A, DIAMANTE EN BRUTO

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Summary

TERMINADA Alicia Martin esta cansada de su vida y el mal trato de sus primos. esperanzada a cambiar su vida decide irse a África como voluntaria pero su abuela la sorprende con una noticia inesperada que tendrá que cambiar el rumbo de su vida y no solo su vida sino también de su corazón.

Genre
Romance
Author
YLS9007
Status
Complete
Chapters
16
Rating
4.5 2 reviews
Age Rating
18+

UNO

---¿Está usted segura, señora? ---

--- Sí, Bruno, estoy segura, al final a todos nos llega la hora, y al parecer la mía viene agendada con punto y coma —decía la señora Martin mientras observaba por la ventana que daba al pintoresco jardín de aquella gran mansión.

---Estoy cansada, ya no puedo llevar los negocios de la misma manera; Grupo Martin va en decadencia, no quiero tirar a la basura tantos años de trabajo —dijo seguido de un suspiro.

--- Pero señora, ¿estamos hablando de la misma Alicia? No me malinterprete, su nieta es la joven más dulce que haya conocido nunca, pero dudo que pueda llevar las riendas de esta familia---

--- Dime, Bruno, ¿nunca has escuchado ese viejo dicho “Nunca juzgues a un libro por su portada”? Alicia podrá ser una joven tímida que no mataría ni a una mosca, pero tiene un espíritu puro, pasión y coraje.

Yo misma me veo reflejada en ella cuando tenía su edad; sé que será la mejor elección. Además, dime, ¿en quién más podría confiar? No me digas que en el tonto de mi sobrino o en Alessandra, ¿crees que no sé que por lo único que andan detrás de mí como perritos falderos es por lo que esperan heredar?

Ellos no pensarán en las familias que trabajan para nuestro grupo, ni les importará manejarlo con honor; en un abrir y cerrar de ojos derrocharán todo y, antes de que me vaya, todos nos encontraremos en la miseria, y eso es algo que nunca permitiré. ---

--- Bien, señora, entonces está decidido, Alicia será---

--- Espera, no tan rápido, hay unas cuantas cláusulas que quisiera anexar en ese documento, sabes, una vieja también tiene derecho a divertirse en los finales de sus días —concluyó la señora con una sonrisa, sin retirar la mirada del jardín.


Alicia se encontraba acostada en una silla de mimbre, después de haber estado jugando con su perro Max. El calor del mediodía había hecho que se sintiera somnolienta y, sin darse cuenta, se quedó dormida.

--- Morsa, despierta, morsa. —Alicia abrió los ojos y vio a su molesta prima Alessandra, que estaba sentada junto a ella; se retocaba los labios al momento que hacía caras chistosas a través de un pequeño espejo que llevaba. Alicia evitó reírse ante el curioso espectáculo de su prima.

---¿Qué pasa?--- decía mientras se incorporaba.

--- Nada, solo vengo a informarte que el viernes habrá reunión familiar; al parecer la abuela tiene algo muy importante que decirnos..

--- ¿Y no podías esperar a que hubiera despertado para decírmelo?---

--- Sí, pero es más divertido de esta manera —dijo sonriendo maliciosamente y moviendo su cabello rubio.

Alessandra era la belleza de la familia; tenía la edad de Alicia, pero era lo único que tenían en común. Eran dos polos opuestos: Alessandra era rubia despampanante con ojos azules y cuerpo de modelo, que se hacía pasar por un corderito ante el mundo, pero por dentro llevaba un lobo andando, y Alicia lo sabía muy bien.

--- Además, primita, deberías de dejar de holgazanear y ponerte a hacer ejercicio o una actividad que te ayude a bajar de peso, porque cada día te veo más gorda, cariño. —le dijo, viéndola de arriba hacia abajo con el desdén que siempre había en sus ojos.

Sin agregar otra cosa más, se levantó, le dedicó una sonrisa de autosuficiencia por el mal comentario y se dio vuelta, meneando su cuerpo de la manera que siempre lo hacía. Parecía un hada andante, y Alicia lo reconocía; sin duda su prima era bella, pero muy mala, y ya no soportaba más aquellas humillaciones.

