CAPITULO 1
MY PROBLEMA SI ES UN PROBLEMA.
NARRADORA
Hoy es un día hermoso, pero en la casa Black, para Regulus Black, es de los días que quieres suicidarte o irte del mundo que te vio crecer. Porque razón de su creciente y reciente enojo muy fácil su querida madre Walburga Black lo avía comprometido sin su consentimiento pero para que entiendan nos iremos al momento del suceso.
Regulus estaba sentado en su sillón favorito en la biblioteca Black leyendo su libro de fantasía y romance Alas de hierro de unas de sus autoras favoritas Rebecca Yarros quien era una autora muggle. Él estaba tranquilo hasta que entró su madre con su aura que grita poder riqueza y elegancia pero sobre todo peligro. Walburga Black no era conocida por su benevolencia sino por su corazón que era tan frío como una piedra y, sobre todo, por su dureza con las personas y más con sus hijos. Pero aunque no lo sepan, ella nunca le haría daño a sus preciosos hijos. Ella se sentó en el sillón individual crema.
—Regulus—llamó Walburga con un tono frío, pero un poco de gentileza que no se nota mucho en su tono de voz.
El chico dejó su libro a un lado y se sentó correctamente, como decía su madre, para escucharla.
—Hijo, tu padre y yo tenemos una noticia para darte —dijo con su semblante serio.
—Dime, madre —dijo Regulus mientras tamborileaba los dedos nerviosamente en su libro.
—Mira, te lo diré sin rodeos y recto porque me conoces y sabes que soy recta: te comprometimos.
La mandíbula de Regulus cayó, sus ojos se abrieron de par en par con incredulidad y enojo.
—¿Qué? ¿Por qué? No puedes hacerme esto —dijo, levantándose bruscamente del sillón, con rabia creciente en sus ojos grises.
—Es por tu bien —dijo Walburga mientras se levantaba del sillón también. Para ella el compromiso es lo mejor para su hijo menor y lo darán a manos de una persona que para ella es de confianza absoluta, pero para Regulus es algo increíblemente estúpido. No se sorprendía que alguien hubiera pedido su mano, porque desde que cumplió su mayoría de edad había recibido propuestas de matrimonio tanto de hombres como de damas, pero todas las había rechazado pues no tenía planeado casarse en un buen tiempo y quería hacerlo por amor.
—Esta es mi vida, madre, no la tuya. No quiero ese matrimonio —dijo nuestro chico, con lágrimas asomándose en sus ojos.
—Regulus, este es un buen compromiso. Además, este matrimonio ha estado planeado por tus abuelos desde que ambos nacieron —esto impactó a Regulus, pues no sabía que ya su vida había sido planeada desde que nació—. Escucha, Regulus Arcturus Black, esto es por tu bien y sé que el joven Potter te tratará bien y que tú serás un buen esposo. Con permiso —dijo ella mientras salía de la habitación.
Regulus quedó paralizado solo por una palabra que dijo su madre: Potter. Ese era el apellido del chico del que estuvo enamorado hace 8 años, James Potter. Su yo adolescente estaría contento, pero este Regulus no, porque Potter le rompió el corazón sin saberlo por estar detrás de Evans. En ese momento, nuestro chico sintió que su mundo se derrumbaba más de lo que estaba, tanto así que salió de la habitación y se encaminó a la salida de la mansión. Fuera de las protecciones, se apareció en un parque muggle.
SALTO DE LUGAR O TIEMPO
Después de que Walburga saliera, se encaminó al área de trabajo de Orion para decirle que no había salido nada bien con Regulus. Ella se sentía mal porque no quería obligar a su hijo a nada, pero primero estaba el bien de su hijo y eso ha estado planeado hace mucho tiempo.
—Orion —dijo apenas entró en el estudio.
—Sí —dijo Orion, que ya sabía por qué su esposa iba allí.
—No salió nada bien —Orion ya sabía eso, pues su hijo no era fácil de tratar. Aunque para él, no era tan diferente a su otro hijo, Sirius Black. Él era rebelde, pero de otra manera. Sin embargo, aunque sus hijos lo negaran, se parecían.
—Eso ya sabías cómo reaccionaría, Walburga —ella lo miró con una mirada amenazante.
—Eso ya lo sé —susurró.
—No podemos hacer nada, eso fue planeado apenas Regulus nació y descubrimos que podía tener hijos, gracias a los medimagos —ella suspiró y se dedicó a mirarlo mientras tomaba aire para seguir—. Esto fue planeado por nuestros padres. Recuerda que Pollux y mi padre Arcturus se pusieron de acuerdo con Charlus y Dorea Potter para que su nieto se casara con Regulus —tomó aire y continuó—. No sé cómo convencieron a Charlus de eso, pero aquí está, se van a casar porque ya nos dijeron que es tiempo.
Salto de tiempo o lugar
Posteriormente, Regulus se apareció en el parque. Se fue a sentar en una banca libre que había por ahí. Se sentó con una mirada seria que reflejaba determinación.
Aunque Regulus no demostraba sus sentimientos en su cara, por dentro era un remolino de emociones. Emociones como la ira, por comprometerlo sin su consentimiento; tristeza, por no tomar su opinión en cuenta; miedo... sí, miedo, por lo que esa persona con la que lo comprometieron le pueda hacer.