El Bar De La Vida by 𝕱𝖚𝖗𝖔 𖤍 at Inkitt
Customize readability
Aa

El Bar de la Vida

All Rights Reserved ©

Summary

En una ciudad donde lo cotidiano disfraza lo imposible, dos almas marcadas por pasados ocultos se cruzan en el lugar menos esperado: un bar cualquiera. Frank, un lobo carismático con un aura difícil de ignorar, y Toga, un gato de mirada serena pero llena de cicatrices internas, comienzan a construir un lazo que los llevará a cuestionar todo lo que creen saber sobre sí mismos… y sobre el mundo que los rodea. Ambos arrastran secretos que no pueden compartir, identidades que deben ocultar. Pero en medio de esa tensión silenciosa, surge una conexión tan íntima como inexplicable, una complicidad que crece entre miradas, palabras no dichas y momentos que parecen suspendidos en el tiempo. "El bar de la vida" es una historia sobre dualidades: el bien y el mal, la verdad y la apariencia, el deseo de pertenecer y el miedo a ser descubierto. A lo largo de la trama, queda claro que cada decisión —por pequeña que parezca— puede desencadenar consecuencias profundas. Y que, a veces, lo más difícil no es enfrentarse a los demás… sino a uno mismo.

Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

CapĂ­tulo 1 - Noche de encuentros

La mĂşsica suave del bar Blue Rose flotaba entre el murmullo de conversaciones y el tintinear de copas. Era un lugar discreto en las afueras de la ciudad, donde nadie hacĂ­a muchas preguntas y todos buscaban lo mismo: escapar de su rutina, aunque fuera por una noche.

Un Lobo de pelaje gris y de cabello blanco teñido, apoyado en la barra, giraba lentamente el vaso entre sus dedos. Sus ojos cian, intensos y afilados, observaban el ambiente con una mezcla de hastío y aburrimiento. Había tenido una semana larga, más de lo habitual, y aunque no lo admitiría en voz alta, esa noche solo buscaba algo que lo sacara de su cabeza.

Vestía con su estilo habitual: chaqueta café abierta, camiseta ajustada blanca, jeans rasgados oscuros. Su porte musculoso destacaba, como siempre, pero no era solo su físico lo que llamaba la atención: era su energía. Una especie de magnetismo salvaje que muchos notaban... aunque no sabían exactamente por qué.

Fue entonces cuando entró él.

Un joven Gato también de pelaje gris de un tono más claro, cruzó la puerta con cierta timidez. Tenía el pelaje bien cuidado, el cabello castaño cayéndole suavemente sobre la frente, y unos ojos verdes llenos de vida... pero también de algo más. ¿Inseguridad? ¿Curiosidad?

El Lobo lo notĂł de inmediato.

—No pareces del tipo que viene a estos lugares —murmuró para sí, divertido.

El Gato se sentĂł al otro lado de la barra, no muy lejos. PidiĂł algo suave, con voz amable, y luego mirĂł alrededor con aire nervioso. El Lobo sonriĂł. No podĂ­a evitarlo. HabĂ­a algo en ese chico que le picaba la curiosidad.

Después de un par de minutos, se levantó y caminó hacia él, copa en mano.

—¿Primera vez aquí? -preguntó, con esa voz grave y confiada que usaba cuando quería jugar.

El gato levantĂł la vista, sorprendido. Luego sonriĂł, un poco apenado.

—¿Tan obvio es? -respondió con suavidad.

—Un poco -el lobo se encogió de hombros-. Aunque... eso no es malo.

—Soy Toga —dijo el gato, extendiendo la mano sin pensarlo demasiado.

El Lobo dudó un segundo. Toga, ¿eh? Había algo en él... algo que no era normal. Pero su instinto le gritó que no se alejara.

—Frank —respondió, estrechando su mano—. Bienvenido a este agujero de mundo, Toga.

Ambos sonrieron.

Ninguno de los dos lo sabía aún, pero ese apretón de manos iba a marcar el inicio de una historia más grande de lo que jamás imaginaban.

