At Your Service - Yoonmin

Summary

Él no es tan frío como aparenta. Le gusta tener dos versiones de si mismo. Frio y serio en el trabajo. cariñoso y desvergonzado en la cama. Él es dos en uno, dulce y sexy. La fantasía de todo hombre y mujer. El sueño de Min YoonGi.

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Capítulo Único

YoonGi sentía sus manos un poco sudorosas, después de todo, está a minutos para entrar en la mejor empresa conocida en todo corea, para realizar su pasantía. Aunque entrar en esta cueva de lobos fue todo gracias a la ayuda de su hermano mayor, YoonGi ya se siente que voló al cielo, porque esta empresa no es fácil, no todos pueden entrar a trabajar aquí como si nada.

Inhalando profundamente, intento calmarse para evitar tartamudear, cuando llegara a recursos humanos.

El ascensor dio un ligero *ding* y abrió sus puertas, varias personas salieron de dentro de él, y luego solo él junto con la secretaria entraron al ascensor.

― No estes muy nervioso, nuestro jefe es realmente muy bueno. Solo es su expresión la que esta... ¿severamente congelada? ―Ella se burlo un poco, y luego carraspeo. ― Te llevare hasta recursos humanos y luego ellos te enviaran a algún departamento para que comiences a trabajar.

YoonGi tarareo un ligero “hump” y deseo que fuera al departamento de asistencia en tecnología, porque su carrera era esa.

El ascensor sonó y las puertas se abrieron, los empleados se movían rápidamente llevando carpetas en sus manos. El mundo laboral era muy ajetreado. Pensó él.

― Hola Kwon, este es el nuevo pasante que se presentaría hoy, lo dejo en tus manos. Tengo trabajo que hacer. ―Ella sonrio y luego se dio la vuelta, sin expresión alguna en su rostro.

El hombre de nombre Kwon levanto su cabeza y sus gafas se deslizaron un poco hacia más abajo del puente de su nariz. Suspirando el hombre murmuro. ―En verdad te pareces a tu hermano mayor.

YoonGi solo sonrio, hace mucho tiempo se acostumbró que todos le dijeran los mismo, ya se ha vuelto inmune a esas palabras.

― Bien, veamos... ¿Dónde te asignare? ―Sus dedos eran veloces tecleando aquí y allá, hasta que el sonido del celular interrumpió su trabajo.

― ¿Sí?, um, sí. ¿Está seguro de eso?, ¿es asi?, bien, lo enviare enseguida. ―La llamada se colgó.

YoonGi guardo silencio, de sus manos ya podían fluir ríos de sudor. ¿Qué fue eso, justo ahora?

― Bien, Min YoonGi, ¿cierto?

El mencionado asintió rápidamente, teniendo un presentimiento ominoso.

― Me acaba de llamar el secretario del presidente Park ―El señor Kwon masajeo su entrecejo antes de seguir hablando―. Me pidió que te enviara para ser el asistente del presidente Park.

El cuerpo de YoonGi fue congelado, es como si un cubo de hielo se partió en trocitos y fue rociado con el. ¿Por qué?, ¿Por qué tenía que ser el asistente del presidente park? Él no tenía ni la menor idea de lo que hacía un asistente. YoonGi está seguro que será echado en solo cuestión de horas, no, minutos o quizás segundos.

¿puede el volver por su camino y pedir mejor hacer su pasantía en otra empresa?

Y fue asi, como Min YoonGi se convirtió en el asistente perro del presidente Park JiMin.



El pelinegro se dejó caer sobre su mullida cama, sentía cada parte de su cuerpo destrozada. Estaba tan cansado. ¿Quién dijo que ser el asistente personal de un presidente mandón era fácil?

Una semana.

Solo llevaba una semana como asistente y sintió que su alma se escapó de su cuerpo como unas treinta veces.

¡¡Tan aterrador!!

Sin quitarse la ropa que llevaba puesta, se quedó completamente dormido. Y solamente fue despertado por la alarma de su celular, avisándole que era un nuevo dia, para ir a trabajar de mula de carga.

