🎭🎭🎭🎭 Cómo Jekyll & Hyde🎭🎭🎭🎭
Like Jekyll & Hyde - Five Fingers Death Punch
👆 La canción culpable de esta fantasía perversa 😈
Historia respaldada en Ao3 y Wattpad ✅
Advertencias ⚠️
- No apto para menores 🔞
- Historia de amor tipo Shadonic/Sonadow.
- Contenido sexual entre los personajes.
- Lenguaje vulgar y explícito.
- Historia con contenido de OMEGAVERSE.
Si no te gusta este contenido, puedes omitir la lectura y seguir adelante con tu vida.
Abstenerse de comentarios que inciten al odio y la violencia.
Para todos los demás...
¡Buen provecho! 😉🌶️🌶️🌶️🌶️
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Es un agradable día de finales de primavera en Green Hills.
El sol está alto y brilla sin titubear, con una luz dorada que acaricia todo lo que toca.
El aire es cálido, perfumado con flores silvestres, hierba y resina de pino calentada por el calor.
Uno de esos días en los que el mundo parece seguir su curso inexorablemente, demasiado tranquilo, demasiado aburrido.
Un erizo negro está sentado a la sombra de un manzano con los brazos cruzados sobre el pecho, absorto en sus pensamientos con su habitual expresión sombría.
"¡El erizo azul consigue ser molesto incluso cuando no está!"
Hacía tiempo que no se vé a Sonic.
Y Shadow... bueno, la verdad es que está aburrido.
Quizás debería sentirse aliviado: sin Eggman, sin amenazas planetarias, sin caos. Pero en cambio, solo hay un vacío irritante.
"¡Han pasado SEMANAS!
Ni una estúpida provocación.
¡Nada!"
Se necesitaría una carrera o una pelea.
Pero del único oponente lo suficientemente fuerte como para hacerle frente, ¡no hay rastro!
"¡¿Qué podría tener tan interesante que hacer todo este tiempo?!"
"Sé lo que haces, Faker.
Me estás evitando.
Tienes miedo de algo, o estás preparando una sorpresa estúpida."
Shadow entrecierra los ojos, un gruñido casi imperceptible aprieta sus labios.
Dos Chao con similitudes con él y el cobalto pasan corriendo justo en frente a él, persiguiéndose animadamente.
¡Shadow acabó su paciencia!
Se pone de pie de un salto con un bufido. El viento le azota la cara, apenas moviendo las puntas de sus espinas.
"Si crees que voy a quedarme aquí sentado esperando a que te dignes a existir de nuevo... te equivocas."
Un salto, y en un instante desaparece en la nada, dejando atrás solo un torbellino rojo y negro. Aterriza con precisión milimétrica en el parque donde suelen reunirse para entrenar, luego en el cañón, luego en el tejado del observatorio. Los lugares de siempre. Ni rastro.
"No eres de los que se quedan quietos. ¿Dónde estás, Sonic? ¿Qué escondes?"
Su corazón late más rápido. No es solo irritación. Es algo más profundo. Una molestia sorda, una carencia persistente. Pero Shadow nunca lo admitirá, ni siquiera a sí mismo.
"Te encontraré. Y si no tienes una buena explicación, te patearé la cara."
Pero Sonic no está por ningún lado.
En su vagabundeo, se encuentra con Amy.
-¿Oh, Sonic? Sí, hace tiempo que no lo veo... Pero no es la primera vez que se toma un "sabático"... Volverá cuando quiera... ¡Siempre vuelve! -
Shadow se siente aún más irritado por la indiferencia de la erizo rosada.
"El único que tiene algo de sentido común es el zorro amarillo. ¡Él podrá contarme más!"
Una ráfaga naranja se dirige a toda velocidad hacia la casa de Tails.
-¡Sonic no está! Dijo que se iba a ir un tiempo... De hecho, suele hacerlo en esta época del año. Aunque esta vez está tardando más de lo habitual en volver... ¡Pero seguro que está bien! ¡Estamos hablando de Sonic! -
El azabache se frustra al oír esas palabras.
Shadow mira al de dos colas con asombro.
-¡Tengo que arreglar el Tornado X en el garaje! Pero puedes hacer como si estuvieras en tu casa -añade el amarillo mientras sale corriendo, dejándolo solo.
