Wish you were sober (Kiribaku)

Summary

One-shot Kiribaku En una fiesta de la UA, Bakugou bebe demás ¿Qué hará Kirishima con un rubio explosivo ebrio tratando de besarlo en cada oportunidad? Basada en la canción "Wish you were sober" de Conan Gray

Genre
Romance
Author
Mels
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Parte única.

-Nada era mentira.

-Pero...

-Me gustas.

-¿No lo dijiste porque estabas ebrio?

-Ahora estoy sobrio... y te digo que te amo.


Trató de forzar su sonrisa, otra vez.

Ya era la tercera chica que se acercaba a Bakugou para pedirle bailar con él, y aunque el rubio no mostraba interés alguno, le incomodaba no poder intervenir. De nuevo, vio como el rubio ignoraba olímpicamente a la chica, lo tomaba de la camisa y lo guiaba a una mesa. Estuvieron así lo que llevaban de fiesta, y Kirishima solo quería ir a bailar un rato, pero Katsuki lo amenazó con que si lo dejaba solo, se iría a dormir a su casa.

Miraba a todos en el salón, la mayoría borrachos, bailando al compas de la música. No recordaba de quien había sido la idea de invitar a toda la UA pero se alegraba de que Momo ofreciera su casa. Observó a la dueña del lugar y a Iida verificar que nada se rompiera, y le causó algo de gracia ver que el peliazul estuviera más preocupado que ella.

Se sentaron en una mesa y comenzaron a beber. Momo había dicho que no habría bebidas alcohólicas pero en cuanto el líquido bajó por su garganta supo que habían logrado infiltrarlas de todas formas. Al rubio pareció no importarle el sabor y siguió bebiendo.

Lo miró unos segundos, ahora que Bakugou se encontraba concentrado burlándose de Denki quien no podía lograr sacar a bailar a Jirou. Rara vez lo veía así de relajado, pero ahora que se habían graduado, todos tenían un peso menos encima.

Nunca podría negar lo guapo que se veía, con esa expresión de molestia pero con una pose relajada. Con esos jeans negros, remera blanca y chamarra rojo oscuro.

Diablos, quería besarle toda la cara.

Se dio cuenta de sus sentimientos el año anterior, cuando luego de una misión el rubio resultó gravemente herido, y la sensación de perderlo se le hizo insoportable. Desde entonces ha estado enamorado de su mejor amigo, en secreto. Se lo llevaría a la tumba, pues sabía que él jamás lo vería de esa forma, era simplemente ridículo siquiera pensarlo, muy a penas no lo consideraba un extra como a los demás.

Bueno, Sero lo sabía, pero no había sido su intención contárselo. Una vez se quedó mirando a Bakugou sin darse cuenta en un entrenamiento, Denki hizo una broma al respecto pero no se dio cuenta de la cara que puso el pelirrojo. Rojo hasta las orejas. Sero esperó a que ambos rubios se fueran para preguntarle al respecto.

“-Así que... ¿Bakugou?- se sentó a su lado. Ambos ya estaban vestidos con su ropa de civil.

-N-Nosé de qué hablas-tartamudeó desviando la vista.

-Vamos Eijirou, a mi no me mientas- buscó su mirada pero no la encontró. Suspiró pensando en buscar una forma de que confíe en él- sabes... hace tiempo Denki me gustaba- soltó de golpe, haciendo que el pelirrojo volteara a verlo sorprendido.

-¿De verdad?

-Claro que ahora ya lo superé, y me alegra que sea feliz con Jirou- le sonrió tranquilo.

Kirishima bajó la mirada y pensó un poco. Jugó con sus dedos y miró sus pies como si fuera lo más interesante del mundo.

-Me gusta Bakugou.

Sero sonrió y acarició su cabello.”

-Blasty, voy al baño un segundo- avisó antes de levantarse y comenzar a caminar.

-No tardes, inútil- escuchó la voz ronca del rubio a su espalda- o te juro que me iré como prometí.

-Voy y vuelvo, lo prometo- rió y volteó a verlo con una sonrisa nerviosa, para luego volver a caminar en dirección al baño.

