𝕮ap. 𝟬𝟭
Nubes bajas cubrían la base aérea como una lona gris, y el viento arrastraba olor a aceite, metal y polvo seco.
A esa hora, todo el personal estaba en movimiento. Se oían pasos firmes, voces dando instrucciones, y algún que otro chasquido de herramientas golpeando el suelo.
No era una misión. Todavía no.
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Los seis nuevos pilotos habían sido elegidos hacía apenas una semana. No eran novatos, para nada, al contrario, eran los mejores, seleccionados, destacados de la Marina.
Eran jóvenes, rápidos, con potencial. El tipo de hombres que necesitaban ser moldeados antes de volar hacia algo que podría matarlos. Por eso estaban ahí. Por eso todo estaba tan tenso.
- Wooyoung, baja de ese ala antes de que te mates... -gritó uno de los asistentes al mantenimiento-. ¡No toques nada sin supervisión, Mingi! ¡Nada!
Una risa apagada cruzó el hangar.
Jongho y Yeosang murmuraban algo en voz baja cerca de las escaleras metálicas. Yunho ajustaba su uniforme con gesto serio. San, en cambio, parecía más interesado en fastidiar al técnico que en revisar su equipo.
-¿Crees que el Capitán los va a dejar volar así? -preguntó alguien al pasar.
-No. Pero quiero ver sus caras cuando aparezca.
Y entonces apareció.
El Capitán Kim Hongjoong no necesitó levantar la voz ni dar un solo paso dentro del hangar para que el aire cambiara. Bastó con que su figura apareciera en el marco de la entrada: uniforme perfectamente abrochado, expresión impasible, manos cruzadas a la espalda.
Las conversaciones se apagaron.
Los cuerpos se alinearon sin que nadie lo pidiera.
-Ordenen sus cosas. Veinte y cinco minutos. No quiero ver un solo traje mal cerrado ni una nave sin verificar -dijo, terminando de ajustar la hora de su reloj.
Su tono no era hostil, pero arrastraba una autoridad que se sentía como peso sobre los hombros. Hablaba como quien ha estado en más lugares de los que recuerda y ha sobrevivido a más cosas de las que dice.
- Ala 1 : Yeosang, Piloto y Jongho, Sistema de armas.
- Ala 2 : Yunho, Piloto y Mingi, Sistema de armas.
- Ala 3: Wooyoung, Piloto, San, Sistema de armas.
Los designó sin dudar. Era el orden que había elegido personalmente para los ejercicios. No importaban las amistades ni las preferencias. Importaba la eficiencia.
Pero después de dar las órdenes, su mirada se desvió. No hacia los seleccionados. Sino hacia alguien más. Al fondo del hangar, casi oculto entre sombras y cajas apiladas, estaba él.
El Teniente Park Seonghwa.
No hacía nada. Solo observaba. Brazos cruzados, rostro serio, el cierre de su uniforme apenas bajado por el calor del lugar. Su presencia no destacaba a los ojos de nadie. Pero para Hongjoong, era imposible no verlo.
-Teniente Park -dijo el Capitán, sin mover un músculo-. A mi oficina. Ya.
Seonghwa no respondió. Caminó con calma, sin urgencia, como si fuera parte de la rutina. Los pilotos solo se miraron entre ellos, la orden contaba de 25 minutos, por lo tanto esperaron a que el Capitán saliera del área con el Teniente para comenzar a prepararse.
Nadie pareció notar nada extraño. Después de todo, él y el Capitán eran cercanos en rango. Consultarse en privado no era raro.
Pero cuando la puerta de la oficina se cerró tras él, sí lo fue.
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Ambos en pasos rápidos se dirigen a la Oficina del Capitán Kim.
Hongjoong giró la llave sin decir palabra.
-Estás provocándome -fue lo primero que dijo, sin volverse aún- Frente a todos.
Seonghwa se apoyó contra la puerta, mirándolo en silencio. Lo había oído con claridad, pero no respondió.
-Sabes que estás bajo mi mando directo, y aun así... -El Capitán giró. Sus ojos estaban oscuros, cargados de una necesidad, y deseo.
-¿Aun así qué? -preguntó Seonghwa, con voz baja.
-Aun así vienes con el uniforme a medio cerrar, me miras, no hablas, y haces que cada jodido minuto en ese hangar sea insoportable.
