Encanto nocturno [MinJoong +18]

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Summary

MinGi es un hombre artista que a través de sus sueños busca a HongJoong, un universitario quien aún vive con su madre y su hermano. Song busca entre sus falanges la calidez del cuerpo del menor, entre las sábanas de su cama consumir el fuego ardiente que quema su piel. Advertencia: Contenido sexual. No apto para menores. Actualizaciones un poco lentas. Alteraciones de edades. MinGi x HongJoong. Historia totalmente de mi autoría. Historia corta.

Genre
Erotica
Author
Melody
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Contenido Maduro, se recomienda discreción. No apto para menores. Escenas explicitas. Evitar comentarios ofensivos, si no te gusta dicho contenido no leas.

. . . ,, ˘͈ᵕ˘͈ MinJoong


~ Tu cuerpo es el lienzo en dónde deseo plasmar mi arte ~


Él se encontraba ansioso, entre las sábanas de su cama se removía un par de veces. Su respiración era tan inestable que él mismo se avergonzaba de ello. Apretó sus párpados y su corazón buscó estabilizar su ritmo cardíaco por tan desenfrenada actividad.


Giró sobre su estómago ocultando su rostro ruborizado en la almohada. Haciéndose el sordo por las risas burlescas que su mejor amigo dejaba salir.


— Te falta condición. No puedo creer que con unos simples abdominales estés tan fatigado. Eres un holgazán.


— Oh, cállate…


HongJoong permaneció en la misma posición mientras su Hyung se sentaba en la misma cama, Kim para ese instante abrió sus orbes volteando así hacía el adverso.


— Habló en serio HongJoong, debes intentar ejercitarte un poco más. ¿Así piensas tener un par de chicas detrás de ti? — preguntó recibiendo una negativa cómo respuesta por parte del nombrado, quién movió su cabeza rápidamente—. Ahí lo tienes, debes poner de tu esfuerzo para lograrlo.


— Lo sé. — gruñó enderezando su cuerpo un poco, abrazándose de aquella almohada donde recostó con anterioridad su rostro—. Es solo que el ejercicio no va conmigo. No soy como San.


— Al menos inténtalo.


— Olvídelo. San estará felizmente en ejercitarse con Usted.


El mayor de ambos movió su cabeza en signo de negación aún riéndose del tan característico expresar de su Dongsaeng. Se levantó de aquel mueble dejando su mano sobre la cabeza contraria, alborotando así sus cabellos rojizos.


El menor de la familia Kim manifestó su inconformidad con un indiscutible puchero.


— No haga eso hyung.


— Lo haré si así lo quiero. Te veo mañana. Espero que para entonces puedas romper tu récord de veinticuatro abdominales, pequeño holgazán.


HongJoong le gritó un par de reclamos, su voz no dejó de escucharse hasta que SeongHwa cerrará la puerta de aquella habitación. El menor se vuelve a dejar caer sobre su cama, dónde su vista queda fija en el techo. Se mordió los labios y su diestra se colocó sobre su pecho.


Aquella mano se situó en el lugar correcto para poder sentir el palpitar de su órgano vital. Su corazón poco a poco volvía a su ritmo habitual. Estaba por cerrar sus ojos cuando el sonido escandaloso fuera de su casa puede romper su momento de paz. Frunció el ceño saliendo de la cama con absoluta pereza, con la misma caminó hacia su ventana siendo testigo de cómo la mudanza de los nuevos vecinos se llevaba a cabo.


— No…


Susurró apretando sus manos, su estado furibundo era más que obvio. Su madre vendió la casa de sus abuelos… se giró más que cabreado y salió para tener un encuentro con su progenitora.


— Madre, me gustaría hablarte de algo…


Su habla se detiene en seco mirando cómo una mujer desconocida se encontraba con su madre. Ellas se vieron en la necesidad de detener su conversación enfocándose en el recién llegado.


— Mi querido. Ven, quiero presentarte a nuestra vecina. Se llama MiSuk, se mudó aquí con su esposo. Es un famoso artista, pintor para ser exactos.


— Tú madre comentó que te gusta el Arte, quizás te agrade las pinturas que hace mi marido.


— Pero vamos, no seas maleducado HongJoong. — Bajo su taza de té dejándola sobre la mesa de centro— Discúlpalo MiSuk, en ocasiones su timidez lo vuelve mudo.


Hongjoong simplemente sacudió su cabeza para evitar ser grosero delante de la persona “invitada”. Se sentía invasor en una charla a la cual había llegado a la conclusión fue integrado por solo educación. Hizo una reverencia de noventa grados y con un timbre de voz más neutral pronunció.


— Disculpa madre, no sabía que había alguien con usted. — se enderezó y después enfocó su mirada en la mujer contraria—. Creo que sería grandioso algún día poder verlo, pero creo que en este momento me encuentro indispuesto en tomar su invitación.


La mujer sonrió y solo asintió estando de acuerdo con su decisión. Bebió un poco de su té para finalizarlo así mismo. Dejo esta sobre el platito pequeño donde con anterioridad se le ofrecieron unas cuantas galletas horneadas como un pequeño aperitivo. Se levantó y con un delante cálido se dirigió a la madre del menor.


— Ha sido un momento grato, agradezco mucho la bienvenida al vecindario, — pronunció. La mujer hizo una pausa antes de volver a mirar hacia ambos anfitriones. — Con su permiso.