La fila era interminable. Cuando al fin fue su turno, hizo sus necesidades, se lavó las manos y de paso la cara para despejarse un poco y sacarse la loca idea de confesarle a Bakugou sus sentimientos. Hace unos meses estuvo a punto de hacerlo, el rubio había estado actuando muy familiar con él y creyó que tal vez le correspondería. Es decir, Bakugou no es apegado a casi nadie, y de la nada comenzó a tratarlo de una manera tan... cariñosa.

Katsuki odia el contacto físico, pero ponía un brazo sobre su hombro casi siempre que esperaban juntos a los demás. No le grita cuando están estudiando, solo lo amenaza para que se concentre. Y lo que más le sorprendió fue que empezó a esperarlo para ir a cualquier lugar o en su defecto seguirlo, sin decir palabra al respecto, siempre se mantenía cerca, cuando antes era él quien lo seguía a todas partes insistiendo estar con el rubio, a costa de insultos y golpes de parte del otro.

Grande fue su sorpresa y desilusión al saber que la causa de su cambio fue que oficialmente lo consideraba su mejor amigo y no un extra de acompañante como en primer año, según escuchó que Katsuki le decía a Sero.

Volvió al salón pero ya no encontró a Bakugou donde lo había dejado. Hizo una mueca, tal vez se había ido a su casa, pues él nunca amenaza en vano. Se sentó en la mesa donde lo había visto por última vez y se sirvió otro vaso, maldiciendo por lo bajo la simple idea de ir a buscar al rubio. Desvió su mirada a la pista improvisada de baile y casi escupe su bebida al ver a Denki bailando con Jirou. A ambos se les notaba ebrios, y no quería ni imaginar como reaccionaría la pelimorada al recordar el beso que se estaban dando ahora.

No sabía donde estaban sus otros dos amigos, pero suponía que estaban encerrados en alguna habitación quitándose toda la tensión acumulada en estos tres años. Mina está enamorada de Sero desde hace como un año, y el pelinegro comenzó a gustar de ella hace poco, pero siempre hubo una química palpable entre ambos y era hora de que la hicieran n.

Decidió ir a divertirse un poco cuando vio a su gemelo de otra madre bailando, había estado sentado la mayor parte de la fiesta y ahora que había perdido de vista al rubio explosivo ya se estaba aburriendo un poco. Pero antes de que pudiera ir con Tetsutetsu alguien tocó su hombro.

-Kirishima-kun- volteó a ver al peliverde- tenemos un pequeño problema- dijo jugando con sus dedos.

-¿Qué sucede?

¿Problema? Pero si todos se estaban divirtiendo.

-Se trata de Kacchan- hizo un ademán con la cabeza apuntando hacia las escaleras.

-¿Bakugou? ¿Le ocurrió algo?- se acercó a él, pero Izuku solo le indicó que lo siguiera al segundo piso.

Una vez subieron, encontraron a Todoroki saliendo de una habitación de donde se escuchaban los quejidos inconfundibles de su mejor amigo.

-Lo encontraste- mencionó, serio como siempre, y se acercó a ellos- dice que solo va a hablar contigo- miró al pelirrojo y se cruzó de brazos.

-Intentó explotarnos lejos de él cuando intentamos ayudarlo- siguió hablando Izuku, algo apenado- creo que bebió demasiado- desvió la mirada.

-Entiendo- asintió con un suspiro- yo me encargo, ustedes vayan a divertirse- se encaminó a la puerta.

-Ten cuidado, Kirishima-kun- dijo el peliverde antes de irse junto a Todoroki, tomados de la mano.

Al abrir la puerta, se encontró con un Bakugou Katsuki sentado en el suelo apoyando su espalda en la cama. Su cabeza estaba echada hacia atrás y sus ojos estaban cerrados, pero al escuchar la puerta cerrarse miró directo hacia él.

Un Bakugou ebrio es lo último que se pensaba encontrar esa noche.

-Vamos amigo- soltó un suspiro acercándose a él- será mejor que te lleve a tu casa- le tendió una mano esperando que la tomara.

-Así tu podrás enredarte con cualquier extra ¿verdad?- gruñó antes de tomar su mano y tirar de él, haciendo que quede arrodillado frente al rubio- yo no lo creo.