El moreno ya no sabe qué hacer... Casi parece que solo él percibe la ausencia del cobalto como algo extraño.
¡Y lo inquieta más de lo que quiere admitir!
Suspira irritado y decide ir a la cocina a tomar algo frío.
Da dos pasos y tropieza con un montón de ropa sucia, cayendo pesadamente al suelo.
¡Grrrrr!
"¿Qué demonios hace la ropa en medio del pasillo? ¡Maldito erizo caótico!"
Pero en medio de ese montón de ropa, algo llama la atención del ébano.
Los ojos rubí se posan en un pañuelo de tela marrón...
"¡El pañuelo de Sonic!"
Las manos enguantadas lo agarran sin pensar y, en un gesto instintivo, acercan el paño a la cara, oliendo con avidez su aroma.
Shadow recupera el sentido y tira el paño a toda prisa. ¡Casi horrorizado por su propio comportamiento!
"¡¿Qué demonios me pasa?!"
Empieza a levantarse, pero se detiene a mitad de movimiento.
Sniff... Sniff...
"No puede ser."
Y aun así está seguro.
Es el mismo olor.
Débil, apenas perceptible, pero inconfundible.
¡El aroma de Sonic!
Shadow sigue ese rastro con el olfato.
Entra en la habitación del cobalto.
"Por supuesto.
Tiene sentido que el olor sea más fuerte en su habitación... ¡Pero no debería ser tan intenso después de todas estas semanas de ausencia!
A menos que..."
El moreno se deja guiar por el olfato.
Mueve muebles y enseres. Y lo encuentra... ¡una trampilla!
"¿Qué hace una trampilla en su habitación?"
Mira a su alrededor con cautela, acerca la mano y la abre lentamente.
Un fuerte olor le llega a la nariz, haciéndole tambalear.
"¡Tengo que aclarar esto!"
Desciende lentamente por el estrecho pasillo.
En la entrada, la luz del día apenas se filtra.
El aire está denso, con tierra húmeda y musgo. El pasillo es bajo, lo justo para caminar agachado, y obliga a cada paso a ser medido, silencioso, como si se estuviera violando un secreto.
Las paredes son ásperas, de tierra compactada, salpicadas de arañazos y huellas que atestiguan el paso de alguien antes que él.
Y, sin embargo, hay algo acogedor en todo esto. Una sensación primordial de protección, de refugio. Como si cada centímetro hubiera sido cuidadosamente construido, excavado para preservar la calma en medio del caos del mundo superior.
El pasillo continúa durante varios kilómetros.
Al final, una guarida.
Acogedora en su simplicidad: oscura pero no opresiva, iluminada por luces improvisadas aquí y allá.
Fotografías y recuerdos cuelgan de las paredes irregulares.
Estantes improvisados con cajas de madera y cajas de cartón viejas, donde se guardan cómics y refrigerios. En un rincón, un saco de boxeo colgado y otros artículos deportivos.
Hay cierta melancolía en ese refugio: es el nido de alguien que ha aprendido a ser autosuficiente, pero que anhela compañía.
Un lugar donde el silencio pesa, aunque todo a su alrededor esté perfectamente construido para vivir solo.
-¿Cómo me encontraste? -
Una voz lo sobresalta.
La reconoce, pero siente que hay algo diferente en su timbre.
Algo que no está acostumbrado a percibir en el cobalto.
Frustración. Molestia. ¿Ira?
-No sé... instinto. -
Shadow responde con audacia, intentando ocultar la incomodidad que siente.
Los ojos esmeralda lo miran más de lo debido. Fríos.
Tan diferentes de los ojos llenos de calidez y vida que está acostumbrado a ver.
Mhph...
-Por supuesto, era de esperar de la forma de vida suprema. -
El blue resopla con una sonrisa falsa.
- ¿Qué demonios haces, Sonic? ¿Qué clase de lugar es este? ¿Por qué te escondes? ¿No sabes que todos están preocupados por ti? - miente Shadow.
¡Ja!
- ¡¿En serio?! ¿Están preocupados por mí? ¿O solo quieren recuperar a su HÉROE para poder dormir tranquilos? -
- ¿Qué dices, Faker? -
Sonic lo mira con cansancio por encima del hombro.
- Tienes razón... Siempre has tenido razón, ¿sabes?