Se sentó y su perro se acercó a ella.

--- Sabes, Max, estoy cansada, ya no tengo por qué seguir soportando a nadie; al fin terminé mis estudios, y con lo que me dejaron mis padres nos sobra para vivir, quizá podríamos ir a África, sé que te gustará —decía mientras acariciaba a su canino.

--- Hay unos atardeceres hermosos, y sin duda mucho trabajo que hacer; nos irá bien ahí. Lo único que lamentaré será dejar a la abuela, pero ella entenderá; es mi turno de encontrar mi propia aventura, ¿no crees? —mostrando su hermosa sonrisa ante aquel pensamiento que le prometía su libertad, se dirigió a la casa.

La mansión Martin era una casa estilo campiña francesa, un lugar exuberante en el cual a todos les gustaba vivir.

Alicia no se quejaba, desde niña había llegado a vivir a casa de su abuela cuando sus padre murieron en un accidente, no era tan malo, hasta que todos sus primos se confabularon contra ella, y era algo que no comprendía porque nunca hizo daño a nadie, siempre habían sido malos con ella y conforme crecían, sus groserías enfatizadas en su peso empeoraban.

Alicia era una mujer con sobre peso aunque beneficiada de una buena genética ya que era una mujer proporcionada, un tanto extravagante solo que ella no lo había notado de esa manera, era alta, con una hermosa piel de porcelana, unos ojos grandes y plateados con unas pestañas negras y espesas y el cabello castaño ondulado que le llegaba hasta la cintura pero que siempre llevaba recogido, su vestimenta no dejaba nada que desear, siempre usaba ropa color oscura, pantalones holgados nada halagadores y blusas flojas que solo contribuían a que se viera más gruesa de lo que realmente era, pero a pesar de ello, tenía un brillo especial, que hacía que la mayoría de las personas que la conocían gustaran de ella en seguida.

Porque era noble y siempre tenía un comentario amable para todo. Y al fin había tomado una decisión: se iría de esa espantosa casa para siempre.

*****

-- Pero tienes que estar bromeando, ¿no puede ser verdad?---

--- si Mary, me voy---

-- Alicia, ¿me dejaras?---

--- No seas tonta, en estos momentos no me necesitas; con tu boda en puerta no creo que Carlos te suelte ni un solo momento en cuanto se hayan casado. Ve cómo observa; está loquito el pobre. —Mary volteó a ver a su prometido, quien enseguida le sonrió de una manera casi infantil..

--- Sí, tienes razón --- dijo,, saludándolo con la misma sonrisa de enamorada..

--- pero ¿y tu abuela? Además, ¿África?, ¿estás segura? ---

--- A mi abuela la extrañaré y sabes que me enamoré de ese continente; no podría haber tomado una mejor decisión. Además,, estaré aquí para el día de tu boda---

--- ¿Lo prometes? ---

--- Lo prometo.. ---

--- Amiga, no tienes idea de cuánto te extrañaré. —Ambase dieron un fuerte abrazo..

--- tengo una idea, tenemos que darte una despedida---

--- No,, Mary, no tienes que hacer eso---

--- Por supuesto que tengo, mañana en la noche---

--- No puedo mañana, hay cena familiar. Me armaré de valor y le diré a mi abuela que me voy---

--- Bueno,, entonces hoy por la noche será. Déjame hacer unas llamadas y te veo en mi casa a las ocho en punto y no pongas cara de tonta, Alicia Martin, será genial; lo que planeo siempre es asombroso---

--- Eso es lo que me temo, ¿cuál es la locura que cometerás ahora?

Esa misma noche Alicia asistió a la casa de Mary, no porque le entusiasmase la idea de su despedida; en realidad no tenía mucha opción.

--- Al fin estás aquí, corre,, que la noche no es tan larga como parece --- le dijo Mary al momento que la empujaba por las escaleras.