Se quito las zapatillas y las voló lejos y camino como un zombi hasta el baño. El sonido de la regadera se escuchó rápidamente y luego de unos veinte minutos, el pelinegro salió del baño con solo una bata semi abierta y una toalla alrededor de su cuello para secar su cabello.

Se sentó en la cama y tomo su celular. ―Que alivio, hoy es viernes, mañana por fin poder descansar.

Después de navegar un poco por los momentos de sus amigos en kakao, comenzó a vestirse y luego a arreglar el maletín que le dieron para que cargara con ese montón de papeles.

La pantalla del celular se ilumino, había un nuevo mensaje. Sin embargo, si miras de cerca, podrías notar que la foto de fonde de pantalla era la de cierto presidente mandón, que estaba comiendo y tenía las mejillas abultadas como una ardilla.

Se roció un poco de perfume y salió de la habitación, camino hasta la cocina por una taza de café, desenrosco la tapadera del termo y lo vació en su taza negra. El líquido estaba humeante aún.

Diez minutos después, se encontraba en el metro, esperando a bajar en la siguiente parada.




JiMin masajeo su frente, sintiéndose un poco agotado.

No había podido dormir muy bien desde la última vez. Una sonrisa hilarante adorno su rostro y luego*tsk*dos veces.

A sus treinta años, es increíble que tenga sueños húmedos. Pensó que después de pasar su pubertad y adolescencia, esos sueños morbosos dejarían de existir. Quién lo diría, que solo necesitaba ver la parte vital de cierto hombre, para que sus deseos reprimidos, volvieran como un huracán tempestuoso.

De verdad quería estrangular a alguien.

― Presidente Park. La reunión que estaba planeada para unos minutos fue pospuesta para las tres de la tarde. ―YoonGi informo, entrando en la oficina.

JiMin relamió sus labios y se recostó sobre su asiento. ― ¿Por qué?

YoonGi levanto la cabeza de la tableta en sus manos. ―El vuelo del señor Zhang se retrasó dos horas y no llegara hasta las once del día.

JiMin suspiro. ―Bien, entonces que así sea. ―Comentó, bajando la mirada hacia su computadora.

YoonGi lo observo en silencio, su manzana de adán subió y bajo lentamente. Su mirada abrazadora fue percibida por JiMin, y este se puso un poco nervioso.

― Algo más? ―Logro preguntar, por instinto sus piernas se apretaron un poco más.

YoonGi guardo silencio, luego negó. ―No.

― Entonces, sal. Tengo trabajo que hacer.

― Si, presidente.

Cuando YoonGi cerró la puerta de la oficina, el mayor dejo escapar un suspiro contenido, aflojo su corbata y desabotono de los botones, sintiendo calor por todo su cuerpo.

No pudo evitar reírse de su indulgencia. ―Increíble, Park JiMin, eres realmente increíble. ¿Cómo es posible que un adolescente te caliente, ¿eh? Eres un desvergonzado... ―Se regaño a si mismo, sintiendo desprecio por sus pensamientos hacia el joven.

― No sé qué está pensando al hacerle caso a Geun Jae, genial. Cavaste tu propio agujero. ―Se burlo de su propio yo.

Por otro lado, YoonGi golpeo su pecho, más exactamente, al lado de su corazón. Sus mejillas estaban algo acaloradas y sus orejas... bueno, bien podrían confundirse como dos cerezas maduras.

No sabía porque estaba sintiendo eso. El aire alrededor de él y su jefe era... ¿extraño? Porque... ¿Por qué se sentía tan nervioso cada que estaban solos?, ¿Por qué le tomaba fotos a escondidas?, ¿Por qué tenía sueños amarillos donde se veían involucrados ellos dos?

YoonGi nunca ha estado enamorado de un hombre. Tuvo varias novias mientras estaba en la secundaria, también tuvo uno que otro ligue en la universidad, pero todas eran chicas, nunca se había sentido atraído por un hombre, hasta que lo conoció y convivio con él todos estos días.

Entonces, ¿le gusta? YoonGi se preguntó confundido.

Se sentía diferente. Cuando salía con Kim JiShi no se sentía para nada igual, podían tomarse de las manos, pero él no sentía la necesidad de verla a cada instante, tampoco tomaba fotos de ella a escondidas, ni soñaba con ella.