Llamarme así... De verdad soy un impostor.
Finjo ser un héroe, siempre de buen humor, con una sonrisa para todos, despreocupado, casi tonto...
Es una máscara que decidí usar hace mucho tiempo y que ahora parece mi verdadero rostro.
Pero la verdad es que no soy así...
Pero tú ya lo sabes.
Siempre lo has sabido, ¿verdad? -
Ríe con amargura.
- Tengo un peso enorme sobre mis hombros. Solo intento vivir mi maldita vida.
Debería ser feliz, pero estoy cansado y me siento cada vez más solo... tanto que casi tengo frío.
Tengo una sonrisa dibujada en la cara, pero me siento como un demonio por dentro.
Toda esta ira contenida...
¡Me siento como el Dr. Jekyll y el Sr. Hyde! -continúa con tono melancólico mientras se abraza, como si buscara consuelo.
- Yo... no tenía ni idea de que te sintieras así -confiesa Shadow sorprendido.
- Nadie lo sabe... ese es el punto... Soy muy bueno fingiendo -responde el azul con una de sus habituales sonrisas cálidas.
El ébano percibe la pretensión en ese gesto y traga saliva con nerviosismo.
- No tienes que encargarte de todo esto solo... -
- ¡¿Y quién crees que quiere compartir esta carga conmigo?! ¡¿Quizás TÚ?! -grita Sonic.
Shadow se sorprende por el repentino arrebato de ira, pero no se mueve.
-No... No le desearía este destino ni a mi peor enemigo. -dice el azul dándole la espalda, echando la cabeza hacia atrás y dejando caer los brazos a lo largo de su cuerpo.
-Dime, Shadow... Si alguna vez quisiera cambiar, dejar de ser Sonic... héroe de Mobius... y ser simplemente Maurice.
¿Me aceptarían los demás?
¿Seguiría todo igual?
Yo... no lo creo. -
Un escalofrío recorre la espalda del moreno.
Nunca había visto a Sonic tan... real.
¡Tan... intrigante!
Pero no sabe qué decir.
-Y ahora que estás aquí, Shadow... ¿Qué crees que harás?
-Seguro que podemos hablar de todo esto con los demás... Son tus amigos... Encontraremos una solución.
Sonic suspira profundamente.
-Sabes, hay otra razón por la que creé este refugio, oculto y aislado. Lejos de todos... Una más carnal -dice mientras mira sus manos sin guantes, de las que emergen las garras que suele mantener retraídas.
-Sé que quizá tú, como forma de vida perfecta, no te afecte, pero los simples mortales nos vemos obligados a someternos a las leyes de la naturaleza...
Y hay una época del año en la que los instintos gritan más fuerte que la lógica.
Y creo que esa es también la razón por la que lograste encontrarme... -
Shadow empieza a adivinar a qué se refiere el erizo azul.
-Encontrándome en este ya precario equilibrio mental, no quería exponer a nadie al peligro que represento ahora.
Por eso preferí alejarme, al menos por un tiempo.
Pero supongo que era demasiado esperar que me dejaran en paz...
Y obviamente, de entre todas las personas, TÚ tenías que encontrarme. -
- ¿Por qué estás tan enfadado conmigo? -
Sonic lo mira con incredulidad.
- Así que no soy yo el tonto después de todo...
Creo que no podría haber sido más explícito contigo. -
Imágenes de recuerdos recorren la mente de Shadow:
Las carreras
Las bromas
Las risas
La charla
Los momentos de silencio compartido
La búsqueda de contacto
Las flores
Los granos de café
El azabache empieza a atar cabos.
- Como yo lo veo, tienes dos opciones...
Irte y fingir que no me has visto.
No te preocupes, volveré. Como siempre hago...
En cuanto ordene mis ideas.
Y creo que es la mejor opción para ambos. -
- ¿Y la segunda? -
- ¡¿Qué?! -
- Dijiste que tenía dos opciones, pero solo mencionaste una... ¿Cuál es la otra? -
¡Ja!
- ¿Hablas en serio? -
Silencio.
Shadow no se mueve. Su mirada severa está fija en Sonic.
- ¡Bueno!
La alternativa es quedarte aquí conmigo... Si de verdad quieres ser un buen samaritano -responde con tono molesto, con la cabeza ladeada y la mano apoyada en la cadera.
