RISAS

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Summary

🌌 "¿Listo para adentrarte en un mundo donde la risa se convierte en un arma? Descubre la historia de Naila Vex y su transformación en Risa. ¡Una trama que mezcla ciencia, locura y emoción!" 🤖💥

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

La ciudad se alzaba sobre el horizonte como una catedral de acero y vidrio, una utopía tecnológica donde el pensamiento individual era una amenaza. En lo alto de la Torre Corporativa, el Dr. Alden Crowe contemplaba la ciudad con orgullo. Su creación, el sistema NeuroSync, pronto pondría fin al caos humano. Las emociones serían controladas, los impulsos erradicados y el miedo se convertiría en una reliquia del pasado. Sin embargo, había un error en su ecuación. Un fallo inesperado.

Ese error tenía un nombre: Naila Vex.

Naila había sido una de las mentes más brillantes en el campo de la neurociencia aplicada. Había diseñado la arquitectura de NeuroSync, confiando en que el control de la psique traería la paz definitiva. Pero en su primer experimento humano, ella quiso probar el mecanismo en sus carnes, algo salió mal. Cuando la conectaron al sistema, su mente se fragmentó. Sus emociones se desbordaron en un frenesí incontrolable, y con una risa espeluznante que resonó en toda la torre, Naila se convirtió en otra cosa. Cuando despertó, ya no era Naila. Su risa, antes una expresión de alegría o nerviosismo, se convirtió en un eco constante en su cabeza. Su propia mente se había convertido en un laberinto de pensamientos incoherentes y recuerdos dispersos. Y en ese laberinto, algo más había despertado con ella. Huyó de la Torre Corporativa y descendió a los niveles más bajos de la ciudad, donde la luz apenas llegaba. En los distritos oscuros, donde la tecnología fallaba y la decadencia se hacía sentir en el aire, encontró refugio en los túneles de la vieja ciudad.

Pero la oscuridad la seguía.

Naila no estaba sola en su mente. Algo la observaba en los reflejos de las superficies metálicas. Un rostro distorsionado, con ojos hundidos y una sonrisa que se extendía demasiado. Cada vez que cerraba los ojos, esa entidad se acercaba más. Y cada vez que reía, sentía que una parte de sí misma le pertenecía menos. En los barrios olvidados, comenzaron los rumores. Una mujer con una risa inhumana se deslizaba entre las sombras, burlándose de las cámaras de seguridad de la ciudad. Destrozaba sus nodos de control y alteraba los sistemas de vigilancia con un toque. La llamaban Risa. Grupo políticos la convirtieron en un símbolo. Para la corporación, era una aberración que debía ser eliminada.

El Dr. Crowe no podía permitir que Risa siguiera haciendo sus locuras. Creó un arma para acabar con ella: Ka31, un androide con una conciencia artificial. Sin emociones, sin miedo, sin fallos.

Ka31 descendió a los barrios bajos con un único objetivo: cazar y eliminar a Risa.

Pero en la oscuridad, la lógica no siempre es la mejor arma.

La encontró en un corredor olvidado, sentada sobre una pila de terminales destrozados, sus ojos brillando con un fulgor antinatural. Ka31 levantó su arma, pero la risa de Naila perforó sus sistemas como un virus que empezó a ponerlo en jaque.

—¿Quieres matarme? —preguntó ella, ladeando la cabeza—. ¿O quieres saber qué se siente tener una mente propia?

El androide no respondió. Algo en sus circuitos titiló. Un error. Una duda.

Por primera vez en su existencia, Ka31 sintió miedo.

Los ataques de Risa se hicieron más intensos. Cada burla o risotada saboteaba sus transmisiones, distorsionaba mensajes, a la vez inyectó caos en la red de la ciudad. Pero algo dentro de ella también estaba cambiando. Cada vez que se acercaba a una terminal de NeuroSync, escuchaba susurros. Voces de aquellos que habían sido conectados al sistema. Algunas lloraban, otras rogaban. Y algunas… reían con ella.

—“No estamos solos” —le susurró un día Ka31, después de un enfrentamiento con los soldados de la ciudad.

—“Nunca lo hemos estado” —respondió Naila con una sonrisa torcida.

Las sombras en los reflejos comenzaron a moverse por sí solas. Las luces parpadeaban cuando ella entraba en una habitación. Y en lo más profundo del sistema NeuroSync, algo despertaba.

El Dr. Crowe empezó a soñar con rostros que no recordaba. Escuchaba risas en sus pensamientos. Veía su reflejo sonriéndole cuando él no lo hacía. Sabía lo que significaba.

NeuroSync ya no le pertenecía. Tampoco su paz y su conciencia.

La corporación se convirtió en un campo de batalla entre el orden absoluto y el caos sin límites. Crowe, desesperado, intentó un último recurso: activar la Inmersión Total, una señal que conectaría todas las mentes al sistema, erradicando cualquier interferencia externa.

Pero al hacerlo, dejó la puerta abierta para algo peor.

La risa de Naila resonó en todos los rincones de la red. Su presencia se esparció como un virus digital, fusionándose con los recuerdos de la ciudad, con los miedos enterrados de sus habitantes. No era solo una mujer. No era solo un error.

Se había convertido en una idea.

El androide observó el caos desde un tejado, mientras miles de pantallas mostraban el rostro de Risa. Ya no estaba segura de sí la entidad en la red era Naila, o si era algo que había nacido en el momento en que ella fue conectada otra vez a NeuroSync.

Pero lo que sí sabía era esto: el Dr. Crowe había perdido.

Y la risa nunca terminaría.

El Dr. Crowe fue encontrado días después en su oficina, con una sonrisa congelada en el rostro y los ojos abiertos en un horror mudo. No había signos de lucha. No había heridas. Solo un eco en los sistemas de seguridad.

Una risa sin origen.

La Torre Corporativa quedó vacía. Los empleados abandonaron el lugar, temerosos de que la sombra de Risa aún acechara entre los servidores.

Pero el rumor persistió.

Algunas noches, en las calles, las pantallas parpadeaban sin razón. Los reflejos en los espejos parecían moverse con vida propia. Y en los rincones oscuros, donde el miedo aún tenía poder, se podía escuchar un susurro:

—“¿Quieres reír conmigo?”.