¿Era gay?

YoonGi negó, si fuera gay, entonces se hubiera sentido atraído por los compañeros de cuarto o sus amigos del club de natación, y no. No sentía atracción por ninguno de ello.

¿Bisexual?

Min lo sopeso, pero aun asi, no sentía atracción por otros hombres, el único que le movía el tapete -como decía su abuelo- era su jefe. Y eso... lo emocionaba y a la vez lo asustaba.

― Asistente Min, ¿está bien? Luce muy pálido. ―El secretario le pregunto, al pasar por su cubículo a dejarle la agenda de la siguiente semana.

YoonGi parpadeo rápidamente y sonrio. ―Estoy bien, solo algo cansado.

El secretario lo observo en silencio. ―Es normal, yo era igual a ti en mis primeras semanas, luego te acostumbras. ¿Cuántos meses estarás acá?

YoonGi pensó y luego respondió. ―solo dos meses.

El secretario asintió. ― Suerte. Si quieres desestresarte un poco, en la noche iremos con algunos amigos a un pub a beber, te nos puedes unir.

YoonGi lo repensó un poco y luego asintió. ―bien, iré. Creo que necesito unos buenos tragos.

El secretario se rio un poco. ―De acuerdo. Quizás y te tires un polvo.

YoonGi se rio. Y no respondió nada. Este secretario que luce tan serio y con cara de póker todo el tiempo, quien diría que en confianza es tan desinhibido.

El silencio reino nuevamente.




¿Quién dijo que beber era un buen incentivo para dejar de pensar?

Aunque su cabeza estaba mareada y pesada, sus pensamientos estaban puestos en su jefe, en sus ojos brillantes y feroces, sus labios rojos y voluptuosos, su figura bien definida y ese aroma a colonia D&G.

¡Ahg, maldición!

El pub tenía la música por los cielos, y los demás compañeros de la oficina estaban bailando y coqueteando con las chicas. Y el, el solo quería largarse de este lugar ruidoso.

― ¿Hola guapo, quieres compañía? ―una voz algo chirriante hablo cerca de su oído. YoonGi se estremeció y giro su cabeza rápidamente, provocándole un poco de dolor de cabeza.

― uff, feroz~ ―dijo.

YoonGi intento enfocar su mirada, pero sus ojos no cooperaron. ― ¿Quién eres?

La persona se rio. ― ¿Estas muy borracho, quieres subir y dormir un poco?

Antes de que YoonGi respondiera algo, fue jalado del brazo y se tambaleo un poco. ―El viene acompañado.

La persona levanto sus brazos en rendición. ―no sabía, lo miré solito y quise hacerle compañía. Tranquilo guapo, no soy un tercero.

YoonGi no entendió su parloteo, su cabeza estaba mareada y tenía ganas de vomitar...

― ¡Pre-presidente Park! ―la voz del secretario se elevó un poco.

JiMin lo observo en silencio y no dijo nada. ―salimos a divertirnos un poco, el pasante Min se nos unió, pero...

― Me lo llevo.

― pero... él

― ¿Qué?

― No, nada. Su maletín esta en el suelo.

JiMin observo a su alrededor y encontró el maletín debajo de la mesa, se agacho aun con YoonGi en su otro brazo y recogió el maletín. ―necesita ayuda presidente Park?

El castaño lo pensó un poco y luego asintió, aunque era mayor que YoonGi, este niño... ¿Cuánto comía? ¿Por qué tan pesado?

El secretario engancho de un brazo a YoonGi y JiMin del otro, y solo asi pudieron moverlo fuera. El auto negro ya estaba esperando con la puerta abierta. Empujaron dentro al pelinegro y suspiraron ambos. Tan pesado.

― Esto... presidente. ¿Sabe dónde vive?

JiMin se congelo y luego fingió tranquilidad. ―Lo sé, su hermano me dio la dirección.

El secretario suspiro tranquilo y espero a que su jefe subiera al auto, hasta que dicho automóvil se perdió de la vista, el secretario abrió sus ojos y murmuro: “¿Cómo es que el presidente es tan cercano al novato?”