- Pero te advierto. No soy responsable de mis actos... Ahora mismo mi autocontrol está agotado.
Así que te lo vuelvo a preguntar... ¿Cuáles son tus intenciones? -
Shadow duda y mira hacia el pasillo por el que ha salido.
Sonic lo observa, sonríe y luego le da la espalda, saludando con la mano.
-Buena elección... Nos vemos, Shads.
-¡Espera! -grita el moreno, agarrando la muñeca azul en el aire.
Sonic se congela y mira fijamente la mano que lo toca.
-Me ayudaste en mis momentos más oscuros... Déjame devolverte el favor.
Su mirada gélida se dirige al ébano.
-¡No creo que hayas entendido el significado intrínseco de mis palabras!
No quieres poner a prueba mi paciencia más. -
-Yo... lo entiendo... lo entiendo bien...
Y no soy tonto... -balbucea el rayado, ahora con la cara roja también.
-Déjame ayudarte -repite, dirigiendo su mirada carmesí directamente al cobalto.
Los ojos de Sonic se abren de par en par, con las pupilas dilatadas, y algo se quiebra en su interior.
En un segundo, se gira y empuja violentamente a Shadow contra la pared.
¡Ay!
El moreno grita, pero no tiene tiempo de quejarse porque los labios color melocotón lo silencian con un beso ardiente lleno de deseo reprimido.
Los ojos de Shadow se abren de par en par, sorprendido, pero cuando sus lenguas se encuentran, se deja llevar por el momento.
Sonic lo tira al suelo y le pone un pie en el pecho.
-¡Acuéstate! -le dice, y no es una petición.
Grrrr
Un gruñido bajo escapa de la garganta del moreno.
Sonic acerca su boca a la orejita negra y susurra
- No seré amable contigo.
Puede que sea un Omega, pero no dejaré que ningún Alfa me domine, bajo ninguna circunstancia.
Y me has hecho esperar demasiado...
Así que harás exactamente lo que te diga cómo un buen chico. -
Shadow se congela ante esas palabras.
Un escalofrío recorre su cuerpo y tiene una violenta erección instantánea.
El azul lo observa complacido.
Le toma las muñecas y las guía por encima de la cabeza, sin violencia, sino con autoridad.
Se arrodilla sobre él, lentamente, sin prisa, dominando cada centímetro con la mirada incluso antes que con su cuerpo.
El negro podría detenerlo, pero no lo hace. No quiere.
Entonces, con un solo movimiento, la pelvis azul desciende repentinamente, llevándose todo el miembro dentro de él.
Ambos erizos gimen de placer, arqueando la espalda hacia atrás.
El azul lo monta como una amazona experta, marcando el ritmo y la intensidad de las embestidas. Disfrutando de la vista del negro debajo de él.
Una mano de melocotón, provista de garras afiladas, recorre el vientre de ébano, los abdominales esculpidos, el pecho hasta el mechón blanco.
Él lo explora con cuidado, dejando que sus manos le digan lo que no necesita palabras: Te deseo, pero en mis términos. Te respeto, pero no renuncio a mi poder. Esto no nos hace menos cómplices, sino más unidos.
Shadow lo mira desde abajo, con las pupilas dilatadas no solo por deseo, sino por algo más profundo: admiración, asombro, devoción. No se trata solo de placer físico. Es algo sagrado, un ritual entre dos almas que se reconocen. Incluso en silencio, incluso en contraste.
Sonic lo siente.
Él lo siente en la forma en que él ébano se entrega, mientras permanece alerta. En sus manos que no intentan rebelarse, pero que tiemblan ligeramente, como si contuvieran una energía a punto de explotar, contenida solo por respeto a él.
El poder de esa entrega no lo hace sentir culpable.
La hace sentir libre.
Porque no es una entrega débil.
Es una entrega elegida.
-Dime que eres mío. -
- Soy tuyo -respondió el ébano con voz áspera.
No hay desafío. Solo verdad. Y deseo.
El cobalto se inclina, rozando sus labios con los suyos, pero no lo besa.
En un juego cruel, lo retiene allí, suspendido entre la espera y la rendición.
Y Shadow... se deja guiar.
Es tan diferente a luchar.
Sin embargo, esto también es una lucha: una en la que ganan juntos.