Cuando Alicia entró a la habitación de Mary,, se encontró con algunas de sus amigas, en realidad amigas de Mary, porque ella era la social; siempre lo había sido. Cuando se conocieron de chicas en el colegio,, Mary fue la primera que la saludó. Ese día,, sin darse cuenta, se hicieron amigas inseparables a pesar de que Alicia tenía gustos muy distintos.

Así que ahí estaba en un cuarto con siete princesitas con cuerpos esculturales que se encontraban ante la expectativa de ¿cuál sería la loca ocurrencia para esa noche?

--- Bien,, ya que llegó Alicia,, ¿nos podrías decir para qué tanto alboroto? ¿y qué es lo que escondes en esa bolsa negra? —preguntó una de las chicas.

---Sí que son desesperadas —dijo Mary con una cara maliciosa—. Esta noche llevaremos camuflaje---

--- ¿Cómo que “camuflaje”? ¿A qué te refieres?---

--- ¿Ven esto? —Deje la bolsa negra saco jeans rasgados, camisetas, ropa diferente a la que estaban acostumbradas a usar esas niñas de sociedad..

--- ¿Pero qué es esto? —Estás loca, ¿para qué usaremos eso? —decían viendo la ropa que Mary esperaba que usasen..

---Por que iremos a Jordán Bar —dijo con la mayor sonrisa de autosuficiencia.

--- ¿Qué? ¿A Jordán Bar? —todas dijeron al mismo tiempo, sorprendidas..

--- Así es---

---Hasta Alicia se asombró de la idea de su amiga; era demasiado..

--- Pero, Mary,, ahí van puros obreros de la mina. No es un lugar, no sé la palabra para describirlo, no es el mejor lugar para que nos vean —dijo Alicia sintiéndose un poco rechazada por el comentario. Pero el Jordan Bar era un bar de mala fama en la ciudad.

--- Lo sé, eso es lo divertido. No seas aguafiestas, Alicia, vamos a divertirnos; quién sabe,, quizá un cambio de aire puede ayudarte. —Y le guiño un ojo..

--- Además,, son tan sexys esos hombres —jo una rubia de la cual Alicia no recordaba su nombre..

--- Si, tan varoniles —mencionó otra pelirroja que quizá se llamase Tina..

--- Pues muy bien, manos a la obra,, chicas, pónganse la ropa y despéinese un poco, por Dios, que no parezcan salidas de la pasarela; esos hombres las detectarán y es lo que no queremos. Esta noche pasaremos por chicas comunes y corrientes---

“¿Chicas comunes y corrientes?“ pensó Alicia. Mary definitivamente solo hablaba por ella, ya que Alicia siempre había sido una chica común y corriente, con la única diferencia de que era multimillonaria, pero eso no importaba. Alicia tomó una sudadera vieja y un par de pantalones que apenas quedaban; no estaba acostumbrada a usar pantalones justos.

Deshizo su recogido severo en una coleta despeinada que le ayudó a hacer Mary y se quitó los pequeños aretes de diamante que usaba para ponerse unos de plástico rosa chicle. Para Alicia la experiencia comenzaba a ser muy divertida.

Tina le puso un poco de maquillaje, lo que le cambió mucho la apariencia,, ya que nunca usaba maquillaje. A pesar de aquella ropa, se sentía bonita; quizá era el sabor de la libertad que se aproximaba lo que estaba saboreando, no lo sabía. Con una sonrisa se dirigieron al auto que las llevaría sin duda a una noche distinta.

El bar era muy diferente de los lugares a los cuales Alicia acudía comúnmente; estaba repleto de testosterona.

Los obreros de la mina salían de trabajar y se dirigían a cenar y tomarse unas cervezas a ese lugar. Las risas de las muchachas que bajaban del auto viejo que Mary había alquilado resonaban por el lugar. Todas estaban entusiasmadas. Al entrar, se sentaron en la primera mesa que vieron, una que estaba cerca de la barra.

--- Una ronda de cervezas --- pidió Mary a un mesero.