—Entonces... ¿qué te trajo por aquí? —preguntó Frank, recargado contra la barra con esa media sonrisa coqueta que parecía natural en él.

Toga bajó la mirada a su vaso, girándolo entre sus dedos. El hielo tintineaba suavemente.

—Supongo que... necesitaba distraerme un poco —admitió—. He estado... procesando cosas.

Frank alzĂł una ceja, curioso.

—¿Del tipo "ex" o del tipo "crisis existencial"?

El Gato soltĂł una risita nerviosa.

—Un poco de ambas.

Frank dejó escapar una carcajada suave. La sinceridad de Toga le resultaba refrescante, incluso extrañamente encantadora. No estaba acostumbrado a gente que hablaba con el corazón en la mano... y, sin embargo, ahí estaba ese gato desconocido, confesando sus emociones a un completo extraño.

—Bueno, viniste al lugar correcto —dijo Frank—. Aquí nadie te juzga, y el alcohol no hace preguntas.

Toga lo mirĂł con esos grandes ojos verdes, brillantes bajo las luces tenues del local.

—¿Y tú? ¿Vienes mucho por aquí?

—A veces —respondió Frank, bebiendo un trago—. Es tranquilo. No me gustan los lugares con demasiada gente... ni con demasiadas reglas.

Toga ladeĂł la cabeza, intrigado.

—¿Eres de los que no sigue las reglas?

—Depende —sonrió Frank—. Algunas merecen romperse.

El Gato se sonrojó apenas, y apartó la vista, sin saber exactamente cómo manejar el tono provocador del lobo. Pero en el fondo, no le molestaba. Algo en Frank le parecía... familiar. No por el rostro ni la voz, sino por algo más profundo, más invisible.

El instinto.

¿Lo sientes también? pensó Toga, incómodo. Su "otro yo", el que dormía en lo más hondo de su ser, comenzaba a agitarse, como si reconociera algo en ese lobo. Un aura distinta. Una vibración en el aire.

Frank lo notó. No el sonrojo, sino el cambio sutil en la atmósfera. Lo sintió como un escalofrío recorriéndole la espalda. Por un instante, sus sentidos demoníacos reaccionaron, percibiendo una luz que no encajaba. Una pureza.

No puede ser...

Ambos guardaron silencio por unos segundos.

Toga fue el primero en romperlo.

—¿Sabes? Me alegra haber venido esta noche.

Frank lo miró, los ojos entrecerrados. Luego, sonrió, con menos arrogancia y más sinceridad.

—A mí también.

En algún rincón del bar, la música cambió a una melodía más lenta. Una canción suave, melancólica, que hablaba de encuentros fugaces y promesas sin hacer.

Y en medio del bullicio, dos seres ocultos, uno hecho de luz, otro de sombras, compartían un momento pequeño... pero auténtico.

El inicio de algo que ningĂşn destino pudo haber previsto.

—¿Te apetece un trago más? —preguntó Frank, señalando el vaso medio vacío de Toga.

El gato dudĂł un segundo, pero al final asintiĂł con una sonrisa tĂ­mida.

—Mientras no me lleves a casa cargado, está bien.

Frank rió con gusto y llamó al barman. Pidió algo más suave esta vez, consciente de que su nuevo compañero no parecía tener mucha tolerancia. Mientras esperaban, Toga se apoyó un poco más en la barra, ya más relajado.

—¿Y tú? -preguntó de repente—. ¿Qué haces cuando no estás en bares hablando con desconocidos?

—Trabajo en un taller. Motores, aceite, ruido... lo típico —respondió Frank, dando un sorbo a su copa-. Me gusta tener las manos ocupadas. Y ensuciarme.

Toga sonriĂł de lado.

—Eso suena... útil. Yo no sabría ni cómo cambiar una llanta.

—Entonces ya tienes excusa para volver a verme —le guiñó Frank.

Toga se riĂł, aunque desviĂł la mirada un poco, avergonzado por lo directo del lobo.