En un segundo, Sonic se agacha y clava sus dientes en la clavícula expuesta del moreno.
Shadow vuelve a abrir los ojos ante la sensación y, en un intento de dominarlo, invierte sus posiciones.
El cobalto se sorprende por el cambio, pero alza la vista hacia el de vetas rojas con ojos desafiantes de abajo a arriba y una sonrisa pícara.
-¡Dije que hoy mando yo! -
Y con estas palabras, las piernas azules se tensan justo debajo de las nalgas del ébano, impidiéndole cualquier movimiento.
Shadow está asombrado.
Sonic sonríe y comienza a mover la pelvis arriba y abajo. Movimientos lentos y precisos. Con un ángulo que hace que el miembro negro roce el clítoris con cada deslizamiento.
Los brazos negros tiemblan por el esfuerzo. Sonic los envuelve con las manos y dice
-Aguanta un poco más-
Los movimientos cambian, se vuelven más intensos. Con cada movimiento ascendente, Sonic toma el falo de Shadow y lo envuelve por completo, abriendo la pelvis cada vez más.
Con cada penetración, la punta del pene choca con el cérvix mientras el clítoris presiona contra la zona púbica.
Sonic aumenta el ritmo hasta que
Mhmh... Aaah...
-¡Me corro!
El blue grita, arqueando la espalda y apretando aún más sus paredes uterinas en el orgasmo.
Shadow nunca había sentido algo tan placentero y satisfactorio. Se inclina hacia atrás y, tomando a Sonic por las caderas, comienza a dar embestidas cada vez más fuertes y decisivas.
Sonic gime de placer debajo de él.
-Yo también estoy cerca -dice el moreno con una mueca.
De repente, Sonic pone un pie sobre el pecho de Shadow, obligándolo a detenerse y a mirarlo con ojos interrogativos.
-No tan rápido -
Lo empuja con la pierna haciéndole caer de nuevo al suelo.
-¿Se puede saber qué demonios estás haciendo? -
-¡Yo decido cuándo y cómo hacerte correr! -
Sonic se coloca entre las piernas de Shadow. Toma su miembro entre sus manos y comienza a frotarlo.
-Quiero verte temblar bajo mi tacto, completamente a mi merced.
¡Ahora córrete en mi mano! -
Y ante esas palabras, Shadow alcanza su clímax, expulsando un chorro de semen que se extiende a varios metros de distancia.
Shadow tiembla y respira con dificultad.
Sonic lo mira, orgulloso de su trabajo.
Se inclina y le susurra al oído otra vez:
-Buen chico.
Y luego lo besa con fuerza.
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-¡Qué bueno tenerte de vuelta, Sonic! -dice Tails.
-Estábamos empezando a preocuparnos. Has estado fuera más tiempo de lo habitual -añade Amy, entregándole una bandeja de chilidogs calientes.
-Necesitaba recargar las pilas -responde Sonic, engullendo un sándwich tras otro.
-Ahora te ves particularmente relajado -comenta Knukles, sentado frente a él, sin siquiera mirarlo.
Sonic se detiene a pensarlo.
-Bueno... creo que he encontrado una forma nueva y particularmente efectiva de aliviar el estrés -exclama con una sonrisa.
-¿Y en qué consiste? -
-Digamos que es una nueva forma de entrenamiento que me enseñó Shad -y, al decir esto, le lanza una mirada traviesa a Shadow, que está cerca, apoyado en un árbol con los brazos cruzados.
-¿Entrenamiento? ¡¿En serio?! ¿Quizás tú también podrías enseñarme? -pregunta el equidna con un tono inocente e interesado.
Sonic casi se atraganta con un mordisco.
-¡Ni hablar! -responde Shad gruñendo. Se da la vuelta y se aleja.
-¡Oye! ¿Qué demonios le pasa? -se queja el pelirrojo.
-Déjalo en paz, Knux. Ya sabes cómo es, ¿verdad? -responde Tails encogiéndose de hombros.
Sonic se ríe.
Le encanta verlo celoso.
Y sabe exactamente dónde buscarlo después...
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¡Espero que hayan disfrutado leyéndolo tanto como yo disfruté escribiéndolo!
Esta versión de Alfa-sumiso y Omega-dominante me resultó muy intrigante y satisfactoria 😏