Prólogo.
El mundo le había dado la espalda, arrebatándole sus lazos más grandes de afecto. Justamente, en el porche de su casa, que usaba como un refugio, una luz de esperanza se presentó.
Rick Grimes, el amigable sheriff de la ciudad, se presentaría para llevarla con él, rescatarla de su soledad, y darle algo... Exactamente lo que había perdido: una familia.
—Te admiró, mucho... Me gustaría ser tan valiente como tú —admitió un joven Grimes.
—Ser valiente no es tan genial, ser valiente es tener miedo y aún así hacer las cosas, y yo tengo tanto miedo a morir que no puedo evitar no moverme —susurró destrozada, recordando todas las veces que había llorado de la desesperación