Prólogo
"Te amo demasiado, con el alma y cada fibra de mi ser"
Muerdo la manzana. ¿La ama? Es un imbécil, dice amarla pero la engañó y casi la mata en el proceso.
Rodo mis ojos, es un idiota.
"Tu no me amas, solo me necesitas...Sin mi no eres nada"
Eso es Elena, finalmente abriste los ojos.
Vuelvo a darle una mascada a mi manzana, la ampolleta titila y yo me remuevo sobre el cajón en el que estoy sentado, al hacerlo paso a llevar las escobas junto a mi.
Diablos.
Son segundos, segundos para que el arsenal del cuartucho de limpieza en el que estoy se vuelque sobre mí haciendo un escándalo. Mis gafas se resbalan por el puente de mi nariz, bien, genial, otra variante añadida a la ecuación.
—No no no—suelto la manzana al intentar parar el alboroto, pero solo lo empeoro. Las gafas solo quedan prendidas al borde de mis orejas y la punta de mi nariz, soy un desastre.
Es cuestión de segundos para escuchar el clíck de la puerta siendo abierta y encontrarme cara a cara con el director, su rostro demuestra incredulidad por encontrarme escondido en el cuarto del conserje mientras me salto las clases.
El director niega mientras saca esa libreta de papeles rojos que nunca he visto ser apuntada hacia mí, pero sé exactamente lo que significa.
Detención.
Perfecto, estoy jodido.