Arrastraba las palabras, y sus ojos rojizos estaban dilatados. Kirishima no prestó mucha atención a lo que dijo, se encontraba bastante impactado por tenerlo tan cerca de su rostro. Tragó saliva antes de hablar.

-Tengo que llevarte a casa, Blasty- susurró.

Pero no llegó ni a moverse, y su respiración se cortó cuando sintió unos labios sobre los suyos.

El rubio sostenía su nuca impidiendo que se alejara, no movía sus labios, solo era una ligera presión -bastante delicada considerando de quien estamos hablando-. Con cuidado tomó las manos de Bakugou y las bajó hasta su pecho, separándose lentamente de él.

-B-Bakugou...-

-Shhh- silenció el contrario, antes de tomar su camisa entre sus manos para atraerlo hacia él y besarlo de nuevo.

Ésta vez sí comenzó a mover sus labios.

Kirishima suspiró antes de rendirse y corresponder el beso, tomando su rostro entre sus manos, mientras Bakugou las bajaba a su cintura para atraerlo más a él. Terminó sentado sobre el rubio mientras el beso iba subiendo cada vez más de tono, pero cuando sintió las manos de su amigo bajo su camisa supo que tenían que parar.

Se separó de él, se levantó y tiró de su mano para que lo siguiera. Antes de poder abrir la puerta Bakugou se había tirado sobre él abrazándolo por la cintura mientras gruñía.

-¿A dónde crees que vas, idiota?

-A tu casa, Bakugou- habló serio- estás ebrio, debes volver.

Aún con su amigo encima, abrió la puerta y comenzó a caminar por el pasillo. La música se hacía cada vez más fuerte conforme se acercaba a las escaleras, pero Bakugou no lo soltaba. Suspiró mientras lo sostenía bajando por las escaleras, cuidando que no se cayera, e iba a ir hacia el armario para buscar sus abrigos pero sintió un tirón en su ropa.

-¿Ahora qué, Bakugou?- volteó a verlo y éste tiraba de su mano hacia la multitud de gente que bailaba.

-Vamos- gruñó.

-¿A dónde?- preguntó confundido.

-A bailar, imbécil- respondió de mala manera, caminando hacia la sala- ¿a dónde más?

-A ti no te gusta bailar- protestó, pero aún así se dejó llevar.

Chasqueó la lengua- ¿Quién dice?

-Tu lo dices- rió. Detuvo su mano cuando vio que iba a tomar otro vaso- no más bebidas para ti- lo miró divertido.

-¿Qué eres? ¿Mi madre?- lo miró con el ceño fruncido.

-No, pero yo también puedo cuidarte- se encogió de hombros, a lo que el rubio volvió a gruñir y se sumergió en la multitud de gente.

Aún tomándolo de la mano.

Unos minutos después, Kirishima no podía creer que estuviera bailando con el mismísimo Bakugou Katsuki. El rubio constantemente se colgaba de su cuello y no lo dejaba bailar con nadie más. Había intentado besarlo en contables ocasiones, pero el pelirrojo no se había dejado, pues estaba seguro que Bakugou estaría muy arrepentido al día siguiente.

Era como si el universo le estuviera poniendo la tentación en bandeja de plata para ver si actuaba como un verdadero hombre y no caía ante ello.

-Bakugou basta- lo tomó de los hombros cuando lo vio acercarse a su rostro otra vez.

-¿Por qué debería parar? Arriba tu también me besaste- a penas se le entendía el hablar, pues aunque había intentado evitarlo, el rubio se las arregló para seguir mezclando bebidas.

-No creo que quieras que todo el mundo nos vea besarnos- bajó la mirada a sus labios e inconscientemente lamió los suyos.

-Si nos ven todos, sería mejor- lo tomó de la nuca para acercarlo a él- así dejarían de molestar.

-¿Molestar?- decidió seguirle el juego un poco, y ladeó la cabeza alzando una ceja.

-Odio que se te queden viendo como idiotas, a demás tu deberías verme solo a mi- sus labios se rozaban con cada palabra que decían.

-¿Ah sí? ¿Por qué?- preguntó divertido.

-¡Porque me gustas, imbécil!- gritó irritado, aunque con la música no se escuchó demasiado.

-Muy dulce, pero desearía que estuvieras sobrio- murmuró mientras se alejaba de él.