Mientras tanto en el auto.

― A mi departamento.

― Si, presidente. ―el conductor dijo sin ningún altibajo en su voz. El guardaespaldas en el copiloto tampoco dijo algo. Todos en silencio.

JiMin observo al joven a su lado, cabecear y luego murmurar sepa que cosa, había una extraña sonrisa en su rostro frio.

Si no fuera porque su mejor amigo visita ese pub, no se habría dado cuenta que su asistente estaba en el local, y podría ser presa de esas bestias hambrientas de sexo...

Treinta minutos después.

El guardaespaldas cargo a un YoonGi semi inconsciente hasta dejarlo en la habitación de invitados. ―si ya no nos necesita, nos retiramos.

JiMin asintió. Tanto el chofer como el guardaespaldas dejaron el apartamento.

El castaño se apoyó en el marco de la puerta, había una sonrisa extraña en su rostro. Mientras JiMin lo observaba en silencio, YoonGi se acomodó en la cama, agarrando la almohada y enterrando su cabeza en ella. Para resoplar y al parecer, quedarse dormido.

Después de unos minutos, JiMin se acercó hasta la cama y se sentó, su mano se estiro y quito el cabello de la cara de YoonGi, este volvió a resoplar y mover sus labios.

El corazón del castaño estaba bombeando fuertemente, se sentía como un ladrón por lo que iba hacer, pero... ya no podía aguantar más, estaba sediento.

Se reclino y cerrando sus ojos, probo los labios del joven, tenían un olor a coctel de malta, un poco amargo pero dulce cuando bebes hasta el final. YoonGi gimió bajito y JiMin chupo del labio suavemente, como una libélula posando por segundos antes de volar lejos.

Cuando se retiro estaba acalorado y sus pupilas dilatadas, si no se detenía... estaba seguro de que todo se saldría de control. Se levanto de la cama y salió rápidamente de la habitación, cerrando la puerta en silencio, se apretó la mano contra el pecho.

¡joder, eso fue tan... estimulante! Se dijo. Mientras caminaba lentamente hacia su habitación.

Por otro lado. YoonGi abrió sus ojos y la mirada de borracho se había sustituido por una muy sobria, tenía una extraña sonrisa en su rostro, sus dedos tocaron sus labios, aun podía sentir el calor del tacto que le dieron los labios bonitos de su jefe.

― Presidente Park... eres muy atrevido ―se rio bajito y luego se cubrió con la cobija―. No importa, eso significa que el también se siente atraído hacia mi... genial.

Ambos durmieron cómodamente, teniendo sueños húmedos que los hizo anhelar el contacto físico hacia con el otro.




Lunes, por la mañana.


La tensión en el aire era palpable. O al menos eso es lo que sintió JiMin, mientras ojeaba los papeles en sus manos. La mirada penetrante de YoonGi lo calaba hasta los huesos.

― Seguirás mirándome asi toda la mañana? ―JiMin no pudo evitar preguntar.

YoonGi resoplo y se acercó hasta estar al filo de la mesa. ― ¿Qué, no se me permite ver?

JiMin enarco una ceja. Sintió que la actitud de este pasante cambio desde el sábado que amaneció en su apartamento. Y el solo hecho de recordar lo que hizo, lo hacer ruborizar.

― ¿Qué-que insinúas?

YoonGi se rio bajito. ―Mis ojos no pueden dejar de verlo porque está usando ropa informal, y no sus costosos trajes de valentino.

Los dedos de JiMin se apretaron en las hojas en sus manos. Ciertamente se dio un capricho de usar ropa informal, aunque tenía treinta años, si vestía como lo hacía cuando iba a la universidad era como ver a un joven de veinte seis años, jugando a ser el presidente de la mejor compañía electrónica del mercado.

YoonGi realmente estaba tratando de contenerse, pero hoy cuando vio entrar al presidente, usando un pantalón jean negro, unos Nike rojos y una camisa roja a cuadro. Sus fantasías sexuales explotaron en su cerebro.

― saldré con unos amigos después, y no quería ir a cambiarme y regresar.

YoonGi tarareo un “oh” como si le creyera. Y se inclinó hacia adelante, por instinto JiMin se alejó un poco, su corazón estaba yendo demasiado rápido.