Ambos asintieron y la figura de la nueva vecina desapareció. HongJoong esta vez se dirigió a su madre, su expresión volvió a ser la misma que cuando bajó. Su madre analizó con detenimiento la expresión de su hijo y se acercó lo suficiente para tomar de su mano. Su mano izquierda sostiene la del menor y entre una pequeña caricia es dada contra el dorso de su mano pronunció.


— Lo siento, HongJoong.


El nombrado suspiro bajando la mirada un segundo notando con cariño como sus manos estaban unidas. — ¿por qué lo hiciste?


— Teníamos que buscar una alternativa para los medicamentos de tu hermano, su leucemia cada vez está empeorando.


— Te mencioné que el padre de SeongHwa me ofreció trabajar en su café.


—Oh, cariño… no te haría eso. Tú deberías enfocarte en tus estudios.


— Pero…–


— Pero nada, — soltó con pesar la mano de su hijo, para sustituirlo con un beso en la frente.— Yo tampoco quería venderla HongJoong. Pero tu hermano nos necesita.


Sin más su madre se alejó y HongJoong se dejó caer su espalda contra el respaldo de aquel sillón donde yacía sentado. Sintiéndose inutil por no hacer algo más, su madre se hacía cargo de todo en casa después del descenso de su padre hace cuatro años. Kim volteó a ver el retrato a su costado, ahí estaban sus padres juntos compartiendo la sonrisa más bella que tenía, esa que tenía tanto sin apreciar ya entre los miembros de su familia. Su madre abrazaba el cuerpo del menor mientras él era sujetado por su padre. Bueno, de hecho estaba siendo cargado en los hombros de este.


— Te fuiste muy pronto papá…


Sin más se enderezó y salió de aquel espacio.


***


Los días habían pasado, y entre ellos estaba una pequeña curiosidad que lo invadía. Todas las noches a partir de la medianoche, la figura masculina de su vecino salía al jardín. Estaba trabajando en una pequeña escultura, a la cual despertó su curiosidad. Salió de su cama, caminó hacia afuera de su hogar llegando hasta la cerca que daba a la calle. Intento ver a través del hombre pero no podía ver nada en lo absoluto.


Curioso, saltó la barda y cruzó la calle con sumo cuidado. Llegando hasta la acera de la casa en la que años atrás vivieron sus abuelos, donde creció su madre. Los pasos al parecer logran poner sobre aviso al adulto, por lo cual, este voltea hacia atrás encontrando a HongJoong. La sonrisa que el azabache le otorgó le permitió acercarse a tal punto de entrar a tal residencia.


— ¿Qué es eso…? — preguntó.


El hombre mayor se hizo aún lado, dejándole ser el primero en ver por lo que por meses había estado trabajando. HongJoong miró la escultura con gran asombro. Incluso pestañeo.


— Wow, es asombrosa.


— No te asusta.


El menor negó, aunque era inquietante, jamás en su vida había visto a su vecino. Solo a su esposa. Kim se acercó un poco más para apreciarla con mayor detalle, cada uno de estos le dejó más que asombrado.


— ¿Por qué se parece tanto…


La pregunta es interrumpida por el azabache.— A ti.


HongJoong asintió y el hombre simplemente sonriendo contestó.— Usualmente realizo ya sea entre lienzos y pinceles lo que sueño. Hace tres meses antes de residir en esta ciudad soñé aparentemente contigo.


Aunque era un trabajo incompleto, lucía fascinante. Kim volvió a verlo después de varios segundos en silencio.


— ¿Tú eres HongJoong?


— Sí, su esposa se lo habrá contado. Vivo en la casa de enfrente.


El hombre arqueó la ceja confundido, su perplejidad era notoria. — ¿Esposa?


— Sí, el día de su mudanza entró a nuestro hogar, mi madre le dio té y galletas. Mencionó su profesión e incluso me invitó a ver su trabajo.


El azabache se quedó callado unos segundos para después reírse. — Espera, estás diciendo de MiSuk se auto llamó mi esposa. — HongJoong asintió por lo cual el hombre delante suyo pronunció con voz seria,— no es mi esposa. Es solo mi representante. Ella consiguió esta casa, eventualmente viene por cuestión de trabajo.


— Pero ella…


— HongJoong, yo soy un hombre con cero interés en las mujeres. Por lo cual tales disparates de mi representante son totalmente calumnias. Excepto el hecho de que puedes venir siempre que quieras.


— Me invita a hacerlo pero no se ni siquiera su nombre. De hecho, no sé ni por qué estoy aquí para empezar.


— Mi nombre es Song MinGi.


— Bien, pero me dirá ¿cómo es que sabe mi nombre?


MinGi simplemente sonrío, con su voz grave que tanto lo caracterizaba. — Si vienes mañana, puede que te lo diga.


Ambos compartieron una mirada, uno de curiosidad y el otro cálida, mientras una sonrisa en el mayor se dibujaba. HongJoong no dijo nada, solo vaciló e ignoraron aquel tema de conversación. Donde las horas le secundaron con una charla amena, alcanzando a ser testigos del amanecer.

Continúa.

Esta es una historia corta, espero les guste. Esta misma historia también la estoy publicando en Wattpad.