Ya era de madrugada cuando decidió que era hora de salir de entre la multitud, pero Katsuki no quería seguirlo, se quedó bailando con Denki, Sero y Mina en lo que él salía de la casa. Suspiró en lo que intentaba calmarse, su mejor amigo estaba ebrio y confundido y él no podía aprovecharse de eso. Suficiente con lo que pasó en el piso de arriba. No estaba seguro de si Bakugou recordaría todo al día siguiente, pero si no lo mencionaba, él tampoco lo haría.

Sabía que el rubio era lo suficientemente orgulloso para no admitir nada y conservar su dignidad.

Ya quería volverse a casa pero no se sentía tranquilo dejándolo solo, por lo que dio media vuelta para entrar, pero en la puerta chocó con el cuerpo del rubio que había salido a buscarlo.

-¿Qué haces aquí afuera?- preguntó de mala manera, aunque su voz se seguía escuchando ronca y sus ojos seguían entrecerrados.

-Te dije que saldría a tomar aire- contestó.- Oye bro, ya quiero irme a...- bajó la mirada, deteniendo su hablar al ver su abrigo en las manos del contrario.

-Hace rato tienes la cara de idiota que pones cuando tienes sueño, ponte tu abrigo y vámonos- le estampó la chaqueta en el pecho y mientras bajaba las escaleras del pórtico se puso la suya.

Para estar ebrio tenía bastante equilibrio.

-¿No deberíamos avisarles a los demás?- cuestionó mientras imitaba su acción y comenzaba a caminar a su lado.

-Ya le dije a la ojos de pamache, con eso es suficiente.

Kirishima rió ante el apodo mal pronunciado, pero no le dijo nada y simplemente lo acompañó a casa.

Al llegar Bakugou le dijo que durmiera ahí, pero luego de todas las emociones de la noche, el pelirrojo se negó y estaba a punto de irse cuando escuchó su nombre.

-Eijirou- llamó con voz calmada. Lo tomó del brazo y lo acercó a él.

-¿Q-Qué sucede?- tartamudeó al verlo tan cerca.

Sabía que debía apartarlo, pero no podía moverse.

El rubio lo tomó del rostro y lo acercó lo suficiente para besarlo otra vez. Kirishima, aún dudoso, puso sus manos en las caderas del contrario, poco a poco desapareciendo el espacio entre ellos, mientras profundizaban el beso cada vez más. Se separaron por falta de aire.

-Eijirou yo...- no lo dejó terminar.

Antes de que Bakugou volviera a lanzarse sobre él, reunió toda su fuerza de voluntad, alejó los brazos del rubio de sí mismo y apretando los labios se fue de ahí, ignorando los llamados de su mejor amigo.

No podía caer. Probablemente él no recordaría nada mañana, y se habría ilusionado como un tonto. Debía dejarlo así, era lo mejor, él no es digno de alguien como Katsuki, nunca se fijaría en su mejor amigo.

Supuso que podría llamar a Sero para tener un hombro en el cual llorar.

💌

Despertó con un gruñido a causa del dolor de cabeza.

¿Cuánto había bebido anoche?

¿Cómo había vuelto a casa?

Frotó su cara con ambas manos y vio la hora en su celular.

¿Qué mierda hacía despierto a las 7 de la mañana?

Fue al baño, se lavó la cara y los dientes, y cuando sus ojos rojizos encontraron con su reflejo, todos los recuerdos de anoche volaron a su mente.

Incluido cada puto beso que le dio al pelirrojo.

Ya de paso, todo lo que le dijo también.

-Mierda- dijo entre dientes mientras volvía a su habitación y buscaba el contacto de Kirishima para llamarlo- mierda, mierda, mierda, mierda, mierda- seguía murmurando al ver que no le contestaba.

Se dio una ducha lo más rápido que pudo y se preparó para salir. Ni siquiera saludó a sus padres, solo salió corriendo directo a la casa del único idiota en el confiaría Kirishima para hablarle de lo que pasó anoche.

Sero Hanta podrá ser un tonto, pero fue el único que se dio cuenta de sus sentimientos por el pelirrojo desde antes que él mismo lo notara. No podía arriesgarse a que se le escapara algo en lo que Kirishima hablaba con él.