---Pero yo no tomo cerveza — susurra Alicia a su amiga discretamente..

--- Bueno, hoy sí lo harás, tranquilízate y disfruta, es tu noche ---

Así era; se tenía que calmar un poco; definitivamente tendría que ser una noche memorable. Al poco rato llegó la ronda de cervezas.

--- Salud por Alicia y su nuevo cambio de vida.. --- Brindo, Mary,, sonriendo..

--- Salud --- dijeron todas,, chocando sus tarros. Alicia tomó un sorbo de su bebida e hizo una mueca extraña; sabía horrible la cerveza, era amarga, un sabor que no le gustaba. Primera y última vez, pensó Alicia dándole otro sorbo a su vaso. El lugar estaba abarrotado de mineros, unos feos, otros muy guapos, pero fue uno que estaba en la barra quien llamó la atención de Alicia. A pesar de que solo lo veía de espaldas era un hombre grande y musculoso, de cabello negro y un poco crecido que dejaba ver unos pequeños rizos.

Aunque sus amigos volteaban a la mesa para coquetear con las chicas, él no lo hacía; quizá esté casado, pensó Alicia; no entendía, pero no podía quitarle la vista de encima. Y el hombre que estaba sentado al lado se percató de ello porque le picó las costillas a su compañero y le dijo:

--- Hombre, esa muchacha de allá se ve muy interesada en ti---

--- ¿Cuál? —dijo Michael girándose.

Alicia se quedó petrificada;; era el hombre más bello que había visto en su vida. Tenía los ojos de su color negro, grandes, la nariz afilada con una mandíbula dura y amplia; simplemente era hermoso.

---Esa de allá, la de la sudadera con el gato —jo el hombre de al lado, apuntándola sin soltar su tarro. En ese momento, sus miradas se cruzaron. La mirada del joven fue acompañada con una mueca de desagrado que hizo que Alicia recapacitara y bajara rápidamente la cabeza.

--- Prefiero a la pelirroja de al lado; no me gustan las gordas--

--- Pues a mí sí —amigo. --- ¿Qué pasa, le tienes miedo a tener una mujer con carne en el el cuerpo?---

--- No es eso, las prefiero más estilizadas, no me gustan así --- y se giró sin más.

Esa expresión en su cara hizo que Alicia se sintiera como si alguno de sus primos la acabara de molestar.

Dio un grande suspiro y se dijo asimismo: —Pero qué tonta que eres, es un hombre sumamente guapo, ¿por qué crees que él voltearía a verte? Tonta ilusa.

En eso tomó su tarro y se lo bebió. Las horas pasaban y las demás estaban coqueteando con muchos hombres mientras Alicia seguía tomando y tomando cerveza.

El hombre de la barra no había vuelto a mirar hacia donde estaba, pero su amigo se la pasaba viéndola con una cara que la asustaba un poco.

Mary, quien estaba un poco ebria, le dijo:

--- Ve y consigue un hombre, ¿por qué no ese de ahí? Te ve mucho — decía, refiriéndose al amigo del de la barra.

--- Pero no es mi tipo Mary--

--- Lo sé, ninguno de estos hombres es nuestro tipo, pero deberías de animarte; después de todo, ¿de qué te preocupas?, si te irás a África, nunca volverás a verlo---

Alicia observó al hombre alto, rubio, con cuerpo voluptuoso, un poco calvo y cachetón que le había estado sonriendo toda la noche. La saludo.

--- Bueno, se ve amable; supongo que a mí me gustaría que me dieran una oportunidad, ¿no? Y tienes razón, no lo volveré a ver --- dijo sintiéndose muy decidida.

--- Así se habla, chica, ve por él — animó Mary. Cuando Alicia se levantó, se sintió

Sumamente mareada, sin dudarlo estaba borracha, pero fue valiente y empezó a caminar. Para su sorpresa se tropezó con algo; sin querer cayó encima del hermoso hombre que estaba de espaldas.

--- Lo siento mucho —dijo, preocupada..