—Yo... estudio música, bueno Masomenos, es más que nada un hobby -añadió, después de un trago—. Canto. A veces toco la guitarra.

Frank levantĂł una ceja, impresionado.

—Todo un Artista, ¿Eh? Eso explica la voz bonita.

Toga soltĂł una risa suave. Esa noche se sentĂ­a distinta. A pesar del dolor que habĂ­a arrastrado al bar, del nudo en el pecho y el peso en los hombros, sentĂ­a que... se aligeraba. Que podĂ­a respirar un poco.

—¿Te pasa a veces... que sientes que no perteneces del todo a este mundo? -preguntó de pronto, su voz más baja, más frágil.

Frank lo miró fijamente. No era solo una pregunta cualquiera. Había algo detrás. Algo que, si no se respondía con honestidad, se rompería.

—Sí —dijo sin dudar—. Más seguido de lo que debería.

Toga lo miró a los ojos. Por un momento, ninguno de los dos habló. Sus naturalezas, ocultas bajo la piel y los años, se reconocían sin palabras. Luz y oscuridad, observándose, no como enemigos... sino como iguales.

—A veces creo que no debería estar aquí —confesó Toga—. Como si todo lo que siento... todo lo que soy, fuera demasiado.

Frank apoyó su copa, se giró hacia él con el ceño ligeramente fruncido.

—No hay tal cosa como "sentir demasiado". Lo que sí existe... es gente que no sabe cómo lidiar con alguien que siente más de lo que ellos jamás podrían.

Toga parpadeĂł, sorprendido.

—Eso fue... inesperadamente sabio.

Frank sonriĂł, esta vez sin sarcasmo.

—No soy solo músculos y sarcasmo. Aunque eso es el 90%, claro.

Ambos rieron, y por primera vez en la noche, Toga dejó de pensar en lo que había dejado atrás. En su dolor. En su soledad.

Por un instante, solo existía ese lobo frente a él. Con sus bromas, su mirada profunda, y ese extraño calor en su voz que parecía envolverlo como un abrigo en invierno.

Cuando el reloj marcó casi las 2 a.m., el bar empezó a vaciarse. Pero ellos seguían allí, hablando de todo y de nada: películas que odiaban, comidas favoritas, sus ciudades natales, pequeños detalles que solo compartes con quien no esperas volver a ver... y, sin embargo, deseas volver a ver más que nada.

—Bueno —dijo Toga, estirándose—. Creo que debería irme antes de que me quede dormido aquí mismo.

Frank asintiĂł, sin dejar de mirarlo.

—¿Tienes cómo volver?

—Sí, tomé taxi hasta aquí. Haré lo mismo ahora.

Frank dudĂł un segundo, pero luego dijo:

—¿Puedo pedirte algo raro?

Toga ladeĂł la cabeza, curioso.

—Depende de qué tan raro.

—No desaparezcas —dijo Frank, serio por primera vez en toda la noche—. Me caíste bien, Gato sentimental.

Toga sonrió, su pecho llenándose de una calidez inesperada.

—No planeaba hacerlo, Lobo misterioso.

Se despidieron con una sonrisa, sin abrazos ni promesas... pero con algo más fuerte.

Algo que los volverĂ­a a reunir.

Toga saliĂł del bar con las manos en los bolsillos de su abrigo. La noche estaba fresca, silenciosa, con una neblina tenue que cubrĂ­a las calles con un velo suave. CaminĂł unos pasos, esperando el taxi que habĂ­a pedido desde su celular. El aire frĂ­o le despejaba un poco las ideas... pero no el revoloteo constante que sentĂ­a en el pecho.

¿Por qué me siento así? Apenas lo conozco...

Detrás de él, la puerta del bar se abrió. Frank salió sin decir nada al principio, simplemente se apoyó contra la pared junto a la entrada y encendió un cigarro. La tenue luz del cartel del bar iluminaba su rostro gris, y sus ojos cian brillaban en la penumbra.

—¿Todavía aquí? -preguntó, sin mirarlo directamente.

