1. Año 2300
Ciudad Costa Plateada, en las cercanías del mar.
3:00 am. Año 2300.
Me desperté de mi sueño improvisado en mi escritorio, escuché un ruido lejano. Sabia que una lluvia de estrellas se vería por la noche, pero me emocione tanto con mi proyecto qué lo olvidé. Yo era una inventora muy buena, habia conseguido ayudar a los campesinos a las afueras de la Ciudad Costa Plateada y ahora estaba trabajando en en el campo de fuerza para repeler plagas. Y para alejar a la fauna, asi mataba dos pájaros de un tiro.
Mi hermano trabajaba de observador en el desierto, así que decia qué todas las especies debian ser salvadas.
Tenía mis dudas acerca de ésa afirmación, pero lo apoyaba.
Me puse una chamarra para ver qué causó tal estruendo.
Encendí mi teléfono para buscar las noticias en linea, me asomé pero no encontré nada. Era muy temprano, no encontraría ayuda, asi que decidí regresar a casa, no tenia idea de qué paso y sentía algo de frío.
Regresé para terminar el campo de fuerza, mientras esperaba noticias de lo que pasó.
Me preparé un chocolate caliente mientras comenzaba a entrar una llamada por holograma.
-¿Estás bien?- preguntó mi hermano al verme.
- Claro. No encontré ningún problema.
- No te acerques al meteorito, es peligroso.
-¿De qué hablas? Sólo salí para ver... Pero parece que todo era muy lejos.
- Un equipo fue a investigar... Todo se salió de control - dijo mi hermano.
-¿Qué pasa Marcus?- pregunté preocupada.
- No estoy seguro... Pero podria ser peligroso lo que llegó en ése cometa...
-¿Cometa?
- Alejate de las ciudades - me advirtió - hablé con alguien... Todo está a punto de cambiar.
- No te entiendo...
- Trataré de llamarte cuándo sepa más.
Y cortó la llamada.
-¿Qué carajos pasa?
Unos minutos después comenzó a escucharse en las noticias que existian reportes extraños en torno a las ciudades dónde terminaron los fragmentos del cometa...
A la mañana siguiente las cosas se volvieron turbias. Yo tenía listo mi proyecto. Así que lo probé en toda la ciudad, me tomaria una semana poder ajustarlo bien, pero lograria aislarnos de lo que sucedía en el exterior.
Al principio el Alcalde estaba escéptico, hasta que supo por experiencia propia que estábamos en peligro.
No tenía tiempo ni tampoco recursos, pero si funcionaba podría ayudar a la humanidad. Le mandé un mensaje a mi hermano,con la esperanza de que estuviera bien.
Y mi plan funcionó. Dos horas después de que aisle la ciudad, el gobierno me buscó. El escudo funcionaba como barrera, así que uno podría usar aviones o helicópteros.
Un helicóptero militar aterrizó en la plaza de la Ciudad, yo vivía no muy lejos de la ciudad, por lo tanto no fue difícil que me encontrarán.
Un hombre pelirrojo de ojos grises se me acercó,junto con un grupo armado. Todos parecian militares experimentados, así que no me deje intimidar.
-¿Señorita Sara Saketz?- me preguntó el pelirrojo.
- Ella misma, científica y creadora de la barrera.
- Necesitamos de su ayuda - dijo el hombre - me llamo Howard Klumps y soy el encargado de una misión importante.
- Pues bien para usted señor Klumps- dije mientras comenzaba a guardar mis herramientas - ¿Qué necesita de mí?
- Queremos que replique el escudo en varias ciudades.
Le miré con curiosidad. Me pedía algo imposible. Con los recursos necesarios podría ayudar a por lo menos seis ciudades pero en un año.
Me reí sin querer. El pelirrojo pareció ofenderse.
- Teniendo los recursos necesarios tardaría un año para instalarlo en pocas ciudades.
-¿Qué necesitaría para instalar unos quince?
-¿¡Está hablando en serio!? - dije alarmada - necesitaría años señor.