Le costó un tiempo aceptarlo. A él no le interesaban esas cosas: el amor, parejas, abrazos, besos, etc. Él tenía mejores cosas en las que pensar, no le interesaba experimentar nada de eso. Pero si tuviera que experimentarlo con alguien, Kirishima es el único que viene a su cabeza, es el único con quien quisiera sentir todo eso. Jamás pensó en algo más que ser el héroe número uno, a demás, nadie estaría a su altura para ser su pareja, la mayoría de la gente lo cree un engreído, insoportable y grosero.

Todos excepto Kirishima, él es el único que lo ve como un chico normal. Ambicioso tal vez, pero no por eso lo deja de tratar como a un igual. Y por eso él comenzó a hacer lo mismo.

Y cuando se dio cuenta de que sí quería intentar más con el pelirrojo, se dio cuenta de que estaba jodido.

Hanta le había ayudado a darse cuenta, porque él se negaba a aceptarlo y al principio no lo entendía tampoco. El pelinegro se convirtió en su confidente, que le recomendaba declararse de una vez, pero él se negaba rotundamente.

“-No sé de qué mierda hablas- espetó mirando la hora en su celular. Kirishima ya se estaba tardando.

-¿Me vas a decir que tratas diferente a Kirishima solo porque sí?- cuestionó cruzándose de brazos.

No lo miró. Se negaba a aceptarlo, pero era verdad, trataba diferente al pelirrojo, más gentil que al resto.

-Solo pasó de ser un extra acompañante a ser mi mejor amigo ¿Qué tiene eso de raro?- gruñó.

Sero lo miró incrédulo con una ceja alzada, pero no pudo hacer más nada ya que Eijirou había entrado en escena y debían ir a clase.”

Una semana luego de eso, irrumpió en la habitación del latino más enojado que nunca al admitir sus sentimientos.

Y definitivamente no planeaba lo que ocurrió anoche. Apretó los labios con frustración, odiaba que las cosas no salieran como las planeaba y definitivamente no planeaba mostrarle sus sentimientos al pelirrojo de esa manera. No planeaba decírselo nunca, pero ya mandó todo al carajo la noche anterior. Kirishima no le creyó una palabra de lo que dijo y no lo culpaba, no era bueno expresando sus sentimientos, aunque ni siquiera lo había intentado. Pero besarlo de la nada y decirle todas esas cosas, no era su idea de confesión.

Ni siquiera era su idea de primer beso.

Llegó a la casa del pelinegro y se detuvo a tomar un poco de aire antes de tocar. Esperó unos minutos y la puerta se abrió, mostrando a Sero en pijama y con cara de dormido.

-¿Ustedes se pusieron de acuerdo para venir o...- soltó un bostezo-...es una coincidencia?

-O me dejas pasar o llama a Kirishima- demandó tratando de no empujarlo para buscar al pelirrojo él mismo.

-Pues considerando que yo quiero seguir durmiendo...- tomó aire antes de gritar dentro de la casa- ¡Kirishima! ¡Te buscan!- volteó a mirarlo- trata de ser claro y conciso si quieres que te crea, el pobre piensa que te estás burlando de él- aconsejó, y con otro bostezo se metió dentro.

Escuchó uno pasos tras la puerta y su corazón ya estaba latiendo a mil por hora antes de ver a los ojos de su mejor amigo frente a él.

-Hola bro ¿Cómo despertaste?- forzó una sonrisa amistosa, pero el rubio ya había aprendido a ver a través de ellas.

-¿Podemos hablar?- señaló detrás de sí con la cabeza, dando a entender que quería ir a caminar. Notó que la sonrisa del teñido titubeaba, pero nunca se borró.

-Claro...- suspiró inseguro.

Eso nos trae el principio. Kirishima y Bakugou se encontraban caminando por el centro. Ninguno había dicho una palabra, pero ninguno de los dos sabía cómo comenzar.

Chasqueó la lengua irritado, era ridículo que le esté dando tantas vueltas. Lo hecho, hecho estaba, solo debía aclarar las cosas y seguir con sus vidas.

-Oye- llamó. El pelirrojo volteó a mirarlo- sobre anoche...- no lo dejó terminar.