Toga se encogiĂł de hombros.

—El taxi aún no llega.

Frank asintiĂł, exhalando el humo lentamente hacia el cielo.

—Las noches se sienten más largas cuando uno no quiere que terminen.

Toga lo mirĂł, sin decir nada.

Frank bajó la vista hacia él. Sus ojos se encontraron otra vez, como si ese último momento estuviera esperando pasar.

—Oye... —murmuró Frank—. No suelo hacer esto. De hecho, ni siquiera sé por qué me importas tanto. Pero algo me dice que nos volveremos a ver.

Toga sintiĂł una punzada en el estĂłmago. No de nervios... sino de certeza.

—Yo también lo creo —respondió.

Frank dio un paso más cerca, y por un instante, Toga sintió que el mundo se detenía. El sonido lejano de un auto se acercaba, pero en ese espacio entre ambos, no existía nada más.

—Si algún día tienes una noche mala... como la de hoy —dijo Frank, con voz baja—. Vuelve a este bar. Tal vez yo también esté aquí, haciendo de cuenta que no espero verte.

Toga sonriĂł con ternura.

—¿Y si no tengo una noche mala, pero igual quiero verte?

Frank lo mirĂł en silencio... y luego sonriĂł de lado.

—Entonces no esperes tanto.

El taxi finalmente doblĂł la esquina, sus luces iluminando la escena como un cierre de telĂłn. Toga abriĂł la puerta, pero antes de entrar, se volviĂł por Ăşltima vez.

—Gracias por esta noche, Frank.

—No me des las gracias todavía —le guiñó el lobo—. Esto recién empieza.

Y con eso, el taxi se alejĂł, dejando a Frank solo en la acera, con la brasa del cigarro brillando como la Ăşnica estrella en su noche.

Se quedó allí unos minutos más, contemplando la oscuridad... y preguntándose por qué, por primera vez en mucho tiempo, sentía que su mundo estaba por cambiar.

Let 𝕱𝖚𝖗𝖔 𖤍 know what you thought about this chapter!
Love this

1

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

2

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

author

Es mi primera vez aquĂ­, espero que les guste mi historia.

a year
1

Further Recommendations

Merry Christmas - Adventskalender 2025

Aelyn Raven: Wieder eine tolle Geschichte. Leider bin ich erst jetzt dazu gekommen sie zu lesen, aber das tut der Geschichte keinen Abbruch *g* ich freue mich schon auf den nächsten Adventskalender

Read Now
The Orc's Pet

mtasker: I really loved this story. Author, please keep writing such amazing and interesting stories.

Read Now
The Grumpy Next Door

lfayenrock: This book was absolutely great. I loved the fact that it was short, easy to read and complete. Look forward to reading more of your books. Thank you!

Read Now
My Blacksmith Savior

Martina partsch: Eine liebenswerte,nette Liebesgeschichte mit einem emotionalen Happy End,fast wie im Märchen.Danke für die schöne Geschichte .

Read Now
The Argent Wolf (Coming to Galatea)

NikNakz: *inhales* I dont think I have the right words in my vocabulary to describe how AMAZING this book was! It has that rare style that gets you hooked and makes it so that you dont want to stop reading! Though, the cliffhangers were BRUTAL, you always came through with an amazing next chapter! I look for...

Read Now
The Dating Deal

HockeyLover08: So amazing! Perfect fake dating story, it takes you through many deep emotions such as denial, heartbreak, love, etc. Love Nate’s character so much, it perfectly fits with Hannah’s! Good amount of spice without making it too much to handle. 10/10 would read again 🩷

Read Now
Buried Alive

Vika Kostyuk: NGL, when I read the title of the story as 'Buried Alive' and saw a pregnant woman on the cover, I was expecting it to get sad, dark and brutally painful, maybe depressing, but as they say never judge a book by it's cover and title.The first chapter did bring sadness and tackled depressing parts wit...

Read Now
What We Never Healed

Mellisa: I haven't read much but i like everything about it so far its a good one and i hope they get back together at the end

Read Now