Raijin

Summary

¿Por qué no podía avanzar? ¿Por qué no progresaba? se preguntaba. Se esforzaba más que nadie pero aún así estaba estancado, sin poder volverse más fuerte. ¿Por qué? pensaba con frustración. Todos se vuelven más fuertes mientras lo único que él podía hacer era observar. Todos lo veían como un perdedor, un fracasado. Todos lo subestimaban, lo hacían a un lado nunca lo tomaban enserio. Pues él demostraría lo que valía, cuan fuerte podría ser, les demostraría que estaban equivocados y ya no dejaría que lo pisotearan. Aún si tenía que entrenar hasta escupir sangre lo haría. Pondría toda su Determinación y Fuerza de Voluntad en ello.

Genre
Adventure
Author
MJGM
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Determinación

Desde lo alto del monte, sentado sobre la cabeza del Nidaime Hokage tallada en roca. Naruto pasea su mirada, observando lo pequeña e insignificante que parece la aldea.

Sus ojos estan envueltos por densas capas de melancolía y tristeza. Aquel azul zafiro, nunca había parecido tan opaco y descolorido.

Los aldeanos caminan tranquilamente por las calles. Sin mirarse. Sin mirarlo.

Nadie lo ve. Nadie nota que está ahí. A nadie le importa Naruto Uzumaki.

“Lamento no poder entrenarte, Naruto. Tengo algunos asuntos de los qué encargarme, así que no me alcanza el tiempo."

Las palabras resuenan en su cabeza, son las palabras de su sensei. Kakashi Hatake. Fue la respuesta que recibió, al pedir entrenamiento para la tercera etapa del exámen Chūnin.

Una lágrima se deslizó lentamente por su mejilla, brillando con amargura y desconsuelo. Había tenido la esperanza de que sensei fuera diferente del resto, pero no, él también lo había desechado como si no valiera nada.

Ahora comprende, que albergar dicha esperanza, era absurdo. Después de todo, siempre es y será así, no había razones para creer que cambiaría.

Todos se burlan. Lo pisotean. Lo menosprecian.

A pesar de que se esfuerza, no avanza. No lo entiende, no sabe por qué. Está en el mismo lugar que hace años, la linea de llegada era un borrón difuso para él.

Su equipo, si es que puede recibir dicho nombre, no es diferente. Son más personas a las que no les importa. No lo quieren y tampoco se molestan en disimularlo.

Golpes es lo único que recibe de Sakura, solo eso. Y más etiquetas de perdedor, que siempre lo acompañan.

Sasuke es aún peor. Todo su oscuro silencio, más sus miradas despectivas. Observándolo como si su existencia, en comparación con la suya, no valiera nada.

Y por último. Su sensei, Kakashi. Bajo su semblante despreocupado y lánguida alegría, solo se ocultaba alguien que tampoco creía en él. Que no lo cree merecedor de enseñanza, o, de tan siquiera atención.

Y ahora está aquí. Perdido. Dejado a su suerte, contra un oponente infinitamente superior. Cuando, está seguro, su compañero si recibirá entrenamiento del peliplata.

Nada nuevo para él. Todas las miradas están siempre sobre su compañero. Y si no es él, es en otro. Pero nunca Naruto, el es invisible y no merece ninguna mirada.

Eres lamentable.

El gruñido del zorro retumba en su mente. Seguramente harto y asqueado de oírlo lamentarse.

—Ahora no, dattebayo— susurra Naruto, no necesitaba que el zorro también lo molestara. Aunque, en el fondo, sus palabras gruñidas le hacían sentir menos solo.

¿Desde cuándo te importa lo que los demas crean?— el sarcasmo prácticamente, gotea de la voz del zorro —. Nunca te importó antes. Sí querías atención la tenías, sin exigirla, solo tomándola. Pero desde que entraste a este... equipo, has querido probar tu fortaleza.

El rubio muerde el interior de su mejilla, queriendo rebatir, pero sin tener ninguna réplica válida. Porque era verdad lo que el zorro decía. Se encogió en su lugar, llevando las rodillas al pecho.

No necesitas probarle nada a nadie, no les debes nada a estas personas. Deja de insistir, no tiene sentido. Acepta tu realidad. Negarla te ha traído hasta aquí—clamó el zorro, su voz llena de de severidad —. Y si no me harás caso, pues sigue lamentándote. Pero hazlo en silencio que me das migraña.

Naruto apoya la barbilla en sus rodillas. No dice nada, su silencio es aceptación. El zorro tiene razón.

Con la entrada al equipo, su soledad lo había impulsado a ver a sus compañeros como amigos, aún si ellos no lo veían igual. Había tolerado sus insultos y pisoteos. Todo por su necesidad de encajar.

Pero era tal como decía el zorro. Si no lo aceptan es su elección, es su problema. Ya no se dejara pisotear. Después de todo, no son amigos, ellos lo han dejado claro desde el principio. No más ruegos. Recibirán el mismo trato que ellos le dan.

Parece que ya lo has comprendido.

El Uzumaki asintió. Sus ojos brillaban, el azul zafiro resplandecía en determinación. Extendió las piernas, apoyando las manos sobre la roca.

Ahora recordaba, su sueño era ser un gran ninja.

Su mirada se dirigió a la cabeza esculpida del Yondaime. Un huérfano, igual que él, y sin embargo, logró ser Hokage. Una inspiración.

—Seré alguien diferente— Naruto proclamó, poniéndose de pie. Con solo el cielo nocturno y el zorro como testigos.

¿Que harás ahora?— inquirió el zorro. Ojalá que su Jinchūriki no lo ponga en ridículo.

—Tengo ideas— responde el chico. Dando un paso adelante, saltando del monte sin titubear. Perdiéndose en las sombras y el follaje

Si algo caracterizaba a Naruto Uzumaki, era su determinación. Todos se tragarían sus palabras, él se encargaría de ello.

El chico escandaloso, gritón y débil se había ido. Había muerto.

El mundo conocería otro Naruto.