-No tienes que preocuparte por nada, si quieres que lo olvide solo haré como si nada hubiera pasado y...- ahora él fue el que interrumpió.

-¿Por qué crees que quiero que lo olvides?- paró de caminar y se volteó a mirarlo.

-Em... no lo sé...- desvió la mirada y rascó su nuca nervioso.

-Eijirou.

Se estremeció al escuchar su nombre salir de sus labios.

-¿S-Sí?

-Nada era mentira- dijo serio, mientras intentaba buscar sus ojos, avanzó un par de pasos.

-Pero...- mantenía la vista en el suelo y retrocedía a medida que el rubio avanzaba.

-Me gustas- interrumpió, y terminó por acorralarlo contra un árbol.

-¿No lo dijiste porque estabas ebrio?- mordió su labio cuando lo vio tan cerca de él otra vez, y lentamente subió su mirada para encontrarse con los ojos rojizos del contrario.

-Ahora estoy sobrio... y... te digo que... te amo- un ligero sonrojo adornó sus mejillas, a penas visible, pero el pelirrojo lo notó a la perfección.

No se lo creyó.

Al menos no en el momento.

Se quedó procesando la información unos minutos, y cuando se dio cuenta de que no estaba soñando no pudo evitar que una pequeña sonrisa se asomara en sus labios.

Se relajó y se acercó un poco a Bakugou, mirándolo a los ojos.

-También te amo, Blasty.

Creyó haber oído mal, pero no tuvo tiempo para cuestionarlo. Kirishima tenía sus manos en su nuca mientras lo besaba con una pequeña sonrisa. Sin dudarlo, lo abrazó por la cintura y lo atrajo hacia él. El pelirrojo se separó de sus labios y entre risas lo abrazó, ocultando su rostro en su cuello.

Eijirou no lo vio, pero Katsuki ocultaba una pequeña sonrisa en su hombro, esperando que los fuertes latidos de su corazón no se escuchen.

Luego de unas semanas, Sero Hanta fue el primero en enterarse que sus amigos eran novios oficiales, y obviamente presumió por todos lados qué el había sido el que los había ayudado a darse cuenta de que se querían. Ashido Mina se jactó de que lo veía venir desde primer año y Kaminari Denki tuvo que pagarle 20 dólares por haber apostado que Bakugou jamás se enamoraría de nadie.

Como ambos iban a empezar su carrera como héroes, hablaron seriamente el si lo iban a mantener en secreto o no. Obviamente el rubio no iba a dejar que comentarios idiotas le impidieran besar a su novio cuando le diera en gana, así que todo el mundo se enteró de su relación. Claro que la mayoría no se lo esperaba, Bakugou no parece la clase de persona que tenga pareja, pero con el paso de los meses, Red Riot y Dynamite, eran la pareja del año.

Bakugou casi explota su agencia cuando un año después, Deku y Todoroki les sacaron el primer lugar, pero eso es otra historia.

-¿Entonces sí van a venir, cierto?- preguntó la pelirosada antes de irse de la casa.

-Solo si prometes que no van a haber bebidas alcohólicas- contestó Kirishima.

-Es mi boda, claro que tiene que haber alcohol, Kirishima- fue lo último que dijo antes de cerrar la puerta e irse.

-¿Por qué no quieres que haya alcohol?- preguntó sin levantar la mirada de su celular.

-Porque te prefiero sobrio- contestó entre risas mientras se tiraba en el suelo y recostaba su cabeza en las piernas de su novio.

-¿De que hablas, tonto?- dejó el celular a un lado para verlo mejor, y comenzó a acariciar su cabello rojizo. Necesitaba teñirse las raíces otra vez.

-Hablo de que aunque estuvieras borracho cuando me dijiste que te gustaba, prefiero hablar contigo cuando estés sobrio- tomó la la mano que lo acariciaba y la besó, para luego mirarlo otra vez y sonreír.

-Creo que dejé claro que borracho o no, sigo amándote.

-Sí, pero me gusta más cuando eres tu mismo.

Ahora sí, el rubio rió. Le encantaba lo directo que era Kirishima.

Ambos disfrutaron de un tiempo juntos antes de irse a dormir, completamente seguros el uno con el otro.

Porque ellos eran su lugar seguro.