El Teniente se acercó un poco.
-Entonces dime qué necesitas que haga.
Hongjoong no dudó. Lo tomó por la cintura y lo atrajo hacia sí, empujándolo hacia el escritorio sin violencia, pero con una firmeza que no dejaba lugar a dudas. Cuando lo besó, lo hizo como si el mundo afuera no existiera. Como si no estuvieran a minutos de iniciar una sesión de entrenamiento con seis soldados mirándolos desde la pista.
El beso fue lento y pesado. De esos que se dan con los ojos cerrados y la respiración agitada. Las manos del Capitán recorrieron la espalda de Seonghwa como si recordaran un mapa ya trazado.
-No deberías estar aquí -murmuró, apoyando la frente en su cuello.
-Tampoco deberías besarme así -respondió Seonghwa, con una sonrisa pequeña, rota por la voz entrecortada.
-No avisaste que vendrías, te extrañé demasiado. -plantó besos húmedos.
-¿Acaso temías que te encontrara haciendo ésto con alguien más? -dijo cerrando los ojos para concentrarse en los toques de su superior.
- Jamás. -cerró la boca y tomó de la cintura al Teniente, dejándolo sentado sobre el escritorio.
Y no se detuvieron.
La chaqueta cayó al suelo. El cierre bajó un poco más.
Y entre papeles, órdenes selladas, y el crujido tenue de la madera al tensarse bajo el peso, el deseo volvió a ocupar el lugar que ambos le habían negado durante días.
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El Capitán era rudo, seco en sus palabras, frío en la mirada. Sus órdenes eran directas, tajantes. Nadie se atrevía a cuestionarlo. No gritaba, no necesitaba hacerlo, su sola presencia bastaba para hacer temblar a cualquiera.
Pero el Teniente hacía algo... Algo que nadie más podía.
Lo volvía blando en los gestos, torpe en los silencios, bobo cuando nadie más los miraba.
Y ahora, frente a él, con el cuerpo de Seonghwa encajando perfectamente entre sus brazos y el escritorio, no era el Capitán Kim Hongjoong. Era solo Hongjoong, desarmado, respirando hondo como si tuviera miedo de romper lo que sostenía.
Seonghwa lo sabía. Siempre lo supo. Lo conoce muy bien.
Le acarició el rostro, apenas con las yemas de los dedos.
Y Hongjoong cerró los ojos.
-Cuando haces eso... -susurró- no puedo pensar.
-¿Te molesta?
-Me jode, mucho. -Abrió los ojos y lo miró con una mezcla de rendición y ternura- Porque me haces sentir que no soy un maldito soldado. Que no tengo que fingir fuerza todo el tiempo.
Seonghwa lo besó de nuevo. Esta vez fue más suave. Más íntimo. Sus bocas se conocían, pero seguían encontrándose como si fuera la primera vez. Las manos del Teniente subieron por el cuello del Capitán, deteniéndose en la nuca. Lo sintió temblar. No por miedo. Sino porque estar con él le desarmaba los bordes.
-Deja de pensar -le pidió Seonghwa, bajando el tono, casi como un secreto-. Solo... déjate querer.
La frase lo atravesó como una bala silenciosa.
Hongjoong lo sostuvo del rostro, apoyó su frente contra la suya, y respiró hondo. Las manos del Teniente viajaron por su pecho, sintiendo la tela del uniforme aún cerrada. Fue bajando uno de los cierres, despacio, sin apuro. Cada centímetro de piel expuesta era un terreno conocido, pero siempre nuevo bajo su tacto.
Hongjoong lo empujó suavemente sobre el escritorio. Su cuerpo cayó con naturalidad, como si ese fuera su sitio desde siempre en aquella oficina. Las piernas de Seonghwa se abrieron un poco, sin invitar, sin pedir, solo cediendo.
Y Hongjoong se colocó entre ellas, con los labios posados apenas sobre la clavícula desnuda de su Teniente.
-Me haces perder el control -susurró.
-Y yo solo quiero que te lo permitas... -dijo Seonghwa, desabotonando la camisa del Capitán, con pequeñas caricias en su pecho, mirándolo con una lujuria que solo ellos conocen-.
Sus labios dejaron marcas suaves, besos que parecían pedidos de perdón. Como si quisieran retenerlos en la piel, por si mañana no estaban vivos para repetirlo.
