El secreto de Esteban.

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Summary

Arabella Del Orbe tiene todo lo que muchos sueñan: belleza, inteligencia, carisma y una carrera en ascenso. Pero su vida ordenada da un giro inesperado cuando conoce a Esteban Zabala, un hombre aparentemente perfecto, de sonrisa encantadora y palabras calculadas. Lo que comienza como una conexión profesional pronto se convierte en una atracción imposible de ocultar. Sin embargo, detrás del encanto de Esteban se esconde una verdad oscura, llena de secretos que pondrán a prueba la estabilidad emocional, profesional y personal de Arabella. ¿Puede el amor sobrevivir a la traición? A veces, lo que parece ideal… es solo la antesala del caos.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Te vi.

Arabella Del Orbe es una joven mujer de convicciones firmes y presencia inolvidable. De carácter fuerte —sobre todo cuando tiene hambre—, más de uno ha aprendido que no conviene provocarla en ese estado. A sus veintitrés años, lidera el departamento de Relaciones Públicas de E&E Tecnologías, una empresa dedicada al desarrollo de software de seguridad empresarial y personal.

Aquella soleada mañana, Arabella se despertó como de costumbre al primer toque de la alarma y se dirigió a la ducha mientras cantaba a todo pulmón Chau, una de las canciones de su banda favorita. Luego de tomar su nutritivo desayuno, pasó a vestirse. Como se sentía optimista, optó por una falda tipo lápiz hasta la rodilla en color verde oscuro, una camisa blanca, combinados con un bolso y tacones medios color crema.

Se dirigió a la oficina saludando con una hermosa sonrisa a todos los empleados que se cruzaban en su camino. A su encuentro salió Arturo Espejo, un joven apuesto, todo un conquistador no solo por su físico, sino por su sencillez e inteligencia. Era el más reciente integrante del departamento de ventas y, en secreto, había desarrollado cierta atracción por Arabella.

—Buenos días, Arabella. ¿Cómo estás?

—Buenos días, Arturo. Muy bien, ¿y a ti, cómo te va?

—Se me acaba de arreglar el día —le dijo con una mirada sugerente que dejaba claro: definitivamente, muy bien.

Frunció el ceño evitando expresar su incomodidad. Era muy discreta y no buscaba un trato más allá de lo profesional con nadie de la empresa. Se apresuró a despedirse y seguir hasta su oficina, donde la esperaban varios pendientes por resolver.

La semana anterior, el gerente de ventas Esteban Zabala se había contactado con la empresa solicitando una reunión con los representantes de E&E Tecnologías para evaluar sus servicios. La cita fue agendada a las 10:00 a. m., como resultado del trabajo de Arabella.

Esteban Zabala, un joven de piel trigueña, hizo su entrada en las instalaciones luciendo un elegante traje color café que resaltaba el tono de sus ojos. Su porte varonil y su encantadora fragancia atrajeron todas las miradas a su paso. Era una máscara de encanto perfectamente construida para obtener lo que necesitaba, cuando y de quien lo deseaba. Calculador e inteligente, sabía posicionarse exactamente donde quería estar.

Se dirigió al mostrador de recepción, donde saludó con una amplia sonrisa que dejaba ver su blanca y perfecta dentadura. Fue guiado hasta la sala donde sería atendido. Mientras esperaba la llegada de los asistentes restantes, observaba con detenimiento el amplio salón de paredes blancas, mobiliario gris y una pared con fondo crema. Justo en ese momento, Arabella apareció en su campo visual.

Fue inevitable para ella detallarlo de pies a cabeza, quedando prendada de esos hermosos ojos cafés que la escudriñaban con intensidad, como si buscaran develar su alma.

—Buenos días, señor Zabala —dijo ella mientras se presentaba formalmente—. Soy Arabella Del Orbe. Es un honor tenerlo en nuestras instalaciones.

—El honor es todo mío, señora Del Orbe —respondió él.

Al estrecharse las manos, ambos experimentaron una fuerte conexión, un instante donde todo se desvanecía a su alrededor. Fingieron normalidad. Ese día sería significativo para los dos. Un apretón de manos que selló el inicio de una tormenta silenciosa que dejaría a su paso dolor, tristeza y destrucción.

Comenzaron a tratar los temas previstos para la reunión, en la cual se presentaron las posibles soluciones ajustadas a las necesidades del futuro cliente. Un par de horas después, la reunión llegó a su fin. Mientras se despedían, intercambiaron contactos para futuras consultas.