El hombre la miró con una expresión de enojo y dolor..

--- Deberías tener más cuidado --- le dijo y se alejó de la la barra..

Alicia se volvió a sentir muy tonta; estaba de frente al otro hombre que le ofreció una sonrisa maliciosa..

--- Eso fue divertido, no le hagas caso,, es un cascarrabias. Ven, cariño, siéntate, soy George --- le dijo dándole la mano..

Alicia se sentó y le sirvieron otra cerveza. Resultó que George era muy agradable; toda su vida había sido minero al igual que sus ancestros, pero como a todos,, el alcohol transforma a las personas y no piensan. -

--- Cariño, ¿qué tal si tú y y yo salimos de este lugar? ¿Tú sabes? Algo más íntimo le decía George, que le ofrecía su mano para que se levantara de la barra.

¿Intimo? ¿A qué se refería ese hombre? En realidad nunca había estado en esta situación..¿Qué tendría que hacer? Rápidamente volteó a la mesa de sus amigas y se dio cuenta de que no estaban. Demonios,, ¿la habían dejado? ¿Por qué no le habían avisado? O quizá solo estaban afuera..

--- Si, ¿por qué no? --- dijo. Y caminaron entre la multitud de personas hacia la salida..

En el estacionamiento se dio cuenta de que el auto de Mary ya no estaba; la muy tonta lo había dejado. ¿Cómo era posible? George la tenía abrazada de una manera que empezaba a hacerla sentir incómoda.

---George mis amigas se fueron y no tengo en qué irme.. ¿Me podrías llevar a casa, por favor? —pidió tímidamente..

--- Por supuesto, dulzura, yo te puedo llevar a tu casa--

--- Pero antes ven aquí. —Le sonrió de una manera que repugnó a Alicia. George intentaba besarla, pero Alicia se resistía..

--- Suéltame, déjame, por favor---

--- No tengas miedo, corazón.. ---

--- No, por favor.. ---

--- Déjala, George. —Alicia escuchó una voz grave. George se separó un poco y vio a un hombre parado detrás de ellos.

--- se fue tu oportunidad,, Michael, vete ---

--- La señorita dijo que la dejaras; además, hombre, estás borracho---

Pero George ignoró el comentario de su amigo y volvió al ataque. Sin darse cuenta,, Alicia sintió como George cayó en el piso por culpa de un golpe que aquel hombre le dio.

--- Maldito --- se escuchó gritar a George con sangre en la nariz. Se levantó y corrió hacia el otro hombre tratando de manera inútil de golpearler, pero el hombre le pegó más fuerte, lo noqueó y cayó al piso..

--- ¿Estás bien? Preguntó, ese hombre que al principio no había reconocido,, pero ahora lo sabía, era el hombre de la barra,, el hombre más hermoso que había visto en su vida.

--- estoy bien --- dijo Alicia,, tragando saliva..

--- Soy Michael --- le dijo,, ofreciéndole la mano..

---Alicia --- se estrecharon la mano;; su agarre era fuerte y seguro.

--- Disculpa a mi amigo, normalmente no es tan idiota, pero hoy está muy ebrio---

--- Sí, no importa, no te preocupes,, no me ha pasado nada.. ¿Pero crees que él se pondrá??

—Bien? —dijo Alicia,, viendo un poco preocupada hacia George.

Pero qué mujer tan extraña, acababa de sufrir un abuso contra su persona y aun así estaba preocupada por su atacante, pensó Michael..

--- Si se pondrá bien, pero mañana será muy divertido verlo —dijo sonriendo, sin dejar de verla a los ojos, que con la luz de la luna parecían dos brillantes.

Alicia sentía que su corazón se aceleraba; la sonrisa de Michael era increíble,, no podía evitar verlo.

Pero vaya, sí que era bonita, con razón George se había portado así, pensaba Michael cuando le dijo..