¡demasiado cerca!

YoonGi podía ver el nerviosismo en los ojos de su jefe. Como un niño que está siendo agraviado y quiere que lo consuelen. ―presidente Park, puedo probar algo?

JiMin ladeo su cabeza, sin entender del todo su pregunta. ― ¿sí puedo?

—Sí. —Asintió después de unos segundos.

YoonGi rodeo la mesa hasta estar a escasos centímetros del castaño y luego lo agarró en un beso que hizo olvidar el hecho de que estaban en la oficina. No hubo vacilación en ello. Fue un beso profundo, de labios a labios, devastador que hizo estremecer hasta el fondo a JiMin. Separo sus labios y los abrió. La presión de la lengua de YoonGi contra la de él envió escalofríos de deseo corriendo a través de todo su cuerpo. Como encontrar agua en el desierto después de meses con sed.

Ambos querían más.

Necesitaban más.

YoonGi separo su boca de la JiMin, degustando de los inflamados que lucían, miro sus profundos ojos marrones y nuevamente volvió a devorar su boca, arrancándole gemidos bajitos al mayor. JiMin enredo sus dedos en el cabello del joven, sintiendo sus piernas débiles y eso que estaba sentado en su silla, sin embargo, su cuello dolía un poco.

― ¿quieres continuar? —pregunto después de separarse del beso candente. Los ojos de JiMin ya estaban empañados de deseo.

Si se detenía ahora, se arrepentiría el resto de su vida. De eso estaba cien por ciento seguro.

Tragando grueso un suave “Si” para evitar luego la mirada devoradora de YoonGi. Su cuerpo se estremeció.

― bien, pondremos seguro a la puerta... no queremos interrupciones. ―comento YoonGi, ya caminando para colocar el seguro a la puerta, es un alivio que hoy el secretario que siempre esta frente a la oficina, tenga libre. Si no, que chisme empezaría a correr rápidamente.

Después de hacer eso, camino de nuevo hasta donde estaba JiMin, había una sonrisa depredadora en su rostro. Las mejillas de JiMin ya estaban teñidas de un rojo vergonzoso, pero exótico.

Mirando hacia abajo, levanto la barbilla del mayor, y se acerco hasta sentir el aliento de JiMin en su rostro. —Bien—, dijo con fiereza y juntó sus bocas, incapaz de seguir luchando contra el hambre que sentía, su cuerpo se elevó hacia JiMin, cada fibra, cada parte.

Quería fundirse, escalar, sentir la piel.

JiMin gimió alrededor de la lengua de YoonGi, agarrándose a sus hombros. Tuvieron sexo allí mismo, sobre el escritorio de JiMin, follando en seco como adolescentes, incapaces de besarse con la suficiente profundidad o fuerza.

JiMin ya no era capaz de hablar, así que se abrió a YoonGi, ofreciéndole sus pensamientos y emociones y exigiendo lo mismo a cambio.

Su mente era un lio, era como si dijera o gritara un “Te echaba de menos, no podía dejar de pensar en ti, no quiero a nadie más, creo que te quiero, te necesito, te adoro, te quiero, sólo a ti”.

Y era atemorizante sus pensamientos, porque los sentía con una gran intensidad. Pero no importaba. Podía sentir que YoonGi sentía lo mismo por él. Porque sus movimientos eran voraces, mordiendo cada parte de su cuerpo.

Estaban en la misma línea. Querían lo mismo: el uno al otro. Y eso era lo único que importaba. Todo lo demás lo resolverían después.

YoonGi siseo. —cariño, me estas apretando mucho, relate ¿sí?... es delicioso, pero si sigues asi, me vendré muy pronto.

JiMin intento formular palabras, pero cada estocada golpeaba su punto. —Tu-tu desvergonzado.

YoonGi se carcajeo un poco, sus caderas se siguieron moviendo, la hebilla de su faja rozando las nalgas rojizas del castaño.

JiMin apretó un poco cuando el orgasmo lo golpeo fuertemente, el sillón rojo se manchó del líquido blanquecino de su corrido. YoonGi se empujó más fuerte y se inclinó hacia adelante, mordiendo el hombro del mayor, para dejar todo su semen dentro del culito de su jefe.