Y ahí, en ese espacio cerrado, rodeados por documentos del Capitán, fué vencido por su fiel Teniente.
Y él, en silencio, lo amó sin decirlo.
Solo con las manos, solo con la boca, solo con los ojos que nunca dejaron de mirarlo.
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El reloj marcaba las 12:20, El sonido de las agujas era apenas perceptible, pero para ellos, fue como el disparo de salida que ponía fin a su momento de intimidad.
Hongjoong terminó de ajustar su cinturón frente al espejo, sin mirarse mucho. Sus dedos se movían con precisión, pero su rostro seguía tenso, como si su miembro no estuviese tan jodidamente duro aún, pues así era.
Seonghwa terminó de limpiar los besos húmedos en su rostro y cuello. Trato de pararse firme delante la puerta, disimulando la debilidad en sus piernas.
El Capitán, tosió brevemente, como si al aclararse la garganta también borrara los rastros de vulnerabilidad.
-Ejem, ejem... -La voz recobró su tono firme y frío.
-Por favor, Teniente Hwa, comunique a los pilotos la asistencia inmediata al Edificio B . Tendremos una charla previa antes de comenzar con el horario de entrenamiento de estas tres semanas.
Seonghwa se irguió, el rostro ya endurecido con la compostura que conocían todos los soldados de la base.
- Enseguida, Capitán.
Salió sin mirar atrás, bajó al patio abierto donde se encontraba la zona de Aviación y buscó a todos los pilotos para dar el comunicado.
El Capitán quedó un momento más en su oficina, observando por el ventanal al Teniente desde arriba. Luego salió también. En menos de un minuto, ya no quedaba ni un gesto tierno en él.
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Hangar Principal (Poco antes del ejercicio)
Los seis pilotos ya estaban alineados junto a sus respectivos aviones. Habían recibido instrucciones breves de parte de Seonghwa y se los notaba más concentrados que antes. El Teniente los había empujado a ponerse serios, incluso a los más dispersos del grupo.
Yunho le hablaba bajo a Mingi, revisando los guantes de vuelo. Jongho y Yeosang no parecían tener problemas.
San hacía estiramientos cerca del Ala 3, mientras Wooyoung le tiraba miradas por encima del hombro, como si no quisiera admitir que estaba un poco nervioso.
En eso, llega el Capitán y el Teniente, ahora en una considerable distancia, firmes, dirigiéndose directamente hacia los chicos.
-Ya no están aquí para impresionar con rapidez o fuerza bruta -dijo Hongjoong, sin alzar la voz-. A partir de ahora, están aprendiendo a volar con otros, técnica y comunicación. Y si no pueden trabajar en pareja, si no entienden cómo moverse como una sola unidad, entonces están desperdiciando el asiento que ocupan.
Los seis asintieron en silencio.
-Esta práctica no es para medirse ni para lucirse. Es para saber si están listos para obedecer sin dudar y para confiar sin ver. Si alguno de ustedes piensa que puede resolver todo por sí solo, váyase ahora.
Nadie se movió.
-Bien, a volar.
El Capitán se volvió a Seonghwa, haciéndole entender que ya debían subirse a los aviones.
- Activen los protocolos de enlace de radio. Quiero todos los canales funcionando en dos minutos. - dijo el capitán hacia uno de los soldados cercanos que administraban la zona.
-A la orden, Capitán.
Seonghwa caminó hacia un Tomcat F-14 robusto, escogido por Hongjoong.
El Capitán miró al grupo por última vez antes de entrar con el Teniente.
-Entren con el mismo respeto con el que van a salir. Eso es todo.
Las puertas del hangar comenzaron a abrirse lentamente. Afuera, la pista brillaba bajo el reflejo pálido del cielo. Uno a uno, los motores de las naves F/A-18E asignados para los pilotos empezaron a encenderse.
El ejercicio estaba por comenzar.
Y aunque ellos aún no lo sabían, sería el comienzo de una aventura única, para cada uno de ellos.
Continuará.
Alo, me gustaría saber qué les pareció este primer capítulo.
Alguna sugerencia?? O si prefieren que sea tirando más a romance/comedia??
háganmelo saber por favor. Y eso, nos vemos en el siguiente capítulo. 😋