Un bosque oscuro
En una noche donde todo podía suceder, tras la huida de una persona que le iba siguiendo, decidió perderse en el frondoso bosque que estaba continuo a la ciudad. Quien le seguía le perdió de vista y ella se perdió en lo profundo del bosque.
Iba con un vestido que podría tentar hasta al más inocente. Odiaba vivir en una sociedad así, esa era seguramente la razón por la que la estaban siguiendo. Pero al menos en el bosque no le harían nada. Ya no llegaría a la fiesta a la que se dirigía esa noche, pero estaría a salvo de quien sea su perseguidor.
Caminó mucho tiempo, sin saber si volver o esperar hasta la mañana siguiente, sin saber que entre más caminaba, más se metía en la profundidad del bosque.
Pensó en llamar a sus amigos, pero sabía que ya estaban en la susodicha fiesta, y ahí ellos ya no respondían el móvil. Solo les mandó un aviso de que no llegaría.
Al seguir caminando se topó a lo lejos con unas luces. Una casa no muy modesta. Sabía que no era la mejor opción, pero no pensaba pasar la noche afuera sabiendo que quizá le podían dar hospedaje por esa noche. Con miedo tocó la puerta de aquella casa, esperó unos minutos y alguien le recibió.
Era una chica rubia, estaba ya con su bata para dormir blanca. Se veía muy somnolienta.
—Disculpa, no quería molestarte. Soy Gael, iba a una fiesta con mis amigos pero un hombre me empezó a seguir y me terminé metiendo al bosque...
La chica solo la escuchó y se asustó por el relato. No sabía si creerle, pero no se veía que fuera alguien malo.
—Ohh, has de estar asustada. Pasa adelante, me llamo Lisbeth.
—Está bien, gracias.
Entró con cautela, viendo los detalles en las paredes. Parecía de mucho dinero, pues todo se veía reluciente y bonito.
—¿Me podrías dar hospedaje solo esta noche? Me da miedo intentar salir del bosque y volver a ver al tipo que me estaba siguiendo... Y no te preocupes, te pagaré si es necesario.
La rubia se detuvo para pensar. En aquel momento había escuchado en las noticias sobre chicas que habían desaparecido a los alrededores del bosque.
—No me tienes que pagar, no es necesario. Te puedes quedar en el cuarto de huéspedes.
La rubia sonrió, y Gael le devolvió la sonrisa en amabilidad. No se había detenido a verla con detalle hasta ese momento. La chica tenía bonito cuerpo y no hablemos de su rostro, que se veía muy angelical.
—Gracias, por cierto, eres muy bonita.
—Lo sé. Y tú también. Bueno, este es el cuarto de huéspedes, tiene su propio baño por si necesitas ducharte o algo. Si me necesitas, solo grita mi nombre.
Después de tanta extraña interacción, la chica entró al cuarto. Al igual que el resto de la casa, no muy modesto. Tenía bonitos adornos y la cama era grande. Después de quitarse los tacones y tirarse a la cama, comenzó al fin a pensar en la situación.
¿Qué hacía una casa tan lujosa a mitad del bosque? ¿Y por qué aquella chica vivía sola ahí? Varias preguntas más rondaron por su cabeza y así terminó cayendo en un sueño profundo. No sabía si era ético, pero quería preguntarle a la mañana siguiente a la chica todo eso.
Por otro lado, Lisbeth no paró de pensar en la extraña ahora durmiendo en su casa. Era linda, con su cabello castaño oscuro, y aquel vestido se le veía espectacular. Además de su voz, su piel que parecía de porcelana... Todo era muy espectacular. ¿Y si era una asesina? Bueno, no le importaría morir a manos de tan bella mujer.
Pensando en la chica, terminó cayendo en brazos de Morfeo.