Cuando saco su pene, el líquido blanquecino se derramo por las piernas contorneadas del castaño. JiMin estaba respirando fuertemente recostado en el espaldar del sofá. YoonGi observo detenidamente como si fuera su mayor logro y sonrio de lado.

La puerta sonó y ambos se exaltaron, JiMin siseo. Le dolía cada hueso de su cuerpo, YoonGi por otro lado, guardo su saciado pene entre su bóxer y se compuso el pantalón, como si nada hubiera pasado.

Es solo que el sillón estaba húmedo, había un olor a sexo en el aire, y su querido jefe yacía sin fuerzas y semi desnudo en el sofá. En verdad quería ir por una segunda ronda, pero sería negligente de su parte.




Desde ese entonces, la relación asistente-presidente cambio rotundamente.

No lo habían vuelto hacer, pero la pólvora volaba entre ellos, cada que estaban solos. Es solo que, hacerlo en la oficina, aunque era excitante, era peligroso.

Sería mejor si pudieran hacerlo en la cama...

Y tal parece que el deseo de ambos no está lejos de cumplirse.

--- ¿terminarlo en tu casa? —YoonGi enarco una ceja.

—¿Si, no puedes? —el castaño lo observo en silencio. YoonGi sonrió de lado.

--- sin problema alguno.

--- Bien, vámonos entonces.

YoonGi se rio nasalmente y guardo los documentos en su maletín, luego siguió a JiMin hasta el ascensor, todo el camino fue en silencio.

Cuando llegaron al estacionamiento subterráneo, el auto ya estaba encendido. El pelinegro sonrio de lado y se montó en los asientos traseros, JiMin se sentó a su lado. El viaje comenzó, y nadie hablo durante todo el transcurso del viaje.



JiMin empujo a YoonGi de vuelta a la cama. No dijo una palabra mientras me sentaba a horcajadas sobre sus muslos. Por el deseo que pude ver arder en los ojos de YoonGi, no se necesitaban palabras.

YoonGi sabía exactamente lo que quería. Podía sentirlo en la dura polla que se presionaba contra su culo.

Un escalofrío involuntario recorrió su cuerpo cuando las grandes manos de YoonGi se cerraron alrededor de su cintura. Saco su camisa de super cara por la cabeza y lo envió volando por la habitación. JiMin se sintió un poco desconcertado al estar medio desnudo cuando YoonGi no lo estaba.

Esa incertidumbre se desvaneció cuando sintió las deliciosas manos de YoonGi moverse sobre su pecho desnudo, posándose en sus pezones para pellizcarlos y tirarlos suavemente.

Dejo caer la cabeza sobre sus hombros y gimió lastimeramente. Era un sonido

ininteligible, pero claro como el cristal en su volumen. Un profundo gemido de necesidad, su necesidad.

YoonGi parecía saber cuánto tirar, estirar, cuánta presión usar para llevarlo al borde mismo de la dicha.

--- voy a volverte loco por mí.

--- Ya, ya lo has hecho... ---respondió JiMin, entre jadeos.

YoonGi sonrio ladinamente. Eso merecía una buena recompensa. Había estado informándose de como poder satisfacer a un hombre, aunque al inicio lo encontró algo hilarante, bien podría hacérselo a JiMin. Solo a él.

YoonGi mantuvo ojos fijos en el alto y apuesto CEO, bajo con cuidado la boca y trago solo la punta de la polla del hombre. Sus labios ardieron cuando se estiraron alrededor de la amplia circunferencia de JiMin.

Las gotas de líquido preseminal que se acumulaban en la cabeza de la polla del castaño se escurrieron por su lengua, bañándome en los sabores más exóticos que jamás había probado en su vida. Podría volverlo seriamente adicto a chupar a este tipo con regularidad. Incluso podría rogar por la oportunidad.

Acaricio con su lengua la cabeza de la polla de JiMin mientras esperaba que sus labios se acostumbraran al ardor mientras se estiraban lo suficiente para tragarlo. Era obvio que me iba a costar un poco más de esfuerzo de lo normal chupar a JiMin. Aparte de eso, era la primera vez que tenía la polla de un hombre en su boca.