--- Dime,, Alicia, ¿dónde está tu auto? Deberías irte a casa, ya es tarde--

---No, no tengo coche. De hecho,, le pedí a George que me llevara; mis amigas se fueron. Sonaba tan tonto decirlo de esa manera, pero no tenía otra opción..

-- Ya veo, yo te llevo, solo que primero tendré que dejar a este inútil en su casa---

Era una mala idea,, no lo conocía, pero era de noche y no traía ni dinero ni teléfono, ¿cómo pudo ser tan descuidada? Dios, que no le fuera a pasar nada,, por favor; no le diría dónde vivía hasta que casi llegaran.

La camioneta de Michael,, estilo pick-up de una cabina,, era vieja; Michael subió a George en la parte trasera,, ya que todavía seguía inconsciente.

Alicia se sentó adelante junto a él; su olor era increíble, tan masculino. En el camino ninguno decía nada; Michael se dedicaba a manejar por la carretera vacía, el cielo estaba despejado y se podían ver las estrellass, un paisaje romántico. Hubiera sido una experiencia perfecta solo por un problema.

Alicia se empezó a sentir mareada..

--- ¿Podemos parar?, por favor---

--- ¿Qué pasa? ---

--- Me estoy sintiendo un poco mal ---

En eso Michael se orilló y Alicia bajó lo más rápido que pudo del auto; él se bajó también y le dijo:

--- ¿Te encuentras bien?---

--- Creo que quiero vomitar, ¿por qué no se siente bien?--

--- créeme eso pasa cuando tomas esa cantidad de cerveza. —Él sonreía..

En eso se inclinó y Alicia sintió unas manos que le apretaban las sienes, dándole pequeños masajes.

--- Tranquila, estarás bien ---

Sin más,, Alicia devolvió todo lo que tenía en el estómago. Al pasar un rato se sintió bien, pero humillada,, ya que aquel hombre tan apuesto la había visto hacer todo ese escándalo; solo la consolaba el hecho de que no tendría que volver a verlo en su vida.

--- ¿Te encuentras mejor? --- le pregunto después de un momento de camino..

--- Si, estoy mejor, gracias; no estoy muy acostumbrada a tomar alcohol---

--- Se nota.. ---

La vio fijamente a los ojos y siguió conduciendo sin decir nada; ella tampoco dijo nada, no había mucho que decir de todas formas.

--- Ahora, dime,, ¿dónde vives, Alicia? —ijo después de dejar a George en su casa..

--- Sigue este camino --- Alicia le mostró la carretera..

Así hizo y pasaron otros quince minutos en silencio. ¿Qué olor tenía aquel hombre?, pensaba Alicia. Se sentía tan inquieta como nunca se había sentido en su vida. ¿Qué es lo que le pasaba? Cuando llegaron a la salida que daba a la casa de Alicia, ella le dijo:

--- Vivo en la mansión Martin ---

Michael volvió a verla,, un poco sorprendido.

--- ¿Enserio?-

Alicia,, para tratar de enmendar la situación,, le dijo ---Ahí trabajo---

Michael la vio con una sonrisa irónica: —Sí claro, e imagino que todas las personas que trabajan ahí llevan anillo con piedras — dijo mientras observaba su anillo. Alicia había olvidado quitarse el anillo de su madre, qué tonta.

--- se reconocer un diamante cuando lo veo, soy minero --- le dijo y no se estaba refiriendo a la piedra de su anillo.

Alicia no le contestó nada; se limitó a mover su mirada y seguir viendo el panorama.

--- Hemos llegado, señorita Martin —dijo Michael..

-- Gracias y disculpe todas las molestias —e dijo Alicia dándole la mano..

--- No es molestia, estoy para servirle — le estrecho fuertemente su delicada mano. Aquel contacto hizo que Alicia sintiera muchas pulsaciones eléctricas a través de su cuerpo.

Lo miró directamente a los ojos y se soltaron sin decir nada, se dio la vuelta y usó todo su esfuerzo para no voltear hacia atrás; se dijo a sí mismo que ese era el hombre que no podía tener. Se dio una sonrisa melancólica y entró a la mansión.