- Entonces que sean años - afirmo serio antes de alejarse.
No le entendí nada.
El problema de querer proteger las ciudades era algo difícil, por un lado salvar a cuánta gente se pueda. Pero poco a poco saturariamos a las ciudades protegidas, los recursos comenzarían a escasear... Era un arma de doble filo.
También no podías permitirte salvar sólo a gente rica, cuándo necesitabas a gente del campo y humilde para los trabajos más básicos. Era cuestión de discutir el plan con mucho cuidado.
- Necesito que venga conmigo - dijo Klumps - es una emergencia.
-¿Y qué hay de mi hermano?
- Alguien lo buscará.
- Mi hermano puede ayudarme con la barrera.
- Venga conmigo, discutiremos un plan para salvar a la humanidad - dijo serio y emocionado.
- Coronel tiene llamada de la presidenta - dijo un soldado.
-¿Vendrá conmigo?
- Alguien debe supervisar Costa Plateada - le expliqué - en caso de que existan problemas con la barrera.
- Dejaré un equipo de emergencia, también traeré a su hermano a la ciudad.
- Me parece bien.
Le pedí que me diera unos cinco minutos para tomar el equipo básico y los planos para la construcción de más barreras, incluso se ofreció a ayudarme.
Cuándo no parecía apurado era amable, además me escuchaba con atención a pesar de que la mayor parte del tiempo murmuraba.
En media hora estabamos en una ubicación secreta, un porta aviones no muy lejos de mi ciudad. El pelirrojo Coronel me guío hasta la sala de control, dónde al parecer estaban discutiendo sobre las estrategias.
- Coronel Klumps - dijo la presidenta - dígame qué tiene buenas noticias.
- Señora presidenta, dejare que la señorita Saketz nos explique su plan.
- Aquí la cuestión es cómo puedo ayudarles - les expliqué - mi invento sólo crea no una barrera no un escudo efectivo.
- Sabemos que tiene a Costa Plateada a salvo de lo que está pasando.
- No por mucho, aquel es un prototipo, con más tiempo podría... Salvar ciudades más grandes.
Era cierto, pero también necesitaba ayuda para el armado del equipo. Asistencia en muchas cosas más y lo principal, el financiamiento.
- Dígame qué necesita - dijo la presidenta - y cuál sería su objetivo.
Fuí sincera, sabía que no podriamos salvar a todos y a quiénes salvaramos tendríamos que tener lugares especiales para cultivar.
Así que primero iriamos por las ciudades que se pudieran salvar y le dariamos prioridad al mismo tiempo al campo, teniendo dónde cultivar o éso sería un problema en el futuro.
Así pasaron varios años, dónde yo ayude a la humanidad junto con un grupo de científicos.
Sin darme cuenta yo protegi el futuro de mi propia familia.
Cien años después, la humanidad sigue luchando en contra del parásito invasor, del cuál no muchos han querido investigar. Ahora el peor enemigo de la humanidad son ellos mismos, los cuáles parecen negarse a tener hijos.
Comenzaron las disputas entre dos bandos, los conservadores y los libres, ambos bandos están de acuerdo en no exponer a su gente, pero algunas ciudades comienzan a tener escases en general.
El cientifico Gabriel Klumps anunció que encontró la manera de poder viajar entre ciudades, las cuáles estaban aisladas. En conjunto con dos colegas terminaron creando un sistema de túneles subterráneos, para conectar a todo el mundo.
La paz fue prometedora, hasta que las diferencias culturales comenzaron.
Y fué cuándo se creó el algoritmo del amor. En realidad era una fórmula básica ( fruto de ciencia, quimica y muchos cálculos) capaz de encontrar a la pareja compatible en todos los sentidos.
El gobierno lo vio cómo una oportunidad para emparejar jóvenes, aumentar la natalidad y crear esperanza.
Doscientos años después de la llegada del parásito viajero la fórmula del amor era obligatoria al llegar a los 20 años, para poder crear descendencia. Tambien era indispensable tener familia en poco tiempo.
Así inicia nuestra historia...