Y el pene de JiMin, era muy bonito. Sexy pero bonito.

YoonGi lamio un largo camino desde la punta de la polla de JiMin hasta la raíz y luego un poco más abajo. Sintió la mano de JiMin sobre mi cabello cuando chupo una de sus bolas.

Oh, sí, eso le gustó.

Min se tomé el tiempo para chupar la otra bola, girándola con su lengua antes de lamer una línea de regreso a los lados con venas gruesas. Para cuando llegué a la hendidura en la cabeza de la polla de JiMin, se había acumulado otro charco de presemen y comenzó a gotear por los lados. Lamió ansiosamente cada gota.

Un profundo gemido salió de los labios de JiMin mientras chupaba lentamente su eje por su garganta. Llego a la mitad de la impresionante erección del hombre antes de tener que hacer una pausa y respirar profundamente por la nariz.

Una vez que tuvo más aire en sus pulmones, contino dándole placer a su querido presidente.

La lujuria que se encendió en los vívidos ojos marrones de JiMin cuando lo trago hasta que la nariz se acurrucó en su casi inexistente vello púbico, fue el mayor impulso de ego que jamás había recibido.

Lo hizo sentir como si pudiera conquistar el mundo. Quería más de esa sensación. Los ojos de JiMin estaba llorosos, nunca le habían hecho una mamada, esta era su primera vez, y era asombroso.

Yoon sabía que JiMin se estaba acercando y quería que recordara esta mamada como la mejor que había recibido. Respiro por la nariz, cuando JiMin empujó su polla hasta la garganta del pelinegro y se corrió con un ruido sordo.

Carga tras carga de corrida en su boca. YoonGi lo trago tan rápido como pudo, no fue tan asqueroso como pensó que sabría, más aún podía sentir gotas deslizándose por los bordes de su boca. Ansiaba tragar cada gota, pero no podía. Había demasiado

de eso.

Cuando la presión en la parte de atrás de su cabeza se liberó, levanto mi cabeza, la polla de JiMin cayendo de su boca con un fuerte “plop”, y comenzó a lamer cada gota de semen que pudo encontrar.

YoonGi enarco sus cejas cuando se dio cuenta de que todavía estaba duro.

La respiración de JiMin estaba completamente acelerada. Su pecho subía y bajaba rápidamente. Sonrio de lado y susurro palabras al oído del mayor.

— Solo ve despacio. ---le respondió con vergüenza.

YoonGi se rió entre dientes mientras abría la tapa del lubricante y vertía una cantidad suficiente de líquido en sus dedos, y luego cerraba la tapa. Dejó caer el lubricante sobre el colchón.

JiMin gruño agudo cuando los dedos de YoonGi empujaron en su trasero, resonó en la habitación. Al instante se puso rígido por un momento y luego se estremeció.

Su corazón tronó contra su pecho cuando YoonGi comenzó a meter sus dedos en su culo una y otra vez, hasta que sintió el pequeño anillo de músculos estirarse y latir contra sus dedos.

—Te necesito, JiMin —susurró YoonGi. —¿Puedo tenerte así o necesitas estar a cuatro patas? Quiero poder ver tu cara cuando te tome.

Fue dulce que preguntara.

JiMin le sonrío. —Podemos hacerlo así.

YoonGi liberó sus dedos y se deslizó entre sus muslos. El sonido de algo rompiéndose llego después, y luego, un momento después, una gran polla gruesa fue empujada en el culo del mayor, el ardor fue tan intenso que por un momento, JiMin pensó que podría desmayarse. Fue un poco más doloroso que cuando lo hicieron en el sofá de la oficina.

El castaño estaba bastante seguro de que su culo estaba siendo partido en dos mientras YoonGi empujaba lentamente hacia adelante, hundiendo su enorme polla en su estrecho agujero. Para cuando sintió los muslos de YoonGi rozar su trasero, pensó que podría saborear la polla del hombre en dentro de su garganta.

