz.

Sonic riĂł, sentĂĄndose a su lado y pasĂĄndole una mano por sus pĂșas.

—Y tĂș sigues cayendo en el juego, Âżeh? —respondiĂł Sonic, su tono cargado de afecto.

Porque eso era lo que nadie más sabía la“deuda”no era más que una excusa, un ritual que ambos habían creado para avivar la chispa de su relación. Shadow y Sonic eran pareja, llevaban meses juntos, y este juego de poder, estas noches de intensidad, eran su forma de mantener las cosas interesantes. Nadie, ni siquiera Rouge, conocía la verdad detrás de las miradas y las provocaciones.

—AlgĂșn dĂ­a te harĂ© pagar a tĂ­ —dijo Shadow, aunque el brillo en sus ojos dejaba claro que estaba mĂĄs que conforme con su dinĂĄmica.

Sonic se inclinĂł, robĂĄndole un beso lento, lleno de promesas.

—Estoy contando con ello.

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Buenas noches, pecadores y pecadoras

Como les prometĂ­ el dĂ­a de ayer para celebrar el logro del otro fanfic, les traigo este con los papeles invertidos

Espero que lo disfruten y atentos porque este fin de semana se vienen sorpresitas... ÂĄjajajaja!