JiMin agarro las sábanas y trato de no hacer una mueca cuando YoonGi se quedó inmóvil dentro de él. Podría haber necesitado un poco más de estiramiento. ¿Será que la segunda vez es más dolorosa que la primera vez?

Respiro hondo durante varios momentos, luego asintió. —Estoy bien.

Sus piernas estaban abiertas hasta que cubrieron los brazos de YoonGi. Cuando el cuerpo de YoonGi se posó sobre el suyo, la polla en su culo se deslizó aún más, lo que sorprendió muchísimo a JiMin.

No pensó que YoonGi pudiera hundirse más dentro de él. Cuando el hombre comenzó a moverse, un fuerte grito de éxtasis salió de su garganta. Cada centímetro del enorme pene de YoonGi se arrastró a través de su punto dulce mientras el hombre salía y

empujaba hacia adentro.

Por un loco segundo, JiMin se preguntó si la polla de YoonGi había sido diseñada específicamente solo para su rechoncho culo. Sintió como si llenara cada centímetro de él, como si se suponía que YoonGi encendería cada nervio de su trasero.

Fue jodidamente fantástico, mejor de lo que esperaba. Fue muy diferente de la ultima vez.

El culo de JiMin estaba siendo aporreado mientras el hombre lo golpeaba a un ritmo que era, francamente, muy asombroso.

Apenas podía registrar el hecho de que YoonGi se había retirado antes de volver a entrar. Todos los pensamientos y la respiración en general se desvanecieron de su mente cuando sintió una mano cerrarse alrededor de su propio miembro.

Estaba tan sensible que JiMin juro que podía sentir un cosquilleo en las bolas cuando YoonGi empezó a acariciarlo.

Quizás fue sudor.

Pero no importaba.

De verdad.

Solo necesitaba que esa magnífica polla no dejara de llenarlo. Estaba tan cerca que prácticamente podía saborearlo. Lo necesitaba tan jodidamente. Cada centímetro de su piel hormigueaba. Estaba sonrojado por el calor y se estaba calentando más.

—¡YoonGi!

Nunca había experimentado tal sentimiento. Y en sí, no lo había hecho con nadie después de su última relación, hace ya más de cuatro años. La sangre le atravesó el cuerpo mientras era empalado en la polla de YoonGi una y otra vez.

Se sintió tan malditamente bien.

—¡YoonGi! —Un fuerte grito de finalización hizo temblar las ventanas mientras llego la liberación en la mano de YoonGi.

El rugido de YoonGi hizo eco en sus oídos rojos cuando el hombre empujó su gruesa polla tan profundamente en su culo como pudo. Él nunca saldría si se saliera con la suya.

La mano de YoonGi acarició su pecho mientras su rápido jadeo se reducía a una lenta subida y bajada. JiMin sonrio cuando YoonGi levantó la mano y le apartó el cabello húmedo de sudor de la cara.

—Te amo, JiMin.

Algo hizo clic en lo más profundo de su interior, y la plenitud lo inundo al ver esos ojos brillar para él. Se sintió satisfecho, más de lo que recuerdo haberse sentido algún tiempo, sonrio al hombre que le había arrebatado sus suspiros, sus anhelos, sus besos, el hombre que le robo el corazón.

—Yo también te amo.

YoonGi parpadeo rápidamente y sonrio grandemente, sus manos acariciaron la espalda desnuda del mayor y besos sus labios sonoramente. Las mejillas de JiMin ya estaban sonrojadas, pero él sintió que se tintaron de un rojo más profundo.

Que extraño pero delicado sentimiento.

--- Aun asi, debes de preparar el plan que te entrego el secretario. ---murmuro JiMin, jugando con sus dedos sobre el pecho del pelinegro.

El cofre donde JiMin tenía la cabeza recostada se movió por la risa del menor. YoonGi carraspeo después de reírse feliz. --- A tu servicio, mi señor.

Quien conoce los entresijos del destino, quizás hoy estén felices, y posiblemente en la siguiente semana no, pero ambos están dispuestos a intentarlo. Después de todo, son oportunidades que solo te llegan una vez en la vida. Hay que aprovecharlas.




Bueno, espero el Oneshot haya sido de su gusto, gracias por leerme, y por seguirme!!